Reconocimiento Nacional a GACETA VIRTUAL

Reconocimiento Nacional a GACETA VIRTUAL
Feria del Libro Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Año 2012

Rediseñada para ofrecer una mayor difusión de la escritura en castellano.

Dirección: Norma Segades - Manias
directoragaceta@gmail.com

NÚMERO ENERO 2017

GACETA LITERARIA Nº 121– ENERO de 2017– Año XI – Nº 1IMÁGENESOSWALDO GUAYASAMÍN(Ecuador)

PÁGINA 1 – REFLEXIONES


EDUARDO GALEANO(Uruguay/1940-2015)


EL DERECHO AL DELIRIO


¿Qué tal si deliramos por un ratito?¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.En las calles los automóviles serán aplastados por los perros.La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar sino los que quieran cumplirlo.Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir.Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero.La comida no será una mercancía ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.Nadie morirá de hambre porque nadie morirá de indigestión.Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura porque no habrá niños de la calle.Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero porque no habrá niños ricos.La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo.La Iglesia también dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios, “amarás a la Naturaleza de la que formas parte”.Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar.Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.Seremos imperfectos porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses.Pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última.




PÁGINA 2–POESÍA ARGENTINA:SANTA FE

MIRYAM COLOMBOTTO SEIA


FRONTERAS


Uno va y viene por urdimbresinventándose espacios en la tramanecesaria de los días,allí conviven nuestras ceguerascon deseadas luces que nos niegan-como Pedro antes del alba-¿Qué delimita la frontera entreun sol imaginario y ésteque quiebra oscuridades?El saber no sabe. Va de regresoen una zona de nieblas.No contestaEn la luz mestiza de la tardeun simple gorrión sobrevuelami estupor y este intentode comprender en qué realidadSe caenlos seres que se van.En tanto, mis venas atan imágenesbisagras trémulasadioses indefensos.Sobre la textura áspera del tiempola hebra suelta en mírespiray espera.


JESÚS GOICOURÍA


Nos arrebatan la historiay gotas de sangre manchan la tierraque alimentó alguna vez los sueños.Una simple mirada tejiendo el horizontey la novedad del tiempose manifiesta en bastones,esposas y llanto:ya no hay lugar para elpasado que nos compone.Ayer y hoy, una conquistade la deshumanización.Se roban el tiempode los que no tienen vozporque la palabra es también silencio.Y el silencio, hoy presente,es cuna del dolor.La novedad se imponecon bastones, esposas y llanto,y así manchan la tierracon sangre cubriendolos últimos vestigios del perdón.Ayer y hoy una conquistay ya todo es vacío sin los otros,pues, hay miradas que tejen mortajasen el falso horizonte del porvenir.


ANTONIA TALETI


Son pequeños los piesque entraron en el río tanteandoel riesgo de su fondo oscuro.La mano suave, segurasostuvo el cuerpecito yle enseñó a apoyar confiada la cabezarespirar serenolos brazos extendidoslos ojos cerradosel cuerpo entregado a otra voluntadmientras el sol lo cubre.No mirarlosentir el calor, las manosel rítmico juego.Reconozco esta calle de sombras,baja al río.


FERNANDO BELOTTINI


LO QUE LAS PIEDRAS DICEN


Tanto a mi hijo como a mínos gustan mucho las piedrastambién a mi padresospechamos que guardan algoen su memoriay que han visto lo posibledesde la inmovilidady podrían contaratractivas aventurasNadie nos dijo que así fueraes un augurio genéticoy lo vamos transmitiendocópula mediantede generación en generaciónCuando mi hermanovenga a visitarnossé que saldrá a juntar piedrasy dirá ¿viste esta? ¿y esta?y traerá las que suponefueron árboles o raíceso querrá encontrar incrustadoel resto fósil de un pezo de un escarabajoy se las llevará a su casamás allá del peso y del coloro de que antes hayan sidopez, vegetal o escarabajoy por las nochesesperará en silenciocomo los demásque ellas le hablen.


CARINA SEDEVICH


23


Yo no soy tu senderoporque no soy de tierra:soy de agua y de fuegoy de viento después.Pensá, mirá pasar mi cuerpopor tu cabeza repleta de erecciones.¿Duele?Un gestopara poner tu mano sobre mí.Uno te pido.Si no, nada.¡Al mundo de los otros!¡A juntar tus cigarros, tus pasajes, tus cuitas!Los miedos que yo sé…¡A cagarse!Mi sangre te di.Mi aire te di.Mi fruto.Y ahora me quemodeliciosa, al borde, y no sabés.No conocés lo ígneo de las cosas.Esperá, dejá pasar:florezco en este juego.Y me dan ganas de acercarte calas,cenizas y cajitas.Muerto.Y yo que te di vida tanto tiempo


MIGUEL ÁNGEL GAVILÁN


EL MANQUITO


Cada luna que le tocó vivir,cada luna que le inauguró las noches,lo trae por las plazascon su andar de ciego.Palpa sombras de las que es parte,se arremanga el cobijo, cobrizo,de la cara hecha para la intemperie.Un tren le cortó la manocuando no sabía ni contar, ni venderel cepillo que pone horizonte a los parabrisas de los coches.El padre lo cambió por un atado de puchos.Y de su madre recuerda (una baba que se saca afuera como una plegaria),la mujer que le regaló el apodo de “manquito”.Se atreve a correr los trenes andariveles de paz que resabia la locura,pisando el borde de las vías para callarlos, para tapar con sus gritosla velocidad de la mano izquierda.Una vez robó un tazón de lechepara la piba que tiene entre las cejas.La cuida en la charla.Sabés, dice,hoy el mundo anda para atrás,nadie disfruta la orilla de las cosas.Sabés, dice,nadie tiene ganas de cambiarun secreto por un árbol,un cajón por un silencio,un día de sol por una figurita.Sabés, dice.Y la piba toma el tazón de leche.Como si en la lozase hubiera calentado la luna.




PÁGINA 3 – ENSAYO

RAFAEL FELIPE OTERIÑO(Buenos Aires-Argentina)


PROPOSICIONES PARA UNA DEFINICIÓN DE LA POESÍA


Como prolegómeno, y en la sospecha de que la definición es menos teórica que práctica,invito a despejar supuestos y a ensayar algunas herejías:1.
Alejar, provisoriamente, a la poesía de las bellas artes, si es que, en el sentido decimonónico, se entiende por bellas artes a una sublimación de lo existente. Aproximarla a la ansiedad que precede a las vísperas y al desasosiego de saber que somos lo que nunca se ultima.2.
No esperar de la poesía el rasgo convencional de otras fuentes como la ley o la costumbre. La poesía no es convencional, aunque se valga del lenguaje –que parcialmente lo es- y esté en el dominio del pensamiento y de la imagen.3.Comprender que la poesía no dice más de lo mismo: dice lo otro de lo mismo. A un mundo abarrotado de palabras, aporta una lengua que produce una nueva representación del mundo. Improductiva para el mercado, desconcertante para el lector no iniciado, peligrosa para los dictadores que desconfían de la utilización subrepticia del lenguaje, extralimita los contenidos del saber corriente y los sostiene con su presencia.4.
La poesía no nos saca de este mundo. Nos deja entrever otro mundo, sin sacarnos de éste. Su acción es ética antes que estética. No sometida a ningún programa, esencialmente libre, cumple con el anhelo de la oración: religa.5.
Como señala Gadamer, la poesía entroniza la palabra más “diciente” frente a las formas efímeras del lenguaje comunicativo. ¿Quién recuerda las palabras que dijimos esta mañana cuando nos sirvieron el café o pagamos el diario? Cumplieron su función y se esfumaron. La poesía, en cambio, tiene varias capas y una resistencia de fondo que invita a conservarla en la memoria.6.
No esperar que la poesía cuente algo. La poesía expone, desnuda, inquiere. Si, como de hecho ocurre, potencia los hechos o los sobreactúa, es necesario hacerse a la idea de que emplaza otra dimensión de la vida.7.
La poesía no es música, pero es musical, entendido esto como la instauración de un universo sonoro que nace entrelazado con la dación semántica de las palabras.8.
Escritura de la “magnífica noche blanca que permanece resplandeciente y sin explicación” (esto es de Mallarmé), la poesía propone respuestas a preguntas que nadie hizo y que todos, secretamente, se formulan.9.
Hay en ella menos pensamiento y más lenguaje. Lenguaje sin sujeción a los poderes, en el que antes hablaban los dioses y los héroes; ahora, lo callado y lo indecible.10.
El poeta siente el agobio de utilizar un lenguaje prestado y, con la misma intensidad, la necesidad de liberarse de él, creando uno nuevo con el que quedará solo. Trastévere personal que todo poeta ha sentido alguna vez, impelido por la necesidad de establecer un vínculo con lo sobrenatural que excede al lenguaje.11.
El lenguaje poético crea más realidad. No necesariamente por el lado de la adición, sino por la perspectiva de la mirada. No es casual que su herramienta más reiterada sea la metáfora. “Un poco más de luz” reclaman los poetas cuando se topan con la inexpresividad de lo real, con los límites de lo decible,con lo inacabado de la vida.12.
Es un arte del conocer y del desconocer. Mejor dicho: un arte del conocer que se instrumenta mediante el desbaratamiento de las apariencias y el rechazo de los lugares comunes.13.
No es ciencia, pero está animada por la curiosidad de la ciencia. La poesía constituye una última red de significación que pone de manifiesto un más allá que, aún en ausencia de objeto real alguno, permanece revelándose y ganando en profundidad. Si se busca un fundamento objetivo, poesía es aquello que produce la percepción de una realidad nueva –única, fresca, singular e inevitable– emparentada directamente con la fuerza evocadora del lenguaje.14.
La poesía es una disciplina de la vida interior. Gracias a su ejercicio se agudiza el pensamiento, cobra estructura verbal el sentimiento, se abren brechas en la noche sin fondo de lo no dicho y en el pozo oscuro de lo inexpresable.15.
Como otro capítulo de su trabajo, la poesía pone en práctica una ecología de la mente. Todos aquellos esfuerzos por fijar en la memoria los viejos poemas de la humanidad aparejan una lección que se traduce en lucidez para captar lo simbólico, velocidad para discernir lo singular en lo general, perspicacia para diferenciar lo principal de lo accesorio, originalidad en el tratamiento de los eternos temas: la vida, la muerte, el amor, la soledad, la solidaridad, la siempre renovada belleza.16.
La poesía es anárquica. En la búsqueda de la palabra que penetre en los pliegues de lo real, desobedece la autoridad normativa, extralimita su significado y devuelve un escenario en el que la tarea de nombrar el mundo todavía no ha sido cumplida. Es voz de lo que no tiene voz.17.
Es una consagración de la forma. En su diálogo con el mundo, dando cita al recuerdo, desmontando las palabras adocenadas por la costumbre para volverlas a montar en otra significación, la poesía está hambrienta de forma. Con ella construye el puente que la conduce hasta el lector.18.
Independizada de su autor, la poesía tiene historicidad propia, a la que se accede por la labor conjunta del poeta –que deja cifradas sus imágenes– y del lector, que las hace suyas en tiempos y escenarios distintos. En virtud de este apoderamiento, el poema se convierte en un lugar de encuentro.19.
Y es, asimismo, una escuela de humildad. Porque su estado de alerta y concentración, de escucha y trabajo, permite comprender que los problemas de un hombre son los problemas de todos los hombres: satisfacer el anhelo de un lugar, vencer al tiempo, dar forma a la vida interior, adoptar una posición crítica ante los atropellos de la historia, domesticar las aporías de lo inalcanzable, procurar un acuerdo con el mundo. Y entonces, cuando el poeta reclama “un poco más de luz” y el lector se aboca a la lectura, la poesía nos recuerda que no estamos solos.




PÁGINA 4-POESÍA ARGENTINA:MISIONES

GINA ESCOBARA Susana Trimarco


Te tatuaron el desamparoen la pielmientras corrías por el mundo(que nunca creímos posible)calle abajo del horror.Todos los ojosmiraron sin verel olvido de los siglosy las manos miserables¡tantas manos!Manos suciasde hombredesgarrando ternurassepultando esperanzasManos de la ley injustaManosque escribieronignominiasManos que sellaronrespuestas.Manos tibias a la tuyasaludando tu mujeríadesempolvandohistorias añejas.Y las tuyassólidas manosenterasbenditas manosque multiplicaron panesde los que no comistepero a muchos…¡tantos!nos calmópor un instanteesta infinita sedde justicia¡Este hambre!


MIGUEL ANGEL FERREIRA


CUANTO


Cuanto hace que no escribo un poemaQue no deletreo un pasaje de SilvinaQue no me desnudo al canto del pájaro en la ramaDe ese verde mirto en mi esquinaQue no miro al sol en la media tardeQue no encuentro un motivo ciertoMás que desconcierto y dudaPara descifrar un mensajeCotidianos escritos sin rimaSon mis horas al descubierto confesoSilencio del canto de la vocalDe las consonantes fuertesDel verbo amar silenciosoDel hacer y estar sin gozoHace tanto que no escriboUn poema para llenar un vasoY beberlo de a poco sin apuroSolo o en tu compañíaAquí en la urbe o en un lugarLejano y desconocidoCuanto hace que no deletreoUn poema a la amadaEn tus oídos.-


JENNY WASIUK


OTOÑO EN MI ALMANAQUE


Comienzan a quedar desnudosestos brazos tibios.Ya no hay cunas, juguetes,ni adolescentes estridencias en el nido.Se van desprendiendo uno a unoaquellos viejos miedosque otrora fueran follajelimitando el desafío.Atrás quedan doloresrencores y sueños perdidos;como las hojas al vientose van yendo hacia el olvido.Ya siento la vibrante saviasubir desde mis raíces,ella nutrirá mis alasy eclipsará las cicatrices…


ESTELA SAGREDO


GUÁRDAME


Guárdame madrecomo guardan las viejasculebras en su bocaa las pequeñitascuando están en peligropero no te confundasno quiero sertu alimento.


MÓNICA KALLUS


EN LA LEJANIA


Te buscoTe busco en las esquinas de mi barrio,En las palabras de algún poemaEn el caminar sin rumbo, con la sola compañía de mi soledad.Te busco en camas tendidas y sábanas limpiasTe busco en mi cuerpo, en cada centímetro de mi piel yEn la brisa que pasa y me acariciaY creo que sos vos:Y mi corazón late con fuerza, mi piel se estremece, mi vientre se contrae...Y entoncesTe encuentro en rostros de desconocidosEn la mano cerrada en un puñoTe encuentro en el aroma de la canela y el clavo de olor,Que se me confunde con el de tus fluidos.Te encuentro en mis más secretos sueñosDonde se humedecen mis ojos, rojos de placerY mi carne arde de lujuria.Y entoncesEncuentro esos ojos negros que tanto desee,Para culminar la agonía de mi ansiosa espera.Y derribar las distancias que nos separanY sentir tu piel contra la mía,Y saber que no es un sueño, y que sos vos dentro de míPara culminar en el grito ensordecedor del placer y de la espera...




PÁGINA 5 – NARRATIVA.

MÓNICA RUSSOMANNO(Argentina)


ORTIZ DE ROZAS


La mujer ya no era joven. Últimamente le parecía que ya nadie era joven, que los amigos, los vecinos, los parientes, todos habían ido deslizándose junto con ella por una cinta que los había dejado así, arrugados, desplanchados, desteñidos, como esos pantalones de trabajo que se van gastando irremediablemente, salpicados y con alguna que otra recosida para remendar lo que ya no da más de sí.La ventanilla no deparaba sorpresas. Tras los campos y los postes alguna casita, alguien trabajando el campo, el cielo. A veces miraba el paisaje, a veces se miraba a sí misma etérea en el vidrio sucio, un reflejo de alguien con la mano sosteniendo la cara, el cabello claro, los ojos mirando sus propios ojos sobre el sinfín de la llanura.Otra parada. El tren se detuvo y leyó el cartel “Ortiz de Rozas”. Le molestó la zeta. Y la repetición de la zeta en los dos apellidos le sugirió la posibilidad de que la segunda fuese un error, pero no, no creo, se dijo. El cartel era antiguo, alguien lo hubiese corregido. Es raro, se dijo, es raro pero es así.La próxima estación era la suya. Bueno, falta poco. Pero después de diez minutos y de que no observase pasajeros subiendo o descendiendo, se preparó para la noticia de que algún desperfecto había detenido el tren.Esperó un rato. Miró por la ventanilla. Allá cerca de la locomotora se veía gente en el andén. Bueno, la ocasión de estirar las piernas, la posibilidad de enterarse de lo sucedido. Comenzó a pasar de vagón en vagón hacia el frente, pero luego decidió hacer el camino por afuera, para recibir un poco del último sol de la tarde. El último sol pone pelirrojos a los árboles, estira las sombras, hace que el cielo se transforme en una escenografía.Algunos hombres estaban reunidos a la altura de la locomotora. Hablaban entre ellos y uno había encendido un cigarrillo. Cuando ya estaba cerca, un muchacho de campera negra escupió en el suelo. Estuvo a punto de regresar, pero se dijo que toda la vida había escapado ante los gestos desagradables y hoy no. Eso, hoy no. Con los brazos cruzados siguió caminando despacio hasta que pudo ver que en el suelo, en el centro del círculo de hombres, había una vieja motoneta caída de lado, y un hombre con gorra sentado con las piernas abiertas que miraba fijamente sus propias manos. No decía nada.La mujer se acercó al grupo y preguntó que qué es lo que había pasado, pero los hombres la ignoraron. Su voz era suave, era vieja, era mujer. Los hombres ignoran a las mujeres viejas de voces débiles.Con las mejillas encendidas volvió a preguntar, "Qué pasó". Uno de los hombres giró un poco el cuerpo y la miró desde arriba pero no se molestó en contestarle. El joven de campera negra volvió a escupir.La mujer sintió que se arrebolaba y a la vez una ira avasallante y una avasallante vergüenza.“Me caí” dijo el hombre de la motocicleta. Después la miró.“No vi el tren, me asusté cuando noté que lo tenía cerca, y me caí” Dijo el hombre que era viejo, que tenía ojos puros y que la miraba. Hacía mucho que nadie la miraba. Ella pensó que este hombre en el suelo la estaba mirando, pensó que le había contestado, notó que él la miraba con la cara abierta como la de un niño que despierta en medio de la noche y vuelve el rostro hallando el de su madre.“Sana sana colita de rana” pensó ella. Increíblemente, dijo “sana sana colita de rana” y los dos rieron.El grupo de hombres no se dio cuenta de que se había partido una montaña, no notó que el cielo se rasgaba, no escuchó caer las piedras de la torre que se derretía en estrépito. El grupo de hombres no hizo ningún comentario, simplemente levantaron la motocicleta y lo ayudaron a ponerse de pie.Era alto, desgarbado, los pantalones le quedaban un centímetro más cortos de lo que debiesen. Ella le arregló un poco el gabán, y mientras se subía a la motocicleta le preguntó que por qué las dos zetas en el nombre de la estación.Él no sabía.




PÁGINA 6-POESIA ARGENTINA: SAN JUAN

PABLO BERNALCuando nació la generación a la que pertenezco, encontró al mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro, y al mismo tiempo corazón. Fernando Pessoa


Soy el sujeto despreciableel noctámbuloel que invierte salud dinero y tiempoen no hacer otra cosa queandar sentado por ahí o acostadoleyendo o escribiendorepitiendo unos versos como rumiando huesoso arrumbado en un viejo cafésobre una mesa a la que nadie se sientaSoy ese que los buenos señoresy las damas de conciencia en desusobautizanvago idiota antisocialEs ciertodespués de todo es ciertoyo paso más tiempo encerradoque un ama de casa de las de antesSoy lo que el vulgo llama“tonto de capirote”Soy lo que la burguesía señalaentre lástima y miedo“Oveja descarriada”Un enfermito un loco un ilusoapódenme como les plazcaSoy un hombre sin orillas
Si hablamos de perderhe perdido hasta el buen nombrehasta el respeto de la mujer que alguna vezme amó (o dijo amarme)la buena estima de los viejos amigosque al verme cruzan de veredaante los síntomas potencialmente contagiososde este oficio o pobrezaClaro que también y por fortuna he perdidocada tren avaro que transportó las almasconquistadas atrozmente a los humildescada vacante inmunda del poder insomney cada indicio y cada rastro de huella que señalael camino al paraíso de los buenos señoresMe resta por perder la vida y aquí la pongo en juegopero ¡Atención!porque de tanto y tantome he endurecido como el hierro:Retumbo como una campana nuevaYo no tengo horario que cumplirni rutina a que asirmeni trabajo que no seaponer los ojos a verlas orejas a escuchary la boca a decirSoy el que está despierto cuando duerme el mundoel que está despierto cuando el mundo está despiertosoy el que llora cuando el mundo ríey cuando el mundo llorasoyel que se echa a reír a carcajadasese mismo que más tardey frente a todosse inmolaal piede cada página


BRENDA ANDINO


POEMA SIN TÍTULOa Gali, Romina, Daniel y Melina


No nos van a torcer maderas en la espaldano nos van a descoser el ombligono nos van a arrancar ni uno solo de nuestros corajes.No perdonaremosotro Callateotro No se diga másotra caricia en el lomo paspado de bravuraotra verdad que nos engrampelas hendeduras de la bocaNo vamos a aceptar ningún título de celofánno vamos a creer ninguna fronterano vamos a entregar ni la muerte.Nosotros no venimos de ningún ladoa enseñar desde lo altouna montaña sagradauna profecíaun pedazo de pannosotros venimos desde todas partesa incendiarnos la piel de gallinaa comernos el hambrea jugarnos las cenizashasta que la lengua se nos haga fuego.


ADRIÁN CAMPILLAY


PATRIA


Entonces la Patriafue también la calle donde estuviste soloel aire de las guitarras silbando despacitoun sonido que se arrastrabamujer que iba a dar a luzy sólo tenía dos manos negras de clausurados manos ciegascon dedos y uñas y ningún colorninguna voz amigaporque la Patria fue también los muertoslas tumbas sin nombreslos hijos inconclusosde una mujer abandonadalos sueños fusiladosde una generación de pájaroscuyo número no cabíaen la combinación de los candadosni en el dorso de los chequesni en las partidas de defunciónni en un poema.


REYNA DOMINGUEZ


SAN JUAN


En este señor desiertola lucha por la vidaarenas soplaen alta cordilleraHelada sombra, el pasado, al vientoRíos de solse han despeñado aquíen estas ariscas tierrasNosotrosatados a oscura luchasobrevivimosgota de luztemblor de aguaaire sin quejaun dedo extendido a cielo abiertoalguna brizna de hierbaLa inmensidadduerme su pesado sueñoen la desnuda piedraLabra silenciocomo fija el fuegolos ojos en la móvil llama.Deseo del pequeño descansoDebería dormirsuspender este tránsito un momentocerrar completo el ojo espíarenunciar a la espera, al sobresaltoA estos ojos no le caben más cuerposEl día echa paladas de cal vivasobre el gozoso pastosobre las margaritasy no le advierte sino el tiemposeñor del vino añejo, del vino agrioSi pudiera olvidarque está la nochedetrás de esta pared de luz.


SUSANA GRIMBERG


VIVACE“Porque es fuerte el amor como la muerte”Cantar de los Cantares. 8,6.


Supieron de la desnudez,de mostrarlaocultándolaapenas.Ser mi cuerpo,decide el hombre.Ser los días,horas,minutos.Ser.Ser el cuerpo,la creación,lo por vivir.Respira mi cuerpo,descubre la mujer.Descubrelos díashorasminutos.Respira.Vive.El deslumbramiento,vacío de ser.Cuando el hombre entra,se inunda,se desborda.El cuerporisa y llanto,se le escapa.Es tormenta,estallido,placer.Lluevenpalabras.Llueve luz,horas,objetos.El universo de las caricias de esa mujerlo atrapa.Y ella es librepara mirarlo gustarlo estropearlo.Y consumirse en la dichade un gritoajenamente suyo,precipitadamentearrancada de sí.


MARCELO PADILLA


POEMA ASALTANTEa Merceditas de San Martín que será visitada


esta noche merceditas muere en Brunoycerca de Parísesta noche merceditas nace en Mendozaesta noche sepultan a merceditas en la Basílica de San Francisco frentea la plaza de su padreSan Martín no sabe quea la Basílica visten de galaesta nocheprofanarán su tumbaunos mendigosreescribirán sus máximas unos poetassucioseducar a merceditases la disputaMáxima 8: “Dulzura con los criados, pobres y viejos”de mínimaSan Martín asalta la basílicacon su tropa herida y negraes un escándalo nacionalveresoen la telever esoen los diariosleer esoen los librosexcepto en un poemaasaltante.




PÁGINA 7– NARRATIVA

LILIÁN RODRÍGUEZ(Montevideo-Uruguay)

SUEÑOS ROTOS


El ocaso estaba en su comienzo y los pájaros volvían a sus nidos, en silencio, con premura, para evitar perder su lugar en las mejores ramas o en los nidos donde dejaron sus pichones hace algunas horas.La mujer, sentada en el escalón del portal, mira sin ver hacia el infinito. La mente perdida. Las imágenes vagan hacia el pasado a saltos agigantados. Sus pensamientos huyen del presente, son los únicos que pueden hacerlo.A sus cincuenta años, ya no espera nada nuevo en su vida. Los dos hijos mayores se han ido, le quedan dos adolescentes y un marido… Sin trabajo fijo, solo limpiezas por horas en una carnicería y un supermercado, pero con casa y comida.Recuerdos llegan en oleadas.Siempre soñaba con ser actriz. Le encantaban las telenovelas. Era una niña de ocho años que admiraba el variado vestuario de las estrellas; el maquillaje, los diferentes cabellos, ondeados, rizados, en bucles, lacios. Deseaba tener el cabello hasta la cintura, pero su madre, apenas le pasaba los hombros, lo cortaba a la nuca.Nunca le llamaron la atención las muñecas; los esmaltes de uñas, los coloretes y el lápiz labial con frecuencia desaparecían de la cómoda de la madre.Taconeaba por el fondo de la casa con algún zapato de taco alto de cinco talles más grande que sus pies. Cuando la madre se iba a trabajar, dejaba de hacer los deberes y se arropaba con sus vestidos; el ruedo arrastraba por el piso en varios dobleces.Todos los sueños quedaron atrás.La niña se hizo mujer. Ahora, tan solo un cabello muy negro le llega a la mitad de la espalda y un flequillo cae sobre su frente. No se desarrolló mucho, más bien baja y de líneas rectas, pero el dominio de los tacos altos le otorgó la estatura necesaria para no pasar desapercibida.Lamenta la falta de estudios. Después de la escuela ya no pudo seguir estudiando, su obligación en la casa era de niñera de la hermana menor y sirvienta de sus hermanosvarones.Al llegar a la mayoría de edad dijo: —¡basta! —Y se fue de la casa con el novio; pasó a vivir con los padres de él.Las ilusiones de ser otra seguían latentes. Él prometió pagarle los cursos actorales, pero primero debía comprar el mobiliario y ajuar; su intención era primero casarse.Trabajaba diez horas por día, volvía rendido.Ella se ocupaba del aseo del dormitorio, compras para la comida diaria que le pedía su suegra, ordenaba la cocina y barría los pisos, más no hacía para cuidar sus manos y las uñas.Qué lejos quedó todo aquello de los primeros años de convivencia.Desde el portal observa unos niños revolviendo la basura alrededor del contenedor; se llevan algo a la boca, se rascan unos a otros y se sacan algo de la piel, la cabeza; piensa que tal vez hay garrapatas por el arroyo, donde tienen sus casuchas.No llora, quedó seca allá en España. Allá donde murieron sus sueños. No llegó a Italia, donde hubiera tenido la oportunidad de brillar.A los diecinueve años se casó con un ser latiendo en su vientre. —Tendría quetrabajar —pensó. Lo único que conseguía eran trabajos de doméstica; la preocupación eran sus manos; la esperanza seguía viva, tenía que estudiar arte dramático como primer paso en la capacitación para el estrellato.Un día descubrió un anuncio que llamó su atención. Ser modelo le pareció un buen comienzo y se presentó al casting.La alegría pronto terminó, su esposo le regañaba constantemente, no tenía buenasreferencias del ambiente del modelaje. Ella igual probó un tiempo, pero los desmayosreiterados hicieron que desistiera; llevaba otro niño en su vientre.En su rostro hay tristeza y en las caritas de los niños también. El desconsuelo no le permite ser cariñosa, o tal vez no nació para ser madre.Cae la noche y aún sigue muy sola en el portal. Tiesa, desnuda por dentro y por fuera. De pronto, un grito le interrumpe esa pausa en sus tareas; su marido desde la silla de ruedas la llama para que le alcance la cena y le cambie los pañales.A las diez y media ya está acostada. Boca arriba, con los ojos cerrados, pero no duerme, son muchas las noches que pasa en vela, siempre con sus recuerdos. En su mente repite una y otra vez: —¡en qué me equivoqué!
El marido ronca, no sabe de sus sueños rotos, él la conoció troteada; un día decidió llevársela y se la robó a un cafisho.Escaparon juntos a Portugal. Él había planeado la fuga durante mucho tiempo, sabía que la mafia no perdona una traición.Sus ojos se apagan con el desfile por las pasarelas; camina erguida, con paso firme, va de rojo, con un hermoso traje de noche. Estas imágenes le permiten dormir.Otro día, uno más; el marido le pide el desayuno y que prepare el baño; ella sabeque también tendrá que desnudarse, él no quiere que lo bañe vestida.Después del almuerzo se recuesta en la reposera al frente de la casa y mira el cielo, rescata sus pensamientos. El viento hace correr las hojas secas. Ahí va ella en uno de los remolinos que se elevan.Los cinco primeros años del primer matrimonio fueron de falsas expectativas. Los cursos de actuación teatral nunca llegaron. El dinero no alcanzaba, siguieron en el mismo dormitorio, con la suerte de que los niños pasaron a otro más pequeño que le cedieron los suegros. Volvió a ser sirvienta, ahora de extraños. No le importaba, eran horas lejos de la casa, libre al partir a su tarea y al regresar; regreso lento, siempre alargando las horas. Antes de volver daba algunas vueltas por el parque o la playa, tan lejos de su barrio, allá en los confines de la ciudad, lindando con otro departamento.Un día caminaba por la playa cuando la abordó un veterano. Buen mozo, sienes apenas canas, de ojos verdes y alto. Desde entonces y durante varios meses se encontraban todas las tardes en la playa, hasta que un día los corrió la lluvia y terminaron en una cabaña de pescadores abandonada. Pasaron a ser amantes.Ella le contó de sus sueños, ilusiones y esperanzas marchitas. Él rescató todas susmás caras aspiraciones. La alentó, la impulsó a lograr aquello tan ansiado que creía perdido y la convenció.Cada día que pasaba volvía más tarde y sus suegros sospechaban; salía muy pintada y volvía colorada, sofocada y siempre directo al baño, donde pasaba largo rato.Fueron momentos felices, sonreía a solas, hasta que su esposo regresaba del trabajo y ella bajaba la cabeza o volteaba a otro lado para no mirarlo a los ojos.Las peleas se hacían cada vez más frecuentes porque ella evitaba la intimidad, había excusas de todo tipo para evitarlo.Los niños tenían cuatro y seis años cuando una tarde hizo las valijas y se fue diciendo que iba a ser actriz. Era cierto, el amante le había prometido llevarla a Italia donde tenía un amigo empresario, gestor de actividades artísticas, con escuelas para actuación y muchas influencias en agencias cinematográficas.A veces piensa que tiene el castigo de su equivocación. El castigo por el abandono…Cuando volvió de España, con un niño de un año y su segundo esposo, lo primero que hizo fue ir a buscar a sus hijos abandonados. El padre no ofreció resistencia a pesar de tener la custodia, porque los niños, ahora con diez y doce años querían estar con su madre.La luz comienza a descender, la reposera ya le resulta incómoda; se para y va hacía el portal, desde allí mira el horizonte, se pierde entre las nubes. Un avión la lleva a Europa; escala en Madrid, pero no abordan otro vuelo, el que supuestamente llegaría a Roma.La excusa de su manager y amante surge incomprensible para ella. No obstante, sigue junto a él, quien la llevará a la fama. Esa noche pernoctan en un hotel barato.Mientras se soluciona el trámite de los documentos para seguir a Roma, le presentan un empresario español.Ella sigue a pie firme con sus proyectos, tal vez el futuro anhelado pueda estar en España.
El nuevo empresario, joven, educado y galante, con mucha convicción del triunfo que le espera a ella en España, la presenta a varios amigos para que la habitúen al mundo del espectáculo.El manager va desapareciendo de su vida y el empresario es sustituido por otro personaje de la farándula, no tan educado y mucho menos fino.Apoyada en el portal, sus ojos se humedecen con otro recuerdo, pero lágrimas secas le acercan la primera noche que para no dormir en la calle, atendió su primer cliente, presentado por el proxeneta.Fueron varios años de explotación, ultraje, golpes, menoscabo de todo lo más íntimo. El sesenta por ciento de lo que obtenía era para el cafisho, sino la golpeaba hasta desmayarla.Intentó huir varias veces, de esas le han quedado marcas profundas en la espalda.El destino no quiso que fuera actriz, pero tampoco que terminara de prostituta. A pesar de ser una mujer de la calle, uno de sus clientes habituales se enamoró y aunque tenía veinticinco años más que ella, huyó con él.Ya no se sienten los pájaros, las hojas mustias han formado un colchón en el pequeño jardín, se tiende sobre ese regazo y observa el universo con sus múltiples estrellas. Imagina ser una de ellas y se duerme.




PÁGINA8-POESÍA ARGENTINA: CATAMARCA

HORACIO “TATA” HERRERA


CANCIONCILLA PARA EL VIEJO HERRERA MATURANO


Cuando me viene en recuerdotu presencia, Maturano,visto pantalones cortos,transito el campo descalzo,y veo bajo unos talasviejos carros desarmados.Hablabas como tu fuelle,con resoplidos de vientoentre tus labios morados...Yo esperaba que salieraen bocanadas de fuegoel run-run de tus palabras.A la siesta te dormíascon el mate entre las manos;se agitaban en tu sueñolas memorias de cien años.Con cenizas de tu motaya se nevaba el Ambato.Cuando descansaba el yunqueY se moría la fragua.Maturano me contabade aquel flete de un caudilloal que una vez lo calzaracon herraduras de plata.Y de un jefe montoneroasimismo recordaba,aquel caballo guerreroque vino herido de lanza,y que el herrero curabacon grasa de lampalagua.Más que en cielos imposiblescuando niño yo aspirabavivir en tu infierno bueno,viejo herrero Maturano,y parecerme a ese vientoque en humo se iba a la tarde.


CELINA GALERA


(PIEDRAS)


Trozos dispersos de un cuerpo antiguo,miembros que entonces encastraban.Ya erosionados los lados,todas las partes andan huérfanas.Irreconstituíble.Pudo ser mortero tu costado,pudo dejarse arrastrar por algún río,ser prisionero en una pirca,hito en el camino.Fetiche de un hombre.Que tu otra mejilla pudo seguirte como arena...o desviarse con el viento.Pero ahí estáde sólo estar,indiferente al concepto de familia.


JORGE PAOLANTONIO


REGRESOS


uno vuelvepor el espejo de la sala sin ya mirarseno sea que la infanciavuelva con pulmotores de la polioalcanforescapulariosquién no sabenos prometían algodones de azúcarsi dejábamos que Salk nos vacunaseponíamos nombres a las floresponíamos apodosa la vecina roncaponíamos la orejacuando hablaban los mayoreséramos los hijoselloslos grandes que volvían del cinecon impermeable y sombreros y lilas parisinasbesos en la bocabostezos en cinemascopelos hijos éramosno veíamos la hora de ser padres


HILDA ANGÉLICA GARCÍA


ADIOSES


Ella murió de tanto estar alegre,cantar por las mañanas,y alimentar los pájaroscon miguitas de pan.Huele a manzanas su figuraen la cestadonde amontonaba sus ganas de vivir.Por la ventana pasa la gente que saludasu recuerdo sonriente,su escoba en la vereda,su brillo en la mirada,su resplandor de frutas en verano,las puntillas salientes de su enagua.La sombrilla está quieta colgadadel percheropero un aire traviesoagita las guirnaldas que colgaba en diciembrealrededor del árbol.No se ha ido, parece.En la casa sus pasos van y vienencorriendo, acomodando sillascon plumero en la mano.Estatuillas de cera,tazón de porcelanay velas de colores encendidas.Ella amaba la vida,la frescura del alba,la brisa entre los ruedos de su falda floreada. Recostada en un sueño,deshojada en un libro,no escuchó que la vida, silenciosa, escapaba.


ALFREDO LUNA


DISTINTO ES EL VUELO DE LOS PÁJAROS TRISTES


es la hora más gris: esta piel me llevade un borde a otro por la zanja del sueño,de un lado a otro,como piedra que respira su propia amarguray veo dioses convulsos declinar mansamentemi cuerpo es la cizaña del tiempo y el azogue.tengo esta vida, esta sola vida¿para qué tanto?


ROSARIO ANDRADA


LOS SEÑORES DEL JAGUAR


Los tentáculos del hambrehacían perderlos sueñoslos venadosescuálidosatravesabanla pradera.En un patio traseroYunha Pacrestauraba una hamaca,Shanisu hija adolescenteentrelazaba fibrasla tranquilidady el inmenso calorunidos en matrimoniohostigaban a los vecinos.Allí estabancelosos de sus posesionesvestidos con plumas de guacamayocumpliendo su fatídicodestino.* * *La cercanía del truenoera un clamorrepetidoen oracionesla lluviasaciabala tierralos animales sedientoscalmaban su furiano había nubes,ni señales de agua bendita.Los días fueron pasandoerráticostumultuososante la ansiedady el oscuro designioofrecieron en el año del bueylos primerossacrificios.* * *La caceríaha comenzadoun hombre de otra tribues el señuelova adelanteteñido de sangreolor a muertelos gritos estremecen la selvalas garras del felinotrepan sobreel cuerpoque yace sobre el suelogruñecoloca las patas traserassobre el abdomenencarnalas uñas en las víscerasy las arranca.Llegan los cazadoresno matan al jaguaratrapan al dios vivodejan el anzuelo descarnadoes el tiempo de losnueve Señores de la Noche.




PÁGINA 9- NARRATIVA


DIANA POBLET(Buenos Aires-Argentina)

DIEZ MINUTOS DE LUTO

Cada vez que alguien muere recuerdo a Federico y es como si todo volviese a suceder.
Regresa el Jacaranda del patio a ufanarse de sus flores azules; la hora tibia y pegajosa de la siesta adónde todo era posible; las alcahueterías de mi hermano siempre dispuesto a atestiguar en mi contra, los picados de fútbol en el baldío, la bicicleta roja, la primera cita a la que nunca llegué, casualmente, por culpa de Federico.
El día del accidente había mala visibilidad, era uno de esos días opacos que no se ve ni a veinte metros, salimos de casa en mi bicicleta, él iba parado en el portaequipajes como era su costumbre y desde ahí le iba gritando a todo el mundo, era muy divertido, con él era imposible aburrirse.
A lo largo de mi vida, he logrado hacer muy pocos amigos con su chispa y genialidad, a pesar de ser dos años mayor que yo, nunca me pasó la factura y por falta de tiempo no se lo agradecí lo suficiente. Cuando se es niño no es frecuente relacionarse con alguien de más edad sin sentirse disminuido intelectual o físicamente, hasta que la relación por alguna de las dos causas, fracasa.
Lo más extraño fue que él nunca se bajaba en aquella esquina, frené porque el semáforo estaba rojo y aprovechó para largarse, hasta me gritó algo que no alcancé a oír y pedaleé al doble de revoluciones porque llegaba tarde a inglés y el profesor me tenía entre ojos.
Desde la cuadra siguiente escuché el chirrido de la frenada y cuando me di vuelta Federico estaba tirado en el asfalto; arrojé la bicicleta a un lado y a los gritos me metí entre la gente que invariablemente en esas circunstancias exhibe una curiosidad indiferente.
Sin saber qué hacer, atragantado con mis lágrimas corrí hacia mi casa, por Dios, llamen a la policía, detengan a ése conductor borracho, llamen a una ambulancia, a los bomberos, a mis amigos. No lo dejen morir, ¡Federico se me está muriendo en el medio de la calle!.
Eran las once y ésa misma tarde lo sepultamos.
Qué tristeza.
Jamás nada dolió tanto.
Fue entonces cuando decreté los diez minutos de luto.
Federico había compartido con todos y era justo que tuviese un funeral de lujo.
Llamé a Carlos, a Nora, al Flaco, a Rocío y a Juanjo éramos como siete y todos lo apreciaban aunque ninguno lo amaba como yo.
A mí me correspondió ir detrás del féretro porque era el más doliente.
El féretro finalmente, fue una caja de zapatillas Nike número 44, de mi viejo, así no tuvimos que doblar demasiado las plumas de la cola. La atamos con cinta de regalo y fue arrastrada despaciosamente por el triciclo de mi hermano que en el portaequipaje llevaba ramitos de trébol y alguna margarita robada a la vieja de enfrente; detrás marchaban de a pie Nora y Rocío con mantillas negras sobre la cabeza y el Flaco y Juanjo en sus bicis.
Sólo se escuchaban nuestros pasos y algún resoplido producido por los vehículos de tracción a sangre.
Todo fue muy protocolar.
Hablar lo que dice hablar, hablé yo. Dije que Federico había sido muy buen loro como para empacharlo de palabras y, que dada la triste circunstancia, estaría acertado efectivizar diez minutos de luto antes de enterrarlo bajo el nogal. Yo creía que desde ese lugar no sería tan traumático su vuelo hacia el paraíso de las cotorras, ya que siempre había tenido predilección por las nueces.
Aún no he perdido a nadie que me haya producido aquella angustiosa sensación de soledad, ésa tristeza insondable que sólo es posible sentir en la infancia.

Y es por eso que cuando alguien muere, indefectiblemente, recuerdo a Federico.



PÁGINA 10 - POESÍA ARGENTINA: NEUQUÉN

CECILIA AQUEVEQUE

OTRA VEZ


No nos deje sin hablala insolenciadel señor que refrendael territoriootra vez extranjeroavasallandootra vez obedienciadel criollo.El poderoso conocela obsecuenciasopesa el punto débildel mas débilNo hace falta estrategiasobran balasno faltarán aliadosen la pugna.Mucho mas que quinientosson los añosen lo que el blancosigue empecinadoabundan argumentostergiversan la historiadictan cátedrapara explicarsus derechos remendados.Disfrazan la vilezacon conceptosy allá van otros tantoscreyendo las patrañasde patronesla fuente de trabajoque le dicenpor el deber ferozde protegerlalas manos se manchancon la sangredel que debiera sermas que un hermano.Cuando el blanco sabráque el mapuchees y seráen plenitud de sus derechosheredero ancestraldel territorio.En nombre del colorde piel que llevopido perdónpor tanta tropelíapor la sangre volcadapor las lágrimas.Mas,sé que no habrá perdónpor tanto duelo.No nos deje sin hablala insolenciaotra vez extranjeroavasallando.

SERGIO TAGLIA

EL CADÁVER ES EL PENSAMIENTO

Los glaciares la escritura muta ciega
se observa desde una filmación
forma redes de oxígeno atrapa animales
de esa clínica la gente sale enferma de cáncer
el pensamiento es el cadáver un plástico lo cubre
escribo para documentar mis pensamientos
como forma de ejercicio
para que si alguien me ve tirado
no me ayude salvo que mis ojos estén abiertos
tenga una actitud de mirar el cielo
abstraído cavile mientras una puerta se abre
esa puerta diera a un lugar insólito
del que surgen imágenes junto a la persona en el piso
véanle cómo le tapan los ojos

se la llevan en una bolsa llena de ruidos y de cierres.

GUILLERMINA WATKINS

LULÚ


LulúcesPasos cortosPiernas largasAhí andan
corriendo escalonestrepando paredesY son fugacescomo el invierno¿Dónde están lulúces?Lulú¿Vendrás a visitarme?Caminan con fragilidadNo quieren quebrarseSe esconden, a vecesdesaparecenpero siempre vuelvenpara que las peguecon ese liquidito mágico

RAÚL CÓRDOBA

a mil palabras luz de distanciauno puede oír su propia vozresonando como en una lata. esun efecto de eco que disimulacualquier intento de hablar gravemente.esto lo hemos estudiadoy sabíamos que pasaría. quizápor esas cosas, por estas cosas,la tristeza es un arrebatoque nos duele menos, cada vezque colgamos la llamada.me dejó la tuca de su cariño.una brasa pequeña, pero quearde y quema en la oscuridad.era otra piella de esa mujer a la de aquella casi niña,y acariciarla en la oscuridadtraía su riesgo, siempre; nadiepuede llevar una rosa entrelos dientes como en una películay salir limpio. la madrugadaendurece las cosas del patioy ella fuma contra el frío debajode una constelación sin nombre...es la gracia que se bebeen el hueco de su nuca o enlas palmas de sus manos el misteriode una vida regida por un instantede decisión: jamás bajar los ojos.con el ruido en mi cabezaconozco su piel. yo tampoco pudeborrar todas sus huellas.

LILÍ MUÑOZ

ÁRBOL POLVO DE LUZ

Reverbero de grises y esmeralda
atardecer sauzal entre alamares
ribera en Patagonia
en raíces de sur
está creciendo
árbol del norte
aquí
azul y polvo
menuco
rizoma de los mares
un otro árbol
nadie lo ha mirado
ni ve
solo yo
nosotros
fugaz nidal
tus ojos
refugios pendulares
árbol de luz el árbol
esfumó
transmutó en nieblas y ranura
caudal huecuvu
demoró en el desierto
vos y yo
hambre de azahares
encintrados

sorbimos la derrota.

SERGIO SARACHU

EL PERRO DEL INTENDENTE

1.

Llueve como a veces caen tus ropas.
Como bajan tus palabras
sobre el asfalto gastado de la ciudad:
con pausas
e incansablemente
sobre mis poros boca arriba.
Sin paraguas, en medio de la lluvia,
un perro cruza de vereda en vereda
buscando algo en la calle
que le sirva de comida.
Me mira de costado y sigue.
Ya vendrá por mí

2.

La máxima autoridad de la ciudad
ha puesto al lado de mi nombre “poeta fumapipa”.
Sale en el diario, en los portales de noticias,
se comenta en las radios.
Mi apellido puesto a la parrilla
en los comentarios caseros del pueblo.
En lugar de Sarachu
ha puesto
“el poeta fumapipa es un traidor”.
En su 4×4 el intendente
arrasa con la mínima alegría de mis hijos,
de los otros Sarachus, de los poetas que andan por ahí.
Ara el honor más vulgar de mis simples amigos.
El perro que cruza de vereda en vereda,
-que busca algo de comida entre la basura-
más temprano que tarde
también irá por él

3.

Hoy lunes, a las 11 de la mañana,
el jefe comunal ha llamado a los periodistas
para decir que el poeta Del Zotto no trabaja.
Lo ha dicho en rueda de prensa y al rato,
toda la ciudad ha recibido la noticia.
A esa hora, el poeta almuerza con su hija,
se atraganta con los dichos del intendente
y con la mirada que encontrará
más allá de esa puerta
que siempre se abre para la poesía.
El perro que cruza de vereda en vereda,
buscando algo de comida entre la basura,
apura el hocico
hacia el Palacio

4.

El perro revuelve los papeles,
muerde el bastón de mando,
los votos,
los aplausos,
los insultos.
Ataca el despacho como a las bolsas de la calle.
Llega sigiloso a quien lo mira arrinconado.
La suerte está echada.
Muerde por instinto y por justicia

y sale con vida



PÁGINA 11 – NARRATIVA

PATRICIA DAJRUCH

(Córdoba-Argentina)

MININO

Me gusta amanecer en el tejado, sobre todo en verano; me atrae el misterio de la noche, la lejana luna y las estrellas, a veces medito sobre ese acontecimiento raro de lluvias de estrellas, y es fantástico ver como las sombras dan lugar a la luz del día momento en que sé que es hora de mi desayuno. A veces suelo recordar cómo me deslizaba por el muro hasta llegar al viejo naranjo donde permanecía un instante para que el aroma del azahar invadiera mis pequeños pulmones. Como ustedes saben me llamaba Minino, nombre ridículo que me había puesto mi ama. A decir verdad me hubiera gustado llamarme Ruperto, Aristóteles o Platón y haber aprendido a tocar el saxo, pero en vez de eso tenía un nombre absurdo como la mayoría de las mascotas, el perro de enfrente, un hermoso ejemplar de mato negro se llama Boby, y la gata una hermana para mí lleva por nombre Michi. Los humanos no se dan cuenta que somos seres especiales, tampoco sospechan que pensamos y que solemos hablar de ellos muy a menudo.
Recuerdo que fui el último en nacer y el primero en ser dado en adopción, me metieron en una caja de zapatos con la tapa llena de agujeros, me subieron a un vehículo que se movía además hacia ruido: nadie sabe el susto que sentí, mi corazón daba saltos y no veía las horas de llegar sano y salvo al lugar donde viviría por el resto de mi vida. Cuando llegamos, Amanda, mi ama me liberó de la oscura caja. Me encontré en una cocina limpia y luminosa donde me esperaba ya comida y agua. Miré hacia todos lados, me escondí bajo una silla a esperar que el miedo se pasara. Por suerte no había niños que intentaran alzarme apretarme o darme besos molestos.
Muy pronto me adapte a mi nuevo hogar, en el living dormía, en un canasto de mimbre con un almohadón rojo muy cómodo, parece que las casas no han sido diseñadas con dormitorios para seres como yo, así que un rincón de la casa está bien y en lo posible en el patio, pero los gatos somos mascotas para tenerlas de adorno como un florero o un cuadro por eso tenemos ese privilegio de camas tan agradables.
Amanda y yo vivíamos solos, ella me daba todos los gustos en realidad tuve una infancia muy feliz. Mis juguetes preferidos eran una pelota pequeña que siempre perdía y una laucha a cuerda; me sirvieron para agilizar mis patas, sobre todo para fortalecer los músculos de mis manos además de divertirme en las tarde frías de invierno, sin embargo cuando me tocó cazar una laucha de verdad, ésta se escapó pero con el tiempo aprendí a esperar el momento oportuno para caer arriba de ella y empezar a jugar, lástima que las pobrecitas se mueren, yo no tengo la intención de matarlas pues me gustan mucho.
Crecí en un hogar feliz, a veces sólo a veces Amanda tenía visitas. Solían venir sus hijos y nietos, en esas ocasiones todo era un alboroto, yo escapaba a las ramas del naranjo y allí me quedaba hasta que se fueran, pero veía a Amanda alegre y llena de vida cuando toda esa gente venía a casa. No es que ella estuviera triste sin ellos, es que era todo un suceso y lo que más le gustaba era conversar con los niños.
Cuando todos se iban yo volvía a mi almohadón rojo, mientras ella ordenaba su ya casa impecable.
En cambio cuando venía su amiga Aurora sentía un terrible pavor, porque me buscaba para apretarme la panza, esa mujer siempre me resultó antipática, apenas oía su voz huía.
Los días de lluvia solíamos oír música, mientras ella leía algunos de sus voluminosos libros.
Nuestra vida transcurría placentera y cuando Amanda se jubiló comenzamos a pasar más tiempo junto haciéndonos compañía. Las cosas cambiaron el día que escuchamos ruidos en la casa de al lado que hasta ese entonces permaneció vacía, parecía que íbamos a tener vecinos nuevos, a decir verdad era un vecino, suponíamos que era un hombre aunque nunca le vimos ni escuchamos su voz.
Supimos que tocaba el piano por que lo oíamos en las noches de aquel verano, ella dejaba la ventana abierta para escuchar la melodía que el teclado salía magistralmente, por eso suponíamos que se trataba de un piano de cola, tal vez el hombre de al lado era un concertista. Lo cierto es que Amanda cerraba los ojos entregándose al placer de oír música y suspirar; entonces escapaba al tejado, me parecía más apropiado escuchar aquellas ejecuciones mirando la luna.
Nuestras costumbres cambiaron desde aquellos días pues a la misma hora de la tarde se abría la ventana y el vecino con su piano hacia irrupción en el living como si estuvieran en cuerpo presente.
Fueron dos veranos iguales; nunca supimos su nombre, mucho menos lo vimos alguna vez como ya dije, era todo un misterio pero a mi ama poco parecía importarle.
Como soy curioso en varias oportunidades fui a espiar las ventanas de la casa del al lado, sin tener éxito, solamente pude comprobar la existencia de un piano, y la última vez que fui a mirar (recuerdo que era una noche maravillosa), mi piel se erizó cuando tuve frente a mí a la gata más hermosa del mundo; lo triste era que jamás podría tenerla a mi lado porque ella era solo una visión fantasmal. Después de esa noche todo fue diferente, las cosas no volvieron a ser las mismas, quiero decir que tenia la sensación de estar en otra dimensión y llegué a la conclusión que Amanda no lo sabía y eso que su amiga Aurora solía hablar de muertos y aparecidos. No sé por qué me tenía que enamorar del fantasma de una bella gata.
La dueña de casa envejeció muchos años de golpe en esos dos años, su cabello rubio en otros tiempos ahora se tornaba grisáceo, y su andar lento como si algo le pesase en el alma, tal vez ella sabía más de lo que yo mismo intuía. Luego del segundo año de conciertos veraniegos, se cerraron las ventanas. Con la llegada de las lluvias y del frío nos retirábamos a descansar temprano. Nadie hubiera dicho que ese invierno sería fatal, imprevistamente el piano comenzó a sonar todas las noches, la melodía no era la misma su sonido era notas enervantes como si estuvieran llamando a alguien con insistencia, cuando esto sucedía Amanda caminaba por toda la casa hasta el amanecer hora en que ya no se oía mas el teclado. Ese invierno fue el mas triste de mi vida, vi a Amanda enloquecer de luna en luna, yo mismo ya no soportaba las horas musicalizadas del vecino y días antes de la llegada de la primavera mi dueña se fue para siempre. Lo sé porque vinieron sus hijos a llevársela, se lamentaban llorando. Alguien se acordó de mí, me dejó comida y agua para varios días y tuvo el buen tino de dejar un poco abierta la ventana para que pudiera salir y entrar cuando quisiera.
Me quedé solo, totalmente solo, sospecho que el vecino se llevó a Amanda porque el piano ya no sonaba tampoco volví a ver a su gata.
Dos veces por semana venían a traerme alimentos y agua, escuché decir que vendían la casa; debo reconocer que eso me preocupó mucho, no deseaba vivir en ningún hogar que tuvieran niños ni perros molestos, soy un gato solitario que quiere aprender a tocar el saxo.
Un día apareció Aurora con el hijo mayor de mi finada dueña, me llamaba con su voz chillona con la mala intención de llevarme con ella, desde el techo la veía como me ofrecía comida pero me negué rotundamente a bajar y antes que se les ocurriera venir por mí. Huí.
Anduve muchas horas, crucé muchos techos, subí muchos árboles, no sé cuánto tiempo estuve huyendo. La noche me sorprendió en un tejado diferente, parecía que en esa casa no vivía nadie, me asomé por la ventana abierta, allí estaba él, sentado frente a un teclado alfanumérico cuyo sonido no conocía supuse que estaba escribiendo algo, por esos signos raros que veía en la pantalla iguales a los libros de mi antigua dueña. Pensé que tal vez quisiera adoptarme y probé con un maullido a ver que pasaba; para mi sorpresa me saludó muy bien, me ofreció comida, para agradecerle tan buena acogida le pasé mi lomo en su pierna, más tarde me alzó y me puso un nombre digno de un gato; Júpiter, me sentí feliz.
Ahora no tengo un almohadón rojo, duermo donde el sueño me atrapa incluso sobre la computadora, a veces le borro algo sin querer pero mi amo se ríe y dice que está muy bien porque el poema no era muy bueno.
En las noches de verano me quedo en el techo, recito el poema de Neruda ese que dice “puedo escribir los versos más triste esta noche”, sólo me falta el saxo, sé que en algún lugar del Universo está el amor de mi vida.



PÁGINA 12 – POESÍA AMERICANA: REP. DOMINICANA

ANGELA HERNANDEZ NUÑEZ

LA VIDA FESTEJADA

Desde que nací tengo demasiada edad
Soy la que vive al final del muro
Resguardo de bestias, como flores
Me miras en el sueño
y sientes que estoy soñándote
Rojo se pone el horizonte si lo pienso
El mar ha amanecido blanco

Por la noche ha caído un diluvio
Ardemos en la muerte.

EDUARDO LANTIGUA

CIFRA

La lluvia fría rebota en la ventana y la ciudad me reduce a cero.
La fuerte brisa me sacude el trapecio y certifica el miedo
(lo que lentamente fluye).
Nada que les recuerde el perfil de mañana fresca,
el olor de la pequeña ciudad acariciada por la pregunta
que surge de mi vigilia,
el malecón y el vuelo del viento
que besa fugaz el rostro y organiza sonrisas,
los niños hurgando una moneda entre colores y turistas.
Signo que aletea como un pájaro de plomo en mi cabeza,
(recurso que no admite sueños).
El peso de la isla, anclado en mis pulmones, que me hace toser,
que hace temblar al trapecio y perder mi equilibrio.
Este cuerpo, mi cuerpo, donde la muerte organiza su estatura,
extraña los fragmentos de alguna risa antigua,
una risa que certifique si acaso la falsedad de la noticia:
transcurre, madre, una muerte que día tras día.


ISIS AQUINO

CIFRA

La lluvia fría rebota en la ventana y la ciudad me reduce a cero.
La fuerte brisa me sacude el trapecio y certifica el miedo
(lo que lentamente fluye).
Nada que les recuerde el perfil de mañana fresca,
el olor de la pequeña ciudad acariciada por la pregunta
que surge de mi vigilia,
el malecón y el vuelo del viento
que besa fugaz el rostro y organiza sonrisas,
los niños hurgando una moneda entre colores y turistas.
Signo que aletea como un pájaro de plomo en mi cabeza,
(recurso que no admite sueños).
El peso de la isla, anclado en mis pulmones, que me hace toser,
que hace temblar al trapecio y perder mi equilibrio.
Este cuerpo, mi cuerpo, donde la muerte organiza su estatura,
extraña los fragmentos de alguna risa antigua,
una risa que certifique si acaso la falsedad de la noticia:
transcurre, madre, una muerte que día tras día.

OSIRIS VALLEJO

LA HORA DEL INSOMNE (fragmento)


I

Desprendido del sur, desheredado
por el suelo y la vida que ya no es paraíso,
muerto el tío César, hecha escombros la abuela,
fósil ya la memoria del amigo que es sombra,
dudas, huyes, te pierdes, en ese lago absurdo de vino que hoy es puerta
que da al mar o al abismo o al llanto o al desierto innombrable
que es a veces la sala de tu casa.
Ignoras qué espejismos poblarán tu memoria,
o qué fúnebre insecto visitará el insomnio de tus ojos sin luz.

II

La miras desde el fondo de tu íntimo zaguán
y pronuncias sentencia con la voz que el desierto convirtió en peregrina:
toma hija esta mano de huesos de cristal,
petrificado el fuego de tus tres inviernos,
yo no sé quién vendrá a parir los espejos que reclama la noche.
Sospecho, intuyo, gimo, pero no advierto, no,
ignoro demasiado.
Esa mano hecha huesos
que tiendo como un barco
en el umbral desnudo del día que vendrá,
no es cuerda, no es escape
sino acertijo inútil, signo interrogativo, párpados fijos, muertos,
que heredé de aquel padre que aunque viva es neblina,
o espuma o espejismo en la penumbra rota del pantano del mundo.

III

Un ay no es amuleto, no es salida, no es ala,
para escapar del vientre, exiguo, raro, incierto
de este Plutón azul que ayer era y hoy no.
Levantarte y andar como anda todo el mundo,
por la ruta imprecisa que es eterno regreso
y no decir que siempre,
desde el instante roto de ese salto al vacío
de este lago de muertos, cojeas de realidad,
Emerges, naufragas en el cosmos sutil, imperceptible
y ya casi obsoleto de poetizar la muerte.

IV

Qué acariciable encanto hay en ese perfil
de hombre solo y lejano que eres a cada paso,
silente, sigiloso, en puntillas,
dejándote abrazar por hija madre hermano
sin que adviertan siquiera el olor a derrumbe
la nada la hecatombe de ser desorientado
Pero se sabe insomne, muerto, mítico, incierto.

V

Y esa casa vacía que a veces aparece
como fantasma hermoso que gravita tu sueño,
no volverá a ser tuya como ya lo es del tiempo remoto y sin espejos
todo es y será polvo.
Búhos, águilas, halcones,
pueblan el cielo raso del lúgubre aposento.
¿Es acaso posible el eterno retorno
a la oquedad inmensa y virginal de su sótano?
No es hora de mirar ese final de siglo
ni el remoto existir ni este ahora en tus parpados,
¿dónde habitar, entonces, qué paredes, qué puerto
abrazar sin el ay?
…y susurra el misterio.

JAEL URIBE

Despierta mujer ¡despierta!

Yo te pido que despiertes mujer de los maizales.
Redoble de la noche en vientre colorido.
Rugido del sendero cuando todos parten.

Yo te invoco en la luna mujer-aire.
Con las huellas moribundas
el camino abriendo sus fauces.
Y se abalanza el colmillo
para beberse las heridas
el freno endurecido de las manos.


Yo te nombro mujer-Norte,
de la lluvia.
Lágrima de los mares.
¡Despierta! En el cerco del silencio,
el parir de la tierra, el tsunami.

Te llamo mujer recién-nacida.
Hojas secas y pesares.
Rompe el ruego,
voz en sombras
al bramido de los trazos.
A postrarte camino, yo te invito
con la lengua convertida en pájaro.

JIMMY VALDEZ-OSAKU

QUASIMODO

Aquí
en estas ruinas y lugar inhóspito
en este vertedero del más soledoso cerco
ineludible y consciente de la insomne jaula;
sin poder erguirme o evadir las barricadas,
las hambrientas extremidades de lo inescrutable,
esa grieta o comisura atómica,
el frío que se cuela y resquebraja
para quedarse en los huesos aguardando quién sabe qué cosa.

Aquí donde he reunido toda posesión
y todo lo inútil como un alma gemela
divisando nubes abismales,
cónicas herrumbres,
palabras para los gatos que siempre huyen
al verme alimentando esta remota opulencia.

Aquí
con este ladeo de estremecedores crujidos
y mi crecidísima joroba de murciélago,
enjaezado como un caparazón nocturno,
incapaz de abortar las profanaciones,
casi mordiendo el zumo irreparable del suicidio,
cruzo mis dedos
mientras halo de la cuerda para que despierte el sol.



PÁGINA 13 – NARRATIVA

J.M. TAVERNA IRIGOYEN
(Santa Fe-Argentina)

AGUA CLARA, AGUA OSCURA
-Apotegmas-

En la creación, la prolificidad suele ser enemiga de la autocrítica.


******No hay creación huérfana. Quien lo niegue está mintiendo sus orígenes.


******
¿Qué es la creación sino un intento de afirmación de uno en la verdad?

******

Todo creador se piensa un pequeño demiurgo. De tal fantasía emergen los argumentos para intentar que ese pensamiento pueda tener un mínimo pie de autenticidad.

******


La fe creadora no es sino una forma de mística, en la que dioses paganos intentan revertir los rituales certeros.

******


Falsos argumentos conducen a caminos cerrados. Así lo comprueba –a veces tardíamente- quien en la concepción se apoya sólo en los recursos técnicos.

******


La vida del artista es breve: sólo llega a concretar, a veces, una sola obra. Sobre esa obra –cadena de eslabones- subyace el credo de un testimonio.


******


¿Cuánto cuesta crear? ¿Cuánto duele la creación inspirada en renunciamientos? ¿Cuánto puede perdurar un intento, una pasión, un descifrar el trasfondo?

******
Los vacíos espirituales no siempre son perceptibles. A veces se los disimula con la habilidad de un equilibrista que sabe hasta dónde resistirá el cable.

******
Si la voluntad persiste, no habrá guerras perdidas. Aunque sean batallas no ganadas, la voluntad casi todo lo supera.

******


El hombre que está solo no siempre entiende que la soledad es un refugio.

******
Atrapado en las redes de la memoria, se puede vivir con el filo del rencor cruzando la garganta. Pero aunque se siga viviendo, la sangría será mortal.

******


De las adicciones, ninguna tan grave como la del tedio. Hacerse amigo del no-hacer, del no-querer, del no-poder, es lo que más asemeja al hombre a un crucificado.

******


Hay instantes en que el pensamiento se congela. Ni una idea se atreve a quebrarlo. Es entonces cuando se comprende que el hombre es materia y espíritu y que, por ahí, anida el alma.

******


Estamos preparados para amar y ser amados. No comprendemos el vacío.

******


Estamos hechos de complicidades. En cada acto no cumplido, en cada evasión, en toda renuncia, somos cómplices de la frustración, de la mediocridad o del engaño. Lo mismo da.

******


No hay medidas para el dolor; tampoco para la felicidad. Ninguno de los dos posee grados de saturación.

******


Hay preguntas que no se hacen porque carecen de respuestas. ¿Cómo se concibe la traición?

******


Si existieran escuelas para padres, seguramente los errores serían perdonados por los propios hijos.

******


No desesperes: la vida da tregua entre un golpe y otro…

******


El secreto es abrir y cerrar ventanas. A tiempo.

******


La realidad no tiene estilo ni talento, dice André Malraux. La realidad es la que nos quiebra y nos levanta, tan simplemente.

******
Todo artista que se precie es rupturista con lo que fue hecho. El arte comienza con él.



PÁGINA 14-POESÍA AMERICANA: PANAMÁ

CONSUELO TOMÁS FITZGERALD

LA PROPENSIÓN A LOS OLVIDOS

La felicidad- me dijeron-
es asunto de poetas ebrios.
Útiles solo para cabalgar la luna
con todo y sus acólitos nocturnos.
Escóndete tras la puerta me dijeron.
No cruces la línea que separa al ahorcado
de su mediodía.
Huye del espejo y sus engaños
únete más bien a una legión de imágenes
promotoras de la ausencia.
Trágate tu amor al prójimo
y sus dinosaurios descalzos.
Esas utopías ya no las compra nadie.
Si descubres un vuelo de monarcas coloridas
dales la espalda
no escuches su caricia en el aire
y el escándalo de sus alas encendidas.
Podrías no recuperarte.
Ama la sombra y sigue sus instrucciones
protégete en su círculo de las tentaciones
que la luz produce
Súmate a la sagrada ley de lo que no se mueve
eso es lo que perdura.
Todo esto me dijeron.
Pero mi desnudez no tenía bolsillos para entonces.
Tampoco una memoria para el llanto.
He seguido la ruta de las aguas
en su afán de mar y de horizonte.
Y no puedo detenerme todavía.

GIOVANNA BENEDETTI

GÉNESIS DE ABYA YALA

El nombre de América, aplicado a nuestro
continente es reciente… En el idioma de la nación Dule, se le conoce y se le seguirá conociendo por su verdadero nombre: Abya Yala. Arysteides Turpana


Madre
y padre piedra:
continente.
Hermano del silencio,
hijo del río.
Compañero de sombra,
escucha:
en el principio era el mar
lento como el abismo.
Entonces
fue la noche
y vino el verbo
y hablaron en sus sueños
las palabras:
¡Sea esta tierra dulce
como la piel de caña!
Y fue Abya Yala
la de la vulva de agua
y volcanes como pechos
(primer día).

Creció Abya Yala
inmensa desde su árbol florido.
El sol volcó su espuma
y engendró entre sus playas
muchedumbres de orquídeas.
Y fue su concha viva
viva fuente
ombligo primigenio
y hubo luna menguante
(día segundo).

Y dijo el Huracán:
¡Reviente
el firmamento
y haya tormenta
y caiga el aguacero
y hierva el continente
de lagartos, de iguanas
y de grillos;
y sean sus bestias
tantas como estrellas!

Y así fue.
Cayó la lluvia a flechas
sobre las sementeras
y zumbaron en las miasmas
las libélulas, las ranas,
los zancudos.
Y hubo en los cardinales
trópicos y nieves
y desiertos y pampas y arco iris
(día tercero).

¡Hágase el jaguar —dijo la luz—
y se hicieron las selvas.
¡Sea el relámpago
la lengua de los valles!
y surgió la anaconda como un río.
¡Vuele hacia el amanecer
el cóndor
y sean sus alas nubes!
Y alzáronse los Andes hasta el cielo.
¡Vénganos un dios!
—gritó la sangre—
y fue el pájaro quetzal, libre y altivo.
Y hubo en los altiplanos
pedernal de fuego nuevo
y serpientes emplumadas
(cuarto día).

El Corazón de la Montaña
habló sobre las serranías:
¡Que sea el maíz
el polvo de mi carne;
que broten de su espiga
los murmullos
y de sus granos
el hueso y la simiente!
Y conmoviéronse
los péndulos
en sus callosidades
y salieron los pellejos
de las grietas
y hubo en sus alfabetos
sangre coagulada
y fueron sus cenizas
macho y hembra.
(quinto día).

Ciñéronse sus lomos
los hijos del follaje.
Milenios de cal y canto
guardaron sus madreperlas
y del hueco de las sombras
hicieron sus paisajes.
¡No prevalecerá
otro nombre en mi conciencia
ni quedará en tus huellas
piedra sobre piedra!

Dijeron,
en sus ruinas, las tinieblas.

Y fue Abya Yala
territorio enigma.
Término de Oriente
y de Occidente.
Y quedaron sus arcanos
sellados para siempre
(sexto día).

ENRIQUE JARAMILLO LEVI

BARCO A LA DERIVA

Hay que salvar la nave,
su tripulación,
el cargamento.
Sálvala tú que sabes el oficio,
que puedes tranquilizar el desorden
de las máquinas y el fragor de las olas
con el simple roce de tus dedos,
con el bálsamo de una sonrisa.
No permitas que naufrague
este terco barco a la deriva.
Ofrécele al final tu puerto,
condúcelo
a su muelle húmedo,
y verás cómo se aquieta
este incendio voraz
que me consume.

KATIA CHIARI

No hace falta ahora aprender de memoria
los nombres de tus hijos,
los aniversarios de las pasadas conquistas;
las fechas que acusan tus ultrajes;
basta con saber de ti un oficio,
tener un trabajo, una casa,
una familia donde fundar el corazón
para llenar el calendario de razones
y caminar hacia delante.

JAVIER ALVARADO

AJUSTANDO EL PAGO EN LA PENSIÓN DE GÓNGORA

Ya se habrán inflamado en la pensión
Las antorchas del lenguaje,
Los papeles se apilarían como carbones encendidos
Donde las acusaciones
Delimitarían los fuegos y la imagen, el vapor que dejan las despedidas,
Los sarmientos que evaden la zancada eterna de la tregua,
La lluvia que se dispersa
Entre las espigas y la torre, como si llorásemos derrotados
Bajo las ingles del muro, cuando se vaporiza un espejo
Y la ancianidad consuma en harapos
La mano de otra ausencia,
Los brocados que se suceden
Al arpa
Ante la evocación y las semillas.
El barroco
Nos sucederá temblando.
Las Soledades serían como un discurso del gavilán en el invierno,
Una espada que entre en el Duero
O una alucinación de Dios
En la botija.
Se iría temprano a acostar
Con la pobreza desnudada hasta los codos,
Con esos letreros de muerte
Que bailan sobre el aire
La pensión de Góngora será como la madera
Recién cortada,
Allí no entrarán las cenizas
Que aunque grandes no tendrán sentido
De ese el otro Quevedo
Que ante la muerte levantará su copa
Para compartir el puesto ante la mesa.
Y así atendiendo a la fuerza innovadora
Del amor y la costumbre, de esos panes
Que se adhieren al frescor y a la garganta.
Honradamente pertenecemos al silencio.

SOFÍA SANTIM


Sigue tu ruta, nadie te desviará del camino.
Como una hoja estás marcado.
Como una filigrana meciéndose en el viento.

Llevas música de arpas en tus adentros,
si tocas el violonchelo
entenderás que eres clavicordio,
y piano de cuerda.

Salta a las alturas,
que las nubes llaman tus antepasados.
Sumérgete en la tierra,

la madre es madre hasta el fin de los días.




PÁGINA 15 - NARRATIVA

DIANA ARAUJO PEREIRA (Brasil)

ANA Y EL ESPEJO

La puerta que da a la calle respira humedad y letargo. El calor se las arregla para filtrarse por las paredes. Es sábado y no se escucha ningún chillido. Es sábado y la siesta es sagrada. El pueblo duerme su cotidianidad y respira somnoliente a la espera de la navidad que ya se acerca. Es diciembre y el calor cobra su pago. Ana no pudo dormir. Ni de noche ni tampoco en la siesta. La cabeza en los preparativos de la fiesta, la tensión por su importancia no le dejan pegar ojo hace ya varios días. Una fiesta privada. Solitaria y silenciosa como siempre han sido sus fiestas. Para ella misma, para celebrarse y con nadie más. Pero esta navidad quiere que sea diferente. Ana se va a presentar, se va a mostrar, se va a permitir traspasar la puerta del dormitorio para hacerse Ana, por primera vez, en familia. Está decidida y lo va a cumplir. Entre los preparativos están el nuevo maquillaje y la ropa por estrenar. Se mira frente al espejo y se dice a sí misma que todo va a salir bien, que se calme, que se tranquilice. Sus ojos le dicen claramente soy Ana. Y sus labios, que mienten año tras año, serán verdaderos en esta navidad: llevarán la verdad que tiene Ana en sus adentros hacia fuera. Como un pacto santificado de Ana con su misma presencia, como la resurrección de Cristo tras el sufrimiento en el calvario. Ana se ha decidido, baja definitivamente de la cruz en navidad. Y todos van a estar felices por su verdad, por su felicidad. Ya es víspera. Ya los ojos se lo dicen más abiertamente frente al espejo. Ana viste el cuerpo de su propia alma. Se peina, se maquilla y se perfuma siguiendo su ritual de conversión. Y ya casi a las doce se presenta a la familia. Por primera vez abre la puerta del dormitorio a la espera de poder habitar de otra manera el mundo. Está feliz y pide, con cariño, a sus hermanos, a sus padres y vecinos, que por favor le llamen Ana, que por primera vez por favor le llamen Ana, porque siempre ha sido Ana pero crucificada hacia adentro. Las risas empiezan despacio, pero se van haciendo cada vez más nerviosas hasta que ya se convierten en un tiroteo de malas palabras. Cae sobre Ana una lluvia de carajos, de hijo de puta, de maricón de mierda y de otras voces que le ensucian el ritual tan sagrado y le manchan de por vida el momento anhelado. Ella no entiende que no le entiendan a ella. Ella ha salido y ya no puede volver. Ha cumplido su destino, ha dado los pasos del rito, ya no puede encerrarse otra vez. Las sonrisas se hacen llantos y siguen cayendo sobre su cuerpo como tormenta de verano, fuerte y agresiva, invasora, destructora.
Ana corre puerta afuera. Sus ojos apenas dicen soy Ana. Su boca les ruega que le miren, que la vean, que la amen a ella, Ana.



PÁGINA 16 - POESÍA AMERICANA: VENEZUELA

LAURA ANTILLANO

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Madreescondeal fondodelescaparateun universo decajasde tamaños y colores imprevisibles,tesorosde inestimable valor,entresu diariode antiguasolterasoñadora,y cuentos de Calleja,al aduanero Rousseauy Modigliani,cancioneros,dientesde leche,la máquina singer para remendarel alma,cajas de música,fotografíasde lahistoria, punas, peoníasy azabaches,el anillo de bodas de Padre (ya no le sirve),y un sin findeavaloriosinnombrablesabigarrados e imprecisos,tejidosen perfectaubicaciónpor su memoriade magaagrimensoray poderosa.


GUSTAVO PEREIRA


PARA DESNUDAR A UNA MUJER


Para desnudar a una mujer no hace falta penumbrani pericia ni astuciaDe nada valen erudición destreza brusquedadNi siquiera sabiduríaPara amanecer a su ladopoco importa el arrojo el valorla treta o la artimañaDe nada sirven apostura o tenacidadNo hay método ni sapiencia ni sistema que puedan vencer su resolución o su mesuraPara desnudar a una mujer toda presunción es inútiltoda voracidad resulta amargatodo discernimiento se vuelve melancólica penuriaPara desnudar a una mujer basta el instanteen que el ciego misterio la envuelva y la estremezcay restaure en su pecho la incorduray sepulte su cuerpo en nuestros brazos.


ENRIQUETA ARVELO LARRIVA


TODA LA MAÑANA HA HABLADO EL VIENTO


Toda la mañana ha hablado el vientouna lengua extraordinaria.He ido en el viento.Estremecí los árboles.Hice pliegues en el río.Alboroté la arena.Entré por las más finas rendijas.Y soné largamente en los alambres.Antes -¿recuerdas?-pasaba pálida por la orilla del viento.Y aplaudías.


SAMUEL GONZÁLEZ SEIJAS


LA COLA DEL PAN


Mientras saboreaba mi caféMientras le daba vueltas a la espuma parda aglomerada en los bordes del vasoMientras alguien igual de soñoliento que yo pedía un segundo servicioPensaba que nada es tan vigoroso como olvidarse del mundoAunque sea por unos instantesEse placer cortísimo de llenarse la boca y dejar luego pasarEl máximo sabor de lo amargo y lo dulceY creerse salvado para la eternidad por esa gracia espesa del saborQué regalos, piensa uno, qué delicias, no importa si tan brevesPara un día que comienza a orillas del desastreIgual a todos los anterioresPerdón, ya he roto la poca magia que había evocadoPero dije que la gracia aletea a velocidades enormes sobre uno y se alejaHe tenido irremediables pretensiones de sostenerlo todoIncluso lo más recio: el tiempo del placer que se nos licúa o evaporaEn eso estaba cuando en el mismo lugar en el que degustaba mi porciónSe formaba una larga cola de personas pugnando por entrarUna línea que iba ordenándose según el dictamen de un hombre alto y corpulentoDe voz imperiosa y movimientos totalesAnte el cual el aire mismo parecía replegarse para darle pasoDejeme. Muy rápido estuve fuera de míQuise entender lo que ocurría y por desgracia no tuve que preguntarLa fila de gente se había instalado para esperar el panLa salida del alimento de los hornos del modesto establecimientoQué hacen aquí a esta hora, me dije, si apenas han abiertoY una voz sonó tonante y poderosa, como si me hubiese escuchado“Esta gente pasa la mañana anclada a esta puertaIncluso a sabiendas de que el pan no estará listo sino en cuatro horas”Mi cejas crecieron, arco por sobre las nubesY pensé cómo poder darle crédito a aquelloY aquello eran caras y cuerpos quizá todavía con la noche a cuestasDesgajados miembros, colgaduras de tela y pelambresDe ojos excesivamente abiertos, como el que mira un fantasmaCuatro horas de espera desde estas ocho a las que llegoPor una compra exigua, que apenas alcanzará para un día o menosAl precio de quemarse la cabeza bajo el sol que irá creciendoParados allí sin más remedio, tal vez hasta sin ganasAtrevidos por el recuerdo de un sabor, no por el hambrePorque supongo que el pan no ha de saber igual cuando lo comemos dormidosAnestesiados o enfermosNo ha de saber igual al albedrío de comprarlo por pura gana ciegaPor ese regocijo sin objeto de querer incorporarloDe hacerlo verdaderamente nuestro, como este caféQue lamentablemente a estas alturas de la charla se ha terminado


LUCÍA SALERNO

LA MEMORIA SE VA


Lo que por última vez fue mi paisajedisminuyó un crepúsculosepultó sombrasse llevó juicios casi imposible de extinguirEl río dejó huellas de un furor en reposoen el curso me detuvecomo suele hacerlo el silencio encima de los hombrosme siento cómoda sin registroenciendo una velay dejo caer los troncos desnudosPedí un antídotovi volar albores hastiadosislas que son ojosy dan por entendidoel desenfreno de la sangre


RUBEN DARIO ROCA


08/12/12


Si un día desaparezco no pierdan el tiempo, búsquenme en la higueraquizás ya no tenga manos pero me sentiré patriotasi me traslado al Chile del setenta y tres, no piensen que fue un suicidiono se preocupen por mi camisa, hagan Patria a toda costabúsquenme en la zona montañosa de Berruecostengan cuidado con los oligarcas que se esconden en los campanariosEn el último suspiro diré MaisantaMichelena pintara mis últimos paisajesno dejen que quemen nuestras casasno faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para declararnos la guerrarecuerden la unidad por la lucha y la victoriaya no seré yoserán ustedes y el obrero



PÁGINA 17-ENSAYO

PEDRO SALVADOR ALE
(México)

EL EXITISMO

No tengo nada en contra del éxito, pero sí contra el exitismo, esa manera de ver la vida sólo a través de lo que promueve lo mediático, la transa, como el prototipo del bienestar y del triunfo: los títulos, los premios, los reconocimientos, los libros más comprados, el actor del año, los homenajes; incluidos desde luego, el vendedor del mes y el “político honesto”, calificados no por sus talentos, sino por los intereses del mercado político y de cualquier otro poder que deje imagen y dividendos.
Este sistema se maneja con un sentimiento de propiedad sobre las personas y lo que producen, y digo: ¿quién no se ha sentido atraído alguna vez por lo que llaman fama? Conozco gente que tomó cursos de actuación para querer ser como Robert Duval, el abogado que le sostenía la bacinica a Brando, en el Padrino. Otro que vio una entrevista con un escritor de best sellers, y al contemplarlo rodeado de mujeres y coches deportivos, inmediatamente tomó talleres literarios para escribir una novela que lo hiciera millonario (por supuesto que fracasó). No quiero ahondar en las muchachas que se sienten más buenas que el pan, y quieren alcanzar la fama, no importa si es comenzando como “la flor más bella del ejido” o con alguna película porno para principiantes: saben que el instinto de la mujer puede desatar prodigios.
Esto del exitismo, que tiene mucho de amarga verdad, es difícil incluso para los que tienen un auténtico talento, sea de la profesión que sea, o quizá por tener talento, no se vende, el resultado es el mismo. El sacrificio del talento por convertirse en belleza suele ser patético, pero no por ello se debe esconder lo que se es, entre el genio y la mediocridad existe siempre la dignidad, aunque no se logren los propósitos.
Es una estupidez exigirle a todo un pueblo que sea inteligente, como para descartar lo que no contribuya a la especie humana, por más que la inteligencia y la belleza sean formidables, hay otras cualidades en la persona común y corriente, como la sinceridad, la valentía o la nobleza, entre otras. La realidad sería más pavorosa, si no existieran estas expresiones de las personas sencillas, que no pueden ni les interesa alcanzar la fama, saben que la única manera de disfrutar de la vida, es no pidiendo garantía de veracidad en nada.
El problema con la fama, es cuando le preguntan a uno de niño, qué va a ser de grande. Yo, desde mi adolescencia, elegí no como profesión, sino como un acto de fe, ser una persona, me quedé con las palabras, que tienen miles de posibilidades. Del ser al querer ser, estudié como pude, además ya había aprendido inglés y francés apache en las películas de cine continuado; escribí y siempre supe que hacerlo no tenía valor de precio en el mercado, que leer tampoco vale nada porque es conocimiento y placer nada más, no es intercambiable; supe que enamorarse es un gozo que no le sirve a nadie más, así como el desamor y las búsquedas de la princesa rosa, (ya desteñida hacia el azul con los años); no me arrepiento de nada, porque encontré una fórmula mágica: disfrutar de la belleza y no aburrirme en este planeta.

SUPLEMENTO INFANTIL Y JUVENIL



PÁGINA 18 -RELATO

NORMA SEGADES – MANIAS (Santa Fe-Argentina)


ACERCA DE LA MAGA.

Nadie recuerda con certeza la forma que tenían los senos de la luna la noche en que engendraron a la maga, pero sí que lloraron las diamelas y en el fondo del huerto aullaron los olivos. Nadie pensó en los días subsiguientes -los breves horizontes, las pupilas al borde de la lágrima, el alma en cabestrillo- cuando las amapolas encendieron fogatas en la angustia y la voz de la alondra profetizó infortunio desde lo alto del fresno herido fatalmente por colmillos de nácar. Porque ese eclipse andaban las ortigas batiendo sus membranas, sus verdes asperezas junto a los muros rotos del levante. Y andaban negros lobos mordiendo con sus fauces los flancos de septiembre. Y palabras agudas salmodiaban promesas. Y ni siquiera los racimos yermos osaron merodear entre los vaticinios. Porque nadie supuso que esa audacia, la maga estallaría en medio de su nombre, obstinada, compleja, aferrada a la trama del destino. Y aunque tensó su expulso la mandrágora, el desconsuelo quebrantó cerrojos con arietes de sangre, afilados conjuros rasgaron en jirones las ausencias o exorcizaron densas telarañas y viscosos embates de murciélagos buscaron derribar toda inocencia nacida en el fragor de la batalla, nada pudo con su empecinamiento. Así, cuando los dioses comprendieron su avidez de misterio, decidieron parirla mariposa y abandonarla entre los lirios o el plantío de hortensias, para que errara en las profundas soledades sobremuriendo a todos los naufragios. Hasta que una nostalgia, el ojo de los cielos la encontrara vagando a la orilla de robles que ninguno podría talar de su memoria porque aún no habían sido gestadas las semillas. Condenada a la vida por haber perpetrado los desvelos, el absurdo pecado de evocar cada rostro antes de que lo hubieran pronunciado en el idioma de los pájaros; a aderezar con elixir de almendras y nueces cosechadas en el principio de la bruma todas y cada una de las breves historias que los príncipes elfos habrán de devorar cuando regrese la edad de la alegría. Aunque nadie recuerde con certeza la forma de la luna la noche en que los dioses la engendraron… En el preciso instante en que se desnudaron las diamelas. Y aullaron los olivos desde el fondo del tiempo.



PÁGINA 19 -POESÍA


MARIA ELENA WALSH(Ciudad Autónoma-Buenos Aires-Argentina)(1930-2011)


CANCIÓN DE TOMAR EL TÉ.

Estamos invitados a tomar el té,
la tetera es de porcelana
pero no se ve,
yo no se por qué.

La leche tiene frío
y la abrigaré,
le pondré un sobretodo mío
largo hasta los pies,
yo no sé por qué.

Cuidado cuando beban,
se les va a caer
la nariz dentro de la taza
y eso no está bien,
yo no sé por qué.

Detrás de una tostada
se escondió la miel,
la manteca muy enojada
la retó en inglés,
yo no sé por qué.

Mañana se lo llevan 
preso a un coronel
por pinchar a la mermelada
con un alfiler,
yo no sé por qué.

Parece que el azúcar
siempre negra fue
y de un susto se puso blanca
tal como la ven,
yo no sé por qué.

Un plato timorato
se casó anteayer,
a su esposa la cafetera
la trata de usted,
yo no sé por qué.

Los pobres coladores
tienen mucha sed
porque el agua se les escapa
cada dos por tres,
yo no sé por qué.



PÁGINA 20 – CUENTO

IRENE VASCO
(Colombia)

ÁGATA

Era bruja y se llamaba Ágata. No sólo era bruja, era la mejor de las brujas porque sabía muchos hechizos terribles y porque siempre le salían perfectos. Era además bien fea. Usaba nariz ganchuda, granos verdes en la punta de la nariz, pelo grasiento y faldones desaliñados
Lo que mejor hacía la bruja Ágata era convertir a las princesas en ranas y a los príncipes en sapos. Otro de sus grandes talentos era la cocina.
Nadie, en toda la comarca, era capaz de preparar como ella los helados de chocolate con salsa de búho refrito, ni los ratones escabechado a la zarzaparrilla. Todo lo que cocinaba le quedaba fantástico, en especial su plato favorito: niño tierno en salsa de tomate.
Este delicado manjar era, sin embargo, su gran problema. Por comer en exceso tiernos, crujientes y saludables niños, aumentaba día a día, y sin medida, de peso.
Aunque a ella no le molestaba estar gorda, si le importaba que su escoba mágica ya no resistiera tanto peso. Cada vez volaba más bajito y menos lejos pues se cansaba rápidamente con una bruja tan gorda.
La bruja Ágata ya no podía visitar a la bruja Cotufa, su comadre, para intercambiar hechizos y encantamientos.
Tampoco podía cazar búhos en las noches de luna llena. Y mucho menos visitar castillos lejanos para aumentar su colección de princesas y príncipes convertidos en ranas y sapos.
Su comadre Cotufa le dio algunos consejos prácticos para bajar de peso. En primer lugar debía olvidarse de los niños tiernos y de la salsa de tomate.

Para lograrlo, Ágata convirtió a todos los niños en estatuas de mármol. El resultado fue desastroso. Ver a esos duros niños de mármol la deprimía. La depresión le abría el apetito. Deshechizaba entonces a dos o tres niños, los preparaba y los devoraba. En lugar de bajar de peso, cada día de dieta la ponía más gorda.
Otra teoría de la bruja Cotufa, leída en una revista de gentes, era la de hacer ejercicio. Ágata resolvió intentarlo.
Levantó una pierna y se cansó. Levantó la otra y se cansó más. Como no le gustaba cansarse, hechizó a su sombra, mucho más ágil y liviana, para que hiciera ejercicio por ella. Por supuesto Ágata no perdió ni un gramo.
Cansada de tantos esfuerzos inútiles, Ágata, desesperada, lanzó un llamado de auxilio a los niños lectores:


BUSCO

FÓRMULA MÁGICA ADELGAZA BRUJAS

El niño que sea capaz de encontrar tal fórmula para que Ágata no quiera comer tanto, será considerado un héroe y recibirá una suculenta recompensa. ¿Qué se te ocurre?

Por favor sé bueno y ayuda a esta pobre, vieja y pesada bruja a resolver su enorme problema.



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