<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617</id><updated>2012-01-20T06:18:57.288-03:00</updated><category term='Año VI'/><category term='Año II'/><category term='Año V'/><category term='Año I'/><category term='Hablan de nosotros'/><category term='Año III'/><category term='Año IV'/><title type='text'>Gaceta Virtual</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>71</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-481604055872674865</id><published>2011-12-31T11:32:00.003-03:00</published><updated>2011-12-31T12:07:37.925-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año VI'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 62– Enero de 2012– Año VI – Nº 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-YCjjIe18vHc/Tv8axGTYC6I/AAAAAAAAFMc/QtOfrGysdhY/s1600/A%25C3%25B1o+VI+-+N%25C2%25BA+1.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-YCjjIe18vHc/Tv8axGTYC6I/AAAAAAAAFMc/QtOfrGysdhY/s1600/A%25C3%25B1o+VI+-+N%25C2%25BA+1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: Homenaje a la obra de Z.L.FENG (Shanghai - China)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO&lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostener que la literatura va a cambiar, de por sí, la realidad, sería un acto de locura o soberbia. No me parece menos necio negar que en algo puede ayudar a que cambie.&lt;br /&gt;La conciencia de nuestras limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad. En medio de la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a cara y pelearlas cuerpo a cuerpo: a partir de nuestras limitaciones, pero contra ellas.&lt;br /&gt;En este sentido, resulta tan desertora una literatura "revolucionaria" escrita para los convencidos, como una literatura conservadora consagrada al éxtasis en la contemplación del propio ombligo. Hay quienes cultivan una literatura "ultra" y de tono apocalíptico, dirigida a un público reducido y que está de antemano de acuerdo con lo que propone y trasmite: ¿cuál es el riesgo que asumen estos escritores, por más revolucionarios que digan ser, si escriben para la minoría que piensa y siente como ellos y le dan lo que espera recibir? No hay, entonces, posibilidad de fracaso; pero tampoco de éxito. ¿De qué sirve escribir si no es para desafiar el bloqueo que el sistema impone al mensaje disidente? Nuestra eficacia depende de nuestra capacidad de ser audaces y astutos, claros y atractivos. Ojalá podamos crear un lenguaje entrador y más hermoso que el que los escritores conformistas emplean para saludar al crepúsculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-SyP9luDa0UQ/Tv8ALvIG5-I/AAAAAAAAFLM/p1hv69WAhY8/s1600/27.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-SyP9luDa0UQ/Tv8ALvIG5-I/AAAAAAAAFLM/p1hv69WAhY8/s640/27.JPG" width="490" /&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTOS BREVES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS MENESES&lt;br /&gt;(Mallorca-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FLORES  PARA  ERNESTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se supo si fue venganza o Ernestina tomó esa decisión. Se le oía decir con frecuencia que buscaba una vida mejor que la de los seres humanos. Su alimentación era frugal: desayunaba margaritas; almorzaba magnolias o azucenas y hacía una cena mínima con una rosa o un clavel. No se debe omitir que estaba comprobado que amaba los jardines y que las flores la consideraban una gran amiga. Cuando se esfumó, porque no se puede dar otro calificativo a su súbita desaparición, hubo variedad de opiniones. El tiempo marchitó recuerdos y voces. Algunos de los muchos  que acostumbraban  pasear por los jardines dijeron haber escuchado alguna vez una voz muy fresca parecida a la Ernestina. Añadieron que era como un sonido musical  que brotara de alguna flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUIÉN  SERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abre la puerta, apaga las luces, desnúdate pronto, entra en la cama, reviste la noche de gran esperanza, espera en silencio. No tendrá rostro en ningún momento, podrá ser suma de bellos deseos o equivalente a gran decepción.. Si esperas sonrisas podrás tener llantos. Si temes sollozos quién sabe será lo contrario, tu ideal aguardado. Por el camino cómplice de la negra noche se irá alejando, oirás sus pasos de puro silencio. Si vuelve ¡albricias! Si no seguir esperando. De ninguna manera enciendas las luces ni mucho menos le cierres la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL  CISNE  DE RUBEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estará el hermoso cisne? El de turbador blancor que inventó Rubén. Dentro de él escondió, travieso el poeta, un color diferente, una forma distinta. La belleza sin par, la palabra especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUSIL EN MANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hacen una foto, aparece en todas las camisetas del mundo. Le dan un fusil, lo sujetará eternamente. Quieren borrarlo del mapa, le disparan sin cesar. Su foto sigue recorriendo el mundo. Su fusil imponiendo respeto para la humanidad. La sílaba Ché la pronuncian en todas las lenguas del Universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MISERIA  TOTAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía 20 años y estaba en un ataúd. La velaban el padre, la madre, los hermanos y un amigo. Sabían que había que enterrarla, pero también que no existían posibilidades económicas para afrontar ese gasto. Imposible pensar en carroza, en flores. Al amanecer el padre, con media botella de ron en las entrañas, salió en busca de un amigo camionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUY  A DESTIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso coger el fusil y no fue posible. Buscó una granada y su mano no la pudo contener. Cogió la empuñadura de la espada y  fue incapaz de blandirla en el aire.  Inútil para el campo de batalla. Lloró sobre sus ochenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REFUGIADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve refugiado en un viejo día de 1939. Contemplaba las flores que mi madre cuidaba con tanto esmero. Leía los mejores títulos de su enorme biblioteca. Descansaba oyendo deliciosa música. Los días resbalaban como la lluvia cuando se escurre por los aleros de las casas. No se oían gritos, ni órdenes. No se veían gestos hoscos ni miradas agrias. Nada quebraba la serenidad del refugio maravilloso. 0bligatoriamente tuve que alejarme. Tiempo después quise volver, fue imposible encontrar el camino. Nunca supe cómo pude haber llegado a ese Paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-zRG9_MhiAD4/Tv8BFY0OLUI/AAAAAAAAFLY/WQGbn2GsMhQ/s1600/28.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-zRG9_MhiAD4/Tv8BFY0OLUI/AAAAAAAAFLY/WQGbn2GsMhQ/s640/28.JPG" width="548" /&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 3 – NUESTRA POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MONICA CAROPRESI&lt;br /&gt;(Arroyo Aguiar-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTRE NOSOTROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El eco de tu sombra se acuesta&lt;br /&gt;en el camino de ida&lt;br /&gt;acunada por mis labios&lt;br /&gt;para descansar &lt;br /&gt;de los severos verbos de tu Idea &lt;br /&gt;que pertinazmente censuran&lt;br /&gt;el alivio &lt;br /&gt;del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa de mis ojos,&lt;br /&gt;esta sonrisa mía&lt;br /&gt;que te busca,&lt;br /&gt;algunas tardes&lt;br /&gt;sólo algunas tardes viste la ceniza&lt;br /&gt;del cansancio…&lt;br /&gt;…Busca tu sombra dormida&lt;br /&gt;en el perfil de tus palabras,&lt;br /&gt;en ese exilio tuyo, &lt;br /&gt;imperioso viaje sin sosiego&lt;br /&gt;en el camino de ida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos rodea el tiempo. &lt;br /&gt;Es un relato antiguo en sus jirones.&lt;br /&gt;Ese tiempo&lt;br /&gt;con nosotros llevándolo y&lt;br /&gt;trayéndolo&lt;br /&gt;en tareas de hojas sueltas.&lt;br /&gt;Sueltas.&lt;br /&gt;Cada día.&lt;br /&gt;Cada hoja puesta con ternura&lt;br /&gt;en nuestra humanidad en versos.&lt;br /&gt;En ese jugo de las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si vibrante y alado viajara en el aire tu otro perfil&lt;br /&gt;-tu perfil de niño-&lt;br /&gt;o si nadara acuoso más allá&lt;br /&gt;del nudo de su obstinada sapiencia&lt;br /&gt;comprenderías&lt;br /&gt;que tu miedo al tiempo y &lt;br /&gt;sus estragos&lt;br /&gt;te abraza a él&lt;br /&gt;sirviendo en su copa gris&lt;br /&gt;toda la luz&lt;br /&gt;toda la luz amable&lt;br /&gt;de tu sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos así.&lt;br /&gt;Diferentes.&lt;br /&gt;Totales cada uno.&lt;br /&gt;Paseanderos de sueños.&lt;br /&gt;Como el agua.&lt;br /&gt;Como las raíces de una planta vieja.&lt;br /&gt;Somos tan distintos.&lt;br /&gt;Sin embargo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hIZg8vNr2Zs/Tv8ha-6je-I/AAAAAAAAFMo/HTcNPgjH4Wk/s1600/F200507over-460x328.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://2.bp.blogspot.com/-hIZg8vNr2Zs/Tv8ha-6je-I/AAAAAAAAFMo/HTcNPgjH4Wk/s640/F200507over-460x328.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 4 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIGUEL ANGEL GAVILÁN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRACIELA GELLER: IN MEMORIAM &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado traza caminos inesperados. Una foto, la tapa de un libro, la firma borroneada de una dedicatoria, aquella frase que en su momento nos conmovió pero que leída en el tiempo notamos que ha perdido fuerza, que los años la hicieron trizas o, al revés, pensamientos que cobran rigor ahora cuando nunca fueron importantes. Pistas, pasos perdidos.&lt;br /&gt;Hace unos días, arreglando papeles y poniendo en orden (que es una manera de recuperarlos) esos textos que no se sabe si se tiene o se ha soñado que se los tiene, reviví parte de mis primeros años de escritor. Me dio ternura leer otra vez, al azar, pasajes de la obra de queridos amigos. Algunos ya no están con nosotros; otros, se dejaron caer en el silencio, acobardados, quizás, por esta tarea tan bellamente ingrata de seguir estrellas.&lt;br /&gt;Entre ese montón de palabras apareció el libro de Graciela Geller titulado “Sobre semen no hay nada escrito”. Una mañana la crucé en la peatonal y me dio la tarjeta de invitación. Me dijo:&lt;br /&gt;-Presento mi libro. Te espero.&lt;br /&gt;Yo recién terminaba mi carrera de Letras; eran años cargados de proyectos y de imposibles. Ahora me río de mi pedantería, pero allá, en esos días donde uno necesitaba encausar, mediante la profesionalización de un arte, tanto desborde creativo, asistir a la presentación del libro de una escritora reconocida en Santa Fe por lo jugada y lo transgresora, significaba asomarme a la puerta de un parnaso local al que, pensaba yo, pocos elegidos podíamos acceder. Quiero recalcar que nunca fuimos amigos con Graciela. Simplemente porque no se dio. El destino nos negó ese permiso. Y aunque critiqué mucho su obra, nunca la dejé de respetar como escritora y como docente. Tenía, y era muy valorable, una capacidad innata para relacionarse, para crear conexiones, base imprescindible, ahora lo sé, de cualquier carrera artística. &lt;br /&gt;De este texto, en su momento, opiné que era interesante y hablé con mucha seriedad de él en las disputas de café con otros escritores. En la actualidad compruebo que sobrevive a la relectura aunque le encuentro ansiedades. A pesar de ciertos bajones de nivel entre cada cuento, subyacen espacios logrados, momentos donde Graciela alcanza una fibra lúcida y genuina desde la incertidumbre y el tanteo. Esos instantes salvan el libro. Ella también estaba construyendo un camino solitario, barrancoso, igual que el mío. Sola, como todos.&lt;br /&gt;El título, aseveración rotunda y excluyente, impone un punto de vista y traza la sintaxis de una estética: “Sobre semen no hay nada escrito”. Aún ahora, campanillea en mí la ambigüedad tejida alrededor de la preposición “sobre” que, como cabecera de circunstancial, promete una doble entrada interpretativa: (“sobre” por “referido a” y “sobre” indicando “encima de”) Y traté de buscar en mi memoria qué más conozco yo que se haya escrito (dicho, vivido), sobre el “semen” como tema. Recordé un libro de Saramago, “Ensayo sobre la ceguera”, para mi gusto su mejor ficción, y tuve nítido el pasaje donde una de las prisioneras (justamente la que ve) obligada a practicarle sexo oral a su carcelero a cambio de comida, siente, al terminar, la presión del semen en su boca, pero humillada y todo, no se atreve a matarlo. Recordé la escena de la película “Los imperdonables”, excelente western de Clint Eastwood, cuando los forajidos ingresan al prostíbulo y una de las chicas se limpia entre las piernas antes de huir del tiroteo. Recordé a Nijinsky, el bailarín loco, que escandalizó a Europa cuando en “Preludio para la siesta de un fauno” se masturbó en el escenario para hacer más real la excitación de su personaje ante las ninfas. Trajiné frases de amor donde se nombra la sangre, los besos, la saliva, pero nunca al semen. Me di cuenta que no perdura nada escrito sobre el semen justamente porque no es tema, sino que es parte de un tema, una posibilidad, un murmullo. La sustancia adquiere presencia simbólica preponderante como finalización de un acto, conclusión de un goce, reafirmación de una violencia. No se mantiene por sí misma, sino que requiere el acompañamiento de una exaltación que la valide, que la asocie con una prosperidad narrativa concreta. &lt;br /&gt;Entonces busqué la otra manera en que se presenta el semen en el título: como superficie escribible, papel (¿en blanco?) encima del que se narran cuestiones femeninas, cartas y aforismos sobre esa cúspide dolorosa y fría, a la que se arriba a través del sexo porque sí, sin necesidad ni cambio, obligación intacta ante el poder masculino imperante. Campo prohibido, inútiles humedades que atrapan el paso de un apuro. Y corporizan la palabra. &lt;br /&gt;Los textos rescatados fueron otros. Reparé en superficies que son complacientes con una poética del descarte y lo acabado. Me acordé de Perlongher que arriesgaba en “Hule”, su libro más melancólico y violento, una descripción salpicada de furia sobre el látex de los preservativos usados, poesía de visos decadentes, llena de miedo, sórdida y asfixiante, atmósfera prostibularia donde la homosexualidad remite a la opción de morir pronto antes que perdurar en un mundo hostil. Recordé la película de Peter Greenaway, “Escrito en el cuerpo”, estrenada en 1996 (mismo año de la edición del libro de Graciela), donde el protagonista usa su propia piel como soporte de un relato amoroso. Recordé uno de los mejores trabajos de Virus “Superficies de placer” con su tapa tan elocuente de unos glúteos firmes y caricaturescos que ponen el placer a prueba. Por último, recordé a un Lugones exaltado de amor, ya viejo, jugándose su última seducción al enviarle cartas eróticas a una alumna firmadas con sangre o con semen, y repetí las palabras de uno de sus “Doce gozos”: “Se apagó en tu collar la última gema/ y sobre el broche de tu liga crema/ crucifiqué mi corazón mendigo”.&lt;br /&gt;En fin, este libro de Graciela tuvo y tiene como valía fundamental la de imponer tema cuando los que hay no alcanzan y, esgrimiendo la audacia de ir más allá, proponer como soporte escritural de las historias, a la sustancia continente de la vida, la que divide los géneros, la que fructifica la contienda perpetua de dominio y resistencia en la que se cifra la condición humana.&lt;br /&gt;Vi, además, que los textos dispersos y recuperados (míos y de mis amigos), los momentos vividos allá, cuando fuimos nosotros realmente, esas intenciones románticas de cambiar algo a través de nuestra literatura, esos anhelos volátiles y procaces (pura adolescencia de ideales más bien que puro ideal adolescente) fueron limitados pero profundos. Nos marcaron para siempre.&lt;br /&gt;Y sobre ellos tampoco se había escrito nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-gEvhVC-5SK0/Tv74D40JfUI/AAAAAAAAFFY/LnNXTXssGxg/s1600/1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://1.bp.blogspot.com/-gEvhVC-5SK0/Tv74D40JfUI/AAAAAAAAFFY/LnNXTXssGxg/s640/1.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 5 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NORMA SEGADES - MANIAS &lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GASTRONOMÍA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más ha subido la persiana y ya los ve, apenas a unos metros del negocio. &lt;br /&gt;Los muchachos de siempre, la pandilla. Banda de ojos oscuros que intenta sorprenderla, controlar ajetreos rutinarios, ejercer vigilancia. Como si ella ignorara su oficio de encubiertos.&lt;br /&gt;Aguardan la apertura del mercado recostando su espalda en la pilastra. Dispuestos a acercarse nada más ella exponga a su apetito el listado de tacos, de tortillas para comer al paso y los cuencos henchidos con la sabrosa carne hecha en guisado. Plato de exquisitez incomparable y a precio conveniente preparado de acuerdo a los secretos de la estofa mixteca.&lt;br /&gt;El gringo se aproxima. En su mirada clara se refleja el orgullo de un pueblo acostumbrado a las genuflexiones de los otros. Los hábitos sociales de quien tiene arraigada la creencia de que la muerte les genera vida. Caso contrario, suman las carencias, el muro del desierto, las afrentas, los fraudes, las traiciones. Acaso la esperanza devenida osamenta.&lt;br /&gt;Se acerca lentamente. Como todos los días de la última semana. Sin poder sustraerse al paso de la niña. Al imán de su rostro adolescente. A los pliegues de vuelos amarillos bordados por la abuela. Al espeso cabello partido en dos secciones entre lazos de seda que tejen y entretejen su oscura maravilla sobre la holganza breve de la nuca. Al torpe movimiento de su cuerpo naciente.&lt;br /&gt;Por eso es que su celo, cómplice necesario para que existan pláticas o alianzas necesarias en el encubrimiento de posibles romances, sonríe con sarcasmo detrás de los rubores que arranca a sus mejillas el robusto vaivén del estropajo.&lt;br /&gt;Cuando termina de limpiar las mesas, las gradas recubiertas de azulejos, coloca servilletas y manteles sobre la superficie. Uno a uno los clientes comienzan a ocupar sus posiciones en medio del bullicio y las canciones que expande el altavoz pendiente de un tirante.&lt;br /&gt;Su voz baja y profunda acompaña las coplas populares conservando el calor de esa nostalgia que se ha vuelto fatiga a costa de los hijos que migraron y las dejaron solas, a cargo de sus vidas.&lt;br /&gt;Es que, aunque vuelvan cada vez que pueden, ya sabe, a ciencia cierta, que no existen silencios sobradamente espesos como para ocultar lo indigno de una historia que expatría su sangre hacia la servidumbre.&lt;br /&gt;En algunos minutos, el sitio está colmado por familias, mujeres escapadas del mandado, serios oficinistas, vendedores, tenderos, artistas ambulantes y turistas turbados, renuentes a dejarse convencer por la promesa de degustar platillos diferentes.&lt;br /&gt;Mientras la niña sirve los cuencos de pozole, el aire se satura de un aroma a maíz, cebolla y ajo, a chile bien licuado con comino, a orégano y a carne.&lt;br /&gt;Con cierta impertinencia abandona el refugio de los fuegos y se empeña en llegar a consultarles si todo está de acuerdo a su deleite. &lt;br /&gt;Es que siempre el elogio puede más que el trabajo y la ganancia.&lt;br /&gt;Hacia la media tarde, mientras lava los trastos del almuerzo observa que el gringuito departe con la niña en un rincón ajeno. El ramo de alcatraces que carga entre las manos ha dibujado un gesto de alegría en el rostro inocente. Tan vacuo como muchos otros gestos.&lt;br /&gt;Entonces se decide, hoy le permitirá que las escolte hasta la casa baja, en los suburbios, donde nadie se atreve a aventurarse y las ventanas permanecen sordas, ciegas a cal y canto. &lt;br /&gt;Casi no queda carne en la despensa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-1lUeaZARvyU/Tv74tiyTHBI/AAAAAAAAFFk/6NU-iWra2qg/s1600/2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="462" src="http://1.bp.blogspot.com/-1lUeaZARvyU/Tv74tiyTHBI/AAAAAAAAFFk/6NU-iWra2qg/s640/2.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 6 – NUESTRA POESÍA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARTA ORTIZ &lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÉTALOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A tientas lo atravieso: umbral de olvido al cascarón desierto.&lt;br /&gt;Grumos escuálidos / arena / en el cuenco de mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfeo de tablillas desmenuzadas:&lt;br /&gt;bajo continuo debajo de mis pies &lt;br /&gt;a ras de agua / a ras de pozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sopla un viento lunar dobla los pasillos de la noche.&lt;br /&gt;Silencio de telaraña.&lt;br /&gt;Hilachas, la cortina de cretona floreada&lt;br /&gt;master piece de mi madre al pedal de la Singer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin parpadeos absorto en el recorte irregular&lt;br /&gt;(astillas de vidrio esmerilado)&lt;br /&gt;resiste el rumor sepia del paisaje / hasta secarme los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nítidas&lt;br /&gt;las florecitas rehílan blanco /el patio de ladrillos,&lt;br /&gt;su antigua nevisca de ciruelo en primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pétalos de cerezo caen: / ¿es belleza o ilusión? (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cifra de infancia y juventud,&lt;br /&gt;gotea / el árbol&lt;br /&gt;la breve vía láctea&lt;br /&gt;cubre el piso de ladrillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Poeta Saigyo, (Kioto, Japón1118-1190).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NO PORQUE NO PUEDA SALIR DE MI CASA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No porque no pueda salir de mi casa&lt;br /&gt;hundirme dócil en la vida diaria &lt;br /&gt;al fin y al cabo es vida conocida.&lt;br /&gt;No porque más allá del umbral&lt;br /&gt;no encuentre el mar azul&lt;br /&gt;sino mareas de herrumbre&lt;br /&gt;o porque no quiera abandonar mi depósito de libros&lt;br /&gt;este mundo de objetos entrañables &lt;br /&gt;crecidos entre mis papeles y yo:&lt;br /&gt;fotografías, cajitas de hojalata: &lt;br /&gt;esa de pastillas &lt;br /&gt;Violet de Flavigny &lt;br /&gt;o la de té:&lt;br /&gt;Alice’s adventures in wonderland, según Tenniel &lt;br /&gt;en las caras laterales;&lt;br /&gt;o la caja de cartón acanalado donde guardo pétalos &lt;br /&gt;y hojas de roble y otros árboles &lt;br /&gt;que enrojecen los otoños.&lt;br /&gt;Por ninguno de esos motivos&lt;br /&gt;es que no me ausento de mi casa&lt;br /&gt;ni siquiera &lt;br /&gt;por las páginas que leo:&lt;br /&gt;Celan y Chéjov&lt;br /&gt;poemas y cuentos:&lt;br /&gt;“Vania”, por ejemplo.&lt;br /&gt;No por tan antiguo vasallaje&lt;br /&gt;sostengo mi domesticidad,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no salgo por otra razón:&lt;br /&gt;afuera está oscuro&lt;br /&gt;garúa, hace frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENCUENTRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene a mí,&lt;br /&gt;la resguardan corolas de humo.&lt;br /&gt;Una flor decolora sus dedos:&lt;br /&gt;quizá una campanilla azul&lt;br /&gt;(¡Dios!, la fragilidad de esas flores,&lt;br /&gt;cortarlas era decapitarlas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene a mí,&lt;br /&gt;la viste una seda carmesí &lt;br /&gt;(el tornasol hace aguas&lt;br /&gt;rebotan los grises &lt;br /&gt;sangran apenas los verdes)&lt;br /&gt;un par de gacelitas de badana&lt;br /&gt;vulnerable en los pies.&lt;br /&gt;Reconozco la liviandad: &lt;br /&gt;pisar sin pisar,&lt;br /&gt;el viaje de una pluma.&lt;br /&gt;(presiento en mi mano el calor&lt;br /&gt;la leve humedad que destilan sus palmas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzo, la voy,&lt;br /&gt;rasgo el velo: &lt;br /&gt;un efecto cinematográfico&lt;br /&gt;(el cine mudo ponía acordes&lt;br /&gt;destemplados, plantaba tinieblas&lt;br /&gt;ojos asombrados, boca de corazón);&lt;br /&gt;pero era sólo eso, &lt;br /&gt;un efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es todavía gacela &lt;br /&gt;un engaño un verosímil&lt;br /&gt;y toca mi mano la humedad&lt;br /&gt;de sus dedos enguantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el contacto intimida&lt;br /&gt;desanuda mi mano de la suya &lt;br /&gt;gamuzada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fina badana &lt;br /&gt;hunde su marca de gacela en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La silueta impalpable &lt;br /&gt;sobre pantallas vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CADA TANTO EL ECO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto el eco &lt;br /&gt;supura, gotean &lt;br /&gt;el cansancio aquella noche&lt;br /&gt;el hotelito de mala muerte &lt;br /&gt;cerca de Tandil abría la boca &lt;br /&gt;succionándonos &lt;br /&gt;no olvido los ojos velados&lt;br /&gt;la mirada cruda del conserje.&lt;br /&gt;Veníamos del mar&lt;br /&gt;el equipaje cargaba el viento marino &lt;br /&gt;el olor a sal, &lt;br /&gt;Tears in heaven garuaba en los rincones&lt;br /&gt;-Clapton sube la escalera con nosotros –, dijiste.&lt;br /&gt;¿O quizás su hijito aún vivía y no era Clapton?&lt;br /&gt;Puerta número seis&lt;br /&gt;la llave relumbraba entre tus dedos.&lt;br /&gt;Había un florero de cristal&lt;br /&gt;(sonreíste porque dije cristal)&lt;br /&gt;un ramito de fresias.&lt;br /&gt;Dormimos allí &lt;br /&gt;velamos mi febrícula mi dolor de cabeza &lt;br /&gt;que obligaron a la pausa &lt;br /&gt;a buscar el albergue al menos limpio&lt;br /&gt;un comedor presentable:&lt;br /&gt;conejo a la cazadora, el menú del día &lt;br /&gt;y el sabor salvaje acidulado&lt;br /&gt;nos acompañó toda la noche&lt;br /&gt;hablamos hasta secarnos la lengua&lt;br /&gt;de casi todo&lt;br /&gt;dos aspirinas mediante&lt;br /&gt;y té de limón azucarado.&lt;br /&gt;Lo de siempre&lt;br /&gt;los proyectos el futuro&lt;br /&gt;el filo de los libros&lt;br /&gt;yo era de comunión diaria&lt;br /&gt;con libros como hostias&lt;br /&gt;las voces me habitaban&lt;br /&gt;en ese tiempo eran Julio &lt;br /&gt;y Alejandra desvelada&lt;br /&gt;pasajera de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oía tus párrafos,&lt;br /&gt;un oleaje lejano:&lt;br /&gt;que la economía &lt;br /&gt;que la base filosófica&lt;br /&gt;que había un sentido oculto…&lt;br /&gt;Me dormía&lt;br /&gt;arropada en la monocordia. &lt;br /&gt;Columpios,&lt;br /&gt;así se oía tu voz de madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ORÁCULO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi abuela Iti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…el recuerdo es el pliegue y el olvido la urdimbre.&lt;br /&gt;Walter Benjamin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Esa mujer trenzaba un rodete en la curva de la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un suburbio de agua, &lt;br /&gt;su retrato &lt;br /&gt;abruma mi ciudad de olvido.&lt;br /&gt;La mirada aguda interpela el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo glicinas&lt;br /&gt;tardes de mimbre&lt;br /&gt;sombrillitas chinas&lt;br /&gt;muñecas Marilú,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las voces niñas de las otras nietas &lt;br /&gt;desenterraban &lt;br /&gt;el único hueso escamoteado para mí:&lt;br /&gt;el mito,&lt;br /&gt;silencio de camafeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la abuela que no conocí,&lt;br /&gt;la que bebió del cactus en el desierto&lt;br /&gt;el agua&lt;br /&gt;la que pisó corajuda el fortín &lt;br /&gt;a contramarea de la patria&lt;br /&gt;vulnerada y venerada&lt;br /&gt;en mi ciudad de amnesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la que murió &lt;br /&gt;loca de vieja y asmática &lt;br /&gt;en el confín, &lt;br /&gt;del que un día &lt;br /&gt;no bajó más&lt;br /&gt;altillo des-aireado&lt;br /&gt;solo fatiga y asfixia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que se cumpliera &lt;br /&gt;cada línea y entrelínea, &lt;br /&gt;el oráculo &lt;br /&gt;al pie de mi cuna cifrado:&lt;br /&gt;su mirada nunca encendería la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo puentes. &lt;br /&gt;Voces tendidas en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mFmJ86YdSF4/Tv75B7T-JHI/AAAAAAAAFFw/_UkVFqk9DLg/s1600/3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="460" src="http://2.bp.blogspot.com/-mFmJ86YdSF4/Tv75B7T-JHI/AAAAAAAAFFw/_UkVFqk9DLg/s640/3.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 7 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN ROSA BARRERE.&lt;br /&gt;(Posadas-Misiones-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROCINANTE ENAMORADO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún turista debe resignarse y dejar de lado el recorrido por el sur de España. Turismo obligado para los que en la pubertad palpamos la suavidad de la piel del inolvidable Platero, brotado de la sensibilidad del irrepetible Don Juan Ramón Jiménez. Animalito que era pequeño y suave. Tan suave que parecía no llevar huesos. Decido participar del homenaje que se realiza en homenaje a la Virgen del Rocío en Huelva. Y caminando detrás de la multitud, de pronto giro como una veleta. Me escabullo de la imponente procesión y busco la tumba del escritor que supo conmoverme en la dorada época pasada. Y ya frente a ese cementerio creo no estar sola. Las pezuñas pequeñas de un burrito me preceden, como guiándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los arquitectos las ciudades de Sevilla o Granada los dejan atónitos por la estupenda obra de arte que fue la construcción de edificios y la técnica que se usó para levantarlos.  Ellos egresaron de famosas facultades occidentales y están nutridos de nombres que pronuncian casi religiosamente: Gaudí, Morris, Gropius, Le Corbusier, Calatrava o nuestro César Pelli, genios que han sido analizados y admirados por su obra y la diversidad de sus estilos. La edificación del sur de España acrecienta toda perspectiva e incorpora modelos.&lt;br /&gt;Pienso que reconocer la estupenda, maravillosa obra que los árabes dejaron como herencia de su paso por España es como arrodillarse en un templo y entonar un mea culpa. La belleza es dueña y señora en la obra colosal por si misma. Descubrir la exquisitez de los mosaicos, la intensidad de las pinturas, la celosa mirada que usó el carpintero para exhibir a la madera en acabada perfección y las espléndidas terminaciones de los cielorrasos acelera el pulso. Siento una conexión íntima con esos artistas, obreros, amos y plebeyos que las vieron nacer. Camino los mosaicos en puntas de pié, como en mi iglesia. Poseída por la idea de ser una intrusa invadiendo dormitorios ajenos por obra y gracia de un ticket y unos dinerillos que me permiten acceder a este mundo diferente y hermoso; a la raíz del sentimiento privado de gente de otra raza. Camino con dos sensaciones a cuestas: admirar lo admirable y soportar mi sentimiento culposo.  Aparece la curiosidad ante las enormes trabas de hierro fuerte que impiden el acceso hacia las habitaciones donde se resguardan los sueños de las huríes y aprendo que el agua, el mirto, el cítrico y el ciprés forman parte del entorno religioso de aquéllos que fueran expulsados de tierras conquistadas y perdidas por órdenes de los Reyes  Católicos. Dicen que Aixa reina de Granada en el momento de la huída vio las lágrimas de su hijo Boadbil ante la tremenda derrota.  Lo recriminó con áspera voz:”No llores como un niño lo que no supiste defender como un hombre”. Leyenda con visos de realidad. A las madres de toda raza o religión nos duelen las capitulaciones de nuestros herederos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Mérida subo y bajo escalinatas del enorme Circo Romano y me empequeñecen los restos arqueológicos que se niegan a desdibujar su presencia dentro del paisaje.&lt;br /&gt;El transporte avanza por las tierras de Extremadura. Abstraigo mi mente del bullicio de mis compañeros de ruta. Ya les conté que tengo una enorme facilidad para apoderarme de hechos del pasado que me conmovieron. Otro fue la lectura de las aventuras de un idealista flaco como una estaca que pregonaba la concordia y la paz; de su mozo acompañante regordete e inocente siguiendo los andares lentos de su borrico soltador de rebuznos. Única manifestación de su envidia por la gallardía que Don Quijote inventaba para el rocín finalmente llamado Rocinante. Que nunca fue — muy a su pesar — ni brioso como Bucéfalo ni Babieca por parentesco alguno. Porque al igual que su amo a Rocinante de puro flaco, se le contaban las costillas, una por una. Enredada en ese mundo ilimitado donde los caballos se contagian de las fábulas de sus dueños, me introduzco en las vísceras del jamelgo y del burro. Don Quijote idealiza a Dulcinea en un balcón adornado del Toboso. Galopa y enfrenta molinos de viento con espadas de plumas. Sancho agita su gorra festejando victorias ajenas. Tira el asno pataditas al aire. Agita el sombrero Don Quijote reverenciando a su amada. Una aventura de tan enorme tamaño no se vive en cualquier día del año. Y Rocinante, impregnado de pasión contagiada, sacude el pelambre empolvado, ventila las crines enmarañadas, eleva las patas delanteras y relincha gozoso intuyendo que pasará a la posteridad como enamorado sin mención nada menos que de la renombrada Dulcinea del Toboso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vista se me volvió de humo.  Y en medio de esa cerrazón sin fuego, los aires de la campiña de Extremadura actuaron mágicamente. Me poseyeron estos personajes y sus voces como si avanzaran conmigo. Pude ver de cerca el balcón de la idealizada bien amada. Escuché el vaivén de las hojas de un molino viejo tocadas por el aire. Sentí el escarceo de Rocinante, emocionado y enamorado, él también y a su manera de esta Dulcinea nacida en el fragor de un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autobús sigue su camino. La fábula que invadía mi cabeza se aleja. Vuelven mis sentidos a su lugar de siempre. Lo que queda presente en mis oídos es el escarceo caliente de un jamelgo y su sombra, enmarcados en dorado dentro de las páginas de un libro que persiste a través del tiempo. Libro perfumado a nostalgia y escrito como obra y con gracia por un genio al que algunos han llamado loco. Desde esa experiencia transpersonal estoy muy segura que el contacto de un humano con un animal puede cambiar hasta la genética de la llamada bestia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ArC-D5tPgcA/Tv75QAYwhwI/AAAAAAAAFF8/oaXlJV80b6s/s1600/3A.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-ArC-D5tPgcA/Tv75QAYwhwI/AAAAAAAAFF8/oaXlJV80b6s/s640/3A.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 8 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANDREA MATURANA&lt;br /&gt;(Santiago de Chile-Chile)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YO A LAS MUJERES ME LAS IMAGINABA BONITAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo a las mujeres me las imaginaba bonitas, pintadas como la rubia de la esquina que siempre sale a la calle cuando empieza a oscurecerse, pero la Chana llegó a la casa gritando el otro día y le dijo a la mamá que no se había atrevido a contarle nada a la señorita, lo que le pasaba era demasiado terrible. Entonces se había escapado nomás del colegio por arriba de la pandereta congelada de miedo de no alcanzar a llegar y caerse muerta por el camino.&lt;br /&gt;La mamá estaba lavando cuando llegó el berrinche y, como siempre hace alharacas, ni se dio vuelta para mirarla mientras ella lloraba y lloraba hasta que la Chana le dijo de una herida que yo no pude oír bien. Ahí la hizo callar porque estaba yo y le dijo que mejor se iban a conversar detrás de la casa para que la hermana chica -o sea yo- no escuchara. Pero por la muralla del fondo se oye todo y yo me puse bien cerca hasta pegar la oreja, igual la Chana habló gritando todo el rato aunque la mamá la hacía callar por mí.&lt;br /&gt;Claro que ahora que lo pienso mejor las mujeres no tienen por qué ser bonitas. Por ejemplo, la mamá es mujer y es muy guatona. Yo creo que por eso el papá se fue y la dejó sola. Las mujeres que les gustan a los hombres son las bonitas, como la rubia, que nunca anda sola.&lt;br /&gt;Algo se puso a decir la Chana, que ahora sí que sabía que eso estaba mal, que hace días la vino a dejar el Tito después de esa fiesta que hubo hasta bien tarde (yo quería esperarla, pero me quedé dormida) y los dos se quedaron atrás, en el patio chico, tocándose, pero que ahora estaba arrepentida de todo y no se quería morir por esa herida que tenía.&lt;br /&gt;Como la mamá la quiere harto a la Chana la consoló al tiro claro que primero le dio unas cachetadas y le dijo cochina desobediente. Pero después la tranquilizó riéndose y le dijo que no le iba a pasar nada, que se quedara callada de una vez y le diera a ella los calzones para lavarlos mientras la Chana buscaba otro par en los cajones y además un trapo limpio. Le dijo que desde ahora iba a tener que preocuparse de lavarlos y cambiarlos hartas veces al día por todos los meses y años. Porque ya eres mujer le dijo después.&lt;br /&gt;Yo no entiendo qué tiene que ver ser mujer con eso de los trapos. Parece que todas las mujeres lavan ropa cuando grandes como la mamá, sólo que a algunas no se les nota. Capaz que la rubia de la esquina también. Yo creo que el Tito a la Chana tiene que haberle pegado por fea cuando vinieron juntos a la casa,  y que él le hizo la herida. Si todos los hombres pegan, y a lo mejor por eso le dijo la mamá a la Chana que ya era mujer.&lt;br /&gt;Después de un rato se fue a cambiar de calzones a1 lugar más apartado, pero yo igual la vi cómo lloraba, despacio sin que oyera la mamá y le pudiera volver a pegar. Pero la mamá ya estaba metiendo los calzones sucios en un tiesto con agua que salió colorada, y se río. Cuando la Chana salió a jugar medio moqueando todavía la miró con la burla y de nuevo la cacheteó para que no hiciera más cochinadas con el Tito, le dijo.&lt;br /&gt;Yo fui detrás de ella para ver si así entendía mejor. Llegó a jugar al luche con las de la otra cuadra que se hacen sus amigas, pero igual nomás cuchichean cuando ella no está.&lt;br /&gt;Como en la mitad del juego, la Chana tuvo que saltar bien lejos y por debajo del yamper cayó un trapo lleno de sangre, igual que el que me pusieron a mi cuando me hice la herida en la rodilla. Yo creí que se iba a morir, pero ella más que susto tenía como vergüenza; dejó todo botado y corrió a la casa llorando mientras las demás no paraban de reírse y apuntarla con el dedo.&lt;br /&gt;Yo no sé por qué pasó esto justo ahora que Javier ése de lentes que va en mi curso, me ofreció hacerme la tarea y después llevarme un día a la casa. Y a mi me estaba empezando a gustar.&lt;br /&gt;Pero yo no quiero que me acompañe de vuelta del liceo y  pegue después como el Tito, no quiero ser mujer y tener una herida como la Chana, ni crecer y ponerme guatona y que los hombres me peguen. Así que voy a inventar cualquier cosa y me voy a venir sola a la casa mejor. Aunque esté oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fumiZ1O0Pvs/Tv75b28V8II/AAAAAAAAFGI/bUtdGvNoSuo/s1600/4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="452" src="http://3.bp.blogspot.com/-fumiZ1O0Pvs/Tv75b28V8II/AAAAAAAAFGI/bUtdGvNoSuo/s640/4.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 9 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS ENRIQUE CARTOLANO ©&lt;br /&gt;(Mar del Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUEVOS QUINTETOS DE ORIENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta imagen: esa tu cara&lt;br /&gt;Quién sabe cómo es fuera de mí&lt;br /&gt;Cómo pueden verla cientos y miles&lt;br /&gt;De visitantes. Tu perfil es aire&lt;br /&gt;Que respiro y me penetra las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COLADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso digo que no te parecés&lt;br /&gt;A vos cuando estás aquí contenida&lt;br /&gt;Cuando te vemos yo mi conveniencia&lt;br /&gt;La propia espera: el plato en que gotean&lt;br /&gt;Unas pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARENCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Competimos por alcanzar las tierras altas&lt;br /&gt;Peleamos todos contra todos&lt;br /&gt;Por la rostra: una idea central un espíritu&lt;br /&gt;Que habitara todo y todos. Y qué nos queda&lt;br /&gt;Con Dios pendiente y sin amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUNDO DIGITAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es digital basta tocar: un solo clic&lt;br /&gt;Y podré estar a tu lado&lt;br /&gt;O esperándote en el porch de tu casa&lt;br /&gt;Escudándome del viento con arena&lt;br /&gt;De la playa. En tu boca y en tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VERANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El buen tiempo libera aquí&lt;br /&gt;Se abren patios y lumbres: carne&lt;br /&gt;Y amor dan rigor a la temperatura.&lt;br /&gt;Se sigue a mozos con canastos:&lt;br /&gt;¿Dónde es la fiesta? ¿Dónde comer esta pascua?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEQUÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedan relojes de Dalí desfallecientes&lt;br /&gt;Una palabra una imagen hasta un verso&lt;br /&gt;Tal vez aunque el ardor que crece&lt;br /&gt;De profundis invade con letras cada tarde&lt;br /&gt;Ese falta sin aviso o estamos sordos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONMISERACIÓN &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al gato moribundo entre los pies&lt;br /&gt;De urgencia y necesidad discutibles:&lt;br /&gt;¿Quién le concede dignidad? ¿Quién&lt;br /&gt;Lo protege de dureza y cortes?&lt;br /&gt;¿Quién le devuelve intimidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BUKOWSKI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy la décima parte de mi poesía&lt;br /&gt;Ha dicho Bukowski (ese subversivo &lt;br /&gt;de interiores). Las otras nueve partes&lt;br /&gt;Se asoman en los acantilados precipitan&lt;br /&gt;Desde miradas de miles de millones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Rag-luEKxuA/Tv75kApBAdI/AAAAAAAAFGU/8P3X7eVWW7I/s1600/5.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="466" src="http://4.bp.blogspot.com/-Rag-luEKxuA/Tv75kApBAdI/AAAAAAAAFGU/8P3X7eVWW7I/s640/5.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 10 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CRISTIAN VITALE &lt;br /&gt;(La Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESCRIBIR EN CÍRCULO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir es como manchar el mar con una gota de sangre. Uno no sabe cuánto mar quedará decolorado, cuán expansiva o intensa será la gota. Incluso no sabe del todo si habrá mar. Tampoco si habrá sangre. Pero escribe. Deja un trazo en una hoja muda y muerta. No sabe si en la yema de los dedos algo se parece al alma. El alma, el pensamiento, la lengua, los brazos, las manos... el camino es tan largo que no sabe si llegará. Sabe sí que ha dejado un trazo, aunque no sepa a qué sabe. De haber del otro lado de la hoja alguien, alguien recogerá su rezo. Recogerá su trazo y quizá será trazado. Escribir de ser así será escribir también un otro. Dejarlo escrito. Será difuminar una sangre que nació de una grieta en la yema de los dedos. Pedirá perdón cuando sepa que el mar no está ya limpio. Se sentirá un poco culpable de no saber pintar un arco iris. Sabrá de nuevo que hay destino. Calmará la pena luego con una frase corta, inflexible, circular. Escribir es como manchar el mar con una gota de sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZN7e2nq691w/Tv8kPNSVKcI/AAAAAAAAFM0/9UDQtZFXofI/s1600/F200506over-460x328.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZN7e2nq691w/Tv8kPNSVKcI/AAAAAAAAFM0/9UDQtZFXofI/s640/F200506over-460x328.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 11 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NECHI DORADO&lt;br /&gt;(Lanús-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE AQUELLOS HUEVOS NACIERON LOS ESBIRROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpea el mar el casco del navío&lt;br /&gt;que me aleja de ti patria adorada.&lt;br /&gt;Es medianoche; el cielo está sombrío;&lt;br /&gt;negra la inmensidad alborotada…&lt;br /&gt;Julio  Flores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los ancianos, campesinos sabios que andan por la vida taloneando historia para mantenerla galopando, que en un lugar lejano donde no entra la mirada humana, el horizonte se junta con el cielo formando un pliegue. Dicen que es allí donde anida el amor y adonde  van a llorar las patrias, en secreto, cuando son ultrajadas. Cuando el dolor de sus hijos se vuelve constante y la intolerancia se enquista generando ambientes de rencor e injuria.&lt;br /&gt;Cuando la congoja se convierte en úlcera y la injusticia hace su nido desoyendo prédicas, fragmentando auroras, despellejando recuerdos que se niegan al repliegue.&lt;br /&gt;Las patrias, por tener instinto de madre potenciado, sienten que todos sus hijos son maravillosos y los que no lo parecen tanto, es porque erraron el camino como si se hubieran soltado de sus manos a destiempo. O mejor dicho, porque se los arrancaron.&lt;br /&gt;En la casi penumbra de una tarde que daba la bienvenida al trote apresurado de la noche, antes de resbalar por la pendiente de la sierra, una mujer morena de ojos hermosos, de mirada tan tierna como canción de cuna de una abuela,  se acurrucó en el tronco de una palma de cera, su árbol preferido. A sus pies plegó sus alas un cóndor andino mientras la brisa se iba enfriando de a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los ancianos que esa mujer, igual que sus hermanas, nunca está sola, que la tristeza acompaña cada uno de sus pasos cuando anda hurgueteado el arcón de los recuerdos, sin embargo,  su sonrisa es como una luz de esperanza que no han podido asesinar. Eso es más&lt;br /&gt;visible  cuando las orquídeas estallan de color tratando de neutralizar ¡como si pudieran! otros estallidos que sacuden la tierra y la parten en mil pedazos y la dejan salpicada de trozos de vida que vuelan hacia otros rumbos donde no existe sendero de regreso.&lt;br /&gt;El rostro de esa mujer está lleno de cicatrices igual que todo su cuerpo. Las heridas no lograron opacar su belleza así como tampoco apagaron el brillo de esos ojos tan negros en los cuales, el dolor, pareció encontrar refugio para siempre. Mantiene una relación estrecha con sus hermanas, el viento es cómplice para que sus voces trasciendan los límites que algunos hombres impusieron con la pretensión de mantenerlas separadas. Como cuando produjeron la ablación que a una, la convirtió en tres.&lt;br /&gt;Uno de los dolores más grandes que ella siente es a causa de las diferencias que mantienen sus hijos, discrepancias que datan de mucho tiempo atrás, que jamás lograron conciliar y que cada día se torna más evidente.&lt;br /&gt;Incentivando esa disgregación, la hermana también hermosa, la de los ojos que parecen pedacitos de color arrancados al cielo, la que pasa sus días en su búnker de acero, hierro y concreto, hace esfuerzos increíbles y no cesa en esa tarea macabra, despedazadora,&lt;br /&gt;espeluznante.&lt;br /&gt;Cuenta con la amistad interesada de otra mujer. Una que pasa la vida merodeando alrededor de un muro donde todos se desgarran en lamentos personales, en un turismo ombliguista, desde donde son exportados más lamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer, esa tarde casi devenida en noche, alisó con sus manos la túnica que vestía y en la que unos micos graciosos trataban de enredarse para hacerla sonreír. ¡Tan bella es cuando sus dientes asoman por esa boca de cuyos labios tibios mana el amor que mima a la vida!&lt;br /&gt;La vida… Hablar de eso, allí, parece casi una incongruencia, su antítesis irguió su culto en una catedral de infamia programada.&lt;br /&gt;Ciñó su cintura fina con una faja formada por tres franjas, una más ancha de color amarillo como el sol. La otra, azul, donde quedó atrapado el tono del cielo y de los mares, la tercera, roja.  En esa banda ella guarda la sangre de los hijos que la defendieron de agresiones  sin lograrlo del todo, hasta el momento.&lt;br /&gt;En el hombro izquierdo lleva un escudo donde quedó grabada la memoria y que brilla dándole más imponencia a su figura de madraza brava incorruptible.&lt;br /&gt;Una bandada de colibríes multicolores entrelazó sus cabellos renegridos formando dos trenzas, las que deslizándose sobre su espalda morena, fueron uniendo sus puntas formando la imagen de un corazón de azabache y terciopelo.&lt;br /&gt;Rodearon su cabeza con una corona de orquídeas y flores silvestres, esas que nacen libres, que no necesitan cuidados  especiales y se reproducen entre la calidez de la hierba, cerrando sus pétalos cuando el sol se desplaza hacia su covacha en el horizonte enlomado. Flores que perviven pese a las bocanadas de nubes que salen de las panzas de los helicópteros degenerando todo.&lt;br /&gt;Pese al agente naranja y al glifosato.&lt;br /&gt;Pese a las ráfagas de M61 que desangran la naturaleza dejando nuevas heridas en el rostro y en el alma de la Matria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella mira los picos de las montañas y de sus ojos parecen escapar signos de interrogación, como si le preguntara al aire por  qué  causa cuesta tanto lograr que sus hijos dispersos vuelvan a unirse. Por qué tantos tuvieron que dejar su paisaje como postal estampada en el centro de los sentidos para ir a buscar refugio atravesando mares, tratando de alcanzar otra luz para protegerse de ese  odio ancestral casi santificado, bendecido por el silencio y el olvido.&lt;br /&gt;Bendecido por la insensibilidad de alguna iglesia donde un demonio travestido desalojó a algún dios que andaba distraído.&lt;br /&gt;Esa noche, como todas, volvería su sueño recurrente. Sentiría nuevamente la risa de Jairo, de Juan,  de Luz, de Yamile, de Mónica y de Enrique, de Iván y de Jorge Eliécer, de Manuel y de Raúl. De muchas Juana y montones de José.&lt;br /&gt;Sentiría las voces rebotando contra los bananares saludándola antes de partir hacia sus trabajos o escuelas como hacían cada mañana hasta ser devorados por el tiempo, la distancia y la irracionalidad.&lt;br /&gt;Sentiría la risa de los niños e imaginaría la de los que nacieron lejos, aunque ella conocía muy bien sus rostros sin haberlos visto nunca, porque las caras del desarraigo forzado, del transplante sin consenso previo, tienen los mismos rasgos deschavantes calcados en los poros.&lt;br /&gt;Rasgos de adioses indefinidos que sepultan al abrazo y a las caricias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los viejos del pueblo que ella nunca duerme pero sueña, que pasa las horas un poco acá, otro poco más allá. Dicen que sus ojos son tan poderosos que pueden ver tanto de día como de noche lo que ocurre en el norte y en el sur. Que no la mojan las lluvias ni la oscurece la noche. Que no la pudo matar el dolor por más fuerza que hiciera por lograrlo. Igualito que sus hermanas.&lt;br /&gt;Dicen también que ella cambia sus gestos en el momento del recuerdo al que le dedica las últimas horas de los días, cuando el águila cierra sus ojos y al silencio lo rompen  estampidos a lo lejos.&lt;br /&gt;En su reminiscencia, la nostalgia se centra en el momento cuando su hermana envió a la serpiente a recorrer su cuerpo dejando  huevos que cuando rompieron, dieron luz a espantos que se multiplicaron. Los bananos también allí fueron el tesoro codiciado que el reptil comenzó a arrancar para llevarlos, por  la fuerza, hacia el coloso que se yergue a miles de kilómetros.&lt;br /&gt;Historia repetitiva cargada de tristezas que hace falta mantener en movimiento para que nunca se olvide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiquita nunca anduvo sola, escuadrones militares vigilaban que ella pudiera desplazarse a lo largo y ancho del territorio, como dueña impuesta a fuerza de balacera. Bastaba que alguien osara detener su paso enajenado para que ellos actuaran como marionetas irracionales, como lacayos despersonalizados que sólo saben cumplir órdenes inconscientes que también  afectarían a ellos mismos y a sus familias.&lt;br /&gt;¡Es que la baba de Chiquita se fue enroscando en la chatura de sus cerebros con precio donde pocas funciones se desarrollaron! Donde prevaleció el dinero y la ignorancia.&lt;br /&gt;La primera tarea de la bestia fue la de desovar por entre las matas y los caminos para que de cada huevo fueran naciendo  sicarios, asesinos a sueldo capaces de matar hasta los sueños. Esbirros de carne descompuesta.&lt;br /&gt;La mujer recordaba aquella entrada sin esfuerzo que con el tiempo iría rasgando su túnica, desovillando terrores, acumulando pilas de desperdicios en que se convirtieron algunas almas. Demasiadas, muchas más de las que cualquiera hubiera podido imaginar o soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan los viejos sabios que los hijos de la mujer que trataron de parar el paso de la serpiente, fueron devorados uno a uno. Que los productos del desove se reproducían constantemente,  pero dicen también que hasta el momento no han podido cumplir todos sus deseos porque la esperanza se escondió,  una tarde, en esa túnica que parece de nube, en el regazo tibio de la mujer morena.&lt;br /&gt;Se escondió una tarde en la que ella se refugió en  un ese lugar lejano donde no alcanza la mirada humana, donde el horizonte  se junta con el cielo formando un pliegue donde anida el amor y adonde  van a llorar las patrias cuando son ultrajadas. La esperanza no quiso abandonarla,  se sintió tan protegida en su seno que nunca cedió el lugar perfumado por la brisa fresca del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiquita y su madre que hasta hoy observa todo desde la estatua, crearon ejércitos legales y otros que no lo fueron, aunque ambos actuaron siempre en concordancia, unos haciendo el trabajo desde una supuesta legalidad, mientras los otros eran entrenados por hombres que trasladaron los lamentos,  contaron para la tarea sucia con el aporte monetario, ideológico, geopolítico, de la mujer desde el coloso donde la basura cae como si fuera un manto dantesco empuntillado de perversión y voracidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que todavía lo sigue haciendo, porque si bien Chiquita parece que se replegó, en realidad lo que hizo fue abrir paso a otras sombras apocalípticas. Fue limpiando el terreno, de respuestas nobles, para que otros huevos tan perversos como los que dejara, fueran abriéndose convertidos en génesis de los mercenarios.&lt;br /&gt;Décadas de congoja vive hasta el momento esa mujer bellísima pese a tantas cicatrices.&lt;br /&gt;Décadas de andar de un lado a otro sorteando cuerpos inertes.&lt;br /&gt;Décadas de sentir gemidos de dolor, ayes sofocados en pozos comunes de tierra apuñalada que las huestes del crimen organizado cavan con impunidad por la túnica de la mujer.&lt;br /&gt;Décadas de muerte, décadas de lucha, décadas de siembra de viudas y de huérfanos.&lt;br /&gt;De lágrimas que brotan dejando ríos de sal sobre las mejillas de las hijas e hijos que no quisieron convertir al espanto en un amigo inseparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mismos viejos que entraron por las puertas de la historia, que ven a la mujer sonriendo con la mirada en la selva. Que su ilusión quedó prendida entre el ramaje verde donde duendes de paz van labrando un camino muchas veces teñido de rojo sangre.&lt;br /&gt;Dicen que esos duendes son los hijos preferidos de esa mujer hermosa, por eso son tan odiados por la otra, la entrometida, la que cuando ve felicidad aplica su veneno porque no sabe compartir dentro de su propio infierno escabullido en su sangre.&lt;br /&gt;Está tan contaminada que su cercanía produce asco en aquellos que pasan cerca y hasta en los que se refugian en ella tratando de encontrar el sueño de las maravillas, que hasta el momento, nadie sabe muy bien donde se esconde.&lt;br /&gt;En que recoveco inmundo de su vestido, escondido bajo cual de las estrellas que aprietan su cintura, inertes, sin vida, sin brillo, porque  las instaló  la fuerza cuando las arrancaron del sitio donde debían permanecer si esa mujer no hubiera sido tan abominable hasta para con los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer morena acomoda tiernamente la corona de orquídeas que los picaflores tejieron antes de colocarla sobre su cabeza negra como la noche, sabe que los bananos fueron su desgracia. Pero sabe también que parió hijos e hijas capaces de dar su vida por ella, por su memoria y ese es el orgullo que aún la mantiene viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los viejos que hace poco tiempo, la mujer repugnante, la que convirtió su alma en concreto, la que no entiende de amor ni de respeto, clavó siete dagas sobre la falda espumosa de su hermana morena.&lt;br /&gt;En cada daga dejó el germen de los cerebros corrompidos, hay baba de desprecio, hay zombis que sólo saben acatar órdenes que llegan desde tan lejos implantadas en un idioma diferente. El horror tiene la particularidad de hacerse entender de cualquier forma.&lt;br /&gt;El horror unifica a la Babel, copia gestos, agudiza miedos, deshumaniza volviendo harapos lo que  imagina pudieran ser respiros.&lt;br /&gt;Desde esas siete dagas dotadas de la fuerza de cíclopes errantes, la mujer de la estatua puede controlar cada cosa que suceda donde sus hermanas tratan de amasar el sueño de sus hijos, de acunar el mañana, de amamantar el porvenir que de momento sigue desnutrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mismos ancianos que en las noches de luna aparecen aquellos duendes en puntillas de pie, sin hacer ruido. Que salen a escondidas rasgando la impenetrabilidad del monte para cerrar cada herida nueva que se abre en ese cuerpo doliente.&lt;br /&gt;Dicen que esas caricias tienen la magia de convertir  cada herida en costurón de la memoria, que las dejan allí como para que nadie olvide que el cuerpo de su madre fue ultrajado por la serpiente repugnante.&lt;br /&gt;Los viejecitos que suelen soltar la lengua cuando es preciso zamarrear al recuerdo,  fieles custodios memoriosos de la mujer aindiada, cuando la noche se cerró completamente, marcando presencia y espantando a las sombras vampirescas, partieron rumbo al palmar para presenciar la escena trascendente del encuentro entre madre e hijos.&lt;br /&gt;Allí estaban ellas y ellos, acariciando a la madre repitiendo la imagen de cada noche de luna lloriqueosa, mientras el sol se despatarraba en su lecho de horizonte tratando de olvidar los espectáculos macabros. Esos que se hacen gracias a la impunidad con que cuentan las sombras fantasmagóricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos se escucha el grito destemplado de  dragones escupiendo fuego entre el rugido espeluznante de motosierras desbocadas que van partiendo aquellos huevos de los que nacerán nuevos esbirros.&lt;br /&gt;Los hijos que partieron con rumbo fijo y los que partieron hacia el eterno ¡qué sé yo dónde! agitan las hojas de las palmas para que cada lágrima de su madre se convierta en coraza que impida que la mujer muera del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sigue envuelta en su silencio un poco chasqueando arroyos, otro poco acunando ayeres; viendo el rostro descarnado de la muerte que se arrastra sostenida por marionetas, allí, donde sus hijos tratan de recoger fragmentos para poder recomponer la vida que contaminara la espesa baba de Chiquita.&lt;br /&gt;Esa que ahora tiene otro nombre y que al mudar su piel por los caminos, fue dejando una estela contaminada que se espera no quede para siempre.&lt;br /&gt;Terminan su relato, esos ancianos, dejando una sentencia iluminada&lt;br /&gt;-Sólo los duendes podrán borrar esa huella cargada de veleidad disciplinante que llegó hace mucho tiempo para instalarse en la hoja de vida de esta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de allí rompían otros huevos, de su yema voraz nacían más esbirros. Ella acariciaba el sol que en un descuido, sin que nadie lo viera, se metió por su bolsillo para alumbrar el recuerdo de tantos hijos caídos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-eme7bAHV6CM/Tv758pj4fzI/AAAAAAAAFGs/XhG61_ix2dU/s1600/7.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://3.bp.blogspot.com/-eme7bAHV6CM/Tv758pj4fzI/AAAAAAAAFGs/XhG61_ix2dU/s640/7.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 12 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOLORES ETCHECOPAR &lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ORILLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ninguna palabra se acerca&lt;br /&gt;pero mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;deben estar allí los rostros las manos&lt;br /&gt;debe estar allí la voz que levanta el agua de la mañana&lt;br /&gt;debe estar allí el que canta adentro de las palabras&lt;br /&gt;no voy a pedir auxilio mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;es difícil saludar a los niños &lt;br /&gt;cuando falta un sonido&lt;br /&gt;el ladrón huyó con el Comienzo&lt;br /&gt;y bellas mujeres se beben el agua de la verdad&lt;br /&gt;tras ellas el rumor del pasto es un destino&lt;br /&gt;ninguna palabra se acerca&lt;br /&gt;bambúes miedo vidrios&lt;br /&gt;mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;entra y sale de la gran muralla&lt;br /&gt;aquí falta un sonido&lt;br /&gt;pero hay una luz de viajes antiguos &lt;br /&gt;en el pelo de los toros&lt;br /&gt;los hombres de este siglo ya se fueron&lt;br /&gt;grandes pantanos murmuran sus nombres&lt;br /&gt;hay un tambor oscuro en la orilla lenta bailarina&lt;br /&gt;de mi otro cuerpo tu pálido vestido sin rumbo&lt;br /&gt;tu hijo alzado sobre las fosas y las fronteras&lt;br /&gt;falta un sonido&lt;br /&gt;falta ese sonido&lt;br /&gt;y todo será arrojado al mar&lt;br /&gt;hasta que el mar se seque y amanezca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL POZO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi hijo no hace pie en el alba&lt;br /&gt;tampoco hace pie esa ciudad donde estuvimos&lt;br /&gt;ni el tren que iba a Berlín&lt;br /&gt;ni los muertos que suben y bajan &lt;br /&gt;la ropa de los vivos&lt;br /&gt;nada hace pie ni la pobreza ni la risa&lt;br /&gt;ni los ruidos feroces ni las luciérnagas&lt;br /&gt;bajo el gran país que suelta la noche&lt;br /&gt;digo unas palabras aparto a la extraña mujer &lt;br /&gt;que se prepara en mi sollozo digo unas palabras&lt;br /&gt;antes de que ella me enmudezca con sus fábulas&lt;br /&gt;y su desmemoria&lt;br /&gt;mi hijo no hace pie en el alba&lt;br /&gt;el tren que iba a Berlín&lt;br /&gt;los vivos que suben y bajan &lt;br /&gt;la ropa de los muertos&lt;br /&gt;nada hace pie&lt;br /&gt;en el llamado&lt;br /&gt;nada hace pie &lt;br /&gt;en el silencio ese niño&lt;br /&gt;nunca sabrá &lt;br /&gt;por qué afuera de la luna&lt;br /&gt;golpean a un viejo caballo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFORACIÓN DE LA EXTRAÑA VOZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la mujer sigue agitando su vestido huérfano&lt;br /&gt;en la milenaria colina&lt;br /&gt;ya se dormirá con los pastos &lt;br /&gt;y las hondas hormigas joyeras de la muerte&lt;br /&gt;dijeron&lt;br /&gt;nadie supo por qué quiso esa noche tan fría&lt;br /&gt;cantar en el coro de los perros&lt;br /&gt;nadie sabe por qué esa noche sin consuelo &lt;br /&gt;ella estaba sentada &lt;br /&gt;abierta en la parte inesperada de su alma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pronto ejecutarán al caballo&lt;br /&gt;amable boca&lt;br /&gt;pronto caerá la que camina&lt;br /&gt;sobre los tambores de mi lengua&lt;br /&gt;amable amable despeñada aurora&lt;br /&gt;amable fuego &lt;br /&gt;amable tú amable él&lt;br /&gt;amable útero conocimiento estertor estrella&lt;br /&gt;amable violencia flores marinas&lt;br /&gt;amable ciudad verdor exterminio&lt;br /&gt;la luna brota de las piedras estoy sentada&lt;br /&gt;amables teorías cacareos valles&lt;br /&gt;(alguien llora en la sala de música)&lt;br /&gt;amable amable ferocidad&lt;br /&gt;amables ustedes olvidados en un parque &lt;br /&gt;donde la luz habla y habla con la muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-e2vsf-HeVHU/Tv76X3LKSSI/AAAAAAAAFG4/miKBki-JyGE/s1600/8.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-e2vsf-HeVHU/Tv76X3LKSSI/AAAAAAAAFG4/miKBki-JyGE/s640/8.JPG" width="466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 13 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROBERTO MANZANO &lt;br /&gt;(Ciego de Ávila-Cuba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DIÁLOGO INFINITO CON LAS AGUAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que Cuba fuera, ya la poesía lanzaba el vuelo de sus ramos flotantes sobre las olas. En el inagotable vaivén de la desesperanza, de pronto los ramos flotando, el vuelo de unas aves que cruzan los mástiles en lo alto. Lo que vino por el sur, y lo que vino por el norte, y lo que se arrimó de todas partes, viendo las primeras líneas verdiazules en la distancia.&lt;br /&gt;Y adentro, en la curva térrea, las venas del agua, dulces y frías como pieles de frutas líquidas, y los terrosos animales que se deslizan por las barrancas. Y el numeroso calor humano alrededor de las orillas llenas de espigas y garzas. Así, el que vino antes por el mismo fluyente sendero, en la noche se pregunta su oscuro destino. Sabe, desde su telúrica manera, su precaria estancia.&lt;br /&gt;Viene el que viene, y ya está el que vino, y han de verse en el litoral estupefacto, los dos arribados, el metálico y el desnudo, mientras las mujeres y los niños miran de lejos, en el pórtico de la sorpresa y la inocencia. Y es la sangre en el polvo, el asesinato cometido por el que brilla en la luz del que se confunde con el barro sombrío de la arboleda.&lt;br /&gt;Y el que vino con las muñecas apretadas en el vientre de la madera, condenado a morir en el borbotón de azúcar, supo del dolor sin límites del agua, de la degradación bestial del que en cubierta restallaba el látigo. Se combustionó en el fuego tremendo de una pena sin nombre. Se empozó en el corazón de la isla como un coágulo doloroso.&lt;br /&gt;Siendo tierra como somos desde entonces, somos este polvo trabajado, como de imperio y señorío, en lidia callada con las olas, mientras los ojos se van en los impulsos del terral, en las resacas soñolientas o frenéticas, y otros ojos se quedan sin párpados dentro del turbión de hojas, mirando con mirada de piedra la infinitud del humus y el lagarto.&lt;br /&gt;Y entre ambos tobillos, a la distancia de las dos cejas, el palo y el hierro, las armas de encontrados peldaños, sujetas a diversas gradas temporales, y el oro y el perro, y la cruz y el lamento, y el dolor de una tierra herida, llena de sangre y codicia, doliendo como un conflicto sin márgenes. El mar mira la escena triste, con párpados de arrecife sorprendido.&lt;br /&gt;Aquí hemos fluido, inconformes y soñando, viniendo desde sitios terrestres muy contrastados, y hemos salido a pulir nuestra estrella propia, ansiosos de que tremole en lo alto, como la anunciación de una paloma en la intemperie. Y fue larga la travesía, viviendo adentro y afuera, mirándonos como brazos desperdigados, como una frente astillada.&lt;br /&gt;Y crecimos denodadamente hacia adentro, como una manera de salir al concierto del mundo con la mayor dignidad, que es la libertad de todos. Y en esa entrada en la arcilla vegetal, en la barrosa rama de lo profundo, ganamos la estrella solitaria, pulida con manos negras, amarillas, blancas, cobrizas. Y la poesía supo acompañar siempre, como un ensalmo íntimo.&lt;br /&gt;Y en el instante de mayor gloria, se encendió el mar, para quedar quebrados en la misma orilla del deseo, con las piernas quebradas, y a lo largo de la tierra la sacudida salobre interrumpió las grandes flamas colectivas. Vino una fuerza ajena a detener las olas con que nos marchamos siempre desde nuestro corazón hacia los brazos del mundo.&lt;br /&gt;La poesía cubana es una avellana líquida, una campana ardiendo, un aeróstato yéndose constelado. Nace de un dolor, de una apretazón, de una nostalgia de lo distante. Abriéndose como un cotiledón de fuego, germina en el cielo, atravesando los litorales duros de la realidad. Entra en lo humano con su condición de paja manchada de barro, de huella en el asfalto, de copa quebrada y rehaciéndose en una espuma infinita.&lt;br /&gt;Todo la poesía cubana, aun cuando hable de insularismo, lo que quiere es amanecer continente de luz, derramarse planetaria, conquistarse un sitio sin fin en lo celeste. Su vocación por el rompimiento de las márgenes es permanente, y le pertenece como un correr profundo de sangre, como un ritmo de identidad. Su insularismo es de raíz vivencial y mítica, pero tiene bordes que no pueden delinearse jamás, pues crecen de continuo como el aire cálido.&lt;br /&gt;Los que entre nosotros han luchado con las aguas, que han odiado el mar o se han lamentado de esas espumas que nos circuyen, solo han expresado nuestra ansia de derrame, nuestra necesidad de propagación y realización verdaderas. Se quejan de algo que los constriñe adentro, lidian con un aherrojamiento interior, con una frontera en la misma entraña que nos suprime en lo que nos definimos mejor. Esa batalla de la poesía cubana contra las aguas no es más que la expresión de una ausencia real de plenitud.&lt;br /&gt;El ser humano que la poesía cubana ha construido desde siempre necesita estar parado con dignidad suma sobre la tierra, y contemplar el agua no como un borde heridor, sino como una vía radiosa para saltar hacia el corazón del mundo. Y la poesía es siempre como el polígono imaginativo donde se alcanza la ausencia, donde se recobra lo perdido, donde se consigue por un instante la más íntima eternidad.&lt;br /&gt;Aquí, en esta hermosa muestra lírica, palpita esa vena profunda, ese modo de dialogar con las aguas, esa infinitud de habla que exhibe nuestra angustia. Aquí están los testimonios de las pérdidas, las lamentaciones del silencio, las increpaciones y las reconciliaciones, la sostenida conversación de nuestro espíritu con los litorales de todo orden que nos han rodeado siempre.&lt;br /&gt;Los que han reunido las voces han ensamblado con sabiduría catauro tan diverso, y la dramaturgia escondida de nuestra poesía más reciente asoma en la secuencia como una bordadura espiritual de nuestro ser. Y la poesía cubana parece decir, en lo freático, en lo sumergido de los tonos, que el sujeto de su imaginaria enunciación continúa, a través del coro multiforme, con alta calidad discursiva, el diálogo infinito que hemos entablado con las aguas que nos enemistan y enlazan.&lt;br /&gt;La poesía es siempre el diálogo vivo, la brotazón de lo entrañable, la denuncia de lo que sucede en el silencio, la lucha contra lo real desde el sueño, la esperanza de que un mundo mejor nos habite definitivamente en el pecho. La poesía construye de continuo puentes aéreos forjados con las manos de lo íntimo, arcos de solidaridad que fundan en los individuos que la consumen el cónclave multitudinario y compartido de los deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-jJREJXMiJnQ/Tv76kpw_AoI/AAAAAAAAFHE/ei4BT5QVjW4/s1600/9.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-jJREJXMiJnQ/Tv76kpw_AoI/AAAAAAAAFHE/ei4BT5QVjW4/s640/9.JPG" width="456" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 14 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NEFTALÍ SANDOVAL-VEKARICH&lt;br /&gt;(Belgrado-Zerbia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ANGEL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brisa que tras de sí deja la fragancia suave de un campo de jazmines. Imagen fugaz, lumen de magnesio que la refracta en los cristales de los almacenes de las grandes avenidas por donde deviene mi tránsito cotidiano, pasa de largo sin detener el paso, sin esperar el saludo inevitable del día de mañana, en la transparencia azul de su mirada se mide el universo entero, la eternidad de los océanos en una dimensión incognoscible, presente a pesar de todo desde el primer vagido. La noche estrellada es la diadema que ilumina su frente, su rostro tiene los mil y uno rostros de nuestros amores y experiencias, de nuestros llantos y risas, el juego de nunca acabar, a las escondidas, no hay rincón que pueda por siempre permanecer oculto y un día cualquiera, en un momento inesperado y temido, la diversión termina con el cansancio de los jugadores. Nadie pierde, ella sabe que terminarán reclamando las apuestas equitativamente disputadas y ganadas, a todos por igual la misma cuota pero no todos tendrán el mismo crupier meticuloso y prudente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está igualmente en la niña que silenciosa al pasar por mi lado en la calle me mira con amorosa curiosidad, con candorosa e inocente intriga. ¿Cómo me sentirá la niña en su mirada? ¿Seré un remedo de su padre que la levanta en vilo y la coloca sobre sus hombros para que pueda admirar el desfile y las carrozas de la primavera? o del joven abuelo que en los calurosos días de septiembre la lleva de la mano al parque a tomar helados, en la infantil búsqueda de un niño hace muchos años perdido en los laberintos de su soledad? o del hermano mayor que le enseña geografía e historia y le relata en las horas de reposo cuentos de princesas encantadas y príncipes enamorados de lo imposible. Vestida pequeña esperanza de verde que al crecer imitará la luz azul de los atardeceres, fíbula de un otoño luminoso en el manto de las vírgenes, su oscura cabellera ensortijada esconde mi melancolía, a través de los cristales de sus gafas de abuelita prematura sus alegres ojos me sonríen, me dan los buenos días del amanecer, como una aurora, huidizos vuelos de alondras por entre las tramas del sueño. En varias partes y varias veces la he visto. Me deslumbra su adolescencia y madurez al mismo tiempo, me aterra su hermosura, la del acero templado al rojo vivo, el sol y la luna hecha imprescindible abrazo de hielo y fuego. No me saluda, no quiere hacerlo todavía, me ignora dándome a saber que existo para ella, que hago parte de un itinerario de antemano concebido por expertos en hermenéutica y esoterismo, ajena de otra sombra sin el sol ésta no podría ser, si no fuera la energía de quien la proyecta ni tampoco cuando los lobos aúllan bajo la luna para espantar su propio miedo a la oscuridad de la noche, al combate impreciso de Aqueloo por recuperar sus cuernos. Hay indicios, dentro de lo más profundo de las angustias, de inconmensurables dimensiones que nos orientan desde los tórridos parámetros de lo inconsciente, como las gotas de agua que terminan siendo un río y éste una causa más en el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la hecatombe ha quedado el desierto, la avalancha de lodo niveló la ciudad hasta convertirla en una planicie, el silencio se prolonga en línea recta hacia la montaña más cercana, sobresale de un pequeño terraplén una pared pintada de rojo y azul, restos de lo que fuera una gasolinera. Un poco más adelante la terraza de un Centro Médico. Tímidamente empieza a crecer la hierba, uno que otro rastrojo, flores amarillas y blancas, el delicado tronco de un árbol que se empina por encima del silencio lúgubre, la piadosa incertidumbre de lo que es y no será. Tantas ilusiones, tantas vidas segadas bajo tierra. Lloro y rezo sin pronunciar palabra. Armero se llamaba la ciudad. Sin querer, sin proponérmelo he pensado en ella, en ese cristal azul de su pupila, en ese rostro aterradoramente hermoso con su imborrable sonrisa de hielo y fuego. Si quisiera precisar su vestimenta de anchas mangas y holgados vuelos me lo impide una insospechada cortina de humo, se difuma el color hacia espectros desconocidos que me traen la fragancia de un campo de jazmines y magnolias. Entre las gentes, calladas y taciturnas, que portan ramos de flores que arrojan indistintamente sobre el yermo, ella es una aparición trascendente que vuelve a perderse como la estela de plata de un pez hendiendo el agua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay luna más hermosa que la de Popayán en altas horas de la noche. Sentados sobre las grandes losas de mármol se afinan voces y guitarras. Altos cipreses bailan con el viento y besan el cielo. El amor será siempre eterno, el olvido puede ser solamente una rosa blanca o un cirio constante ardiendo a los pies de Nuestra Santa Señora. Después del camposanto las serenatas son para Ellas. No hay noches más hermosas y claras que las de Popayán. La luna es una gigantesca forja de plata. Detrás de los visillos adivino su rostro, álgida blancura del acero que contrasta con la oscura melena, incandescente y azul la vida en la mirada. Protegen las ventanas sólidos barrotes de hierro colado y sobre la superficie de una de las puertas, de los anchos portones de duras planchas de madera de roble, descansan leones y grifos de cobre en las inmensas aldabas traídas de Arabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo regresar, hay una mano invisible que me empuja suavemente hacia delante. El calor propio del fogón de una herrería bajo ese sol, tan cordial a ratos por la conversación de mi hermana y la compañía de la niña que, sin hablar, alegra los agobiados pasos sobre el asfixiante asfalto. "Eres tonto, dice, hazlo mañana temprano cuando aún no se han disipado las brisas de la noche". Mis lentes no estaban listos, la visita sirvió para que el optómetra identificara la visión de Paola, mi sobrina. "Debo regresar", le insisto a Lucy, en llegando a las puertas de la casa. "Allá tú, dice mi hermana, con este horno tan atroz, el camino es largo... Pero, ¿por qué? ... eso no tiene razón, puedes hacerlo temprano en la mañana". Comprendió finalmente lo inevitable, la premonición inherente a la conciencia de mensajes que se intuyen, órdenes secretas que se deben cumplir, como la canción de amor al pie de una ventana y la rosa blanca que se deja entre los barrotes, tácita esquela de los enamorados. Lamentar más la pérdida del vino no bebido que la taza rota, nadie puede quejarse por las cáscaras de los huevos que se tiran, sí por la mujer que dejamos partir sin un adiós, sin un abrazo, pero las veredas van en dos sentidos. Sabe por eso que me gusta caminar, que suelo regresar dando un rodeo, que amo el calor del sol, que raras veces busco la sombra de los árboles o de las altas paredes de los edificios alejados de si a grandes trechos de pasto verde entre sendas cubiertas de losas de piedra cuadrangular. Por las mañanas, al cruzar los prados todavía húmedos por el rocío, comparto el sol con los obreros que en las bancas de los parques refocilan la soledad con un pedazo de pan y un trozo de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso sobre mis pasos. Absorto, me sobresalta el imperceptible timbre de una voz de tonos imprecisos de agradable y cordial acentuación: "¡mire, señor!, la gente aquí sí que es muy amable, pero solamente me dan moneditas... ¡Vine por un tío que al parecer cambió de dirección, no tengo para el pasaje de regreso ni sé tampoco dónde podría buscar cobijo!" La miro. Tengo la sensación de estar mirando la eternidad a través de sus ojos que no tienen la transparencia azul del cristal, ni son negros sus cabellos y su serena belleza me reboza el alma como un vaso de agua helada en esa tarde tan canicular en que las chicharras han dejado de cantar. Discurre entre ella y yo un apacible río de montaña, una balada que acompañan los pájaros con sus trinos y el delicado llamado de los venados al crepúsculo. No tengo moneditas ni billetes pequeños. Nada es casual, solamente billetes de nominación mayor. Le doy uno de diez mil. Incrédula lo toma entre las manos, lo extiende ante sus ojos como un pañuelo de seda verdirroja y azul. "¡Ah!, dice entusiasmada, con esto puedo regresar a Armero!". No da las gracias. No tiene por qué darlas. Está muy feliz con el billete que no cesa de mirar. "Buen viaje", le digo, y sigo, pero hay una mano invisible que suavemente me golpea en un hombro, a los cuantos pasos doy media vuelta para saber qué ha sido de ella, pero no está, ha dejado con la brisa un fresco perfume de jazmines y magnolias. De pronto estoy alerta, esa sensación de eternidad me vuelve a rozar como la caricia de un ángel, de una mariposa en la palma de la mano. ¿Armero? La lava y el lodo hace ya más de cinco años que la borraron del mapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--02gbtur8A8/Tv76xaiREqI/AAAAAAAAFHQ/m15sVVQf_NQ/s1600/9A.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/--02gbtur8A8/Tv76xaiREqI/AAAAAAAAFHQ/m15sVVQf_NQ/s640/9A.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 15 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ROSA LOJO &lt;br /&gt;(Castelar-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marchan por el camino invertido. Marchan con sus mantos en derrota y sus largos pies de animales viajeros, con sus báculos de obispos o de pastores y su mirada insaciable de sabios o comerciantes. Marchan. Y el campesino los contempla en la puerta de su choza, el campesino cuyo rostro es como un espejo, el de sueños perfectos que captan todas las conmociones de la tierra y los más leves anuncios estelares. Mira, sí, ya ni hombre ni mujer, con el sexo indeciso de las ánforas sin memoria donde se entrecruzan los cuernos del toro y los pechos tenues de las sacerdotisas, ofrecidos y velados bajo las túnicas. Y lo saludan como a rey o mendigo, y le arrojan limosnas u homenajes en las manos que no se extienden, en las manos que permanecen sobre las rodillas, como garras o joyas, con sus dedos de aurífice, con sus arrugados cartílagos de ave anciana. &lt;br /&gt;Marchan por el camino invertido, como un desfile de tropas cuyo general es una cabeza cortada, cuyo general es unos ojos que la muerte o el sueño corrompen con insidias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como conozco la mañana; alarmada por su cántico trémulo. Viene a darme lo que aún no soy, atravesada por exclamaciones y promesas. Es anunciante y sin embargo ya estima a los hombres como cadáveres; adorna los sentidos y barre las aldeas con su guirnalda múltiple y su gloria. El hijo de David aún no ha nacido. Veo el pequeño camino del campo por donde han de pasar los carros afanosos, pobres y alegres libélulas indómitas. Toda mi palabra es una gran torpeza, ducha en entrelazar visiones indecibles. Una raja de malvón, como un fruto prematuro, me quema las manos. Las maderas benefician el aire con su rigor nórdico y su calidad lustral y su dureza consolada por el oro que un donador arroja contra las puertas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;………………………………………….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios –dices- Dios (por decir algo, por decir nada): una palabra como una rosa importuna en la desgarradura más antigua del otoño, una palabra como un pozo insensato, una palabra que se destroza como la flor de una granada contra el sueño delicado, contra el sueño silencioso e inútil de tu garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA CANCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han marcado la zona. Un círculo sagrado sobre tu cuerpo, para que vuelvas a escuchar la canción.&lt;br /&gt;A tu espalda, el emisario ha colocado un mantel, alguien ha traído los platos y los vasos de un bazar abandonado, y el sencillo pan. Ellos se inclinan detrás, perdidos para tus ojos.&lt;br /&gt;La canción te marea. Recuerdas que tu madre te la cantó al oído muchas veces, en las tardes azules. Ellos comen el pan árido, dividen las regiones de tu cuerpo. Las lágrimas de otro corren por tus mejillas. No estás en el lugar, no hay lugar. El emisario baja sobre tu rostro y lo besa. Te cubren con la sábana de los ausentes y ahora tu voz entona la canción recobrada mientras te dejan solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MASCARAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te rodean los danzantes, te aturden. Estás volando sobre el ritmo a la velocidad de una llama. Dentro de poco tu cabeza caerá y te nacerá una piel nueva. Te brotan en los nudillos yemas de árbol y en tu sexo sube un vello de lianas. Serás una selva y una casa de pájaros, en tu corazón crecerán torres mudas, sueños de catedral bajo las aguas. Quedarás detenida y habitada mientras los otros bailan, armados con sus rostros. Ya no podrás ser lo que fuiste y la felicidad te arrasará los ojos mientras las llamas ciegan las máscaras que giran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDIPO, REY&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te ha entregado la noche su semilla de dispersión, su olor de animal inútilmente en celo: miseria del que tiende una mano incesante y halla al despertar las palmas corroídas, las uñas ásperas de metal oxidado por lluvias infinitas. &lt;br /&gt;Te ha entregado la noche su calor de sahumerio consumido, su vigilia de esplendor invisible perdida para siempre. Y no es la juventud, no, aquello que buscabas –buscarías- ebrio de nada entre las fauces de sombras. No es la madre, no, esa pobre vasija de barro antiguo –fragmentos confundidos a la orilla de las rutas impías, entre fragores y distancias-Es el alba, quizá. Adivinaste su racimo turbador de cimas blancas, no alcanzadas jamás, y el golpe de unos labios aéreos que podrían abrir tu corazón como la pupila de un niño. Pero has gastado ya todos tus días, y los días de quienes te amaron.&lt;br /&gt;Avanzas solo, único y uncido a ese yugo invisible, animal de tres pies sobre el filo inocente de la mañana, el más terrible de los seres creados, temblor de un remordimiento en el recuerdo de Dios, desdichado insaciable, hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kTIyBt30HcU/Tv77F89nmFI/AAAAAAAAFHc/WbTxyNkTc-Q/s1600/10.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-kTIyBt30HcU/Tv77F89nmFI/AAAAAAAAFHc/WbTxyNkTc-Q/s640/10.JPG" width="466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 16 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JOSE M. VALLEJO &lt;br /&gt;(Toronto-Ontario-Canadá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La colonización española y portuguesa en América impuso los idiomas de uso corriente en nuestros días. El proceso colonizador cercano a cuatrocientos años dejó un amplio escenario de mestizaje lingüístico, étnico y cultural, donde el barroquismo es casi un signo de identidad producto del llamado criollismo. De ahí que los poetas y escritores, sobre todo después de las batallas de emancipación, se hayan visto enmarañados en dos mundos contrastados, el de la tradición continuista e imitadora de la península ibérica e inclusive de Europa y el de la ruptura en la búsqueda de un universo propio, singular y autónomo. La historia literaria contemporánea de fines del siglo XIX y hasta pasada la mitad del siglo XX (1970) trata de afirmar en Ibero América una personalidad autónoma, una identidad propia matizada por la inventiva como rasgo dominante. En la novela destacan clásicos del género como Rómulo Gallegos, Eustaquio Rivera, Mariano Azuela, Ciro Alegría, hasta arribar a la poderosa concepción novelística de Miguel Ángel Asturias (El Señor Presidente, Hombres de Maíz) donde el barroquismo iberoamericano se conjuga con el realismo poderoso de las costumbres, mitos y fantasías. Luego vino el “boom” donde el maestro de maestros Alejo Carpentier (lo real-maravilloso) inicia la gran polémica, no generacional de&lt;br /&gt;jóvenes y viejos sino de corrientes, estilos y temática: Ernesto Sábato, Julio Cortazar, Juan Carlos Onetti; y por supuesto, Juan Rulfo y Gabriel García Márquez mediante la consagración del “mágico realismo.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, donde mejor se observa la ruptura con los moldes ibéricos y europeos es, sin duda, en la poesía expresada en palabras vivas debido a la estrecha vinculación con las ideas, las reflexiones y el pensamiento. Allí es donde nace la necesidad histórica de la trasgresión, el quebrantamiento respecto a cualquier modelo. Además, porque la novelística actual, salvo raras excepciones, constituye un producto del mercado, es la hechura comercial de las grandes casas editoras obedientes a la globalización neoliberal que alcanza también, de forma nociva, a los medios de comunicación. De esta mala suerte destaca en la narrativa la temática frívola, divorciada del ámbito social, presentándose los pasajes históricos no como principales sino como aleatorios. A la  poesía de hoy le va peor porque tiende a desaparecer como si fuera un género literario pasado de moda. No obstante, en el pasado el lenguaje poético salvó la distancia y tiene todavía la misión de salvar el cuerpo literario iberoamericano, ahora con un retorno y una nueva ruptura. Después de todo la poesía ha sido siempre la llamada a enriquecer el idioma y como señaló en su oportunidad Carpentier, la lengua de un país determina la cultura y la sociedad: “un idioma es... el medio de expresión que ha sido perfeccionado, matizado durante siglos, por el alma de un pueblo. Traduce su carácter, sus recónditas aspiraciones, su idiosincrasia. Se afianza en la historia, en la literatura, en el patrimonio espiritual de una raza o conglomerado humano”. Y, también, agregaríamos, porque la poesía marca el derrotero del ser humano en el transcurrir de su existencia y de no ser así no estamos hablando de poesía, pues si el arte no responde a los signos vitales de la vida en el planeta, si no es una manifestación del movimiento, un efluvio del pensamiento innovador o un camino que conduzca a la acción, simplemente no es arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía iberoamericana comienza a distinguirse de la matriz española-portuguesa a partir de 1880. Hay poetas muy distintos de esa época, aunque el común denominador entre todos ellos se ve signado por la animosidad contra la vida social existente y el aire presumido de ser los primeros en cultivar el lenguaje poético. De este irritado conglomerado de tradicionalistas, humanistas, románticos, realistas, parnasianos, salió Rubén Darío con un movimiento inconfundible, el modernismo; y en la historia literaria aparecen formando parte de este primer grupo “modernista” José Martí, Gutiérrez Najera, Julián del Casal y José A. Silva. Darío es el iniciador de la ruptura, es el poeta líder de la revolución artística en la lengua castellana impuesta en Latinoamérica, es el inspirador del verso libre o versos amétricos provenientes de las tendencias francesas que luego se alentarían con vigor desde 1920. Y si bien el poeta nicaragüense destina el esfuerzo fundamental a romper los cánones del lenguaje poético a través de innovaciones y restauraciones, cambios de acentuación, combinaciones métricas, rimas inesperadas, choques de sonido, esquemas libres, asimetría de estrofas, asonancias, consonancias y disonancias en juego pertinaz, no renuncia por completo al esteticismo (Abrojos, Rimas y Canto Épico, Azul); es con Prosas Profanas y Cantos de Vida y Esperanza (libro fundamental) donde Darío se abre a la poesía de tono reflexivo acercándose a la vida misma y su problemática de opulentos y desposeídos. En esta etapa de final de sus años, de regreso a la preocupación social e histórica, lo siguen Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez. Encuentra así la famosa generación del 98 el campo abonado; el camino a las vanguardias estaba abierto, pues Darío estableció una poesía diferente a la que había encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocos años la irrupción de las vanguardias poéticas iberoamericanas se torna cosmopolita. Fue un fenómeno rápido e impensado. De 1920 en adelante se entremezclaron estilos y tendencias, las innovaciones en el lenguaje poético son propias, características dentro de los marcos referenciales del romanticismo no abandonado del todo, realismo, modernismo, humanismo, indigenismo, simbolismo, surrealismo, ultraísmo, creacionismo. En este torbellino creativo, artístico-literario, surgen poetas de la talla de Gabriela Mistral, César Vallejo, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio paz, Jorge Luis Borges, Nicolás Guillén, Mario Benedetti, Nicanor Parra. Y debido a este acontecimiento emergente, las vanguardias iberoamericanas constituyen un espacio y más que escuelas o istmos definidos por el estilo son nombres de poetas notables, donde el aspecto fundamental como señalara Huidobro, el único que intentó un programa, es pensar, crear, crear, crear, de ninguna manera copiar o imitar. Implícitas en este enfoque yacían: la crítica social, las raíces indígenas, la problemática producto del sistema de dominación en América Latina y los rastros dejados por el coloniaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de este período de buena poesía latinoamericana son pocos quienes intentan continuar la brecha abierta. La modernidad mal entendida encuentra en la poesía pura el escape ante el compromiso, el escape ante la problemática social, existencial, democrática, política e histórica; no existen más “Poemas Humanos” ni “Residencia en la Tierra” ni “Canto General.” En esa dirección la poesía no sólo se aleja de lo vanguardista sino se pierde en una especie de neocolonización europeizante, de copia e imitación, a los franceses, anglosajones, italianos y peninsulares. La falta de inventiva es fatal y la comodidad trata de instalarse por encima del caos dominante en la época o fin de la historia según Francis Fukuyama. Despolitización y negación de las ideologías hasta querer convertirlas en innecesarias o desaparecerlas. Terminada la “guerra fría” no hay necesidad de enfrentarse sino de asimilarse a la victoria de Occidente, de Estados Unidos, por ende rendirse frente a la alta tecnología, el mercado y la deshumanización. Los poetas actuales, salvo raras excepciones, aceptan de&lt;br /&gt;manera pasiva este resultado, ingresando a la dispersión diletante del lenguaje poético transformado en purista, esteticista y vacuo; por consiguiente elitista, lugar donde el espíritu de vanguardia se ha perdido irremediablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mercado globalizado la poesía no tiene posibilidades, no ingresa a ese lugar prominente porque posee la categoría de “artículo en desuso” u “obsoleto” siendo la proliferación de poetas sueltos un mal de nuestro tiempo, muy grave porque ellos se han refugiado en la academia, en las universidades o sobreviven en condiciones precarias en trabajos marginales y burocráticos. A esta situación se suma la ausencia de lectores, la falta de interés por una poesía que no llega a los sectores populares, de allí la nula atención o poca receptividad a la expresión oral de los poetas. No obstante, la poesía tiene un espacio, sigue teniendo la misión legítima del pensamiento en el presente, en la instancia de reivindicar su sitial, pues de ninguna manera puede considerarse liquidado el futuro, ni abandonarse la lucha por el cambio social porque esa renuncia significaría cavar la tumba de la literatura. Así las cosas nos encontramos en el umbral de un factible movimiento de retorno, de una confrontación con el pasado fundador de la autonomía iberoamericana del lenguaje poético iniciada con el modernismo de Rubén Darío. La poesía de cenáculo, de círculo de amigos, de poetas ávidos de escucharse a sí mismos, está condenada a desaparecer y con ella sus cultores encerrados en el cuadrilátero hedonista trazado por ellos mismos. Poetas quienes desean vivir reconocidos al margen de la realidad y eso es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de la globalización la historia presente significa el desmoronamiento de la ideología, significa la negación del pensamiento; de ahí parte la necesidad de volver a buscar temáticas vinculadas a la realidad, a lo existencial del ser humano. Este movimiento de retorno al lenguaje poético representativo de lo nuestro, lo iberoamericano, no debe tener temor a las vanguardias ni rechazar la proyección hacia el futuro. Sin embargo, no se trata de recuperar un cuerpo insepulto ni de buscar herederos en las vertientes del pasado sino de engendrar una nueva criatura no sólo de estilos, ritmos, contenidos, sino de mensaje; se trata, además, de corregir la afectación a la función del género traída, como intento posmoderno, por la prosa poética o la narrativa poética, quehacer propio de las canciones épicas del lenguaje en detrimento de la tradicional poesía lírica. En conclusión, necesitamos retornar a los poetas pensadores como exigían Vallejo, Neruda, Eluard y Valéry. No apostemos por la extinción de la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-iF9ONYCrSs0/Tv77ajpToII/AAAAAAAAFHo/uEJrE5cftMY/s1600/11.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="462" src="http://3.bp.blogspot.com/-iF9ONYCrSs0/Tv77ajpToII/AAAAAAAAFHo/uEJrE5cftMY/s640/11.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 17 – COMENTARIOS DE LIBROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARISOL PATIÑO SÁNCHEZ &lt;br /&gt;(Cuenca- Ecuador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libro: Alegorías en vuelo&lt;br /&gt;Autores: Trino Barrantes Araya y Candelario Reyes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pájaro asido a su fuga.&lt;br /&gt;Aire tatuado por un ausente.&lt;br /&gt;Reloj que late conmigo &lt;br /&gt;para que nunca despierte”&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días las estrellas se han alineado de tal forma que por conspiración cósmica se han producido encuentros maravillosos e inesperados.  Y no cualquier tipo de encuentros, sino aquellos que se producen a partir de la poesía. Uno de estos encuentros fue el recital de poesía llevado a cabo en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica, organizado en el marco del último festival de  poesía internacional. En este espacio poético, lugar donde todo confluye y todo es posible, me encontré con Trino. En este recital también escuché por primera vez a Candelario. Unos días después de este encuentro estos dos maravillosos poetas compartieron conmigo sus poemas y me pidieron prologar este libro.  &lt;br /&gt;Con la intención de empezar este prólogo con un epígrafe, releí varios poemas de mis poetas favoritos.  Fue difícil elegir uno de estos. Me encontré con la agradable sorpresa de que todas y todos ellos habían escrito versos que se referían a los pájaros. Pareciera que para las y los poetas es ineludible referirse a estas maravillosas aves. Quizá porque las y los poetas al igual que las aves están constantemente desplazándose o migrando de un lugar a otro, no pueden permanecer en un mismo sitio, salvo para anidar. Las y los poetas como los  quetzales no podrían vivir ni cinco minutos en una jaula. ¡Morirían! Quizá por eso los sabios  mayas escogieron a esta mágica ave como su ave sagrada.  Qué sería de las y los poetas sin el don de alcanzar la libertad de los versos, sin este don que sustituye la carencia de alas.  &lt;br /&gt;La poesía nos reúne, nos convoca, nos aproxima, nos invita a volar, pero,  ¿cómo  presentar un libro de poesía si apenas conozco a  sus autores? Lo pienso bien y creo que la poesía también es una invitación a dejarnos conocer a través de los versos. Así que intento leer a través de los ojos de Trino y me encuentro con estos versos que como un código  autobiográfico  nos deja ver más allá de lo evidente: En cosas de pájaros/ mis ojos son un charco de alivio,/ ciénagas de cariño/ donde crecen los yerbajos,/ la hiedra y los hipocampos./ En las ramas de mi bosque/ se retienen las prisas del asombro/.&lt;br /&gt;Los pájaros sobre los que Trino se inspira representan caminos pero también extravíos: mis pájaros son ilusión de caminos/ trayectos irreverentes/ donde transita el silencio/de las brújulas, /donde una gaviota es capaz/de dibujar el semáforo/de la memoria/ y los cuyeos con su disfraz/ de noches y de lunas/ nos roban el camino del regreso.&lt;br /&gt;Candelario por su parte  nos devela las pistas del vuelo de las aves que lo habitan y nos dice: su vuelo es una corriente silvestre de la seducción/, una parcela favorable a la emoción de los contemplativos/y demencial en la codicia de los depredadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro es una invitación a abrazar entre verso y verso a nuestra Pachamama, a  nuestra Abya Yala, con todo lo que hay dentro: aves, poetas, cascadas, carcajadas, candelitas de luz en la oscuridad,  el dulce trino de la utopía, hipocampos, galápagos, sinsontes.  &lt;br /&gt;Parafraseando a  Neruda, podría decir sobre estos poemas que tienen el sortilegio de lo que ha sido creado entre las cosas naturales, es poesía del pueblo que tiene ese sello de lo que debe vivir a la intemperie, soportando la lluvia, el sol, el viento (Prólogos de Pablo Neruda, 2000:107). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que Trino y Candelario se encontraron en un mismo viaje, aún sin pretenderlo, o más bien debería decir se encontraron en un mismo vuelo, en la misma búsqueda insaciable por ese espacio habitado por los versos. Juntos son dos alas, como diría mi cantautor favorito “se vuela siempre en par”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos dos poetas se encontraron en una conspiración cómplice para hacerle cosquillas con una pluma de quetzal a nuestra Latinoamericamada. Convocan al pueblo maya, inca, azteca, a todos los pueblos originarios para descolonizar la utopía y para encontrarnos allí, como dice Candelario, en: “el punto exacto/ donde detiene su velocidad la luz/ y levita el clandestino orden de la naturaleza. /  Todos y todas estamos convocados a reencontrarnos en ese espacio donde todo se transforma, donde todo es posible y donde el cuido de todo lo creado por nuestra Madre Tierra es un salvoconducto para  reconciliarnos con la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos poemas, además, son una provocación para expandir nuestras alas para volar lejos de nuestras pequeñas muertes cotidianas, aún a riesgo de caer en nuestros propios abismos; una invitación a volar teniendo como única brújula nuestros deseos impostergables, o más bien nuestros deseos irremediables que se desprenden del simple placer de deleitarse con la poesía.  Sin más preámbulos dejémonos seducir por estos versos-alas, que no son más que expresiones de resistencia contra la fuerza de la gravedad del tedio y el desánimo. &lt;br /&gt;Creo firmemente que cuidar la levedad y la libertad de quienes habitan la tierra son otras formas posibles de resistencia y de transgresión frente a un sistema depredador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5CfYoh23YSs/Tv77pyjLd4I/AAAAAAAAFH0/-d3pGbWW1lw/s1600/12.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-5CfYoh23YSs/Tv77pyjLd4I/AAAAAAAAFH0/-d3pGbWW1lw/s640/12.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 18 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIRTA GAZIANO&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROCURÉ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice el intento de no desperdiciar nada, buscando las mejores gotas de la lluvia, los venturosos vientos de cosecha, aboné con premura cada surco, cada huella, en cada estación de primavera, cuidé con recelo las cimientes, contemplé con cautela cada brote incipiente en el estío, miré el cielo de la espera alejando a predadores y alimañas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hoy no puedo a aceptar los resultados, no puedo comprender lo que estoy viendo.&lt;br /&gt;Porque cuando asumí  cuando supe que era igualmente responsable.&lt;br /&gt;No escatimé esfuerzos ni cansancio.&lt;br /&gt;No contaron las noches desveladas, ni las desnudas madrugadas aún despierta, tampoco las tardanzas ni el días y días transcurridos en los que solo importaban sus vivencias, y por nada de eso me arrepiento, solo dicha hallé y siempre esperanza, siempre dando más y más anillos de enseñanza.&lt;br /&gt;Pero ahora, noto y sé que existe un antiguo resquemor, así lo siento.&lt;br /&gt;Sé que hay cosas que ignoro y no comprendo, que seguramente se han dado en su momento y que  no he percibido en qué contexto.&lt;br /&gt;Sé, porque observo gestos y palabras y en tus ojos descubro alguna lágrima que procura esconderse mas no puede.&lt;br /&gt;También descubro movimientos leves y miradas…&lt;br /&gt;Pero es inverosímil no  puede ni debe darse sitio al juicio y la condena, no se puede ni debe sin hablarlo, sin liberar de antiguas asperezas escondidas en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-tPWhZBIaz94/Tv779wUJw-I/AAAAAAAAFIM/XqbPSPcjaA4/s1600/tapa.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-tPWhZBIaz94/Tv779wUJw-I/AAAAAAAAFIM/XqbPSPcjaA4/s640/tapa.JPG" width="458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 19 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO DELGADO &lt;br /&gt;(Morelia-Michoacán-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TIRO DE GRACIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;este deseo tránsfuga del dolor&lt;br /&gt;flor que se marchita como la manecilla en el reloj&lt;br /&gt;ojo que se hunde en su propio mirar&lt;br /&gt;agua que se ahoga en su propia transparencia&lt;br /&gt;y la muerte que es hermana de la espera&lt;br /&gt;me ata con cadenas de sueños a la dictadura del tiempo&lt;br /&gt;donde mi sangre juega al salto mortal de los necios&lt;br /&gt;en el circo de sirenas y sepulturas&lt;br /&gt;donde el juego es ser espejo de los sueños&lt;br /&gt;que escupimos al rostro del tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FORMA DE HUMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tengo el alma llena de esquirlas&lt;br /&gt;porque Freud descubrió mis megalitos terribles&lt;br /&gt;clavados en la siembra del horror de la finitud&lt;br /&gt;porque&lt;br /&gt;la mejor forma de medir la distancia&lt;br /&gt;es empuñando los ojos cerrados&lt;br /&gt;la mejor forma de vivir el horror&lt;br /&gt;es mirar el fuego de los espejos&lt;br /&gt;y la sangre en el camino de los cometas&lt;br /&gt;la mejor forma de seducir la muerte&lt;br /&gt;es atándola como al perro fiel de nuestros despojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la mejor forma de amar el amor&lt;br /&gt;es poseyendo sus carnes en los sentidos del viento&lt;br /&gt;la peor forma de morir esta vida&lt;br /&gt;es callar cuando confundimos el eco con la piedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tengo el alma llena de megalitos&lt;br /&gt;porque Poseidón ahogó mis arenas eternas&lt;br /&gt;del mar que ahogó sus esquirlas en el deseo de la tormenta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿POR QUIÉN LADRAN LAS CAMPANAS?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…las campanadas, no son todas iguales&lt;br /&gt;las campanadas al amanecer son alas que escapan de la mañana&lt;br /&gt;nocturnas son más oscuras que el silencio.&lt;br /&gt;es diferente la historia que nos pregonan campanadas cercanas &lt;br /&gt;a la que nos aúllan las campanadas distantes… &lt;br /&gt;aunque repiquen la misma rutina. &lt;br /&gt;un sentido de profundidad&lt;br /&gt;su cimbrarse del metal se hiende en mis huesos &lt;br /&gt;como escalofrío de luz &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las campanas son copas y son cadenas&lt;br /&gt;sus metales se trepan al cielo&lt;br /&gt;tañer que escarba la tierra &lt;br /&gt;algo que se escurre  en las campanas &lt;br /&gt;es un sudor lagrimoso &lt;br /&gt;la luz y el frío fluyendo en el manantial de la oscuridad&lt;br /&gt;el babeante hocico de los perros… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las campanas menstrúan el sonido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTADO DE GRACIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…me lleva el sonido por sus aguas rítmicas&lt;br /&gt;lo que ha pasado en el día va quedando como silencio abandonado&lt;br /&gt;el sentimiento cobra forma de espumas blancas e incandescentes&lt;br /&gt;las cuerdas frotan el sentido de un largo camino a la frontera con la paz&lt;br /&gt;los vientos ya no se transparentan ahora son las flamas en azul de la orquídea&lt;br /&gt;y todo parece percusión en los cenitales del alma y la piel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…voy recorriendo una fuga y un adagio piano, pianísimo&lt;br /&gt;el secreto de la bruma está aquí hundido en mi oído&lt;br /&gt;la danza se aloja misteriosa y táctil en el profundo vientre de la oscuridad&lt;br /&gt;donde las estrellas irradian burbujas de fuego y transparencias de manglar&lt;br /&gt;en este sentido midiendo la lluvia con hilos de cristal&lt;br /&gt;para este hombre silencio &lt;br /&gt;esta mitad de cielo sueño de la espina clavada en la verdad&lt;br /&gt;…las cosas con alma de demonio y mar hermanas del canto del calamar&lt;br /&gt;caen como la hojarasca seca y tonta en las brasas hundidas en el pubis del mar&lt;br /&gt;y el sonido arrastra en su vuelo las grutas de la memoria y el terrible aullido del futuro&lt;br /&gt;por cuyo estrépito están entrelazados los tentáculos del dolor y las estrías del placer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…las cosas que hace la música tienen el alma y la precisión de la finitud&lt;br /&gt;y el tiempo incesante pidiendo en todo instante rendición de cuentas &lt;br /&gt;al interminable destino del caracol a este hombre mitad tiempo mitad reloj&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…entre el placer y el dolor hay gemidos &lt;br /&gt;en vórtice penetrado de enredaderas y cristal de lotos&lt;br /&gt;la risa y el llanto trepan enceguecidos de palabras el vagón nocturno del tren azul&lt;br /&gt;una locomotora con nombre de horizonte &lt;br /&gt;traza las líneas de las distancias entre la melodía y la canción&lt;br /&gt;el maquinista mira como la flor del humo retuerce &lt;br /&gt;la raíz de la armonía en yerbas de nube y silencios de sol&lt;br /&gt;y el hombre mitad piedra mitad sueño &lt;br /&gt;escucha campanadas de violín vibráfonos de amanecer&lt;br /&gt;de un poema sinfónico de lo que significa &lt;br /&gt;escuchar los espejos cuando acarician las sombras fecundas de soledad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…el hombre mitad mirada mitad oído &lt;br /&gt;anida en su alma mitad cristal mitad caracol &lt;br /&gt;una nueva utopía para el amor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5F6ixJnZvjs/Tv78MkLYvqI/AAAAAAAAFIY/R4KaN3TmY7g/s1600/13.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="466" src="http://1.bp.blogspot.com/-5F6ixJnZvjs/Tv78MkLYvqI/AAAAAAAAFIY/R4KaN3TmY7g/s640/13.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 20 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO PÉRSICO&lt;br /&gt;(Lanús-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘LA MUJER Y EL SEXO EN LA CULTURA OCCIDENTAL’, de James O. Pellicer.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abarcar en un comentario bibliográfico lo expuesto en este libro de James O.Pellicer, un argentino residente en los Estados Unidos desde 1963, sería simplificar un trabajo que además de seriamente intelectual abarca detalles históricos inusuales en estas investigaciones. Desde el matriarcado en la historia primitiva, cuando la mujer fuera centro del clan y alrededor de ellas se formara cierta primaria organización social, al siguiente paso de predominio sexista y violento del hombre, - esa instancia de dogmática cultura sagrada en que la mujer pierde casi todo derecho- ellas fueron erigidas en origen del pecado. Y de ahí a los cánones modernizadores de la cultura occidental que confiriera a las mujeres derechos y equivalencias jurídicas similares al hombre, a veces muy retaceadas, pasó mucho tiempo. Y este siglo veintiuno no solamente  exhibe multitudes con mujeres de rostros más o menos velados postergadas como personas, según  acontece en regiones no muy exóticas del planeta, se suma el crecimiento del femicidio como crimen sexista y cotidiano. Ese retorno tribal o réplica de la dominación machista sobre las hembras, expresado con violencia, hoy por la acción de los grupos feministas recién conocemos más sobre los alarmantes crímenes de género en el mundo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su documentado trabajo James O. Pellicer nos ilustra desde la Era Común, con la Venus Achelense, - una deidad femenina adorada varios cientos de miles de años antes de la sociedad patriarcal y dato inicial de la abstracción y el lenguaje primario de la especie humana- se demuestra una fértil tarea de investigación sobre épocas donde la mujer como expresión del poder cultural y religioso, no fuera considerada sierva del varón, señor y dueño de su cuerpo. Ya en el Antiguo Testamento el concepto de ‘esposo’ sería Baal, dueño, propietario, y ese Dios semítico se manifestaba entre varones y nunca en mujeres. Tan así que ‘algunos vigentes axiomas hebreos’ mencionarían ‘la bajeza del hombre es preferible a la virtud de la mujer’; y cuando al recuperar Sodoma los hombres quisieron abusar de los huéspedes de Lot, este le ofrece a sus hijas ‘que todavía no han estado con ningún hombre, pero no hagan nada a estos hombres que son mis invitados’. Una frase que según Pellicer no evitó que Lot  continuara siendo un respetable  personaje bíblico, como igual nadie desaprobara al Rey David, autor de los Salmos, por adueñarse de tantas mujeres y concubinas de Jerusalén al retornar de Hebrón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La descalificación en la religión católica hacia la mujer en general no pareció preocupar a la feligresía femenina por ese papel secundario durante siglos, y recién en el Nuevo Testamento Jesucristo violó algunas reglas que especificaban la desigualdad de los sexos fijados por los esenios y los fariseos, y se mostró enseñando a las mujeres que lo seguían en una actitud inusual para la época. Y si al incluir a María Magdalena, Susan y Juana en su círculo íntimo se erigió en un defensor de los derechos de la mujer, al prohibir al varón despedir sin causa a su esposa evitaría que una mujer pudiera ser condenada sin juicio previo. Pero claro, él era Jesucristo y el autor lo distingue de otros que hoy asombrarían a cualquier practicante del catolicismo: La mujer debe  portarse como Sara, obediente a su marido Abraham, a quien llama su Señor’( San Pedro: I 3: 1-6). Las casadas estén sujetas a sus maridos en todo porque el marido es la cabeza de la mujer’ (San Pablo, Efesios, 5:23-24), y luego el mismo Pablo dice ‘La mujer aprenda en silencio con toda sumisión porque no le permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Adán fue formado primero y después Eva, que se salvará engendrando hijos si permanece con modestia). I Tim. 2:11-15. Y siguen las firmas emitiendo opiniones tan machistas y descarriadas que casi  sugieren una sonrisa los dichos de personalidades  notorias de esa congregación religiosa, como la expresada por San Clemente de Alejandría, (150-215, Egipto) ‘La mujer debe llenarse de vergüenza por sólo pensar que es mujer’, similar en intención con lo dicho por San Agustín, el más grande escritor y Padre de la Iglesia, cuando asegurara La mujer no está creada a la imagen de Dios. Es siempre Eva, la tentadora, de la que debemos estar siempre prevenidos. No veo de qué utilidad puede ser la mujer para el varón si excluimos la función de tener hijos’.  Y en cuanto el libro de Jaime Pellicer prosigue con muchísimas referencias similares, elegimos un renglón antológico dicho por San Pedro Damián, año 1007 al 1072, ‘las mujeres, trampas de Satanás, basura del paraíso, veneno del espíritu, espada de las almas, fuentes de pecado, ocasión de corrupción, prostitutas, cortesanas, cerdos’, una definición que acaso por tratarse de un hombre tan Santo al Damián no le fuera bien con las mujeres. Pero claro, tal vez por esas cosas…  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo Pellicer que considera igualmente respetable a toda religión y un asunto de absoluta incumbencia personal, entiende que algunas definiciones ‘sagradas’ en todas ellas no dejan de ser el mejor testigo de sus ideas en todo trabajo de investigación didáctica. En síntesis, otro estudio más,  consustanciado y fundamental,  de un escritor que nos sorprende con sus aportes documentales y la amenidad inusual para desarrollarlas. Y nos incita a debatir sobre la mujer en la historia, esa cuestión que los sectores del Poder ocultaran durante siglos. Sencillamente dicho, hablamos de un libro magnífico y oportuno.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2OuRiEn-3fw/Tv78fsPIhnI/AAAAAAAAFIk/xVImt567YQI/s1600/14.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://2.bp.blogspot.com/-2OuRiEn-3fw/Tv78fsPIhnI/AAAAAAAAFIk/xVImt567YQI/s640/14.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 21 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PILAR DUGHI&lt;br /&gt;(Lima-Perú-1957/2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVE DE LA NOCHE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy como un búho en la oscuridad al que aún no le llega la hora del canto. Entonces es agradable observar la tranquilidad de un hogar en el silencio de la noche. Ver los restos de la cena sobre la mesa del comedor, el vaso con algo de refresco, la servilleta arrojada con displicencia sobre la alfombra, la ropa de la jornada abandonada entre los muebles, como quien ya se cansó de ordenar los trastos del día y deja la tarea para mañana. Sentirse parte de este mundo de cuadros, espejos, ceniceros, cojines, sin aparente conexión, colocados sólo para vestir un espacio desnudo, pero a los que el desorden transforma, haciéndolos íntimos, familiares. Es cómodo estar sentado en esta penumbra de la sala, quietamente, dominando el paisaje humano y escuchando la música tenue en el dormitorio de al lado.&lt;br /&gt;Habitualmente en días como éste, estoy aburrido y suelo alquilar películas de video. Busco cuatro o cinco del mismo género, si cabe llamarlas así, especialmente, las policiales de intriga y suspenso. Y a despecho de quienes piensan que no es igual que verlas en el ritual del cine, de la gran pantalla, con sus butacas rígidas y la vigilia solitaria de los espectadores, yo me olvido de ello y me concentro en las imágenes, que ciertamente, no siempre son nítidas, pero a fin de cuentas lo que me interesa es el argumento. Vivimos demasiado aprisa para imaginarnos el proceder de los hombres. No hay tiempo para ese estado de contemplación, que hacía que los antiguos pudieran representar su propio cosmos interior y también el de los otros, adquiriendo los conocimientos necesarios a través del ensayo y el error. Ahora nos dan el entretenimiento y la información directamente, sin cavilación ni esfuerzo. Una de las últimas películas que he visto, está basada en una historia real que ocurriera en una pequeña ciudad de Rusia llamada Rostov.&lt;br /&gt;Un joven médico forense, recién destinado a su puesto de trabajo, recibe el cadáver de una mujer asesinada y hallada bajo tierra en un campo de cultivo. Animado por una intuición especial, le pide a su ayudante que rastree el lugar. Al poco tiempo encuentran cinco cadáveres más, muertos en iguales circunstancias. Todos tienen signos inequívocos: golpes en la nuca, numerosas cuchilladas de trazo oblicuo en pecho, abdomen, y extrañas mutilaciones. Algunos de los muertos son niños. Ante el horror que despierta en la población el sorprendente hallazgo, el médico forense es convocado por el Consejo del gobierno local y expone el caso. Por el estado de putrefacción de los cuerpos, los asesinatos se han producido en diferentes períodos comprendidos en cinco meses. La disposición de los cadáveres en un perímetro espacial circunscrito, hace sospechar que el homicida conoce la ruta y los linderos solitarios del pueblo. El procedimiento de la muerte coincide con una técnica metódica utilizándose al parecer, el mismo instrumento en el conjunto de casos. El criminal no es improvisado ni impulsivo. Diríase más bien que se trata de un personaje controlado, que no actúa por provocación. El médico forense solicita contactarse con archivos internacionales de criminalística, computadoras para organizar la información y hombres para iniciar una pesquisa general, porque está convencido de que se trata de un asesino en serie. El secretario del partido comunista le indica que nada de eso es pertinente y mucho menos, posible. Termina la sesión y el declarante se retira. El jefe de la guarnición militar, sin embargo, cree en él y lo apoya. Lo nombra eufemísticamente, Director de Investigación de la Unidad de Asesinatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los siguientes meses se suceden varios crímenes, con idénticas características. Sin auxilio técnico, sin recursos, con apenas algunos hombres que lo ayuden, el médico forense inicia una paciente búsqueda. Examina los lugares en donde se han enterrado los cuerpos, interroga a familiares, imagina trayectorias y recorridos. Las notorias diferencias de edad y sexo, le hacen sospechar que el criminal no tiene preferencias especiales al estilo de Peter Kürten, el Vampiro de Dusseldorf, quien cometió su primer crimen a los doce años, empujando a dos amigos suyos a las aguas del Rhin. Hombres, mujeres y niñas se sucedieron indistintamente en su prontuario policial. Su procedimiento sin embargo, fue irregular. Alternó modalidades de estrangulación, degollamiento, cuchilladas mortales e incluso la agresión a martillazos en más de catorce asesinatos. La mayoría de víctimas habían sido maltratadas físicamente antes de ser muertas. El médico forense deduce que el homicida que investiga es diferente al desordenado Peter Kürten. Debe tener inicialmente una conducta amable, capaz de conducir a la gente hasta el paraje adecuado, con la técnica de Petiot, el cirujano que actuó durante la segunda guerra mundial como agente de la resistencia francesa. Atrajo gentilmente a numerosas personas que huían de la persecución nazi, prometiéndoles pasajes hacia la frontera. Utilizó para sus sesenta y tres víctimas, el mismo método: las adormecía con una inyección letal y las colocaba en una habitación observando su agonía a través de una mirilla. Posteriormente cremaba los cadáveres. El médico forense, poco a poco, llega a tener algunas certidumbres. Por razonamiento inductivo, yendo desde las pequeñas pruebas e indicios hasta imaginarse al sujeto sin rostro, está convencido que el asesino no actúa bajo presión. Al igual que Petiot, sus actos son coherentes, la repetición, su característica. El agresor busca a sus presas en la estación del tren, lugar poblado de jóvenes que están de paso, niñas viajeras, muchachos en busca de empleo o mujeres prostitutas. El médico forense realiza un registro personal y cuidadoso de la estación. Él mismo tiene que entrenar a los pocos gendarmes que le han asignado, rogándoles que no usen el uniforme tradicional, alertándolos para que aprendan a observar y descubrir cualquier comportamiento sospechoso. Los asesinatos continúan y las noticias llegan hasta Moscú. El criminal actúa con libertad, se debe sentir dueño de la situación. Es entonces, cada vez más peligroso. El cuartel general de la KGB envía emisarios, pero lejos de ayudar en la investigación, obstaculizan el derrotero seguido hasta el momento, identificando pistas que resultan posteriormente falsas. Numerosos sospechosos son detenidos, pero los cargos no son probados. Después de nueve años de infructuosa búsqueda, la situación política en la Unión Soviética cambia. Cae el antiguo estado y se constituye la república de Rusia. Muchos viejos líderes son removidos de sus cargos, y el antiguo jefe de la guarnición militar es ascendido a general.&lt;br /&gt;Con energía, promueve al médico forense y le proporciona personal y apoyo administrativo para iniciar la búsqueda más grande de un criminal en los anales de Rusia. Ambos dirigen personalmente el caso. Las muertes se elevan a cincuenta y dos. Comienzan a vigilar ostensiblemente la estación principal, y dejan intencionalmente, con una custodia disimulada, pequeñas estaciones en la campiña. Un día, se identifica a un sospechoso. El hombre ha sido visto en una estación pequeña con las ropas manchadas de barro y un maletín de mano. Interrogado por el policía camuflado de civil, confiesa haber ido al pueblo cercano a pie. El vigilante duda, la aldea está demasiado lejos, así que anota sus datos. El médico forense revisa la información como lo ha hecho pacientemente con docenas de sujetos. Algunas caras se han borrado con el tiempo, otras permanecen en su memoria. Conoce al tipo que fue detenido como sospechoso muchos años atrás, pero liberado por presión del gobierno local por ser miembro del partido. Pocas horas después, doscientos hombres peinan el bosque y hallan el cuerpo desfigurado de una pequeña niña. El asesino no ha aprendido de la experiencia. Desde hace algún tiempo, se preocupa de alterar la configuración anatómica de la estructura facial y en ocasiones elimina las huellas dactilares dejando las manos desolladas. El acusado, obrero de una usina cercana, casado, padre de familia, es capturado y confiesa sus crímenes sin resistencia. Antes de conducirlo al cadalso lo interrogan exhaustivamente. El médico forense ha entregado mucho tiempo de su vida a la persecución de éste hombre. Durante años se ha hecho una sola pregunta. ¿Por qué?, ha imaginado a un psicópata de reacciones tranquilas, sin escrúpulos, sin sufrimiento ni indulgencia, viviendo lo que a mediados del siglo se llamaba incapacidad moral.&lt;br /&gt;El hombre de Rostov no es diferente a las descripciones habituales que la literatura señala. Los criminales en serie parecen poseer determinados patrones de conducta. Está el muchachito de un elegante barrio de Ohio, siempre simpático y emprendedor con sus vecinos, cuyo rostro esquivo rodeado de cabello graso, sería identificado más tarde por la televisión mundial, como Jeffrey Dahmer de Milkwaukee. Asesinó a diecisiete jóvenes y adolescentes, guardando pulcramente sus restos en la nevera de la casa. John Gacy de Chicago, era más bien un gordito de edad madura que se vestía de payaso y animaba entretenidas fiestas infantiles donde probablemente recolectó a sus treinta y tres víctimas. En muchas oportunidades son simples padres de familia, como Albert de Salvo, más conocido como el estrangulador de Boston, quien después de estrangular y violar a su duodécima víctima, llegó a su casa, jugó con sus pequeños niños, preparó una sopa de verduras con apio y zanahorias, y después de acostarlos, se puso a ver TV. Por lo general, los indicios, están hábilmente ocultos y las coartadas sustentadas en una vida social apacible. Puede tratarse de nuestro compañero de carpeta en la escuela, o el vecino que se despide todas las mañanas de sus hijos con un beso en las mejillas. En un momento determinado actúan como si tuvieran un demonio en su interior. Por eso tal vez necesitan vivir de manera contraria a lo que realmente sienten, mostrándose extremadamente agradables y simpáticos. ¿Los móviles?, he leído tanta información al respecto, que puedo afirmar que los investigadores no están claros si se trata de conductas antisociales con rasgos genéticos, o alteraciones del desarrollo en contextos culturales de gran violencia. Ni siquiera los estudios retrospectivos con gemelos idénticos y criados en medios sociales diferentes, han podido ilustrar mayores precisiones. En fin, ¿cómo saberlo?, no tiene importancia. Porque cuando se descubre a una de estas mentalidades ya es demasiado tarde. Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica, sin determinarse si sus víctimas fueron treinta y seis o cien mujeres como las evidencias parecían demostrar. Se piensa cada vez más, sin embargo, que se trata de una adicción. No a una sustancia, sino a una vivencia singular buscada reiteradamente como una droga. Una experiencia del mal. Estos sujetos son extraordinariamente hábiles para soslayar riesgos, desarrollando una gran sensibilidad para no dejar el menor rastro. Ello oscila, extrañamente, con cierta omnipotencia paradójica que los conduce muchas veces a errores fatales. En algunos casos dejan intencionalmente, pequeños datos o pruebas construyendo un rompecabezas, impulsados por el placer sádico del riesgo de ser descubiertos, o bien, simplemente, cuentan algunas de sus historias especialmente a los incrédulos. Tienen calibrada, en cierta forma, la fina relación entre mal y goce, ese estremecimiento fascinante que provoca en sus oyentes, la afición por la historia del crimen y el relato policial. Si el médico forense de Rostov hubiera sido un hombre de espíritu más libre, podría comprender, vívidamente, por qué estoy esperando que esa mujer apague su luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bblkhZ2aH0Y/Tv78pIs3ZCI/AAAAAAAAFIw/XMxSd0Eu9u8/s1600/15.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-bblkhZ2aH0Y/Tv78pIs3ZCI/AAAAAAAAFIw/XMxSd0Eu9u8/s640/15.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 22 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WILLIAN GEOVANY RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ&lt;br /&gt;(Purificación-Tolima-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUSTITUTOS&lt;br /&gt;Muchos sacian su angustia&lt;br /&gt;en los ojos del huracán&lt;br /&gt;y dentro de la incertidumbre se aproximan&lt;br /&gt;hacia el final&lt;br /&gt;donde el día ya no pestañea&lt;br /&gt;y la noche muere sin su pan&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESDE LAS PUERTAS DEL MÁS ALLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien toca la puerta del más allá&lt;br /&gt;para descender desde la otra orilla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí encuentra su propia sombra&lt;br /&gt;palidecer junto a la luna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso a su morada&lt;br /&gt;la luz le concede otra salida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REINOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde las profundidades de los reinos&lt;br /&gt;descubro mi caballo de viento&lt;br /&gt;ante el máximo creador&lt;br /&gt;y me hago transparente como el cristal&lt;br /&gt;para no dilapidarme con las almas del infierno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ROSTRO DE LA GUERRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de la guerra&lt;br /&gt;tambalea con los desmembrados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las flores de la desgracia&lt;br /&gt;hieren como nunca&lt;br /&gt;dejan en el murmullo&lt;br /&gt;una profunda incertidumbre&lt;br /&gt;y oscurece el arte de los que aún sueñan preguntándose&lt;br /&gt;por el misterio de la creación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Somos principio de una creación que se olvida de sí&lt;br /&gt;mientras inventa la existencia? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA DAMA DE LAS TINIEBLAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dama de las tinieblas presencia su propio funeral&lt;br /&gt;en el ocaso del día&lt;br /&gt;ninguna de las carroñeras se acerca a despedirla&lt;br /&gt;prefieren custodiarse con el silencio&lt;br /&gt;saben que si no lo hacen jamás volverán a despertar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-OpN7--7MZDE/Tv78yp6PuFI/AAAAAAAAFI8/qdIEgYyLwnE/s1600/15A.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-OpN7--7MZDE/Tv78yp6PuFI/AAAAAAAAFI8/qdIEgYyLwnE/s640/15A.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 23 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN BARRIONUEVO&lt;br /&gt;(Punta Alta-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BORGES Y LOS DONES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de la visión en Borges marca un paralelismo con Groussac, quien como él, fue administrador de miles de millones de palabras, tatuadas en fibras de añejos árboles y plantas transformadas maravillosamente en papel; con tinta proveniente de metales, semillas y animales marinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardadas en pequeñas unidades de conocimiento que, prolijamente ordenadas en gigantes estantes e iluminadas tenuemente con miles de lámparas, esperan la visita de los amantes de las letras para deleitarlos con su inobjetable contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borges, como Groussac, camina por la biblioteca de los sueños cómo podría caminar por la biblioteca de Alejandría, destruida vaya a saber si por obra de los musulmanes, cristianos, egipcios o romanos; o tal vez por la intolerancia de todos ellos, que a través de los siglos renace una y otra vez en las sociedades de los distintos confines de nuestra vapuleada Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el Rey Midas y su inútil oro, así se siente Borges rodeado de tanta riqueza y nada de luz. Y ya no sabe si es él o es el otro o sin son los dos, que deambulan en la oscuridad con los dones alicaídos, aceptando dignamente los designios de Dios, mientras el sueño y el olvido se apoderan de sus recuerdos y sus vacías miradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-P_mEGJ5MwZc/Tv79FEt09aI/AAAAAAAAFJI/I3Uaxj_9aoc/s1600/16.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://4.bp.blogspot.com/-P_mEGJ5MwZc/Tv79FEt09aI/AAAAAAAAFJI/I3Uaxj_9aoc/s640/16.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 24 – CUENTOS BREVES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J.M.TAVERNA IRIGOYEN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HEGEMONÍAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo pasa por los libros del contador, donde se registra hasta los días que estuvo con alergia. Sabe que sus bienes le permitirían vivir tres o cuatro vidas más, pero no le importa eso. Sí le preocupa que ayer –en una visita que hizo sin avisar- su campo del oeste estuviera todo anegado de aguas del arroyo. No supo si gritar o insultar al Altísimo. Al llegar a su casa, sí, inició una demanda al Servicio Meteorológico Nacional y otra a las autoridades  de la Defensoría del Pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejerce el  principio de autoridad, como gallo en su gallinero. Y no claudica ni cuando, en una rebelión de los obreros, le quiebran las dos piernas y debe continuar dando órdenes desde el incómodo asiento de una carretilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El índice mayestático habla más que cien palabras. El índice que ordena y distribuye. Y el que niega, cuando de un ascenso o de un aumento de sueldo se trata. Eloísa lo conoce desde muy niña, cuando él, por perder un billete de lotería con premio que ella quemó inadvertidamente, le vació un ojo y le introdujo el mote de tuerta para toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vestales abandonan el templo y entran en un supermercado. .El horror se pinta en los rostros y no hay un romano que no piense que se acabó el fuego eterno-Sin embargo, pocas horas después ellas retornan con los aceites necesarios, reencienden las llamas y juran que, por un siglo, no necesitarán volver a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Boris Strogonoff acaba de ser sepultado en el cementerio de Moscú. Sin vestimenta alguna, desnudo como llegó al mundo. Anastasia llora sin lágrimas. Y el pequeño Alexander no le suelta la mano. Todo está cobijado por una neblina espesa, que los tubos de un órgano lejano tornan más enigmática y fría, aún. Detrás, detrás de un árbol, está la otra. La que no tiene reclamos que hacer. La que lo amparó sin pedir un céntimo. La que hoy, precisamente hoy, será desposada por Fedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-BOAT3kze8Eg/Tv79OBBFuWI/AAAAAAAAFJU/szD9DsRLkxo/s1600/17.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-BOAT3kze8Eg/Tv79OBBFuWI/AAAAAAAAFJU/szD9DsRLkxo/s640/17.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 25 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARTHA JACQUELINE IGLESIAS HERRERA&lt;br /&gt;(La Habana-Cuba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESPERAS INSEPULTAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando moriré, yo olvidaré pues a mi hijo (…) ¿Quién puede olvidar,&lt;br /&gt;quién?… si yo lo enterrara claro yo puedo olvidarme, aunque sea&lt;br /&gt;llevando florcita, aunque sea llevando velita, claro yo puedo olvidar,&lt;br /&gt;pero cuando no recojo nada, yo pienso: "parece que está preso acá en&lt;br /&gt;el cuartel, parece que está sin comer, parece que está sin cama, está&lt;br /&gt;en un rincón, cada noche está sufriendo". Así estoy, así pienso, así&lt;br /&gt;pienso”. (Testimonio de una madre de hijo desaparecido)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie lo sabrá nunca.&lt;br /&gt;¿Cuántas puertas golpeaste al borde del camino&lt;br /&gt;cuando la noche, en mal presagios grávida,&lt;br /&gt;iba transida de búsqueda y ausencia?&lt;br /&gt;¿Y adónde te llevó el afuera?&lt;br /&gt;Si no a volver vencida –derrotados los ojos-&lt;br /&gt;sobre tus propios pasos.&lt;br /&gt;No hay cuerpo que llorar.&lt;br /&gt;Tampoco brota el llanto cuando escarbas la fe.&lt;br /&gt;¿Quién tañe en el paso del que parte&lt;br /&gt;el signo de la muerte?&lt;br /&gt;Besos líquidos gotean de tus labios&lt;br /&gt;como antes el calostro de tus pechos.&lt;br /&gt;Salvaje la ternura que cala los párpados al viento.&lt;br /&gt;Vuela un pájaro y tu recuerdo vuela:&lt;br /&gt;tirados por doquier yacen los segundos de tu última visión&lt;br /&gt;gimiendo sus endechas,&lt;br /&gt;braceándole el tránsito a esta suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie lo sabrá nunca.&lt;br /&gt;La que dice tenerte apenas va contigo.&lt;br /&gt;Es fuga que esculpió –a corte de uña- el tiempo.&lt;br /&gt;¿Acaso es ella la que azoga de un golpe tus entrañas&lt;br /&gt;para poder hallarse cuando tu cuerpo clausura&lt;br /&gt;las lunas de sus noches?&lt;br /&gt;¿Qué voz se alza por ti?&lt;br /&gt;¿Qué rumores son esos que te tapian en vida&lt;br /&gt;bajo un lecho de sombras,&lt;br /&gt;que ofician el oscuro temblor del desamparo?&lt;br /&gt;No. Tus ídolos te amparan en un ruido mayor.&lt;br /&gt;En lenta procesión migran más allá de las cifras&lt;br /&gt;los ritos de la espera;&lt;br /&gt;y un toque de tambor sutura la herida donde corren&lt;br /&gt;al pie de los desvelos,&lt;br /&gt;tus miserias.&lt;br /&gt;Con ese mismo aliento de atizar el carbón&lt;br /&gt;le das un boca a boca a la esperanza&lt;br /&gt;y sacudes el polvo de tu adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie lo sabrá nunca.&lt;br /&gt;La vigilia echa raíces en tus pies,&lt;br /&gt;mientras tus ojos le miden la altura al horizonte&lt;br /&gt;con la azalea de un recuerdo.&lt;br /&gt;¿Qué tanto permanecer en duda libera de tu pecho&lt;br /&gt;jaurías de temores?&lt;br /&gt;¿Cuánta agua cambiaste al vaso que le guarda&lt;br /&gt;la súplica a tu aliento?&lt;br /&gt;No hay lápida en tus ojos, ni muerto que llorar.&lt;br /&gt;Solo un grito tendido con hilos de silencio,&lt;br /&gt;en la espera insepulta al dorso de tu llanto.&lt;br /&gt;Apenas eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-w8bzxXLIGNo/Tv79ahKeMrI/AAAAAAAAFJg/36KfmjJXoi4/s1600/18.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-w8bzxXLIGNo/Tv79ahKeMrI/AAAAAAAAFJg/36KfmjJXoi4/s640/18.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 26 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JULIO CORTÁZAR&lt;br /&gt;(Bruselas – 1914 / Paris – 1984)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HAY QUE SER REALMENTE IDIOTA PARA...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone.&lt;br /&gt;Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que, de a ratos, hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va buenísimo. Lo triste es que todo va malísimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.&lt;br /&gt;Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforescente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso --lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad-- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y no es más que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho&lt;br /&gt;muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y&lt;br /&gt;entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con lo que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta "L'année dernière à Marienbad", ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cIdcqA7jA_4/Tv79uWhBalI/AAAAAAAAFJs/pYPGd0fkPAs/s1600/19.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-cIdcqA7jA_4/Tv79uWhBalI/AAAAAAAAFJs/pYPGd0fkPAs/s640/19.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 27 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA VEROLÍN &lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÓVALOS, CÍRCULOS, RECTÁNGULOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo iba a cumplir seis años cuando guardaron en un hermoso cajón roble oscuro el cuerpo de mamá. Un cuerpo que medía un metro cincuenta y cinco centímetros y que había tenido por costumbre calcarse en la ficticia profundidad de algún espejo.&lt;br /&gt;Sin haber sospechado que, un año después, cajón y cuerpo se confundirían, fragmentos de ese cuerpo, encarcelados en óvalos, rectángulos o círculos me parecieron espectáculos lamentables: rodeada por el escenario al que le daba la espalda, aparecía la cara, sobre un torso con las piernas amputadas y a veces sin brazos. Pero más lamentable aún era cuando mamá se distanciaba de su propia imagen, con la intención de caber entera en aquellas formas geométricas. Entonces su cuerpo en el espejo adquiría dimensiones insignificantes y yo necesitaba tocarla, aunque más no fuera para comprobar su verdadero tamaño.&lt;br /&gt;Lo mismo sucedía si la observaba desde el comedor. La veía pequeña, allá en el patio: una estatuilla que alguien apoyó sobre una planicie de baldosas ocres o una muñeca articulada descolgando fantasmas dormidos de la soga. Detenida en la puerta del comedor, yo le hacía señas con cualquier pretexto para que, al acercarse a mí, mamá fuera creciendo.&lt;br /&gt;Supongo que desde el principio tuve problemas con el tamaño de las cosas. Es posible, sin embargo, que nadie lo haya notado hasta que entré en la edad del parloteo. Como al hablar confundía los diminutivos  con su opuesto, entre comentario y risas familiares, a nuestra enorme casa la llama casita.&lt;br /&gt;-Casona- me indicaba mamá.&lt;br /&gt;-Casita- insistía yo.&lt;br /&gt;Mientras conservó sus paredes sin el menor adorno, nuestra casa me pareció todavía más grande. Paredes como sábanas con almidón, mamparas de sal o lienzos asustados. Así es que yendo de una habitación a otra, creía caminar por un sueño vacío de acontecimientos. Si mirada hacia el frente me topaba a cada instante con aquel blanco; de allí que de tanto en tanto, para no cansarme, bajara los ojos hacia el parqué oscuro, casi negro. Mamá se empeñaba en enseñarme a hablar bien. Yo, por mi parte, sin saberlo del todo,  me dediqué a entretener su injusta viudez resistiéndome al aprendizaje. No adiviné que ella iba a renegar del ascetismo decorativo, ya que muy pronto nuestra casa perdería su simulación de lugar sin límites. Eso sucedió exactamente el 26 de julio de 1952. Aquella noche, a las ocho y veinticinco, mamá apagó la radio que estuvo prendida desde muy temprano, bajó al sótano y subió cantidades de espejos para cubrir con ellos las paredes.&lt;br /&gt;Espacios en los que nada podía ser atrapado del todo, iban a diseñar recortes, desbarajustes, sorpresas sobre las paredes peladas. Mamá en punas de pie con un martillo en la mano. Mamá abrazando una dimensión que, al ser movida, cautivaba escenografías móviles. Mamá ocupada en una tarea nocturna, que volvió insólita una de las tantas noches de un solo invierno. Ella se fue a dormir, cansadísima –los espejos, con ese algo impávido que los caracteriza, ya colgaban de las paredes. Yo no, no pude dormirme. Encendí lámparas y arañas: de pronto la luz. La luz rebotaba como una pelota de goma de pared a pared. Por los pasillos, en rincones tramposos y en ahora majestuosas habitaciones, tantas veces me vi en un sueño donde había únicamente una chica de cinco años, que quise despertarme para escapar de la monotonía. Sentí miedo de que los espejos pudieran descolgarse y de que, luego, apoyados en el piso, reflejaran el cielo raso. Inmóvil, sin chistar, padecí con la amenaza de encontrar el blanco de las viejas paredes tirado por el suelo. Afortunadamente eso no sucedió. Pasé la noche entera mirándolos de lejos. No me acerqué a ninguno,  porque ya intuí que el defecto de los espejos es que no tienen forma humana.&lt;br /&gt;Por fin amaneció y los espejos copiaron la luz del sol con abrumadora lealtad. Eran unos farsantes. Aquella mañana mamá los inauguró uno por uno probándose ropa. Los ojos se le alargaban y las escotadas soleras le ampliaron, durante todo el día, la sonrisa. A partir de ese momento se le hizo costumbre. Permanecía horas contemplándose con un raje de calle, dos anillos en cada mano, pulseras tintineantes y opacos sombreritos de fieltro. O, en todo caso, con espectaculares trajes de fiesta, elegidos después de observar revistas que brillaban vidrieras que brillaban y mujeres ociosas, arrogantes, que desfilaban por salones interminables. De modo que aquellos trajes de fiesta también brillaban: habían sido pensados para la noche.&lt;br /&gt;De la cantidad de espejos repartidos por la casa, mamá aseguraba no tener preferencia por ninguno. Creo que mentía. Entre todos, el que estaba en su habitación frente a la cama, al lado del ropero, debió tener mayor importancia que los otros. Como ninguno quizá haya servido para que ella pudiera sentir más real su propio cuerpo. En él, además, aparecía su cara de recién levantada. Por otra parte, después, en la época del camisón definitivo, se convirtió en una especie de diario y personal certificado que le atestiguaba a mamá que aún estaba viva. Aquel espejo llegaba hasta el piso y superaba la altura de cualquier persona y tenía algo distinto a los restantes, ostentaba prestancia y desgano a la vez, como las mujeres que mamá deseaba imitar. No recuerdo su forma, pero sé que fue el único ante el cual mamá apareció desnuda.&lt;br /&gt;La mujer gorda llegó tres días después de que mamá se pusiera el camisón definitivo. Quién sabe si realmente era gordura lo que traía en las caderas, en la panza, en las tetas, esa mujer. Tal vez su gordura fuera mera apariencia, debida a sus chillones vestidos floreados. La verdad es que desde la tarde en que llegó a casa, arrastrando una valija que daba lástima mirar por lo estropeada, la llamé “mujer gorda”, sin haberme detenido demasiado a observarla. Puede que, también, la galopante flacura de mamá me impulsara a elegirle ese nombre. Llegó cuando terminaba la siesta con un atuendo en el que se mezclaban los colores verde, fucsia y amarillo en un estampado que imitaba exóticas especies botánicas. Se paró al lado del ropero e hizo su primera recomendación:&lt;br /&gt;-Usted, señora, se queda donde está. Nada de moverse.&lt;br /&gt;Mamá, tendida en su cama, le contestó “sí” a regañadientes. Oí los pasos de la mujer gorda que producían ecos en la escalera y enseguida vi a mamá levantarse con movimientos rituales y caminar hasta el espejo. Los ojos fijos allí, en ella misma: un cuero que nacía en el ruedo del camisón definitivo, repleto de cascarones bordó, y que culminaba en la melena desgreñada, de pelos secos, furiosos.&lt;br /&gt;Los vestidos de la mujer gorda me sugerían montes tropicales, olores agrestes, jardines suburbanos con enanitos y cisnes de yeso. Los de mamá, escena en la proa de un transatlántico o en una sala, donde a un piano le arrancaban sonatas de Beethoven. Con descaro se paseaban los de la mujer gorda, entre espejos y restos de pared. Los de mamá, en cambio, estaban ocultos ahora en el ropero.&lt;br /&gt;En un abrir y cerrar de ojos, mientras mamá repetía quejidos del otro lado de la puerta de su habitación, la mujer gorda organizó el nuevo funcionamiento de la casa. Una noche me dijo:&lt;br /&gt;-Tu mamá va a estar un tiempo fuera de casa. Conmigo todo va a andar sobre ruedas aquí. Te recomiendo que te portes bien.&lt;br /&gt;Más tarde, antes de mandarme a dormir, me hablo de ciertas fatalidades, de ciertos viajes, del ancho mundo, del dolor. Me habló apresuradamente y con un tono de voz monocorde, lo que me llevó a pensar que se lo había aprendido de memoria.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente vi cómo le pusieron a mamá una bata, cómo mamá fue subida a un coche, cómo el coche atravesó el Pasaje de la Puñalada, y también la mano de la mujer gorda que cerraba la puerta de calle.&lt;br /&gt;Cuando recordaba a mamá, ella siempre se me presentaba disminuida sobre la chatura del espejo y con el cuerpo fragmentado, por supuesto. Para mal de males, en mi recuerdo mamá permanecía estática. Rojo fogoso en los labios, una mano en la cintura, las caderas hacia delante. Si su cuerpo cobraba movimientos, los gestos, las poses, parecían de pantomima. Sólo reflejándose en el espejo, el recuerdo de mamá poseía cierto rigor de verdad.&lt;br /&gt;Además de las tareas rutinarias, a la mujer gorda le gustaba quedarse apoltronada enano de los sillones del comedor. A veces me miraba interrogativamente; en otras oportunidades se quejaba de que yo no hablara con corrección o me resistiera a beber la leche con nata. Y, lógicamente, detestaba los espejos que ella cubrió una mañana con sábanas blancas.&lt;br /&gt;-Sabanitas-dije yo señalando las paredes.&lt;br /&gt;-Sábanas- corrigió ella.&lt;br /&gt;Pero algunos meses iban a transcurrir hasta entonces. Entre tanto la mujer gorda me llevó a visitar a  mamá. Viajamos por calles estrechas en un cascajo llamado “taxi”, negro y rechinante, en el que el vestido de audaces tonalidades de la mujer gorda resplandecía como una luciérnaga sobre los asientos oscuros. Descendimos aparatosamente de aquel coche. Esta mujer no ha viajado nunca en un taxi, pensé, debe creer que es una carroza. Mil recomendaciones me dio antes de cruzáramos pasillos revestidos con azulejos del color de los trajes de novia. Por eso creí que estábamos ingresando en un palacio.&lt;br /&gt;La habitación en la que el cuerpo de mamá se extendía sobre una cama,  cuyo respaldo parecía una reja pintada de gris, era penumbrosa y tenía olor a humedad.&lt;br /&gt;-Necesito verme- me imploró mamá en secreto.&lt;br /&gt;Su delgadísimo rostro le volvía saltones los ojos negros. Cuando palpé los huesos de sus manos se me cruzó la imagen de la nervadura de las hojas. Le contesté:&lt;br /&gt;- ¿De dónde lo voy a sacar? Aquí no hay.&lt;br /&gt;Ella empezó a reírse a carcajadas, demasiado fuerte. Dijo que me equivocaba. Su boca grande por la flacura, deformada por la risa, acaso entumecida,  el aleteo de sus manos, llenas de nervaduras de hojas, se destacaron más que sus ojos. La mujer gorda me sacó a la fuerza de allí. Desde el pasillo continué escuchando a mamá que, a los gritos, pedía verse.&lt;br /&gt;En casa, la mujer gorda sacó del ropero sábanas sin estrenar y las fue apilando arriba de la mesa.&lt;br /&gt;-Vamos a necesitarlas antes de lo previsto- me comentó.&lt;br /&gt;Cuando volví a encontrar a mamá en la misma habitación penumbrosa y húmeda, descubrí en su frente la nervadura de las hojas. La mujer gorda tuvo que dejarnos solas, porque una enfermera la había llamado con esa voz a ras del suelo que tiene la mayoría de las enfermeras.&lt;br /&gt;-¿Lo trajiste?- me preguntó mamá.&lt;br /&gt;-Sí, lo traje.&lt;br /&gt;Me alejé de su cama, apoyé la espalda contra la puerta y de uno de los bolsillos del pulóver  saqué un espejo que tenía el tamaño de mi mano. Calculé que la cara de mamá pudiera entrar perfectamente en él. Hubiera querido que la pieza fuese más amplia como nuestra casa para alejarme más, para que su cara pudiera caber en mi mano.&lt;br /&gt;-Te traje un espejote, mamá, un espejote.&lt;br /&gt;Ella se reía a carcajadas, pero de repente dejó de hacerlo y, con un tono bajito de voz dijo: no veo nada, no veo nada, mientras extendías los brazos queriendo alcanzar el espejo. Las nervaduras de su frente se abultaron, yo tiré el espejo, que al chocar contra el suelo se descompuso en montones de formas distintas, transparentes y delgadas, como la baba que a mamá se le estaba escapando de la boca. Después, cuando mis carcajadas interrumpieron la calma del horario de visita, el vestido de la mujer gorda, asomándose detrás de la puerta, me pareció un obsceno adorno forestal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-rF_Tg5DJYYs/Tv794Azt5zI/AAAAAAAAFJ4/v8B0d5aaX7s/s1600/20.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://4.bp.blogspot.com/-rF_Tg5DJYYs/Tv794Azt5zI/AAAAAAAAFJ4/v8B0d5aaX7s/s640/20.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 28 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAURENT CATRICE&lt;br /&gt;(Bretaña-Francia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1-&lt;br /&gt;Si por acaso cogieras la hoja &lt;br /&gt;en una arruga de la sábana&lt;br /&gt;donde la rosa se estremece &lt;br /&gt;sobre la nieve&lt;br /&gt;todo entraría en la cama :&lt;br /&gt;la tierra y sus volcanes&lt;br /&gt;la pampa y sus bisontes&lt;br /&gt;y el rumor de los mares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S’il arrivait que tu cueilles&lt;br /&gt;la feuille au pli du drap&lt;br /&gt;où la rose frémit sur la neige&lt;br /&gt;tout entrerait dans la chambre&lt;br /&gt;la terre et ses volcans&lt;br /&gt;la savane aux éléphants&lt;br /&gt;et la rumeur des océans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2-&lt;br /&gt;Por la dulzura de tu costado&lt;br /&gt;por los besos serios de las niñas&lt;br /&gt;por la ternura alada de sus manos&lt;br /&gt;guardo en mi una lámpara de alegría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Par la douceur de ton côté&lt;br /&gt;par les baisers graves des enfants&lt;br /&gt;par la tendresse ailée de leurs mains&lt;br /&gt;je garde en moi une lampe de joie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3-&lt;br /&gt;No llames a mi puerta&lt;br /&gt;la poesía se cierne sobre mi&lt;br /&gt;es el instante de la mayor fragilidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vengas esta noche&lt;br /&gt;tengo vasos de luna tan quebradizos&lt;br /&gt;que ahuyentarías mis mariposas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entres en mi jardín&lt;br /&gt;los bosques ocultan demasiados secretos   &lt;br /&gt;Lejanas bengalinas blancas   &lt;br /&gt;allí juegan a la gallina ciega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ Oh ! ¿ Porqué no viniste ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ne frappe pas à ma porte&lt;br /&gt;la poésie plane au-dessus de moi&lt;br /&gt;c’est l’instant de la plus grande fêlure&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ne viens pas ce soir&lt;br /&gt;j’ai des vases de lune trop fragiles&lt;br /&gt;tu ferais fuir mes papillons.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N’entre pas dans mon jardin&lt;br /&gt;les bosquets cachent trop de secrets&lt;br /&gt;des échappées d’écharpes blanches&lt;br /&gt;y jouent à la main chaude.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh ! pourquoi n’es-tu pas venu ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4-&lt;br /&gt;El verano se adelanta.&lt;br /&gt;Mis dedos se pierden en las matas    &lt;br /&gt;cogiendo las frutas por racimos&lt;br /&gt;por racimos de racimos.&lt;br /&gt;Ya los pájaros picotearon la mitad&lt;br /&gt;los granos rojos se me escapan&lt;br /&gt;y caen.&lt;br /&gt;Ya se aleja el verano&lt;br /&gt;tu amor se desgrana entre mis dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voici que l’été s’avance&lt;br /&gt;Mes doigts s’égarent dans les groseilliers&lt;br /&gt;attrapant les fruits par grappes&lt;br /&gt;par grappes de grappes.&lt;br /&gt;Déjà les oiseaux en ont picoré la moitié&lt;br /&gt;les grains rouges m’échappent&lt;br /&gt;et tombent&lt;br /&gt;L’été s’avance&lt;br /&gt;ton amour s’égrène entre mes doigts.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5-&lt;br /&gt;Con la zarza con la ortiga&lt;br /&gt;la misma piel sensible.&lt;br /&gt;¿Por qué cambiar la zarza por la ortiga?&lt;br /&gt;Saborea los frutos salvajes del otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avec la ronce avec l’ortie&lt;br /&gt;la même peau sensible.&lt;br /&gt;A quoi bon quitter la ronce pour l’ortie ?&lt;br /&gt;Goûte les fruits sauvages de l’automne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6-&lt;br /&gt;No fui la alta hoguera clara&lt;br /&gt;que desearas quizás&lt;br /&gt;sino leña de roble &lt;br /&gt;que pusiste en tu hogar&lt;br /&gt;y mi brasa atravesó la noche&lt;br /&gt;calentando tu mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan poco bastaría&lt;br /&gt;para que la llama volviera&lt;br /&gt;alta y clara&lt;br /&gt;pon en el fogón tus miedos, tus escorias&lt;br /&gt;unos papeles, algo de leña seca&lt;br /&gt;y otra velada nos va a esperar&lt;br /&gt;apretados como dos tizones.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Je n’ai pas été le grand feu de joie clair&lt;br /&gt;que tu aurais voulu peut-être&lt;br /&gt;mais bûche de chêne tu m’as mise au foyer&lt;br /&gt;et ma braise a traversé la nuit&lt;br /&gt;réchauffant ton matin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il suffirait de si peu &lt;br /&gt;pour que le feu reprenne haut et clair&lt;br /&gt;mets dans l’âtre tes peurs et tes scories&lt;br /&gt;quelques papiers, un peu de bois sec&lt;br /&gt;et une autre veille nous attend&lt;br /&gt;serrés l’un contre l’autre comme deux tisons.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qYf1_XLMwdM/Tv7-E8ppRJI/AAAAAAAAFKE/5aYUxrmMl-0/s1600/21.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="312" src="http://4.bp.blogspot.com/-qYf1_XLMwdM/Tv7-E8ppRJI/AAAAAAAAFKE/5aYUxrmMl-0/s640/21.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 29 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WINSTON MORALES CHAVARRO&lt;br /&gt;(Neiva-Huila-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FEALDAD DE LA BELLEZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rimbaud, el niño terrible de Francia, hace más de doscientos años advirtió: “senté a la belleza en mis rodillas y la encontré amarga”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La belleza es por antonomasia amarga, agregaría yo. Después de saborear sus ambrosías, luego de beber de un sorbo sus sustancias, sus néctares, sus licores, la belleza se torna como esos jarabes que nos daban en la infancia; acaso el catártico repugnante, nauseabundo con el que se amenazaban de un tajo a las lombrices y a otro tipo de parásitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La belleza, diría Dostoievski, “no es sólo una cosa terrible, sino también misteriosa. Aquí el Diablo lucha con Dios, y el campo de batalla es el corazón de los hombres”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más terrible que lo bello, nada más siniestro, más perverso que aquel (o aquella) que conoce su belleza y se ufana y jacta de ella. La belleza perfecta (o nuestra noción de ella) es la de un cadáver; sólo es absolutamente agraciado, perfecta y tristemente bello, quien no razona, desconoce su belleza, sus atributos físicos y espirituales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, Narciso fue bello hasta el momento precedente al acto de mirar su rostro en las aguas. Una vez supo lo que poseía, se volvió amargo, razonó la belleza, la elevó al rango de categoría. Entonces, dejó de ser una belleza fresca, natural; se volvió objeto, producto, mercancía. La belleza no es tan bonita como la pintan. Casi siempre va de la mano de la vanidad y la sedición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas veces he conocido a un feo vanidoso (No creo que además de feo, ignorante). No obstante, conozco el caso de muchos feos –y de eso doy constancia mas no fe- que hacen menos fea su belleza con una buena conversación, un perfecto sentido del humor, un gusto desmedido por cosas más trascendentales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces, la belleza no necesita de nada más: es bella y con eso le basta. Después se arroja sobre los laureles. Pese a esto, existen incontables excepciones. Sé de muchos ángeles –a pesar de lo que dijera el poeta Rilke: “Todo ángel es terrible”- que se revisten de un excelente sentido del humor (para mí no hay un atributo mejor en una mujer que el buen sentido del humor), son mejores conversadoras, inmejorables amantes, grandes bailarinas, gozan de una agudeza sin par que desbaratan-desbaratarían a cualquier “macho”, y, para colmo de males, son suspicaces, veloces, dignas hijas de Palas Atenea, la de los ojos de lechuza. Entonces la belleza se vuelve peligrosa –además de bonita, inteligente, diría un amigo que ostenta el epíteto de misógino-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada peor para la suerte de un hombre que una mujer inteligente (esto sobrepasa cualquier belleza). Y es muy fácil –gracias a la catarsis femenina- que sean muchas las que estén por encima de los hombres. Nada más fácil para una mujer moderna que estar por encima de 87 kilos de músculo y ausencia cerebral. El hombre se ocupa de muchas cosas banales –una de ellas, perseguir mujeres agraciadas a la usanza del modelo occidental-. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inteligencia, ese otro tipo de belleza, escasea, no es tan frecuente. Y si bien es cierto que la inteligencia, en sociedades machistas como las nuestras, resulta tan peligrosa como la desnudez de una doncella, prefiero ese tipo de belleza, esa belleza centrada en la palabra, en la crítica, en la reflexión. Nada mejor que una mujer que lo haga reír a uno, nada mejor que aquella que sorprenda con suspicacia y elocuencia –no sólo bibliográfica sino también musical, vivencial, humana, amorosa-. Esas son las mujeres dignas para un buen viaje –ojalá el de la vida-, las mujeres que no estarán detrás de todo gran hombre sino delante de él o, por lo menos, a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-xAKfirkKRyg/Tv7-NeFOcfI/AAAAAAAAFKQ/ZSVRVA9ZyGQ/s1600/22.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="228" src="http://3.bp.blogspot.com/-xAKfirkKRyg/Tv7-NeFOcfI/AAAAAAAAFKQ/ZSVRVA9ZyGQ/s640/22.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 30 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SILVIA LOUSTAU&lt;br /&gt;(Mar del Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DUERME, DUERME.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duerme, duerme, canturrea, su voz  desafinada, bajísima.&lt;br /&gt;Canta y lo acaricia. Bajo  su peso se ablandan los bultos de un delgado colchón.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;Oye las cornejas, disparando, ya se ha  acostumbrado a esos ruidos, desde que se fueron a vivir allí, a esa quinta alejada., con su techo de tejas españolas y las  puertas pintadas de verde.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;Esa mañana lo había puesto en su canasto de mimbre, en la galería, que jugara con los colores del sol. Sus piececitos se curvaban bajo la  liviana manta celeste. Ella lo miraba cada tanto, mientras  proseguía  su tarea tecleando en la  Rémington.&lt;br /&gt;Se inclinaba a besarlo. &lt;br /&gt;-Capullo nacido de nuestras sangres, pensaba, pasándole  el  índice por&lt;br /&gt;las mejillas.&lt;br /&gt;Capullo, pensaba, él la miraba, parecía  guardar el  mensaje en sus ojos traslucidos. &lt;br /&gt;Tenés los ojos   de tu papá–le  dijo.&lt;br /&gt;Sentada en un sillón bordó, gastado, lo acunó, le dio el pecho. Las manitos   acariciaban la teta y ella sentía un río de dolor y gozo. Sentía en su interior el amor y la violencia más salvaje. Sería capaz de derribar de un golpe a cualquier intruso, cualquiera que osara entrar en  la casa, despertar al durmiente.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;Anda  de un lado para otro en  la casa. Pone flores silvestres  en un jarrón de bronce. Pela manzanas y las vuelve puré con miel para el niño.&lt;br /&gt;A veces, por la noche, escribe un nombre en el  vidrio de la cocina. O dibuja una estrella.&lt;br /&gt;Cuando los mirlos lanzan alto los anillos de su voz, se levanta, lo lleva  a la cama amplia y  lo alimenta. Sus pechos efusivos lo alegran. Saldremos a pasear por el bosquecito de pinos, observaremos como todo enrojece.&lt;br /&gt;Caminando cantaban al hijo, los dos  cantaban. &lt;br /&gt;Vagábamos como el pastor y  la peregrina-imagina.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;Duerme- dice- deseando que el sueño descienda como un plumón. Deseando que la vida retenga sus rayos, convirtiendo su cuerpo en un hueco tenue y allí  duerma  el niño.&lt;br /&gt;Duerme- dice-  duerme, verás los ojos de tu padre, cuando los míos ya estén cerrados.&lt;br /&gt;Duerme, él  retornará con trofeos, los pondrá a  tus  pies.&lt;br /&gt;Son luciérnagas  rojas- le  susurra- Pero, duerme, duerme ¿sabés?afuera las agujas de los pinos ocultan las  estrellas y las estrellas se mueven y las hojas  están quietas. Asombradas.&lt;br /&gt;Piensa en  el día  siguiente. Como un   mantra  repite: iremos a la granja de don Luís, a comprar pan, huevos, leche y miel. Leche y miel. Leche y miel.&lt;br /&gt;Acomoda la espalda. La cortina  enrojece. La cortina empalidece.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;¿Vendrán más  niños, más cunas? Días de  ver crecer el vientre, latiendo. Días de perder la mirada en los castillos del fuego ardiendo, ese olor a  resina, ligándose  perfume del tabaco negro de él.&lt;br /&gt;Duerme- susurra-es sólo el  rumor del viento, voces rotas  por el viento.&lt;br /&gt;Shhh, silencio, escucha,  es  sólo el  suspiro de  los campos.&lt;br /&gt;Duerme, duerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aúlla la madera   de la puerta.&lt;br /&gt;Los   taconeos.&lt;br /&gt;Los gritos.&lt;br /&gt;Duerme, duerme y lo acaricia, allí en el fondo de la bañera.&lt;br /&gt;Duerme.&lt;br /&gt;Se hace noche.&lt;br /&gt;Para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-1wEWPqsKZ_A/Tv7-Z16CtGI/AAAAAAAAFKc/xogxi5Aluks/s1600/23.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="452" src="http://4.bp.blogspot.com/-1wEWPqsKZ_A/Tv7-Z16CtGI/AAAAAAAAFKc/xogxi5Aluks/s640/23.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 31 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANA MARTÍN PUIGPELAT&lt;br /&gt;(Madrid-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEXANDERPLATZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cortar el cielo y abrir una brecha a algún apóstol,&lt;br /&gt;este es el este sin neuronas,&lt;br /&gt;una amalgama de centro comercial, hoteles y raíles de trenes y tranvías.&lt;br /&gt;Cosas de la modernidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habito al este de mi cuerpo&lt;br /&gt;bastantes manzanas más allá de mi horizonte,&lt;br /&gt;pero el poema nos une en esta plaza&lt;br /&gt;bajo la torre de televisión que no para de girar&lt;br /&gt;como el carrusel del me quiere-no me quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estratagema de ser centro neurálgico,&lt;br /&gt;el estigma de la literatura,&lt;br /&gt;todo lo que se sueña y cuando existe&lt;br /&gt;acaba resultando inabarcable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se conocen unas cien formas de cruzar la plaza,&lt;br /&gt;para abarcarla toda hay que sucederse en las seis puntas de un copo de nieve,&lt;br /&gt;-la unión de dos cuerpos exactos-&lt;br /&gt;o comerse una naranja, gajo a gajo, sin ser atropellada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco unas cien formas de sonreír&lt;br /&gt;pero aún no aprendo nada de mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ZWEI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me interrogo en el pasado,&lt;br /&gt;si es tarde para comenzar,&lt;br /&gt;si todos los estratos que nos cubren&lt;br /&gt;nos habrán reducido a lo probable.&lt;br /&gt;Debajo hay un pasado mitológico,&lt;br /&gt;un periodo de bonanza,&lt;br /&gt;imperios sin sentido y un par de guerras,&lt;br /&gt;-como otros llevan gafas-&lt;br /&gt;la música y la lista de suspensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajo duro el diccionario,&lt;br /&gt;buscándole la hembra a la madeja,&lt;br /&gt;al martillo hidraúlico y al software.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quisiera despertarme algún día por el cielo,&lt;br /&gt;compartir fracturas de sueño y exudados.&lt;br /&gt;Morder entre sus nubes mi estructura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tiene datos la letra para crecer en sangre&lt;br /&gt;y derramar relojes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ciudad me desespera,&lt;br /&gt;me desespera la prisa&lt;br /&gt;y cada día corro más hacia el encuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde cuándo una y una&lt;br /&gt;-femenino-&lt;br /&gt;se convierten en dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POTSDAMER PLATZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la luz se esconde dentro de un marco.&lt;br /&gt;A su alrededor,&lt;br /&gt;la imprecisión de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así la memoria instala puentes&lt;br /&gt;donde jamás hubo arroyo ni presencia.&lt;br /&gt;El bofetón del aire.&lt;br /&gt;Ventanas de emergencia para nunca volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy de la estirpe de los perdedores.&lt;br /&gt;En mi tierra se crían rascacielos&lt;br /&gt;con abono de exterminio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verbo pasa&lt;br /&gt;y construye un mundo vivible en las aceras,&lt;br /&gt;salvando la raíz en femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, como un perro leal,&lt;br /&gt;cada día frente a esta ventana,&lt;br /&gt;por si se le escapa algún cartílago de los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, la luz se apaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNTERWELTEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí domina el miedo.&lt;br /&gt;Aquí todo está oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[esto es algo que he escrito ya más veces]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco su cuerpo con el olfato,&lt;br /&gt;una suerte de huesos y palabras&lt;br /&gt;gestando en armonía una cadencia&lt;br /&gt;de leves movimientos,&lt;br /&gt;un mundo pequeñito hecho metáfora,&lt;br /&gt;el país de la belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí se acumula la humedad&lt;br /&gt;y el destino impalpable de los monstruos.&lt;br /&gt;Aquí estamos seguros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerco, acerco mis manos, mi ceguera,&lt;br /&gt;compruebo el dulzor de sus costuras,&lt;br /&gt;sus hombros por donde transitan todas las redes tensadas hace años&lt;br /&gt;por si caen las acrobacias del olvido,&lt;br /&gt;el plexo solar en el que duerme aún la herida&lt;br /&gt;y la niña abandonada y algún naufragio.&lt;br /&gt;Sin llegar a la cintura&lt;br /&gt;nuestros cuerpos se enlazan&lt;br /&gt;y aprendo de su cansancio,&lt;br /&gt;de sus temores, del perfil de su deseo&lt;br /&gt;y de todas las pérdidas acumuladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no llega el viento,&lt;br /&gt;apenas se oye nada si no hay bombas,&lt;br /&gt;sólo el correr lejano de algún tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto vuelven las luces,&lt;br /&gt;los cuerpos se separan de arrebato&lt;br /&gt;y el guía sigue sus explicaciones&lt;br /&gt;tras las disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí ha vivido el tiempo&lt;br /&gt;y una vida entera en un minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mantiene su mano en mi costado&lt;br /&gt;diez segundos por encima de la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TOPOGRAPHIE DES TERRORS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la bayoneta a la bomba atómica&lt;br /&gt;quizá sólo tuvimos momentos más sofisticados:&lt;br /&gt;ganchos de carnicero o gas en botes de medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amor, curiosamente, no le encontrarían&lt;br /&gt;ni solución ni alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en el descampado de atrás&lt;br /&gt;se me ha clavado una esquirla de 1943&lt;br /&gt;por eso avanzo más a lo lento.&lt;br /&gt;Mi madre, entonces, tenía 5 años&lt;br /&gt;y la esperanza de vida de una mosca adolescente,&lt;br /&gt;cuando los campos sustituían árboles por horcas&lt;br /&gt;o césped por vías de tren de carga relativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esquirla tiene un trozo de menorah,&lt;br /&gt;asoma inevitablemente en mi talón y confunde sin querer al transeúnte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un nombre, mientras tanto, desliza su mirada por el río,&lt;br /&gt;esa mirada terca y dulce al mismo golpe,&lt;br /&gt;contenedor de alfabetos infinitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se escucha el quejido de mi herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRÄNERPALAST&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria y Shostakóvich&lt;br /&gt;paseando centroeuropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía queda alguna cabellera con el color de las bombas,&lt;br /&gt;o el olor de cien estallidos amargos&lt;br /&gt;en el temblor de la cicuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los violines arrancan tibios&lt;br /&gt;y su sonrisa me recuerda&lt;br /&gt;el vigilar de la nieve a la invasión.&lt;br /&gt;Sé que esconde una pena tan antigua&lt;br /&gt;que se pierde en olvidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería coger la U2 hacia Ruhleben,&lt;br /&gt;volver hasta el principio,&lt;br /&gt;a los primeros compases de una lágrima&lt;br /&gt;para comprender por qué nuestros cuerpos&lt;br /&gt;no se solapan&lt;br /&gt;o por qué yo no quepo en el catálogo&lt;br /&gt;de sus decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Shostakóvich ordena&lt;br /&gt;que me arranque el alma&lt;br /&gt;toda la cuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-7wRLep0EfaU/Tv7-ixdk7FI/AAAAAAAAFKo/06z500SXIEY/s1600/24.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="452" src="http://3.bp.blogspot.com/-7wRLep0EfaU/Tv7-ixdk7FI/AAAAAAAAFKo/06z500SXIEY/s640/24.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 32 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS FAJARDO FAJARDO &lt;br /&gt;(Santiago de Cali-Valle del Cauca-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTETIZACION DE LA CULTURA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cree expresar el espíritu el tiempo, cuando&lt;br /&gt;no se hace sino reflejar el del mercado.&lt;br /&gt;Lasublimidad ya no está en el arte, sino en la &lt;br /&gt;especulación sobre el arte.&lt;br /&gt;Jean Francois Lyotard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La des-sublimación del arte también se manifiesta en la cotidianidad masiva y no sólo en el artista. Las masas proceden casi con la misma despreocupación y desfachatez ante los productos artísticos; su capacidad de transitar hacia el otro lado del espejo y ver el revés de lo real, se limita por la inmanencia de una desencantada fenomenología de lo inmediato. También aquí se des-responsabiliza al público de su necesidad de exploración, aventura, asombro ante lo inexpresable, lo innombrable, frente a la magia de un aterrador espacio-tiempo inalcanzables pero posibles de tocarlos y dominarlos gracias a la imaginación poética.&lt;br /&gt;O quizá dicha ilusión ensoñada ahora la encuentre el público en su más vívida inmediatez, lo que quiere decir en la escenograficación de sus happening cotidianos, en la moda, el cuerpo, la música, el baile, la publicidad, la pantallización mediática. De ser así, se habrá logrado que la pulsión del arte, ofrecida sólo a unos cuantos "elegidos", salga a flote y se construya como posibilidad para "todos". Sin embargo, y he aquí la diferencia, se democratiza no tanto lo intenso subversivo como sí el espectáculo; se estetiza la catarsis, el éxtasis y la rebeldía controlada (vg. los conciertos de Rock y Rap programados y organizados por la oficialidad en los parques de las ciudades) más no la fundación explosiva de presencias poéticas. Al no fomentar la necesidad de impulsar la vida hacia otras esferas, la capacidad sensible del público se reduce a ser conciliadora y colaboracionista con lo establecido, limitando su capacidad de pedir ese "algo más" que exigen los desesperados/desesperanzados.&lt;br /&gt;Arte y estetización efímera sin las preocupaciones metafísicas por su permanencia. "objetos puramente decorativos de uso temporal" los llama Baudrillard (1997,27). Globalización de una estrategia del marketing: "todos los estilos pueden volverse, de un solo golpe, efectos especiales y valer en el mercado del arte, figurar en el hit parade del arte... El arte no es ya el lugar del intercambio simbólico. Hay comunicación pero no intercambio". (Baudrillard,54).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien vale pensar esta paradoja actual. Por una parte la des-sublimación y desentronización de los procesos artístico-poéticos de elite; por otra, la sacralización y el encantamiento de la cultura masificada por el mercado. Y esto último se da quizá porque en medio de la mediatización masiva algo queda de asombro, de insólito, de no presentado. De allí la proliferación del pastiche o búsqueda nostálgica de lo perdido: deseo por encontrar ese "otro lado" sumergido en el tiempo, pues vivir sólo en éste es insufrible. También en las propagandas y en la vida diaria, el público – que ya es todo el mundo – sublima un deseo, es decir un vacío. Es el vacío del espíritu que ha sido enseñado a desear mal, a querer mal, pero a desear al fin y al cabo. Y esta percepción es la que se estetiza hasta llegar a filtrar su fuerza erótica-sensible en todo el laberinto social. Si es así, tendremos lo sublime dentro de la lógica del capitalismo, tejiendo una red de imposibles-posibles que van administrando y alimentando un campo deseante ideológico cimentado en las nociones de riqueza, felicidad y éxito. En otras palabras, la lógica capitalista del mercado también siente en el fondo el "placer de un pesar" por no poder, con toda la racionalidad instrumental, vencer en su totalidad a la muerte. Este displacer, que no se logra entender pero sí expresar, es el que le da a la cultura capitalista un aspecto sublime, manifiesto en la pulsión metafísica publicitaria, con su frustrada adquisición de poder absoluto. Ante tal fracaso del deseo, queda inventar el alivio, y es éste el que le llega a la gran masa, apaciguando la desdicha que produce el no alcanzar sus grandes imaginarios. En esa transmutación de pena a placer, se encuentra el deleite, producido por los medios, como facultad que hace superar la sensación de pequeñez humana, disparándonos a ensoñar la grandeza de nuestro destino.&lt;br /&gt;Esta lógica que sublima el mercado es la que ha construido una cultura estetizada. La estetización está en todas partes, socializando la simulación de una catarsis.4 Sin embargo, como hemos anunciado atrás, la estetización de lo público no fomenta una riqueza de sensibilidad subversiva ni la necesidad de generar rupturas paradigmáticas. Lo que hace más bien es fortalecer el régimen del establecimiento, disparar la sensibilidad a la indiferencia crítica, idealizando el arte del confort y el decorado. Estetización sin resistencia, puesto que deviene de un proceso de estandarización del gusto, a pesar de la falsa democracia de los deseos.&lt;br /&gt;De manera que sería un error analítico el decir que en la estetización posindustrial o del "modo de producción microelectrónico" (Fernando Mires,1996) se finaliza el sentimiento de lo sublime. Para nosotros más bien éste ha cambiado, se ha mutado. Visto desde la perspectiva kantiana y la de Burke, es decir, transitando por románticos y vanguardistas, la estetización es un fracaso del "espíritu del arte" y una herida a las grandes aventuras estéticas del siglo XX. Pero asumida como la formación de un nuevo sensorium – gestado en el siglo XX y muy probablemente por desarrollar en el siglo XXI – la estetización también posee un aura, no obstante la homogenización de sus propuestas y la pérdida de encantamiento que se negocia por banalidad, trivialidad y cursilería. Un aura secular de lo secular, del desencanto de lo desencantado o era posmoderna. Secularización de lo ya secularizado por la modernidad. ¿Qué nos queda después de eso? La realidad total, el sin misterio, lo visible-visible, lo presente-presente, la no ensoñación, la presentación presentable, un deseo sin deseante. Es esta la estetización que impulsa el capitalismo: una sublimidad que invita al consumo, uso y desecho; un ready made industrial; un aura de lo efímero de cuya permanencia temporal se sospecha. &lt;br /&gt;Casi sin tiempo (pues éste se mide ahora por velocidad) la estetización edifica su propia senda pero aferrada a un destierro donde son muy pocos los espacios para el encantamiento poético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-x4KXqSxDAO0/Tv7-vOJEGhI/AAAAAAAAFK0/4kLUw3vZtic/s1600/25.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://2.bp.blogspot.com/-x4KXqSxDAO0/Tv7-vOJEGhI/AAAAAAAAFK0/4kLUw3vZtic/s640/25.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CONTRATAPA: NOTAS DE PARÍS                                                                                             &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA BIGNON&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS PUENTES DE PARIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hablar de los puentes de Paris, lo lógico sería seguir el curso del río haciendo un largo y tranquilo paseo. Pero dejaríamos a un costado su historia, que es apasionante.&lt;br /&gt;Nacida rodeada por los brazos protectores del Sena, la llamada Lutecia, luego Paris, irá desarrollándose sin abandonar su río.&lt;br /&gt;Sus 37 puentes irán atesorando testimonios de los acontecimientos más importantes de la historia de Francia.&lt;br /&gt;Ese islote de Paris que para los franceses es l´ Île de la Cité (Isla de la Ciudad), se llamaba Lutecia. Estaba habitada por los parisii, pueblo galo que dio nombre a la capital  francesa.&lt;br /&gt;La ciudad fue embellecida por las diferentes dinastías que supieron adornarla y hacer construir los puentes.&lt;br /&gt;Petit Pont (Pequeño Puente). Es en realidad el primer puente que se construye en Paris. En su origen es de madera y une la isla con la orilla izquierda de la ciudad. En caso de amenazas, invasiones, se prohibía el acceso al puente. Fue destruido once veces por el fuego que incendiaba molinos y todas las  casas de madera que lo bordeaban. Fue demolido y reconstruido miles de veces. Siempre de madera. Más tarde de piedra. Tal como se lo ve ahora (desde 1852) con su arco único, el puente más antiguo de Paris ha adquirido un cierto aire provinciano, acentuado por la enorme hiedra que lo cubre cayendo generosamente de su parapeto.&lt;br /&gt;Pont au Change (Puente de Cambio). De gran garbo y en perfecta armonía con la arquitectura de la Conserjería, su construcción data de Napoleón III. Las “N” mayúsculas esculpidas en sus medallones lo recuerdan. En 1141, un decreto obliga a los comerciantes que cambian divisas y objetos de arte a hacerlo sobre el puente. De allí  viene su nombre. Tremendamente concurrido, se convierte en el puente de moda. Además, el mercado de flores obtiene el permiso de instalarse una vez por semana.&lt;br /&gt;Pont Neuf (Puente Nuevo). Se encuentra en el extremo final de la Île de la Cité. Con sus doce arcos irregulares pasa por delante de la estatua ecuestre de Enrique IV y deja atrás la encantadora placita del “Vert Galant”. Este puente tiene un éxito increíble. Por vez primera se construye una balaustrada que permite al peatón asomarse y ver el Sena. Además, para acceder a él hay que subir cinco escalones, los que dejan a los paseantes al amparo del paso de las carrozas, del barro y hasta de las vacas… El puente se anima. El pequeño comercio prospera. Los famosos “bouquinistes” (vendedores de libros, diarios y revistas ambulantes) se instalan.&lt;br /&gt;Continuando este paseo por la historia de los puentes, nos encontramos con Le Pont Saint-Michel (Puente san Miguel). Reconstruido por el Prefecto del Sena M. Georges Eugène Haussmann en 1857, recibe su nombre a causa de la proximidad de una capilla dedicada al arcángel San Miguel. En este puente tienen su sitio los perfumeros y los libreros. Un aroma enriquecido por las diferentes fragancias envuelve a los caminantes. Pero ese perfume no se queda allí. Asciende  hasta llegar al cielo y se pierde entre las nubes movidas por la tibia brisa.&lt;br /&gt;Pont Marie. Une la isla con la orilla derecha de la ciudad. Lleva el nombre del maestro de obras Christophe Marie que lo edificó en piedra en 1635. Hoy, la calzada ha sido reducida, pero con sus arcos, sus pilares reforzados, sus bordes recortados oblicuamente y  coronado de nichos, se asemeja mucho a lo que era antaño.&lt;br /&gt;Pont des Arts (Puente de las Artes). Es una pasarela peatonal con un cierto encanto romántico, que por un lado une el Museo del Louvre con la Escuela Nacional de Bellas Artes – que antes era un convento fundado por la reina Margot (primera mujer de Enrique IV) – y por el otro el Palacio de la Moneda con el Instituto de Francia. Es el primer puente de hierro de Paris. Fue construido en 1802. Abierto únicamente para peatones,  ellos podían sentarse cómodamente en sus sillas entre naranjos en planteras  mirando correr el Sena. El peaje se cobraba: una moneda por persona.&lt;br /&gt;Pont Alexandre III (Puente Alejandro III). Este puente de un sólo arco fue construido en el momento en que Paris inauguraba la Exposición Universal de 1900 y bautizado de esta manera en homenaje al zar Alejandro III, con el cual Francia había firmado un tratado de alianza. Une la explanada de los Inválidos con los Campos Elíseos. Con sus faroles de bronce y sus ricas decoraciones características  del Art Nouveau, es el puente más suntuoso de Paris.&lt;br /&gt;Pont de la Concorde (Puente de la Concordia). El ingeniero Jean Rodolphe Perrouet dirigió la construcción de un gran número de puentes, poniendo en práctica nuevas técnicas por él inventadas: pilares discontinuos, aumento de la luz de los arcos, disminución de la curva de los puentes… Comenzó a proyectar el puente de la Concordia en 1787, a la edad de 79 años. Las piedras utilizadas en la terminación de la obra fueron tomadas de la demolición de la Bastilla, a fin de que el pueblo pudiera pisar continuamente los restos de la antigua fortaleza.&lt;br /&gt;Pont d´Iéna. Es el único puente construido durante Napoleón I. El hubiera querido unir la vasta explanada del Campo de Marzo con el futuro palacio del Rey de Roma (nombre que había dado a su hijo). La construcción del puente  fue decidida al día siguiente de la victoria que obtuvo en Iéna, en 1806. Su nombre conmemora la batalla. Los grupos ecuestres que decoran la entrada del puente datan de 1848.&lt;br /&gt;Pont Royal (Puente Real). Construido en 1689 por tres arquitectos: Jules Hardouin-Mansart, Jacques Gabriel y François Romain, el puente Real facilitó el acceso a la orilla izquierda de la ciudad y fue el origen de la instalación de la nobleza en el barrio Saint-Germain. Es considerado monumento histórico. Su emplazamiento delante del Pabellón de Flore es privilegiado. Estos tres puentes, Real, María y Nuevo son, en efecto, los más antiguos de Paris.&lt;br /&gt;Pont Mirabeau.  Alejado del centro de Paris, sería quizá desconocido si el poema del poeta Guillaume Apollinaire no lo hubiera hecho célebre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bajo el puente Miarabeau&lt;br /&gt;Y nuestros amores&lt;br /&gt;Falta que él &lt;br /&gt;Me los recuerde&lt;br /&gt;El placer llegaba siempre&lt;br /&gt;Luego de la pena&lt;br /&gt;Llega la noche &lt;br /&gt;Suena la hora &lt;br /&gt;Los días se van&lt;br /&gt;Yo me quedo… ”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo entre todas las estructuras de los puentes, es la más agradable. Terminado en 1896, su construcción - como la del puente Alejandro III -  está considerada como una de las más audaces, con sus formas metálicas y sus estatuas de bronce en cada pilar, representando divinidades marinas.&lt;br /&gt;Pont de Sully. Se apoya sobre la punta de la Isla San Luis. Aquí el Sena se convierte en el río industrial con sus puertos y sus muelles. A la derecha, el muelle San Bernardo bordea los edificios de la Universidad Pedro y María Curie. En el siglo XVII, una playa de arena hacía mover la alta sociedad y a toda la corte. A Enrique IV no le molestaba mezclarse con los bañistas y jugar en el agua con el delfín. En medio del puente, un pequeño jardín con plantines de flores de distintos colores, coqueteaba con los peatones que pasaban.&lt;br /&gt;Lejos estamos en pretender describir los 37 puentes que adornan Paris. Pero sí recrearnos recordando la historia de algunos de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bajo los puentes de Paris” – música de Vincent Scotto y letra de Jean Rodor – ya se cantaba en 1914. “Bajo el puente Mirabeau se desliza el Sena” recitaba Apollinaire. Muchos otros creadores – poetas, cantantes, cineastas, pintores – se han inspirado en esos puentes, joyas arquitecturales de una vía real: el Sena.&lt;br /&gt;Luego de este paseo a través de los puentes construidos en otro tiempo, los puentes de hoy parecen edificados con poca imaginación. Pero no nos  engañemos. Ellos también representan enormes proezas técnicas.       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Todos los textos, fotografías o ilustraciones que integran el presente número son Copyright de sus respectivos propietarios, como así también, responsabilidad de los mismos las opiniones contenidas en los artículos firmados. Gaceta Literaria solamente procede a reproducirlos atento a su gestión como agente cultural interesado en valorar, difundir y promover las creaciones artísticas de sus contemporáneos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7101738239228546617-481604055872674865?l=gacetaliterariavirtual.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/481604055872674865/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7101738239228546617&amp;postID=481604055872674865&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/481604055872674865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/481604055872674865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/2011/12/gaceta-literaria-n-62-enero-de-2012-ano_31.html' title=''/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-YCjjIe18vHc/Tv8axGTYC6I/AAAAAAAAFMc/QtOfrGysdhY/s72-c/A%25C3%25B1o+VI+-+N%25C2%25BA+1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-184825279697445702</id><published>2011-12-02T05:28:00.002-03:00</published><updated>2011-12-03T13:41:06.578-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año V'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 61– Diciembre de 2011– Año V – Nº 12&lt;br /&gt;(Incluye suplemento anual al pie)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-MVE6CPg1Nco/TtlpDjZhD0I/AAAAAAAAFDk/c2iD8TdVn9c/s1600/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+12.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-MVE6CPg1Nco/TtlpDjZhD0I/AAAAAAAAFDk/c2iD8TdVn9c/s640/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+12.JPG" width="452" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: Homenaje a la obra de MARIA REY&lt;br /&gt;(Boadilla del Monte-Madrid-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO&lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No comparto la actitud de los escritores que se atribuyen privilegios divinos no otorgados al común de los mortales, ni la actitud de quienes se golpean el pecho y rasgan sus vestiduras clamando el perdón público por vivir al servicio de una vocación inútil. Ni tan dioses ni tan insectos. La conciencia de nuestras imitaciones no es una conciencia de impotencia: la literatura, una forma de la acción, no tiene poderes sobrenaturales, pero el escritor puede ser un poquito mago cuando consigue que sobrevivan, a través de su obra, personas y experiencias que valen la pena. Si lo que escribe no es leído impunemente y cambia o alimenta, en alguna medida, la conciencia de quien lee, bien puede un escritor reivindicar su parte en el proceso de cambio: sin soberbia ni falsa humildad, y sabiéndose padecido de algo mucho más vasto.&lt;br /&gt;Me parece coherente que renieguen de la palabra quienes cultivan el monólogo con sus propias sombras y laberintos sin fin; pero la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar y compartir la certidumbre de que la condición humana no es una cloaca. Buscamos interlocutores, no admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo. Escribimos a partir de una tentativa de encuentro, para que el lector comulgue con palabras que nos vienen de él y que vuelven a él como aliento y profecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-WbzKOIpbbzU/TtlY2df8vsI/AAAAAAAAE-k/0UAsg3WP-dw/s1600/MARIAREY1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-WbzKOIpbbzU/TtlY2df8vsI/AAAAAAAAE-k/0UAsg3WP-dw/s640/MARIAREY1.jpg" width="502" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANGEL BALZARINO&lt;br /&gt;(Rafaela-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REGLAS  PARA  UN CRIMEN  PERFECTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de terminar la película, abandonó la sala.  El cuerpo sacudido por una fogosa impaciencia: esa noche debía llevar a cabo su plan. Los meses de espera y morosa elaboración y odio acumulado, se desvanecieron en la urgente necesidad de actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Ahora.  Mientras caminaba rápidamente, el señor Matosas casi paladeaba el inefable sabor del triunfo al tener la oportunidad de acabar, limpia y definitivamente, con ellos.  Cuatro meses atrás había descubierto el engaño, la burla, el hecho que lo convirtió en un simple títere.  Primero fueron los rumores, cargados de cierta subterránea intención;  después la confidencia de algunos amigos; y por último, la fría y rotunda comprobación que tuvo el carácter de un estigma abrumador: su mujer tenía un amante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le costó admitirlo, superar los primeros instantes de furor y enceguecimiento al descubrir que la felicidad compartida durante casi diez años había sido aparente, cubierta por un frágil cristal.  Por fin, desechando la idea de cometer un acto impulsivo que iba a provocar el arrepentimiento o lo colocaría en una postura ridícula, se dedicó a proyectar una recia venganza.  Resolvió  que debía consumarla de manera impecable, casi aséptica, sin que afectara el normal desarrollo de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces comenzó a ver filmes.  Con avidez observaba las carteleras, a la búsqueda de aquellas obras que trataran asuntos policiales.  Y cada noche lograba internarse en la piel de algún personaje torturado, sometido a una extrema presión o dolor, que sólo a través del asesinato encontraba un cauce liberador.  Profundamente abstraído participaba de las diversas circunstancias que enfrentaba el personaje para superar el conflicto.  Sentía especial interés por aquellas historias similares a la que de improviso le tocaba protagonizar a él.   Por eso, en el correr de los días, mientras realizaba las cosas habituales -trabajar en la oficina, reunirse con los amigos, permanecer al lado de ella-, minuciosamente procuraba seleccionar las mejores sugerencias para resolver su problema.  Así, incentivado por tantas obras, fue urdiendo el plan para vengarse, los detalles del crimen, la coartada que le permitiría quedar inmune y tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el señor Matosas tenía  todo perfectamente claro.  Esa noche iba a cometer el acto que cerraría la trama laboriosamente preparada.  A media cuadra de la casa, se detuvo.  En una ráfaga turbadora, los imaginó allí, amándose, como otras noches.  Comprendió que por última vez lo asaltaría esa visión.  Introdujo la mano en el bolsillo y con ansiedad aferró la diminuta pistola.&lt;br /&gt;Después, decididamente reanudó la marcha.    &lt;br /&gt;- ¡Ya está!   La voz de él tuvo un acento triunfal, el rostro desafiante, la mano derecha sosteniendo con firmeza el puñal.  Todavía algo conmovida por lo ocurrido, la señora Matosas mantuvo los ojos fijos en el cuerpo de su marido, tieso, semejante a una masa ajena y sin valor.&lt;br /&gt;-Hay que hacerlo desaparecer.&lt;br /&gt;-Sí -repuso él-.  Debemos cumplir las instrucciones y no habrá problemas.&lt;br /&gt;Y  mientras rogaba que fuera así, ella observó la mesa donde estaba el libro que en las últimas semanas habían releído con verdadera pasión: las Obras Completas de Edgar Allan Poe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-xfLlT2qWdlw/TtlZA38f-eI/AAAAAAAAE-s/reeoQgvat1s/s1600/MARIAREY2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="476" src="http://1.bp.blogspot.com/-xfLlT2qWdlw/TtlZA38f-eI/AAAAAAAAE-s/reeoQgvat1s/s640/MARIAREY2.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 3 – NUESTRA POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARCELO JUAN VALENTI&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No gimas, &lt;br /&gt;los trenes pasan lejos &lt;br /&gt;y la noche no perdona. &lt;br /&gt;El dolor se irá con el frío. &lt;br /&gt;Duermen los otros &lt;br /&gt;mecidos por el vaivén del escalón flojo. &lt;br /&gt;No dejes de respirar, &lt;br /&gt;aunque tiembles. &lt;br /&gt;Viene por esta vía la muerte &lt;br /&gt;y la barrera está alzada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partenogénesis de las vírgenes. &lt;br /&gt;En las vetas &lt;br /&gt;de la sangre castrada &lt;br /&gt;por el lejano coito de los ángeles, &lt;br /&gt;se acurrucan &lt;br /&gt;peligrosos cuentos de viajeros. &lt;br /&gt;Todo brilla &lt;br /&gt;con inquietud de mercurio &lt;br /&gt;en cajitas de plata. &lt;br /&gt;Depravación del ícono: &lt;br /&gt;la cabellera es una ofrenda perfectible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rasgadas. &lt;br /&gt;Desnudas. &lt;br /&gt;Expuestas. &lt;br /&gt;Vergüenza ulterior &lt;br /&gt;que el trono dicta. &lt;br /&gt;La peste suicida &lt;br /&gt;se detiene. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-9DUQFxOJoac/TtlZNJdWR2I/AAAAAAAAE-0/KlMZV2Cwt2g/s1600/MARIAREY3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-9DUQFxOJoac/TtlZNJdWR2I/AAAAAAAAE-0/KlMZV2Cwt2g/s640/MARIAREY3.jpg" width="596" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 4 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN ROSA BARRERE.  &lt;br /&gt;(Posadas-Misiones-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI LIBRO Y YO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen unos días tuve la suerte de encender el televisor y recrear mi momento con una entrevista que le hacían a Isabel Allende. El entusiasmo mágico que tan bien utiliza para contarnos de personajes a los que da vida con pinceladas a veces rebeldes, a veces tristes pero siempre fuertes, con cambios súbitos como si miráramos una película, tienen la virtud de atraparme. Hablando gastronómicamente, se puede decir que me engullo sus libros.&lt;br /&gt;Como en toda entrevista, se hablaron muchos temas todos interesantes. De pronto alguien del panel largó el dardo: — ¿No le parece a usted que los libros tienden a desaparecer y que pronto serán suplantados por la lectura en Internet, o escuchados a través de ella?&lt;br /&gt;Yo no estaba próxima, pero algo en esa agradable fisonomía cambió, como si la atacara un sufrimiento pensado y rechazado por su mente de escritora frontal y genuina. Esbozó una pequeña sonrisa, admitiendo que eso podría pasar en algún momento. Mejor dicho, que ya pasaba pero que ella confiaba en la fidelidad de los que aman un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa vista me llevó de inmediato a mi infancia de chica pueblerina. Mis odiados años en los que mi zurdera era contrariada y mi dislexia un suceso inexplicable en una chicuela que se sabía de memoria la lectura del día pero no distinguía las letras con bolsita y colocaba los números al revés. La mirada aguda y generosa de mi maestra que descubrió mi hábil embuste y me conminó a presentarme durante cuatro meses a su galería con el libro de lectura, un cuaderno, la goma de borrar, el lápiz y un pequeño “mataburros”, que así llamaba al diccionario mi amorosa señorita María Angélica, la que me enseñó a leer, a abrir la tapa de Platero y Yo sin resquemores y a comedirme a hacer los mandados con tal de quedarme con los diez centavos que costaba la revista “El Tony” más otros diez para el famoso “Titbis” que llegaban a mi pueblo los días martes. Escondía dentro de la blusa las revistas mal habidas, me encerraba en el baño, leía como una posesa hasta que el grito de alguien apurado me sacaba del cuarto. Lo que quedaba intacto era la emoción. El ojo tapado de un bucanero rengo, las aventuras del poderoso Sandokan, el puerto lleno de gente extraña con ropas jamás vistas, el mercado con frutas exóticas, todo conformaba un mundo tan mágico que hasta percibía olores a pescado, jerigonza de idiomas y música. Todo por veinte centavos, todo echando a volar desde un trozo pintado a colores sobre un pedazo de papel barato.&lt;br /&gt;Ya mozuela, mi hermano Capitán no solamente me regalaba libros. Tal vez porque quería prolongar la sobremesa con otro medio vasito de vino y leer para mí le servía de pantalla, o simplemente porque amaba los libros como yo, usando su añorada voz  de tono bajo y enorme entonación, me leía los discursos de Don Belisario Roldán dentro del Congreso, o los poemas de García Lorca llorando a Andalucía o a Rubén Darío, o al soñador de pianos, golondrinas y balcones. &lt;br /&gt;En sucesivas etapas mi libro reemplazó al chupete. Más tarde, me contó que antes que yo me enfermara de amor, otros ya habían  muerto por él. En las enormes etapas solitarias, durmió conmigo reemplazando al ausente. ¿Cómo no amar al libro? ¿Cómo desarmo los peldaños que me permitieron aprender y crecer? ¿Cómo olvidar su serena presencia?    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pueden pedir prestado un traje de calidad. Un florero de cristal. Un acolchado tejido por mi madre. Muchas cosas presto. Lo que detesto hacer es abandonar mis libros dentro de manos ajenas. Ese libro que leí varias veces. Que la primera vez, espié para ver cómo terminaba en lugar de empezar por el principio. Mi libro marcado. Señalado. Rayado. Doblado en una esquina. Olido, palpado en las noches de insomnio y reconocido por mis dedos antes de encender la luz. Ese amigo callado que no se ofende si lo abandono por un tiempo, porque algo novedoso me engancha. Dejar de ver mis libros dentro de mi biblioteca sería exponer mi corazón sano a un infarto sin regreso.&lt;br /&gt;Amo el progreso. Admiro la maravilla que el hombre logra para agregar belleza a lo creado. Pero se me hace insoportable la sola mención de su muerte anunciada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-RW-yUKaBc48/TtlZav8zjUI/AAAAAAAAE_E/PIV-1gejEcM/s1600/MARIAREY5.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="542" src="http://1.bp.blogspot.com/-RW-yUKaBc48/TtlZav8zjUI/AAAAAAAAE_E/PIV-1gejEcM/s640/MARIAREY5.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 5 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PATRICIA FIGURA&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARTAS A VIOLETA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Violeta: perdón, perdón y más perdón…ya sé que debés esperar casi a diario que el cartero te lleve noticias de mi llegada a esta ciudad tan rara, lejana y diferente a nuestro pueblo.&lt;br /&gt;Te he escrito fácilmente mil cartas mentales, mientras viajaba y me alejaba de todo lo que nos es común y querido, cuando llegué y pasé veinte veces delante del viejo callejón de piedras, donde está la pensión , ...¡estaba tan ansiosa que daba vueltas en círculos!,  o cuando lo ví  a él por primera vez…pero ésa es otra historia.&lt;br /&gt;Mi habitación queda en  un extremo de  las  galerías que rodean al patio; que es de baldosas rojas con un antiguo juego de jardín  y macetas con plantas y flores como las de tu  nona, frente a mi pieza está la escalera que lleva a los corredores superiores, así que dos veces al día lo veo subir y bajar.&lt;br /&gt;¡Imagino tu cara de curiosidad! Son los sesenta Viole y esto no es nuestro pueblo, una puede demostrar un cierto interés por algún señor y no por eso ser mal juzgada.&lt;br /&gt;Fue el primero en darme la bienvenida, camina que es un gato y ni te cuento los ojazos que tiene, ¡los faroles no alumbran tanto!... No exagero ni un poquito, ¡ y cómo habla! Parece encontrar las palabras sin buscarlas, le salen solitas nomás, vamos a ir al cine, aunque te escandalices… acá no es como allá, una puede ir al cine con un muchacho simpático y eso no quiere decir nada así que no es necesario que se lo comentes a tu mamá ni a la mía.&lt;br /&gt;Bueno, mañana o pasado te vuelvo a escribir, besos y contestame así no los siento tan lejos.&lt;br /&gt;Besos, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: el trabajo bien, tengo que pasar todas las costuras a máquina después que las revisa la supervisora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Violeta: tu carta parece escrita por una monja resentida…o una novia abandonada, ¡cuántas recriminaciones!&lt;br /&gt;El día se me pasa volando y no es como vos decís que no tengo tiempo porque me la paso espiando a “mi galán” tal como lo mencionás en tu carta.&lt;br /&gt;Me levanto muy temprano, la casera tiene café y té  con tostadas y dos clases de dulces, si querés otra cosa debés comprarla vos misma, desayuno junto con una señora que sale a la misma hora y un viejito que casi no duerme.&lt;br /&gt;Trabajo en la fábrica hasta las seis de la tarde y vuelvo caminando para hacer un poco de ejercicio y mirar vidrieras ¡hay tantas!, ni te imaginás, paso por una calle que tiene un barcito ¡con mesas y sillas ¡en la plaza de enfrente!&lt;br /&gt;Ceno en mi piecita, hay una cocinita donde podemos turnarnos para preparar o calentar nuestra comida y los domingos a la mañana, plancho la ropa que lavé el sábado.&lt;br /&gt;Bueno… y ya que tanto te preocupa mi salida con él te digo que es muy caballero, amable y divertido, las horas se me pasaron volando, nunca en mi vida tuve un paseo así.&lt;br /&gt;Besos, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida y desconfiada Violeta: no sé porqué tanto alboroto con mi “galán”, es muy dulce, ha sufrido mucho en la vida, está sólo, no tiene familia, pocos amigos, ninguno que yo conozca, es normal que quiera pasar su tiempo libre conmigo.&lt;br /&gt;Trabaja ¡tantas horas! Vuelve tarde y cansado, pobre hay veces en que las ventas no le van bien y se desanima un poco… como yo vuelvo más temprano y hace calorcito, preparo algo y cenamos juntos en el patio.&lt;br /&gt;La de la pieza del fondo pasó y nos miró de reojo, dijo algo pero no le entendí muy bien, es antipática y criticona, nunca va a fijarse en ella alguien como él, con una sonrisa siempre lista y esas chispitas en los ojos que me provocan un nudo en el estómago.&lt;br /&gt;El domingo cuando volvíamos del centro, antes de doblar en el callejón me apoyo contra la pared de un baldío y me besó, pero no como cuando probamos con esos pibes después del baile de la primavera, no, me besó como un hombre, suave, apenas, por el cuello, detrás de las orejas, te juro que ahí el gato parecía yo, tenía todos los pelos de punta… me acuerdo de ese momento y me cuesta respirar bien.&lt;br /&gt;Bueno, espero que me cuentes como sigue todo por allá, estoy contenta porque como no necesito demasiadas cosas estoy ahorrando un poco de dinero en una latita en el fondo del ropero.&lt;br /&gt;Besos , Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viole: ¡dejá de sufrir y preocuparte que yo soy feliz! &lt;br /&gt;Antes que nada lamento que nuestro viejo “Remolacha” haya muerto, estaba tan mal el pobre con todos sus años encima que ya ni veía, parecía tonto chocándose cosas que siempre estuvieron en el mismo lugar.&lt;br /&gt;Me alegra que tu hermana se vaya a casar, parece un poco repentino, ¿no?, no quiero decir nada pero hace cinco meses cuando me vine ni se mencionaba esa posibilidad.&lt;br /&gt;A qué te referís con eso de si ya “pasé a mayores” con él.  Me parece que aunque somos amigas de toda la vida hay cosas que son muy íntimas de uno.&lt;br /&gt;Él es como un chico grande, le encanta que vuelva del trabajo con una botellita de buen vino para los dos, o un pollito a la parrilla, o se le ilumina la cara cuándo le hago un regalo bien envueltito y traído del centro.&lt;br /&gt;No le está yendo muy bien en lo suyo, quiere invertir para poner un kiosquito en la estación de trenes, dice que eso es una mina de oro, que las ganancias enseguida triplican lo que tenés que gastar en equiparlo… él de negocios entiende, no es como yo, dejáme a mí con mi maquinita dale que va mientras la supervisora no nos saca los ojos de encima.&lt;br /&gt;Besos… tu amiga de la gran ciudad, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi muy requete muy querida Violeta: deciles a las chismosas del barrio que comentan que me olvidé de dónde queda el pueblo, que eso es imposible porque ahí en su cementerio están  mis abuelitos y mi papá, y a mi mamá en cualquier momento le mando para el pasaje y que me venga a visitar un fin de semana, por supuesto que también estas vos, pero vos entendés.&lt;br /&gt;Ellas porque se la pasan barriendo o mirando por las ventanas para enterarse de todo, yo trabajo como una burra en la fábrica, y después tengo que cocinar, comprar las cosas que no aparecen solas, aparte, me ofrecí a ayudarlo con el lavado de su ropa y el planchado, así tiene más tiempo para sus asuntos de negocios total, yo igual tengo que hacer lo mío.&lt;br /&gt;No sabés cómo me necesita, quiere que lo abrace muy fuerte, el paredón ese en cualquier momento se viene abajo de tanto que me aprieta y me besa y no me deja respirar…esos ojos se le ponen oscuros y brillantes, respira agitado y busca dentro de mi pollera…no sé, no vayas a creer que él no sabe que yo soy una chica decente, que hace eso como si yo fuera una cualquiera, no, nada que ver, pero como él dice, somos grandes para andar sólo de la mano, él necesita más, quiere enseñarme cómo se porta una mujer, me habla despacito al oído mientras me acaricia de una manera que no es fácil aguantar&lt;br /&gt;Rompé esta carta, si no, no te escribo más, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viole: debés estar furiosa por mi falta de noticias, el domingo llamé a mamá al almacén de la esquina, y me contó que habías ido de visita y a preguntar qué era de mí.&lt;br /&gt;En estos últimos dos meses pasaron muchas cosas y no me daba el tiempo ni la ansiedad para sentarme a escribir; sí a tu pregunta de si “aflojé” como vos decís, y te aseguro que allá en el pueblo no puede haber ni uno que sepa hacer las cosas como él.&lt;br /&gt;Ya sé que no tengo mucha experiencia, nada a decir verdad, pero estoy convencida de que a él le sobra todo lo que a mí me falta.&lt;br /&gt;Una madrugada dejé la puerta sin llave de mi habitación y él entró como quedamos esa tarde, me trajo un chocolate…para después y se acostó al lado mío, sin nada de nada, yo tenía un miedo que ni te digo al principio, pero él fue tan dulce y cariñoso y tan pero tan apasionado que yo nunca creí que la cosa fuera así, nada que ver a como nos imaginábamos de chica… te escribo y me pongo colorada como un tomate.&lt;br /&gt;Después de eso vino todas las noches, me dijo que era una “alumna ejemplar” y que sabía muy bien cómo darle placer, hubo madrugadas en que no pegamos un ojo, casi me he dormido arriba de la máquina de coser, si no fuera porque ahora tengo que trabajar más que nunca….&lt;br /&gt;Finalmente él dejó ese trabajo que lo tenía mal y le llevaba tantas horas, ahora se puede dedicar más tiempo a todo el papeleo y las habilitaciones para el kiosquito, a mí un plato de comida más no me hace nada y después cuando él se vaya para arriba… ¡Ja! ¡Quién nos para! Capaz que llegue al pueblo, de visita, con un coche y un marido que va a dejar bizca a más de una lengualarga.&lt;br /&gt;Besos y más besos, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Violeta: no sé si te voy a enviar esta carta, o voy a esperar unos días o la escribo para mí.&lt;br /&gt;¿Te acordás todo el tema del kiosco, los papeles, en fin, permisos y que se yo?&lt;br /&gt;Bueno, parece que todo iba finalmente sobre ruedas, hasta la garita donde iba a funcionar en la estación de trenes estaba en orden, sólo faltaba el capital para comprar todo lo necesario para equiparlo bien y como corresponde.&lt;br /&gt;Naturalmente a esta altura y con todo lo que hay entre nosotros de fuerte, era un tema más de los dos para salir adelante, y poder alquilar un departamentito chiquito pero nuestro, nada de bajar las escaleras en pleno invierno a escondidas y volver a subir al amanecer, además la casera ya había hablado conmigo y la cosa así no podía seguir.&lt;br /&gt;Obviamente le ofrecí lo que tenía en la latita, no era una gran cantidad pero mi buen sacrificio me había costado, como cinco sueldos juntos, y con mi recibo sacamos un préstamo en una mutual para comprar los estantes y la caja para el dinero.&lt;br /&gt;En un aviso del diario, me contó, ofrecían todo y un poco más a muy buen precio, en un lugar del interior, alguien que cerraba, así que él, muy rápido para todas estas cosas, preparó su valija con mucha ropa, porque siempre va impecable, perfumado que parece un doctor, y con el dinero bien escondido.&lt;br /&gt;Hace una semana que viajó y todavía no he tenido noticias de él, estoy un poco asustada, no he escuchado nada de ningún descarrilamiento, no sé de nadie a quién preguntar por él, si le pasó algo me muero Viole, la casera dice que si a fin de mes no vuelve ella pone un cartel para alquilar la pieza, y yo estoy desesperada, me parece escucharlo a la madrugada, que se va a acostar a mi lado y me va a abrazar fuerte, que me va a hablar al oído despacito y me va a decir que me extrañó, que necesita estar dentro mío, que lo acaricie, que ya no se va a ir más.&lt;br /&gt;Para colmo con todos estos nervios y preocupaciones hasta el período se me atrasó,&lt;br /&gt;No pensés mal porque él fue muy cuidadoso y de estas cosas sabe mucho, no como los del pueblo que no saben cuidar ni a sus mascotas.&lt;br /&gt;¡Ay Viole! Me parece que no te voy a mandar esta carta porque te vas a preocupar y total seguro que cuándo la leas él ya va a estar acá conmigo festejando y con esa sonrisa que le llega hasta los ojos, Yo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-N25ua7vnIM4/TtlZl0ZZZRI/AAAAAAAAE_M/POzLkWH_unc/s1600/MARIAREY6.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-N25ua7vnIM4/TtlZl0ZZZRI/AAAAAAAAE_M/POzLkWH_unc/s640/MARIAREY6.jpg" width="628" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 6 – NUESTRA POESÍA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JORGE DIPRÉ&lt;br /&gt;(Ceres-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESPIRACIÓN ARTIFICIAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es inútil la desidia engordada en el lecho lechal de la dejadez.&lt;br /&gt;Es inútil,&lt;br /&gt;algo siempre nos tienta&lt;br /&gt;aunque sea el abismo&lt;br /&gt;aunque el abismo sea la primer promesa&lt;br /&gt;y prospere el ámbito y la intemperie.&lt;br /&gt;Lunar es la boca que me come la ingle&lt;br /&gt;y sube&lt;br /&gt;dejo que se divierta mientras me divierte&lt;br /&gt;y asoleado&lt;br /&gt;miro el cielo poblado de pájaros cuyos nombres&lt;br /&gt;no figuran en mi nómina mental.&lt;br /&gt;Ellos surcan el azul dibujando la vida&lt;br /&gt;la que quisiera mostrarnos el cine&lt;br /&gt;el sueño arañazo de rastros volátiles&lt;br /&gt;fantasmas que vienen a visitarme a este cuarto&lt;br /&gt;pronto al cementerio abierto en una solita tumba fría&lt;br /&gt;lugar común.&lt;br /&gt;Lunar es mi noche dejada al olvido del primer siglo de vida&lt;br /&gt;y la boca que no cesa de comerme las entrañas&lt;br /&gt;dentro mío el placer y el dolor&lt;br /&gt;pasen pasen&lt;br /&gt;están de visitas dejen todo sobre la mesa de noche&lt;br /&gt;la luz que entra y me baña de ventanal textura&lt;br /&gt;con un cariño parecido al de una mujer.&lt;br /&gt;Los brazos caen como si no fuesen míos&lt;br /&gt;tal vez los olvidé en un viaje al norte del país&lt;br /&gt;dormidos en el agua helada de un arroyo rumoreante&lt;br /&gt;como antes dejé ojos y oídos&lt;br /&gt;en las cumbres de los Andes.&lt;br /&gt;Estoy ciego, nadie lo duda ya&lt;br /&gt;las cosas se me caen y todos tienen que recogerlas&lt;br /&gt;la boca intima ya con la mía&lt;br /&gt;y vampiro&lt;br /&gt;qué dulce&lt;br /&gt;qué dulce olvido&lt;br /&gt;qué olvido que me detiene&lt;br /&gt;me detiene&lt;br /&gt;Muero como es debido&lt;br /&gt;Plagiándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Y0syuD81Cs8/TtlZyqvG4RI/AAAAAAAAE_U/le4EmBueokc/s1600/MARIAREY7.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y0syuD81Cs8/TtlZyqvG4RI/AAAAAAAAE_U/le4EmBueokc/s640/MARIAREY7.jpg" width="558" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 7 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OSCAR AGÚ&lt;br /&gt;(Santo Tomé-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poesía. Toda definición, oscurece. Todo intento de aclarar conceptos es hacer un borrador más. En otras palabras: es querer retener el agua con las manos.&lt;br /&gt;Gelman dice: “¡Ah, quién pudiera atraparte de la cola!” Siempre se escurre. Siempre vuelve, más allá de lo expresado por Bécquer: “Poesía eres tú”.&lt;br /&gt;Cuando ingreso en estas breves reflexiones se presenta lo ya dicho por los taoístas: “Todo lo que digas sobre el Tao no es el Tao”.&lt;br /&gt;Sin embargo seguimos intentado, seguimos buscando las palabras, raspándolas, ahuecándolas, amasándolas, nombrándolas, embarazándolas. Y escribimos una y otra vez. Y volvemos a hacerlo. Lo hacemos desde una forma, lo hacemos desde otra forma. Cada lugar, cada momento, cada cultura, cada humano, lo intenta o la desdeña. Pero todos sabemos que esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí sabemos que ella nos permite expresar ciertos estados, ya sean individuales o sociales, que no sólo quedan en lo enunciativo sino en la denuncia –entendiendo a esta como aquel espacio necesario de libertad- de la situación existencial del hombre en su conjunto.&lt;br /&gt;El poeta no se reduce a su estado de ánimo inmediato, sino que esta hablando de algo que trasciende su individualidad y con lo que muchos se identifican. Estamos hablando de la percepción que se tiene del mundo, lo que éste sugiere, de lo que de él se puede decir y el modo en que se lo dice. Forma y lenguaje van de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo y cada uno de nosotros, cambia. Es dinámico. Cuando quede estático, si alguna vez ocurriera u ocurriese, es la muerte.&lt;br /&gt;Por eso debemos aprehender que las formas y el lenguaje también están en el mundo, que no son Ideas platónicas, sino aquello con lo que nos manifestamos. Son, ambas, creaciones humanas. Y los humanos nunca nos bañamos dos veces en el mismo río: ya sea por el río en sí o por cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía es de este mundo. Se anida en el corazón mismo del hombre. Desde él se dispara. Se sumerge en el barro. Está en los campanarios. Sube a las nubes. Se entierra en el estiércol. Emerge, saludable, desde cualquier esquina. Grita en las manifestaciones. Se acurruca en los tugurios. Se acoda en los umbrales. Se hamaca en los sueños.&lt;br /&gt;Muerta mil veces por los burócratas de todo tipo, renace briosa desde algún lugar no sospechado. Y crece. Se hace topo, pájaro, caballo, niña, obrero, alquimista, pescador, mujer, talabartero, oficinista, vendedor, viajera, cocinera, mar…&lt;br /&gt;Y no se puede atrapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dyntBu-Lnow/TtlePYq9HiI/AAAAAAAAFCk/82sYxfuYm4k/s1600/MARIAREY33.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-dyntBu-Lnow/TtlePYq9HiI/AAAAAAAAFCk/82sYxfuYm4k/s640/MARIAREY33.jpg" width="387" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 8 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVGVSTINVS ELIYAHU &lt;br /&gt;(Spalato-Zagreb-Croacia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUEÑOS DEL MÁS ALLÁ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carla soñaba en Camboriú poder algún día dejar la lavandería donde trabajaba y dedicarse a estudiar filosofía en el país que inspirara a Nietzsche, Schopenhauer o Kant. En ese mismo instante, Johannes en su zapatería de Berlin, colgaba fotografías de las playas del Brasil, e imaginaba cuán feliz podría ser si tuviera la suerte de vivir escuchando bossa nova frente al mar.&lt;br /&gt;Un día ambos se animaron a perseguir sus sueños.&lt;br /&gt;Ella viajó a Deutschland sin hablar alemán y él voló a Suramérica con un diccionario de portugués. Cuando Carla arribó a Berlin, en Migraciones encontraron sospechosas sus intenciones de estudiar filosofía y sólo vieron una lavandera con ganas de fregar en moneda más fuerte. Ante los distintos oficiales que se ocupaban del caso, es decir de ella misma, escuchaba sin entender el lenguaje que habían hablado sus personajes tan admirados y, en vez de estar hablando del ser, de la moral y la voluntad, encontró unas palabras en un sello rojo que la deportaban apresuradamente a su mundo natal.&lt;br /&gt;Sucedió aquello en el mismo instante en que Johannes escuchaba frente al mar una canción de carnaval en sus auriculares. Sorprendido halló con la mirada las instalaciones monstruosas de una compañía de su patria en las puertas de un barrio marginal. Aunque expresara en un imperfecto portugués su amor por la cultura brasilera, unos muchachos del lugar, reconociéndole y en triste represalia, le despojaron de todo lo que tenía, incluido el pasaporte. Uno de los atracadores, como si necesitara explicarle un porqué, le señalaba la industria enriquecida en la desigualdad. Otro, en gesto piadoso, le indicaba la dirección del más próximo consulado alemán.&lt;br /&gt;Volvieron a coincidir.&lt;br /&gt;Carla volaba deportada intentando hallar una razón filosófica de su devenir. Se juró a sí misma reescribir la historia de la filosofía pero en portugués.&lt;br /&gt;Por su parte, Johannes no escuchaba bossa nova en el avión de regreso porque ya no tenía con qué, y sólo se atormentaba pensando qué culpa de este mundo le correspondía a un muchacho como él. Al otro día, en su zapatería, mirando confundido las fotografías de la pared, se preguntaba si en Alemania ocurrían también atracos como los que había sufrido él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-o1jhOhGtPHE/Ttlhu3pWhCI/AAAAAAAAFC8/UYVRH7pkwZs/s1600/MARIAREYTAPA1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-o1jhOhGtPHE/Ttlhu3pWhCI/AAAAAAAAFC8/UYVRH7pkwZs/s640/MARIAREYTAPA1.jpg" width="430" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 9 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GUSTAVO TISOCCO&lt;br /&gt;(Mocoretá-Corrientes-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MINERAL E HISTORIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una piedra&lt;br /&gt;y todo el tiempo que fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cicatriz &lt;br /&gt;de mineral e historia,&lt;br /&gt;testigo expectante&lt;br /&gt;de los que partieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella acurrucada e inerte&lt;br /&gt;me habla de otros tiempos,&lt;br /&gt;dice que fue carbón,&lt;br /&gt;bala, casa y estatua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, mortal destino,&lt;br /&gt;la acaricio &lt;br /&gt;y me la quedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TENIAMOS SOPA TIBIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos sopa tibia&lt;br /&gt;y grietas en las paredes,&lt;br /&gt;los ojos despiertos,&lt;br /&gt;el silencio,&lt;br /&gt;calles de tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitábamos &lt;br /&gt;un planeta de barro y paja,&lt;br /&gt;teníamos luz, un vaso de vino,&lt;br /&gt;un jazmín esbelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teníamos arroz y pescado,&lt;br /&gt;manos amplias, abiertas,&lt;br /&gt;un fogón encendido,&lt;br /&gt;un perro, fines de semana,&lt;br /&gt;muertos entrañables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy sólo quedan los ojos cansados,&lt;br /&gt;la jaula refulgente&lt;br /&gt;y mucho ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A RUFINA CAMBACERES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Rufina Cambaceres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue de noche la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertar entre gladiolos&lt;br /&gt;y un mármol refulgente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terror pudo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la Dama de blanco&lt;br /&gt;aún busca a su amado,&lt;br /&gt;aún grita su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una lágrima&lt;br /&gt;denuncia la osadía&lt;br /&gt;de ser joven entre los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMO A UN SOLDADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a un soldado&lt;br /&gt;que le quitaron la batalla,&lt;br /&gt;vencido y avergonzado,&lt;br /&gt;así mi aliento&lt;br /&gt;suplica por tu boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habrá jirones de paz&lt;br /&gt;si te quedas en tu isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL GATO MAULLA SU LLANTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gato maúlla su llanto&lt;br /&gt;mientras un desamparo de estatuas&lt;br /&gt;ríe su pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verde el jardín&lt;br /&gt;pero fulguran los pájaros&lt;br /&gt;descubriendo la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte anuncia jaurías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MADRE JUEGA A SER GIGANTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre juega a ser gigante&lt;br /&gt;y empieza a parir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le nace &lt;br /&gt;un niño indefenso&lt;br /&gt;como un charco en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le nace una niña incrédula&lt;br /&gt;como María Magdalena&lt;br /&gt;ante las bestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre se va haciendo pequeña&lt;br /&gt;y le surge un niño azul, &lt;br /&gt;una niña que no ríe,&lt;br /&gt;otros niños,&lt;br /&gt;muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre desaparece.&lt;br /&gt;Solo flores le brotan de la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEGURO QUE LOS MUERTOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre juega a ser gigante&lt;br /&gt;y empieza a parir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le nace &lt;br /&gt;un niño indefenso&lt;br /&gt;como un charco en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le nace una niña incrédula&lt;br /&gt;como María Magdalena&lt;br /&gt;ante las bestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre se va haciendo pequeña&lt;br /&gt;y le surge un niño azul, &lt;br /&gt;una niña que no ríe,&lt;br /&gt;otros niños,&lt;br /&gt;muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre desaparece.&lt;br /&gt;Solo flores le brotan de la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOLO UNA MANZANA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tu licor&lt;br /&gt;para beber&lt;br /&gt;el encanto aquel,&lt;br /&gt;escapar así,&lt;br /&gt;del inclemente frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-GiSvY0zg18w/Ttld535_aiI/AAAAAAAAFCM/oYHCPk5ORDA/s1600/MARIAREY31.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="636" src="http://1.bp.blogspot.com/-GiSvY0zg18w/Ttld535_aiI/AAAAAAAAFCM/oYHCPk5ORDA/s640/MARIAREY31.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 10 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PEDRO NEL NIÑO MOGOLLÓN&lt;br /&gt;Traductor e Intérprete Oficial República de Colombia&lt;br /&gt;(Santander-Bucamaranga-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANALOGÍA: ACTO DE TRADUCCIÓN HUMANA Y  TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The machine translation field,&lt;br /&gt;like human translation, is very&lt;br /&gt;varied. Verónica Lawson&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al leer el título de este breve ensayo, surgen al instante en la memoria dos imágenes. En primer lugar, la de una persona rodeada de diccionarios y manuales de corrección, ensimismada en pasar información de un idioma a otro; y en segundo, la de un aparato electrónicamente operado (hardware de la traducción), acompañado de un programa de traducción automática (software), cuyo fin principal es asistir o reemplazar al traductor humano.&lt;br /&gt;Aunque las máquinas y los programas, diseñados y puestos en funcionamiento por el cerebro y la mano del hombre, han sido en los últimos años una herramienta en el ejercicio de la actividad traductora, su alcance no va más allá de ofrecer listados bilingües de oraciones de uso diario, glosarios y diccionarios en dos o más idiomas.  No se debe confundir el complejo proceso del acto traductor humano con una acción mecánica, previamente programada por el hombre para que la ejecute la limitada memoria de la máquina. La verdadera traducción demanda la participación de altas operaciones mentales, propias del cerebro humano, probablemente el mejor computador del mundo.&lt;br /&gt;El producto de los programas de traducción automática está lejos de ser considerado como una traducción aceptable, al menos en el sentido aprobado por los teóricos y prácticos de esta profesión, cual es el de que una traducción, para que se le pueda denominar así, debe conservar la misma información del original, es decir, del texto en la lengua fuente, y respetar los sistemas fonológico, gramatical y lexical de la lengua meta. Las traducciones automáticas, sin desconocer el esfuerzo de sus diseñadores por perfeccionar el producto, aún presentan serias deficiencias en la fidelidad a la información y en el manejo del idioma.  Sobran las muestras de este tipo de traducción que se han sometido a un proceso de revisión y reescritura por parte de traductores humanos.&lt;br /&gt;Baste citar aquí solamente dos ejemplos para sustentar las afirmaciones anteriores, allegados por autoridades de reconocido prestigio no sólo en el ejercicio sino también en la docencia de la traducción. El primero de López y Minett, 1997, 326 – 327, donde, hablando de la traducción de inglés a español, afirman: “Las deficiencias actuales de los programas de traducción automática se ponen plenamente de manifiesto allí donde el contexto extralingüístico adquiere especial importancia, en las frases largas y complejas, ante los usos idiomáticos, poco normativos, o la elisión de ciertas palabras (pronombres, relativos, conjugaciones), los distintos tiempos, voces o formas del verbo (participios, gerundios, voz pasiva), las construcciones de más de una palabra (verbos preposiciones, adjetivos, adverbios, nombres compuestos); y, por supuesto, el programa no sabe distinguir entre, por ejemplo, el indefinido y el imperfecto, los verbos ser y estar o una marca de posesivo sajón y la contracción del verbo to be”.  El segundo ejemplo hace referencia a un conocido artículo de Georges Van Slope, citado por Jean Maillot, 1997, 352, donde hablando de una evaluación del Systran, un sistema de traducción automática, versión 1978, usado por la Comisión de las Comunidades Europeas para la traducción del inglés al francés, afirma: “El resultado es de lo más decepcionante:  en un texto de un poco más de 600 palabras, la traducción en bruto contiene 7 u 8 disparates, 2 contrasentidos, 2 falsos sentidos y al menos 17 términos impropios, y todavía esta evaluación me parece que está por debajo de la verdad.  A juicio del comentarista, un texto así merecería un cero en un concurso de traductores”.&lt;br /&gt;Establecidas ya las diferencias entre los productos de estos dos sistemas de traducción, el humano y el automático, quizá la parte más importante de la presente analogía, conviene ahora escudriñar un poco en lo que sucede mientras se realiza la labor traductora.  No se debe olvidar que ambos procesos miran al mismo horizonte, el trasvase de información, y que en la ruta seguida por los dos existen puntos de contacto.  No sería por lo tanto atrevido afirmar que los diseñadores y operarios del modelo automático imitaron, mutatis mutandis, al modelo humano, justamente en consideración a que este último ha existido desde hace ya varios milenios, se remonta al año 3000 antes de Jesucristo, según Newmark, 1986, 3, y que el primero, el automático, surgió y  se ha implementado  apenas desde mediados del siglo XX.&lt;br /&gt;El primer punto de contacto se encuentra en lo referente al input o la materia prima del proceso.  Mientras que en la traducción automática, el insumo hace parte de un programa específico, en la traducción humana está invisiblemente incorporado al traductor.  En el primer caso, está constituido por la información almacenada en la memoria de la máquina, referente a equivalencia lingüística entre los idiomas involucrados y a un mecanismo que permite la realización de dicha equivalencia.  En el segundo, está dado por el conocimiento de las dos lenguas, del tema o materia del texto, de las técnicas y estrategias de traducción y muchos otros factores diferentes del puramente lingüístico.&lt;br /&gt;Un segundo punto podría ubicarse en la etapa de sensación, percepción y procesamiento.  En la traducción automática, la realiza la máquina con la colaboración del respectivo programa, donde subyace la gran ayuda de la tecnología y de un operario que da y recibe órdenes.   En la traducción humana, por su parte, el traductor debe, en primer lugar, usar los sentidos para ver, oír o leer el texto; luego, someterlo a consideración del cerebro para que este “gran ordenador” decida el método a seguir en la selección de contenidos, de equivalencias lingüísticas y de edición, ya sea por registro oral o escrito, subyace aquí la interacción entre neuronas, operación efectuada por el axón, el transmisor de señales neuronales, y la dendrita, el receptor, requiriéndose también la presencia de los neurotransmisores, moléculas que transmiten los impulsos que quedan en los diminutos espacios entre el axón y la dendrita.  Como se puede apreciar, esta etapa es más compleja y tiene mayor alcance en el acto de traducción humana que en la traducción automática.  Sin embargo, en la traducción automática, se sabe con exactitud lo que sucede en esta etapa mientras que en la humana, todo lo que se diga sigue siendo especulativo hasta que no se le pueda visualizar, al menos, en una pantalla de computador.&lt;br /&gt;El último punto de encuentro de los dos sistemas podría localizarse en la calidad del producto.  Como quedó establecido en la primera parte de este  corto artículo, el output o producto, como sale de la máquina, dista mucho de ser una verdadera traducción.  Este hecho indica que aunque la traducción automática imite cada vez más al proceso del acto traductor humano y se encuentre en continuo perfeccionamiento, todavía le falta mucho para igualarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REFERENCIAS&lt;br /&gt;LAWSON, VERÓNICA,1983, Machine Translation in The Translator’s Handbook,  London, Aslib, p. 82.&lt;br /&gt;LOPEZ GUIX, JUAN  GABRIEL  y MINETT  WILKINSON  JACQUELINE,  1997,  Manual de Traducción, España, Editorial Gedisa.&lt;br /&gt;MAILLOT, JEAN, 1997,  La Traducción  Científica  y  Técnica,  Madrid,  Editorial Gredos.&lt;br /&gt;NEWMARK, PETER, 1986, Approaches to Translation, Oxford, Pergamon Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WvlVIB_935Q/TtldyXLPIaI/AAAAAAAAFCE/pnRuNk_-KBU/s1600/MARIAREY29.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="464" src="http://2.bp.blogspot.com/-WvlVIB_935Q/TtldyXLPIaI/AAAAAAAAFCE/pnRuNk_-KBU/s640/MARIAREY29.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 11 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GABRIEL PAZ &lt;br /&gt;(Guayaquil – Ecuador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENESIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el principio, el Relojero creó el cielo y la tierra&lt;br /&gt;Alfa era una mermelada de caos y antimateria, y los átomos chocaban simulando una danza entre reptiles.&lt;br /&gt;El Relojero dijo: “Hágase la luz”.....Y hubo un silencio enorme en el cielo porque los ángeles eran vagos y estaban acostumbrados a rascarse la panza y acariciarse las alas con dedos ajenos&lt;br /&gt;Entonces el Relojero dijo: “¡¡¡Hágase la luz por la puta madre!!!”&lt;br /&gt;Y los ángeles entendieron por primera vez que el Relojero era un cabrón lleno de amor y presagios, con una voz que hacía que sus pálidas pieles se tornaran carmesí que &lt;br /&gt;Entonces el Relojero vio luz sobre el horizonte de la nada y apartó su séquito de la oscuridad&lt;br /&gt;Los planetas eran bolitas de materia viva, células calientes y herbolarios recién nacidos&lt;br /&gt;Separados por caminos de hielo, cada uno de ellos era tierra fértil para sembrar vida, muerte y seres sin rostros que se entrelacen entre ambas&lt;br /&gt;El relojero dijo: “Hágase la vida”&lt;br /&gt;Y en un principio los ángeles obedecieron y cogieron trigo, maíz, arroz y lava volcánica y la moldearon sobre los satélites que orbitaban el espacio&lt;br /&gt;Pero trabajaban despacio y el Relojero contaba los segundos.&lt;br /&gt;“¡¡¡A trabajar perras ¡!!” Les gritaba, se sacaba el cinturón y los azotaba con el amor de un padre, y los angelitos corrían con sus culitos rojos y flagelados a forjar cuerpos para depositar soplos de existencia en los gusanos recién inventados&lt;br /&gt;El Relojero separó las aguas de la tierra, y se crearon orillas que crearon playas que crearon caminos  para los primeros habitantes que arrastraban sus cuerpos babosos por la arena turbia de los primeros pantanos todavía humeantes de los cráteres que iba dejando la creación.&lt;br /&gt;La Creación. Al menos así llamaron los ángeles a aquello que se estaba gestando en el corazón matemático del Relojero&lt;br /&gt;Acostumbrados al silencio absoluto en el espacio de la inmortalidad, todo ese murmullo de cosas apareciendo de las cavernas hacia las superficies parecía el principio de algo&lt;br /&gt;A este murmullo de cosas nuevas raspando el silencio le llamaron música&lt;br /&gt;El Relojero designó al ángel más hermoso entre las filas de sus soldados alados en pos de una sinfonía de planetas maravillosos&lt;br /&gt;Le dijo: “Helel, ve y dibújame en la mano una línea que marque un final en el tiempo. Aquel regalo que un día le entregue al universo y que hoy se vuelve quimera de ángeles aburridos, gordos, perezosos y mal agradecidos” &lt;br /&gt;“Helel, ve y dibújame en la palma de la mano mi propio rostro con tu boca que escupe colores, quiero verme reflejado más allá del tiempo”&lt;br /&gt;Lleno de orgullo y alegría, Helel navego sobre cometas incandescentes los confines del cosmos&lt;br /&gt;Por amor al Relojero (por amor y gratitud) se aventó hacia la muralla del tiempo para detenerse, y poder marcar con banderas de fuego las latitudes de la Creación, dibujando asteriscos y figuras geométricas al azar con sus alas en llamas&lt;br /&gt;Por amor y gratitud, Helel envejeció buscando colores apropiados entre el azufre de los meteoritos y la leche oscura de los agujeros negros, solo para pintarle un rostro a su creador y volverlo finito por encima de su propia eternidad&lt;br /&gt;Así, el ángel de la música, llegó a la tercera roca de la milésima octava estrella en la constelación azul, brincando de charco en charco, esquivando los soles comelones y las novas radioactivas&lt;br /&gt;Cuando llegó estaba tan viejo, tan cambiado, tan cansado que sus alas dejaron el blanco platinado por un marrón triste y sucio, la cola del cometa había dejado cicatrices por todo su cuerpo deshecho y sus ojos, antes dos soles, ahora eran dos lunas grises. Torturado por el viaje, Helel olvido que el planeta poseía océanos enormes y ríos estrepitosos, y lo llamo Tierra en lugar de Mar&lt;br /&gt;Helel se sentó a descansar sobre un valle lleno de arboles de manzanas, esperando que el Relojero le enviase alguna señal.&lt;br /&gt;A la luz del atardecer, entre los matorrales que iban y venían con el viento, Helel contempló por primera vez a la mujer.&lt;br /&gt;*****&lt;br /&gt;Todas las cosas del mundo habían sido nombradas&lt;br /&gt;La lluvia era llamada lluvia por el hombre llamado hombre por la mujer llamada mujer por el ángel de la música&lt;br /&gt;Cuando Helel hubo nombrado todo aquello que la luz permitía ver, tomó a Ninti y le ensartó su aguijón cósmico en medio del corazón&lt;br /&gt;Ninti danzaba desnuda los tambores de su familia primigenia en el oriente negro. Danzaba para recoger frutos, para la pesca, para la caza, para que la luna no se quiebre y riegue su agua helada sobre las aldeas&lt;br /&gt;Milenios atrás, todas las flores habían sido descocidas cuando comenzó a nevar. El primer hombre y la primera mujer no sabían del calor de sus vientres hasta la primera torva que azotó el valle&lt;br /&gt;En una cueva llena de alacranes unieron sus cuerpos para siempre. Boca con boca, hombro con hombro, pecho sobre pecho, piernas entrelazadas con brazos. Todo oscureció durante mil años bajo la nieve&lt;br /&gt;Familias enteras emergieron del deshielo mientras ríos se formaban en las laderas de las montañas. Cuando regresaron a la superficie, tenían la piel pálida y devoraban hojas con la debilidad de sus dientes de leche. La estrella matutina fue oscureciéndolos hasta hacerlos lobos erectos, morenos y carnívoros&lt;br /&gt;Ninti era la última hija de una larga dinastía de mujeres de ébano, recolectoras de manzanas y danzarinas tribales&lt;br /&gt;Helel se unió a la danza, en medio de las antorchas y los cantos de las mujeres obesas que lo declararon el protegido del sol, el hombre alado, el mensajero del cosmos&lt;br /&gt;Agarró de la cintura a la joven Ninti, sin pedir permiso de ningún hombre. Jugó con sus cabellos en la cerrazón de una laguna lejana. Hizo que la mujer acariciara sus alas grises con sus pezones redondos, y su alma vacía de viajes galácticos se volvió multitud de emociones a las cuales nombró sexo&lt;br /&gt;En medio del sueño, una voz retumbó en el oído derecho de Helel&lt;br /&gt;“Ángel de mierda, ¿Dónde te has metido?” Era la voz intensa del Relojero&lt;br /&gt;“Eres una tremenda puta, cuando te encuentre te arrancaré las alas con mis pinzas y en su lugar pondré dos culebras que te llenen de veneno por el resto de la eternidad”&lt;br /&gt;A aquel ruido que parecía un presagio oscuro y orgánico en medio de cantos melodiosos de aves primaverales lo nombró pesadilla.&lt;br /&gt;Fue lo último que nombró&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, arropada entre las alas de su macho-ángel, Ninti fue despertada por la punta de la lanza de uno de los ancianos de la aldea, quienes rodeaban en círculo los cuerpos enroscados de los amantes&lt;br /&gt;Se llevaron a Helel a la cima de la montaña más alta y lo ataron a un tronco deshojado&lt;br /&gt;Lo castraron, lo azotaron, le llenaron la cara de mordiscones de ratas silvestres, lo hicieron comer sapos muertos y llenaron su barriga de peste&lt;br /&gt;Lo dormían con golpes en la nuca y lo levantaban con agua helada. Le dibujaron mil llagas vivas en todo su cuerpo con la boca de una sanguijuela&lt;br /&gt;Finalmente le quemaron la mitad de la cara con aceite hirviendo porque era demasiado bello, pero le dejaron la otra mitad sin lastimar porque era demasiado bello&lt;br /&gt;Le dejaron las alas intactas para poder reconocerlo&lt;br /&gt;Después de una semana de tortura, lo desataron y lo bajaron del tronco, lo dejaron en libertad con la condición de que no se acerque a ninguna mujer en la tierra.&lt;br /&gt;Cuando al fin los humanos estaban bajando la montaña de regreso a la aldea, Helel recordó el presagio del relojero y empezó a gritar desesperado&lt;br /&gt;“Arránquenme las alas......Arránquenme las alas……por lo que más quieran, arránquenme las alas ¡!!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-WNFDrI95Z6o/TtldtrDoLKI/AAAAAAAAFB8/LkzAVqfNx0A/s1600/MARIAREY28.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="588" src="http://2.bp.blogspot.com/-WNFDrI95Z6o/TtldtrDoLKI/AAAAAAAAFB8/LkzAVqfNx0A/s640/MARIAREY28.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 12 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO SETA &lt;br /&gt;(Brandsen-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI CORAZÓN LUCHA DE MANERA DENODADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón lucha de manera denodada&lt;br /&gt;feroz e inalcanzable. Es un boxeador contra las cuerdas.&lt;br /&gt;Arranca por la mañana su temeraria carrera&lt;br /&gt;y fustiga voces, carruajes, tropelías. Es fustigada aún&lt;br /&gt;su torpeza, su ditirambo, su calesita &lt;br /&gt;que lo sorprende y lo intimida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va a los cursos donde se enseña&lt;br /&gt;a que no duela. Porque mi corazón es ingenuo. &lt;br /&gt;Lo cree todo. Viene&lt;br /&gt;de la antigüedad, no nació en este tiempo, &lt;br /&gt;No tiene maldades, cree en el heroísmo &lt;br /&gt;de cada detalle, en la farsa, en la risa, en la forma&lt;br /&gt;Aquella de creer en el humano, porque en los perros&lt;br /&gt;(¡vaya!) ya cree de antemano. (Ve perros atropellados&lt;br /&gt;en las rutas, hasta en sueños)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón no tiene descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pobre corazón con diccionario no tiene descanso.&lt;br /&gt;Todas las acepciones la parecen necesarias. &lt;br /&gt;Y busca en la mentira un atisbo de verdad.&lt;br /&gt;Quiere creer ¡pero lo han frustrado tantas veces!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día morirá&lt;br /&gt;como se mueren todas las cosas. Un día vivirá&lt;br /&gt;para no dolerse, para levantarse como en las películas&lt;br /&gt;de gente contenta, arreglada, disuadida&lt;br /&gt;de que esta vida ha sido hecha para ser feliz. Pero él,&lt;br /&gt;pero él, se las cree todas. Se las dijeron todas,&lt;br /&gt;y a todas se las creyó. Entonces (entonces)&lt;br /&gt;ante tanta insensatez, ante tanta hipocresía,&lt;br /&gt;¿a quién creerle? Y además ¿para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-xpLdVRD2H60/TtldnedcziI/AAAAAAAAFB0/2MMvAQx-NhM/s1600/MARIAREY27.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="452" src="http://2.bp.blogspot.com/-xpLdVRD2H60/TtldnedcziI/AAAAAAAAFB0/2MMvAQx-NhM/s640/MARIAREY27.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 13 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CRISTIAN VITALE&lt;br /&gt;(La Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMALA. LA PATRIA DE LA ESCRITURA  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Vine a Comala porque me dijeron&lt;br /&gt;que aquí vivía mi padre"&lt;br /&gt;Juan Rulfo; Pedro Páramo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a escribir una mañana de Pehuajó, soleada, sobre un acolchado inolvidablemente amarillo, rugoso, en medio, repito, en medio de un desesperado y caudaloso llanto. Me inventé un lector. Apunté alto me acuerdo. Era Dios. Escribí confesionalmente, desaforadamente, no importa si mal, un dolor que, según comprobaba, la escritura conjuraba. El llanto y la escritura terminaron juntos. Diez o quince minutos después. Yo tenía pocos años, pero no tan pocos. Entonces sospeché quizá la primera tragedia de mi vida. Si el llanto me da la escritura y la escritura me quita el llanto, la figura que me dibuja lleva forma de círculo. Y el círculo es una geometría cerrada. ¿Sería preciso el dolor para invocar la escritura? ¿La escritura sería el final del dolor, es decir de la escritura? ¿Los círculos eran renovables? ¿O era pues un suicidio de la propia escritura? &lt;br /&gt;Por mucho tiempo no lo supe. Porque cada vez que quise descartar esa idea por romántica o infantil, recordé que el llanto es el nombre genérico de una pulsión que no por tener varios nombres ni carecer de humedad desmiente su origen de llanto. Sí, es el llanto el padre de la escritura. Y el nuestro también. Porque este texto, por piedad o pudor, por no escribirse como aquel primer texto, quizá mal, no quiso comenzar de la siguiente manera. Empecé a escribir porque buscaba a mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-tXy0Rw693EE/TtlZ7_u7iKI/AAAAAAAAE_c/trsF4dU8O68/s1600/MARIAREY8.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-tXy0Rw693EE/TtlZ7_u7iKI/AAAAAAAAE_c/trsF4dU8O68/s640/MARIAREY8.jpg" width="444" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 14 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SERGIO BORAO LLOP &lt;br /&gt;(Mallén-Zaragoza-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALGUIEN DEBIÓ ENTRAR DURANTE LA NOCHE Y DINAMITÓ EL VERBO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, según se desveló en un primer comunicado, no se trataba de uno de los verbos mayores, como poseer, dominar o triunfar. Era más bien un verbo cortito, chico, casi insignificante; obsoleto. Pero así y todo, quizá por pura rutina, a la mañana siguiente acudieron los académicos, con sus potentes linternas y sus PDA subvencionadas, para censar los destrozos, tomar las oportunas notas y emitir el dictamen correspondiente.&lt;br /&gt;La fachada no había sufrido grandes daños, por lo que la preocupación inicial se disipó en parte, dejando paso a una disimulada indiferencia.&lt;br /&gt;El interior, sin embargo, estaba en ruinas.&lt;br /&gt;El presente de indicativo, en especial la primera persona, sólo podía conjugarse maquillándolo con abundantes adverbios y adjetivos, lo cual no impedía que se tambalease, pero le daba una apariencia aceptable, aun cuando a pesar del camuflaje resultara evidente su decadencia.&lt;br /&gt;Todos los pretéritos —salvo el perfecto de indicativo, repentinamente convertido en imperfecto— habían desaparecido. A primera vista, no podía descartarse la hipótesis del secuestro, pero todo apuntaba a su total aniquilación. Gerundio y participio lloriqueaban en un rincón, despojados de toda dignidad. Estaba claro que habían sido objeto de algún tipo de violencia. Más inquietante resultaba el estado del infinitivo, cáscara hueca sin signos vitales, armazón inútil cuyo devenir ningún experto se atrevió a pronosticar.&lt;br /&gt;El rostro del futuro había sido deformado de tal modo que ahora no era más que una máscara horrible: La mueca del tramposo sorprendido en el instante exacto de seducir a su víctima.&lt;br /&gt;Evaluados los daños, y puesto que la reconstrucción no parecía posible (y, según el parecer de los eminentes sabios, tampoco merecía la pena) se acordó de forma unánime que lo mejor sería dar unas manos de pintura y elaborar un concienzudo manifiesto para evitar cualquier reacción adversa de la opinión  pública, reacción que, por otra parte, se valoró como improbable. En poco tiempo —comentó alguien en voz baja— ya nadie se acordará.&lt;br /&gt;Una vez que todos hubieron pronunciado sus solemnes frases ante las cámaras de televisión, cuando el tumulto de barbas, voces graves, preguntas y sentencias fue dejando paso a la tranquilidad, cuando hasta los últimos curiosos abandonaron la escena, cuando el silencio se extendió finalmente por la estancia, se escuchó un levísimo sonido lastimero: Bajo los escombros, herido, magullado, alicortado, sangrante y olvidado, resonaba, como una flamígera esperanza, el presente de subjuntivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bZVUNtiAnQk/TtlaDsHwluI/AAAAAAAAE_k/93S20pQ-CPY/s1600/MARIAREY9.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="352" src="http://1.bp.blogspot.com/-bZVUNtiAnQk/TtlaDsHwluI/AAAAAAAAE_k/93S20pQ-CPY/s640/MARIAREY9.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 15 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARCELA DELLA RICCA Y JUAN CARLOS VECCHI &lt;br /&gt;(Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAZADOR DE MIEDOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la boca grande&lt;br /&gt;de la noche,&lt;br /&gt;mete su cabeza hueca &lt;br /&gt;el cazador de miedos,&lt;br /&gt;como si quisiera apretar el temblor&lt;br /&gt;con la premonición de los mentones,&lt;br /&gt;o tal vez,&lt;br /&gt;alimentarse de la velocidad de las sombras &lt;br /&gt;cuando se deslizan por los corredores &lt;br /&gt;buscando esquinas donde refugiarse;&lt;br /&gt;porque dicen que eso sucede&lt;br /&gt;cuando el espejo no las sorprende&lt;br /&gt;con las oscuras manos en la masa,&lt;br /&gt;veloz mordida de una boca sin memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN DIOS SUICIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La marcha sobre el margen,&lt;br /&gt;una secuencia infinita de acantilados&lt;br /&gt;que ruboriza el vahído de las sombras,&lt;br /&gt;van en fila hermana&lt;br /&gt;un mil elefantes de sol&lt;br /&gt;guiados por la hembra líder,&lt;br /&gt;tomando distancia,&lt;br /&gt;depositando sus dedos firmes&lt;br /&gt;sobre las espaldas de la noche&lt;br /&gt;para despabilarla;&lt;br /&gt;pero hay un Dios o es el diablo&lt;br /&gt;de capa baja que los acecha&lt;br /&gt;con su oreja tuerta, esperando&lt;br /&gt;la voz de una mirada muerta&lt;br /&gt;para caerles encima;&lt;br /&gt;ángel que cae como un trapo&lt;br /&gt;empapado de temerosa anarquía&lt;br /&gt;en su primer vuelo suicida&lt;br /&gt;con el afán de derribarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-kNE_KyNA3lE/TtlaMsjqPHI/AAAAAAAAE_s/WT1mWuvtDIk/s1600/MARIAREY10.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="634" src="http://2.bp.blogspot.com/-kNE_KyNA3lE/TtlaMsjqPHI/AAAAAAAAE_s/WT1mWuvtDIk/s640/MARIAREY10.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 16 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MÓNICA RUSSOMANNO&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FELICIDAD COMO DEBER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos, dicen, el deber de ser felices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando el campo desde arriba, y constatando la fugacidad de la vida de hormigas y minúsculas existencias con patas y antenas, y torpes colmillitos de frágil ferocidad, es hasta redundante notar que para tan poca existencia es ridículo el malgaste en penas evitables. Sería también de una obviedad pueril descubrir que las fauces de tigres y osos polares poco son si medimos al animal por la escasa porción de vida en tanta eternidad de años contados por millones. Y nosotros, también, vistos desde arriba apenas representamos un puntito microscópico en el inabarcable universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras penas y afanes son, de acuerdo con esto, absolutamente desproporcionados con el tiempo, ese tiempo tan escaso del que disponemos entre el alumbramiento y el deceso,  segundos apenas que podemos dedicar a conseguir la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos ser felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noches en vela por gentes que luego nos dan la espalda o bien terminan muriendo de todos modos, cuidados o no. Insomnios diurnos por amores contrariados, por obligaciones vanas, por hijos ingratos o por catástrofes inobjetables. No habría necesidad, no sería justo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos el deber de ser felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sobre guerras y recesiones, por encima de los mendigos de las calles, a pesar de las injusticias y aunque afuera arrecien las violencias. Aunque nuestros amigos se desesperen o caigan desarmados, contra el viento gélido de los abandonos y a la par de los que soportan yugo ya no de bueyes que no los hay por aquí pero casi pareciera, a su lado pero mirando para arriba, para otro lado, para no verlos en su deprimente sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felices con sonrisas llenas de dientes y ojos ciegos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susan Sontang hablaba de cómo en nuestra época se ve al cáncer como resultado de la represión de emociones, cáncer como salida de aquello enterrado por uno mismo. Cáncer, finalmente, como culpa del paciente. Sida como culpa del paciente, enfermedades que finalmente pertenecerían al enfermo y serían casi una elección. Gente que en vez de escoger la felicidad escoge el dolor y ser víctima de un temible mal. De esto hablaba Susan con horror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque tenemos el deber de ser felices. De otro modo, uno es un actor consciente de la obra de su propia muerte. Eso dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no me quedan dudas de que debemos intentar la felicidad, a pesar de, contra de, aunque sea. Pero no sin esos deberes morales, esos deberes humanos que son inequívocos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La felicidad no es un estado puro. Sucede mientras uno limpia la mesa para recibir al amigo desgraciado, mientras se trabaja para llevar el sustento a quienes se ama, mientras las cebollas de la comida que se compartirá nos hacen rodar lágrimas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no hay felicidad cuando para tenerla se entierran cadáveres en el jardín. O no debiese haberla. Quien intenta ser un hombre o mujer honestos creo que no puede conocer esa clase de felicidad que se funda en el abandono o la negación de las responsabilidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En "El Zoo de cristal" Tenesse Williams contaba cómo el hermano ponía la mayor distancia entre su vida y la triste, desfalleciente penumbra de su hermana y su madre. Se hizo marino mercante para escapar, puso leguas y millas entre su vida y la miseria que abandonó en su ciudad. Pero bastaba un destello de vidrio para recordar las figurillas de cristal de Laura, su hermana, y sentir en la espalda la leve presión de su mano. Escapar es imposible cuando se sabe la existencia de un deber hacia unos seres que se ha abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, tenemos el deber de ser felices pero con lo que hemos quedado presos, que presos de algo estamos todos. No adscribo a la culpa judeo cristiana que llama al sufrimiento, pero no puedo descreer de la moral necesaria para que la felicidad sea lo menos espúrea que podamos conseguir en esta vida llena de impurezas y máculas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicidades, entonces, con los bártulos a cuestas y sin renunciar a una mirada abarcadora y lúcida. Lo que se pueda aquí y ahora, y cada tanto lavando ropa que no nos pertenece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-hjcqHCKqvL4/TtlarbcTiyI/AAAAAAAAE_8/69q-TTVP7Yw/s1600/MARIAREY12.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-hjcqHCKqvL4/TtlarbcTiyI/AAAAAAAAE_8/69q-TTVP7Yw/s640/MARIAREY12.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 17 – COMENTARIOS DE LIBROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libro: PELDAÑOS&lt;br /&gt;Autora: CELIA ESTÉVEZ LOZANO&lt;br /&gt;Editorial: LAPIZCERO EDICIONES&lt;br /&gt;ISBN: 978-84-92830-52-7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscadora infatigable de la verdad, de su verdad, pese a quien pese, Celia Estévez Lozano ahonda y busca no sólo en su interior, sino que gusta adentrarse y perderse en la Naturaleza, a la que ama profundamente, y en la que encuentra el verdadero sentido a la existencia (en una flor, en un pétalo, en una mariposa, en las rapaces que admira, o en cualquier roca).&lt;br /&gt;Estévez Lozano se declara a sí misma persona religiosa, pero no se encuentra atada a los dictados de ninguna religión en concreto.&lt;br /&gt;Cristiana por nacimiento y por cultura social, sin embargo, busca en la filosofía budista, a través de la meditación, el encuentro interior consigo misma y con el TODO.&lt;br /&gt;Peldaños, el poemario que ahora sale a la luz, es el fruto de su más profunda forma de ver y sentir la experiencia personal de la vida &lt;br /&gt;LápizCero Ediciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-zUG3pnvh450/TtlbI0HmmXI/AAAAAAAAFAE/wJ37_vNbXjk/s1600/MARIAREY13.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://4.bp.blogspot.com/-zUG3pnvh450/TtlbI0HmmXI/AAAAAAAAFAE/wJ37_vNbXjk/s640/MARIAREY13.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 18 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NECHI DORADO&lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA NIÑA DE LAS PALOMAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña tiene ocho añitos, sólo acumula hojas de calendario sobre su espalda flaca. En su mesa, con suerte, apenas un pan del día y un plato de guiso ácido de tanta recalentada. Todos los mediodías corta un pedacito del pedacito que le toca en suerte. Lo guarda en un pliegue de su remera rota, sale a la calle y una bandada de palomas aparece como mágicamente para recoger las miguitas.&lt;br /&gt;-Siempre les doy pan para que coman, me cuenta. En el fondo de sus ojitos, casi sin brillo, encuentro una luz y veo un brote de la esperanza iluminando su mirada pícara. Ella comparte lo que le falta, otros, lo que le sobra. Algunos la llaman “negra de mierda”. El cura de la iglesia, a media cuadra de allí,  todavía no la vio, esa nena tiene la magia de pasar inadvertida, para tantos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wvklXthaE1g/TtlbdXC0_PI/AAAAAAAAFAM/no7LhuhZMHI/s1600/MARIAREY14.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="526" src="http://4.bp.blogspot.com/-wvklXthaE1g/TtlbdXC0_PI/AAAAAAAAFAM/no7LhuhZMHI/s640/MARIAREY14.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 19 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MOSHENGA VIII CABANILLAS&lt;br /&gt;(Lima-Perú)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RETORNOS REVECES Y AUSENCIAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sol   cuando te contemplo&lt;br /&gt;Inventando el reflejo de mis ojos&lt;br /&gt;En tus sombras palaciegas&lt;br /&gt;Te siento más extranjero que nunca.&lt;br /&gt;Te vas y no ameritas ser ajeno&lt;br /&gt;En esta frontera de nostalgias huracanadas.&lt;br /&gt;Te vas y sé que no volverás a ser el mismo y no volverás.&lt;br /&gt;Habrá perdido entonces su semblanza el balneario que embriaga su exilio&lt;br /&gt;Y que busca en ésta pesadumbre de voces&lt;br /&gt;La pintura de las ilusiones urgentes de un abrigo.&lt;br /&gt;Te vas dejando atrás el rostro de la rivera la vid y el trigo&lt;br /&gt;Que amasa el asfalto de un pensamiento secular que no es mi destino.&lt;br /&gt;Aquí no sirve la brújula&lt;br /&gt;Ni los pasos que guían las estrellas&lt;br /&gt;Tampoco los reproches perdidos&lt;br /&gt;Por el polvo congelante de la noche.&lt;br /&gt;Aquí es escaso el cielo&lt;br /&gt;La legumbre el centeno&lt;br /&gt;Y las palabras de aliento.&lt;br /&gt;Por eso se detiene el murmullo&lt;br /&gt;En esta estatua plagada de mágicos desprecios&lt;br /&gt;Se detiene en el insomnio cuántico de las ideas&lt;br /&gt;Posando como si retrocedieran las horas en el escaso fulgor de la penumbra&lt;br /&gt;Y como avalancha perenne&lt;br /&gt;El herrero del discurso moldea el borde de una frase idílica&lt;br /&gt;Y se precipitan los pentagramas infinitos&lt;br /&gt;En los conciertos fermentados por la espera&lt;br /&gt;Esa fatalidad de que hoy no despierta el sol&lt;br /&gt;En ese grafitis tatuado por el barlovento sinuoso de una mujer&lt;br /&gt;Que espera en la cena el consuelo del silencio de una expresión.&lt;br /&gt;Hoy el sol quedó atascado con la maleza que carga el rio&lt;br /&gt;Quedo envuelta entre la epidemia de fieras enloquecidas y frenéticos desenfrenos&lt;br /&gt;Quebrantando la estética la desnudes y el brillo&lt;br /&gt;Que acusa la primavera en su primera noche de luna&lt;br /&gt;Partiendo a los hombres en costillas de arcilla mal cocida&lt;br /&gt;Para revivir la idolatría de su creación.&lt;br /&gt;Quedo para siempre la tierra&lt;br /&gt;Tendida como sabanas tibias la madrugada&lt;br /&gt;Deambulando en los significados de la oscuridad&lt;br /&gt;La resistencia al silencio total&lt;br /&gt;El canto de un recuerdo de antaño en una historia de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago de Chile, Noviembre del 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vuGjd5_ejf8/Ttlb0lnMYAI/AAAAAAAAFAU/8xx9rjBIrPU/s1600/MARIAREY15.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="446" src="http://4.bp.blogspot.com/-vuGjd5_ejf8/Ttlb0lnMYAI/AAAAAAAAFAU/8xx9rjBIrPU/s640/MARIAREY15.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 20 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VICENTE ALEIXANDRE.&lt;br /&gt;(Sevilla – 1898 / Madrid - 1984)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EVOCACIÓN DE MIGUEL HERNÁNDEZ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo recuerdo perfectamente, pero no tengo la carta, desaparecida como tantos otros papeles queridos. Era una cuartilla de papel basto, y en ella unas líneas apretadas, escritas con una letra rodada y enérgica. No quisiera atribuirle palabras que no dijese, pero sí hago memoria transparente de su sentido: «… He visto su libro La destrucción o el amor, que acaba de aparecer… No me es posible adquirirlo… Yo le quedaría muy agradecido si pudiera Vd. proporcionarme un ejemplar… Voy a vivir ahora en Madrid, donde estoy…» Y firmaba así, exactamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Hernández, pastor de Orihuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esos días empezó a venir frecuentemente por mi casa. Miguel era entonces el autor de Perito en lunas, libro editado en muy corta tirada hacía dos años, en Murcia, y que había pasado desapercibido. En esta obra se veía más que nada al prodigioso artífice temprano, cuajadas sus octavas en los últimos efluvios del centenario de Góngora, que todavía había alcanzado a su sanísima juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya entonces no hablaba de este libro. Yo le evoco en aquella primera temporada como una fuerza de primavera metida en primavera: abril, mayo, junio. Primavera de campo. En esos casi comienzos del verano, cuando han brotado los árboles y el aire brilla con potestad de cielo y la naturaleza parece poderle a la ciudad, Miguel era más Miguel que nunca. También él, al ritmo natural, semejaba arribado en esa honda de verdad que enverdecía a Madrid y lo coloreaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo tenía en esas horas que le hacía parecer como si siempre llegase de bañarse en el río. Y muchos días de eso llegaba, efectivamente. Mi casa estaba en el borde de la ciudad. «¿De dónde vienes, Miguel?» «¡Del río!», contestaba con voz fresquísima. Y allí estaba, recién emergido, riendo, con su doble fila de dientes blancos, con su cara atezada y sobria, con su cabeza pelada y su mechoncillo sobre la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calzaba entonces alpargatas, no sólo por su limpia pobreza, sino porque era el calzado natural a que su pie se acostumbró de chiquillo y que él recuperaba en cuanto la estación madrileña lo consentía. Llegaba en mangas de camisa, sin corbata ni cuello, casi mojado aún de su chapuzón en la corriente. Unos ojos azules, como dos piedras límpidas sobre las que el agua hubiese pasado durante años, brillaban en la faz térrea, arcilla pura, donde la dentadura blanca, blanquísima, contrastaba con violencia como, efectivamente, una irrupción de espuma sobre una tierra ocre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabeza, de la que él había echado abajo el cabello sobrante en otros, era redonda y tenía un viso acerado en su pelo corto, con un signo de energía en el remolino de la frente, corroborado en los pómulos saledizos, pero desmentido en su entrecejo limpio, como si quisiera abrir una mirada cándida sobre el mundo entero que con él se correspondiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era puntual, con puntualidad que podríamos llamar de corazón. Quien lo necesitase a la hora del sufrimiento o de la tristeza, allí le encontraría, en el minuto justo. Silencioso entonces, daba bondad con compañía, y su palabra verdadera, a veces una sola, haría el clima fraterno, el aura entendedora sobre la que la cabeza dolorosa podría reposar, respirar. Él, rudo de cuerpo, poseía la infinita delicadeza de los que tienen el alma no sólo vidente, sino benevolente. Su planta en la tierra no era la del árbol que da sombra y refresca. Porque su calidad humana podía más que todo su parentesco, tan hermoso, con la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era confiado y no aguardaba daño. Creía en los hombres y esperaba en ellos. No se le apagó nunca, no, ni en el último momento, esa luz que por encima de todo, trágicamente, le hizo morir con los ojos abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-PN5raW8MQu8/TtlcGO8rT_I/AAAAAAAAFAc/qfESWTjmm68/s1600/MARIAREY16.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="488" src="http://3.bp.blogspot.com/-PN5raW8MQu8/TtlcGO8rT_I/AAAAAAAAFAc/qfESWTjmm68/s640/MARIAREY16.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 21 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XAVIER DE TUSALLE &lt;br /&gt;(Madrid-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TE CONOZCO MUY BIEN&lt;br /&gt;Del libro Estrictas líneas de luz (LapizCero Ediciones)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Último legado del jefe Güendorlim, arquero de la estirpe de Efebel&lt;br /&gt;Traducción aproximada de la lengua gurí por Xavier de Tusalle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te conozco muy bien, hijo de puta, ¿no me recuerdas? Los dos pasamos por aquí mucho antes de llegar, pero yo me quedé atrás y tú seguiste adelante, lanzando la evolución hasta el borde de la miseria.&lt;br /&gt;¿Lo recuerdas?&lt;br /&gt;Cuando bebíamos juntos tú hablabas siempre de la grandeza de levantar imperios mientras yo soplaba sobre la ceniza que mi cigarrillo dejaba en el mostrador y marcaba ritmos con mis dedos.&lt;br /&gt;Siempre supe que eras basura, a pesar de la mutua amistad. ¿No recuerdas el día que me traicionaste? Estabas con Darwin y su puta madre. La selección natural lo encauza todo. No creíste nunca en los dioses griegos, siempre pensaste que es mejor forzar el presente, caiga quien caiga.&lt;br /&gt;Eres un hijo de puta, te conozco muy bien, aunque tu madre fuera una santa.&lt;br /&gt;Me hablaste de la conveniencia de la democracia para ensamblar tus negocios mientras yo te preguntaba qué había de nuestros sueños. Solo me dijiste, estamos solos, Dios no existe, y te dedicaste a traicionar todas tus promesas menospreciando las mías y las de mi humilde pueblo. Has talado nuestros bosques, contaminado nuestras aguas y apestado nuestro aire.&lt;br /&gt;Eres un hijo de puta, hasta la brisa de primavera apesta a tu lado.&lt;br /&gt;¿No recuerdas los latidos del tambor? ¿No recuerdas cuando hablábamos de que el progreso no tiene por qué matar los ámbitos naturales de otras culturas que tienen todo el derecho a la supervivencia? ¿No recuerdas el día que llegaste a mi pueblo aterido de frío?&lt;br /&gt;Me vendiste por un traje largo y una tarjeta de presentación duplicando tu mísero ego. Te valiste de mí, un simple duende verde, para organizar tu gran orgía de poder.&lt;br /&gt;Me dejaste solo y desamparado, con una copa vacía y el dolor lleno. Con la gran vergüenza de ser un desertor de la causa de mi pueblo.&lt;br /&gt;Porque no se puede luchar contra lo que tú representas, solo se puede resistir con los pesados castillos de arena resbalando en nuestros dedos.&lt;br /&gt;Eres un hijo de puta, debí matarte cuando tuve oportunidad, aquel día que te quedaste atrapado en el río, herido por las zarzas.&lt;br /&gt;Nunca me lo perdonaré. Aunque ya es demasiado tarde.&lt;br /&gt;Pero lo sabes, si vuelves a cruzarte en mi camino, aunque yo no esté, alguno de los míos te partirá el cuerpo ya que no tienes alma.&lt;br /&gt;Pudiste traicionarme, pero no tienes salvación, cruzaste al lado oscuro y al odio que te mantiene tienes que sumar la ausencia de amor de los que un día te amamos.&lt;br /&gt;Eres un hijo de puta, por mucho que te etiquetes como un socialista revolucionario que va a cambiar los ámbitos de la miseria. Mírate, ni siquiera fuiste capaz de felicitarme el día que reconocí mi propia ignorancia, mi trabajada estulticia, mi loca fantasía, mis deseos de fortalecer el ámbito natural en el que viví toda mi vida.&lt;br /&gt;Ahora que estoy muerto y tú, con los tuyos, sobrevives, tengo que pedirle a los dioses del Olimpo, si aún continúan ahí, que tus días sean una postal amorfa de lo que está por venir. &lt;br /&gt;Convoco la decencia que aún queda en el mundo, como un pequeño motivo inservible, para que todos los guerreros que quedan de la estirpe de Efebel –mi última voluntad- dirijan sus flechas de fuego hacia el mundo horrendo que los de tu calaña habéis creado.&lt;br /&gt;Condenado seas por toda la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Güendorlim, jefe de los últimos arqueros de la estirpe de Efebel, custodios del Mundo Antiguo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuscrito encontrado en un bosque de la Sierra de Madrid por Xavier de Tusalle el 13 de marzo de 1995. Traducción aproximada de la lengua gurí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-iQW7j1DmY0I/TtlcX7tc9zI/AAAAAAAAFAk/aljT3wk9SE8/s1600/MARIAREY17.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="402" src="http://3.bp.blogspot.com/-iQW7j1DmY0I/TtlcX7tc9zI/AAAAAAAAFAk/aljT3wk9SE8/s640/MARIAREY17.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 22 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARITZA ALVAREZ VARGAS&lt;br /&gt;(Villa Alemana-Valparaíso-Chile)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INEVITABLE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que caiga sobre nosotros&lt;br /&gt;la pesada manta del olvido, &lt;br /&gt;con su traje superpuesto,&lt;br /&gt;déjame que te diga serena mis voces&lt;br /&gt;que cantan libertades y anhelos &lt;br /&gt;enrabiados de esperas; &lt;br /&gt;y de esperanzas muertas en el reproche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disentir es una cosa,&lt;br /&gt;cabalgar ahí es otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que se vaya la noche&lt;br /&gt;y el sol aún no amanezca entre nosotros&lt;br /&gt;déjame que busque en la memoria fracturada&lt;br /&gt;algún antecedente de la vez que fuimos uno&lt;br /&gt;y fuimos par, y fuimos fruto germinando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empeño pongo en ello, antes que la luz del día&lt;br /&gt;nos enceguezca la mirada y no sepamos sacarnos&lt;br /&gt;esta pesada manta de nuestros hombros averiados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUANDO LA NOCHE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo arrastraba las nubes hacia el norte,&lt;br /&gt;cuando la brisa cálida de la noche,&lt;br /&gt;vino a despertarme&lt;br /&gt;en el bendito idioma cómplice,&lt;br /&gt;que bien conocen los locos&lt;br /&gt;y los amantes.&lt;br /&gt;Y buscó donde guarecerse.&lt;br /&gt;Y de todos los sitios &lt;br /&gt;escogió mi vientre sediento,&lt;br /&gt;y lo hizo boca adentro&lt;br /&gt;y voluntad atada.&lt;br /&gt;Erigió su imagen posesa&lt;br /&gt;en  mi frágil terreno&lt;br /&gt;en una inconfesable ráfaga&lt;br /&gt;aniquiladora y serpenteante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquella noche llovió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAMENTOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento la falta de arcoiris&lt;br /&gt;o de un faro en la niebla,&lt;br /&gt;que nos avise de los pájaros&lt;br /&gt;que llegan y pasan,&lt;br /&gt;para sentarnos a observar.&lt;br /&gt;Lamento los zapatos gastados,&lt;br /&gt;la calle de tierra que a solas asola,&lt;br /&gt;la falta de carmín en las bocas,&lt;br /&gt;la sombra  azul de los ojos&lt;br /&gt;y los árboles hermanos en el camino;&lt;br /&gt;su sombra no hay quien la aproveche.&lt;br /&gt;Lamento profundamente &lt;br /&gt;y hasta el cansancio, la ausencia &lt;br /&gt;de los verbos morder y arraigar&lt;br /&gt;y la gracia tan particular de mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE MIRADAS Y PRESAGIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, &lt;br /&gt;el cielo era un presagio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro, tú y yo,&lt;br /&gt;el uno en el otro,&lt;br /&gt;las sábanas blancas,&lt;br /&gt;y el cubrecamas de algodón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue al final de ese momento feliz,&lt;br /&gt;como casi siempre sucede,&lt;br /&gt;que una  sombra pequeña &lt;br /&gt;viene a asustarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te acuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acariciabas mi pelo.&lt;br /&gt;Me mirabas tanto a los ojos...&lt;br /&gt;y tu mirada hablaba más &lt;br /&gt;que tus propias palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijiste: tengo miedo.&lt;br /&gt;Miedo al que no quise acudir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera,&lt;br /&gt;un mundo que se movía&lt;br /&gt;sin percibirlo siquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí adentro, &lt;br /&gt;una canción perturbada&lt;br /&gt;y alguien que abre y cierra puertas&lt;br /&gt;como buscando la patria perdida&lt;br /&gt;(no sin dolor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNA MUJER&lt;br /&gt;(que sangra)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer que sangra,&lt;br /&gt;tiene mil razones, &lt;br /&gt;y con ellas transita las veredas dolorosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer que sangra desde el alma,&lt;br /&gt;grita de rabia por la injusticia&lt;br /&gt;y lo hace con el corazón mojado,&lt;br /&gt;y bañado de impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hace por su esencia vulnerada,&lt;br /&gt;por los hijos que no volvieron,&lt;br /&gt;por los anhelos contenidos,  &lt;br /&gt;por los sueños pisoteados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer que llora sangre,&lt;br /&gt;lo hace por su simiente lejana, &lt;br /&gt;lo hace por las caricias que soñó&lt;br /&gt;las que dio, y que nunca más vio;&lt;br /&gt;lo hace por la traición y el desamor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer que sangra,&lt;br /&gt;lo hace por tantas razones...&lt;br /&gt;y va dejando estelas de su dolor&lt;br /&gt;en cada paso y en cada acto,&lt;br /&gt;en el lugar que le tocó ocupar,&lt;br /&gt;y en el sitio en que quiso estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIN TU VOZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré en el silencio, &lt;br /&gt;porque gusta a mi disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré y vendrás a habitarlo todo.&lt;br /&gt;Y ocuparás mi ropero viejo,&lt;br /&gt;mis zapatos, mi cepillo de dientes,&lt;br /&gt;mi figura que se dobla y mi espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcánzame tu voz. &lt;br /&gt;Alcánzame tu vida,&lt;br /&gt;porque la mía se hace  pequeña y vacía, &lt;br /&gt;y se apaga en cada minuto sin voz. &lt;br /&gt;(Sin tu voz).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré a rabiar cuando me faltes.&lt;br /&gt;(Tengo tu foto pegada a mi pared amarilla).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré con saña de extrañarte.&lt;br /&gt;Te extrañaré en el silencio del silencio tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcánzame tus brazos y la esperanza toda,&lt;br /&gt;que el juicio no libra ni justifica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré en la burla del silencio, lo sabes.&lt;br /&gt;Ni siquiera aquellas campanas semejarán tu sonido, &lt;br /&gt;ni mis lápices traerán tu gesto dibujado,&lt;br /&gt;ni todo el tacto febril devolverá a mis manos&lt;br /&gt;la sutil mariposa que bailaba en tu ombligo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te extrañaré.&lt;br /&gt;Tanto te extrañaré...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-7lNLo-lVEMk/TtlceNrTANI/AAAAAAAAFAs/4iNvrqTrNW8/s1600/MARIAREY18.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="514" src="http://1.bp.blogspot.com/-7lNLo-lVEMk/TtlceNrTANI/AAAAAAAAFAs/4iNvrqTrNW8/s640/MARIAREY18.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 23 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONCEPCIÓN BERTONE&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POR QUÉ EL TIEMPO PASA MÁS RÁPIDO CUANDO NOS HACEMOS MAYORES…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando somos niños cada día es un mundo. Los veranos, por ejemplo, son interminables. Pero a medida que nos hacemos mayores nos da la impresión de que los días vuelan y un verano pasa como un suspiro. Neurocientíficos y psicólogos dan vueltas a este fenómeno desde hace tiempo y hay algunas teorías que intentan explicarlo.&lt;br /&gt;Nuestro cerebro no es como un ordenador, es un órgano vivo mucho más complejo y diverso. Y a veces nos 'engaña'.&lt;br /&gt;Integra mucha información (estímulos del exterior y también del interior de nuestro organismo) y la interpreta de una manera u otra según las circunstancias. Por eso, no percibimos el paso del tiempo como una representación exacta de la realidad, que es la que marcan los relojes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David Eagleman es un neurocientífico que estudia precisamente fenómenos relacionados con la percepción del tiempo en su Laboratorio de Tiempo y Percepción en el Baylor College of Medicine. Él explica la aceleración de la vida a medida que nos hacemos mayores por el gasto energético de nuestro cerebro cuando procesamos información.&lt;br /&gt;Según su teoría, cuando la experiencia es nueva, nuestro cerebro gasta más energía. Es así porque prestamos más atención y registramos más detalles que cuando la experiencia es repetida. Este esfuerzo mental nos produce la sensación de que el tiempo transcurrido es mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la experiencia es repetida no hemos de 'escribir' tantos datos nuevos en nuestro cerebro porque ya los conocemos y gastamos menos energía en hacernos la representación mental de lo que está sucediendo.&lt;br /&gt;Por ejemplo, cuando nos desplazamos por primera vez a un lugar determinado desde nuestra casa tenemos que estar atentos para realizar el camino correctamente y no perdernos. Sin embargo, cuando nos aprendemos el camino llegamos al destino 'sin pensar'. Tanto es así que a veces vamos tan ensimismados en pensamientos que nada tienen que ver con la ejecución del trayecto que no recordamos absolutamente nada del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de las experiencias nuevas se acumulan durante la niñez, adolescencia y primera juventud. Por eso, durante esos años parece que el tiempo es más largo. Así que para sentir que nuestra vida es más larga, el truco está en hacer actividades distintas cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor de psicología Douwe Draaisma de la Universidad de Groninger (Holanda) ha escrito un libro titulado ¿Por qué el tiempo vuela cuando nos hacemos mayores? (Alianza Editorial).Cree que es imposible realizar una investigación experimental directa del fenómeno porque sucede en un periodo demasiado largo (una vida).&lt;br /&gt;Él ha recogido escritos y artículos científicos actuales y de hace siglos que reflexionan y buscan una respuesta al fenómeno y su conclusión coincide con la explicación de Eagleman."El tiempo psicológico discurre en un reloj interno guiado por nuestros recuerdos. La duración y el ritmo son fabricados por la memoria", comenta en el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hace referencia a un fragmento de Principios de Psicología escrito por el psicólogo y filósofo estadounidense William James en 1890 que atribuía el acortamiento de los años a la monotonía de los recuerdos.&lt;br /&gt;La experiencia se convierte en una rutina automática de la que apenas somos conscientes "Durante nuestros años de juventud tenemos alguna experiencia totalmente nueva cada hora del día, subjetiva u objetiva, la capacidad de retención es fuerte, y nuestros recuerdos de esa época […] son detallados", explica.&lt;br /&gt;"Pero cada año que pasa esa experiencia se convierte en una rutina automática de la que apenas somos conscientes. Los días y las semanas se diluyen en nuestro recuerdo hasta convertirse en unidades carentes de contenido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-m1t_xai_pFw/Ttlcn2mc70I/AAAAAAAAFA0/n-cOFnVxyu8/s1600/MARIAREY19.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="624" src="http://3.bp.blogspot.com/-m1t_xai_pFw/Ttlcn2mc70I/AAAAAAAAFA0/n-cOFnVxyu8/s640/MARIAREY19.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 24 – CUENTOS BREVES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JORGE M. TAVERNA IRIGOYEN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del libro: MUNDO DE ORTIGAS Y AZAHARES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENEALÓGICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conde de Montijo y Salva pasea su figura por toda Huelva. Nadie sabe dónde vive. Su madre, en un geriátrico de Madrid y su otro hermano por ahí, por el mundo. A la muerte de la condesa, él desaparece para siempre. Todos suponen que sí: era un fantasma. Lo que nadie sabrá jamás, sellados los labios del notario, es que al abrir el sobre  recibió doce plumíferas, cinco puercos y un caballo blanco por toda herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta muñeca, así como la ves, perteneció a la  infanta Ofelia de Prusia y llegó a mis manos por las de mi abuelo, que era carpintero del palacio. Tú la debes conservar lo mejor que puedas, para pasarla a tus hijas y de ahí a quienes las sucedan. Si algún día la vez peor de lo que está, llévala rápido al hospital más próximo. Dos veces me la han salvado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los Borbón heredó la nariz aguileña. Y ese aire entre distraído y arrogante que no le va nada bien. No es por su condición de sierva, ni tampoco por las cuatro décadas que carga sobre sus hombros cansados. No le va nada bien porque la prosapia espuria de la abuela en un encuentro subrepticio, no se puede declarar ante nadie, ni ante los mismos consejeros del Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Montreale, la Sicilia de la Magna Grecia, sube diariamente  las escalinatas hacia el templo. Y reza los tres Padrenuestros, los tres Salve y las tres Avemarías. Siempre frente al altar de los angelillos dorados. Después, se santigua y sale. Y vuelve a bajar las escalinatas de todos los días. Es el rito al que se obliga desde que el marqués de Stizzoli, al mes de desposados, cayó del caballo y quedó para siempre como un espantapájaros dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nació para santo. Por tal razón, fue a las Cruzadas y mandó al Purgatorio a más de un centenar de almas. Al volver, una noche elevó los ojos al Cielo y murió en paz. Su hijo menor, Tobías, tomó los hábitos y se recluyó en un monasterio de montaña. Hasta allá arriba subieron los demonios, que no le dan tregua. Lo tironean, lo escupen, juegan con su sexo. Hoy, ya vencido, dejó la sotana y se perdió para siempre. Lo hallarán tirado en el camino de Santiago, comido por los perros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mí heredarás nada más que el oficio, que te lo he enseñado bien. Si sabes ser cauto, nunca caerás preso, y ante denuncias, búscate un abogado sin escrúpulos, que ellos se entienden con los jueces probos. Pero eso sí: que todo termine contigo. No quiero que le enseñes el oficio a mi nieto. El será doctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barón Supervielle no tiene hijos. Casó con tres damas de linaje y vientres estériles. Cansado de las lides amorosas, se dedica al arte. El barón pinta desnudos. Y con modelos vivos. Lo que sí, todo tras un cortinado de terciopelo rojo donde –dicen las lenguas- no hay una modelo sola, sino la pareja. El barón Superville –se dice- se ha consagrado al arte de mirar…&lt;br /&gt;La belleza siempre es interior, razona. Y  los afeites no hacen sino esconderla. Ella, salvo las costosas sedas y los sombreros con plumas y brillos, se muestra en su más patética fealdad. Lo que importa es la belleza de ellos, que no necesitan ni telas ni ornatos, que cuanto más jóvenes y más desnudos, mejor. (La reina madre, que de amores algo sabe, ahora sólo hojea y se regocija con libros con grabados eróticos que otrora pertenecieron al rey…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oKGiC5qhO8w/TtlcwQBgiLI/AAAAAAAAFA8/ulRPk82lcOI/s1600/MARIAREY20.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="488" src="http://4.bp.blogspot.com/-oKGiC5qhO8w/TtlcwQBgiLI/AAAAAAAAFA8/ulRPk82lcOI/s640/MARIAREY20.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 25 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS LOPEZ DZUR&lt;br /&gt;(Orange Cove-California-Estados Unidos) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVISO DE TRES DIAS DE TINIEBLAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El Señor le dijo a Moisés: 'Levanta los brazos al cielo, para que todo Egipto se cubra de tinieblas, ¡tinieblas tan densas que se puedan palpar'... Y Moisés levantó los brazos al cielo, y durante tres días todo Egipto quedó envuelto en densas tinieblas»: Éxodo 10:21-22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sepan que primero, aún para el más humilde&lt;br /&gt;de los peces bajo las charcas de lotos&lt;br /&gt;y a ras de superficie, a flote en tránsito por pantanos,&lt;br /&gt;la tiniebla prevalece y son tres días en lucha&lt;br /&gt;con egos de las sombras,&lt;br /&gt;tres días antes&lt;br /&gt;que haya un libro de zóhar que se deshoje&lt;br /&gt;con sus esplendores, &lt;br /&gt;tres días antes que se unja&lt;br /&gt;el Mishkan, alma por tabernáculo,&lt;br /&gt;en el corazón humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No diga ninguno que conoce la luz hasta que venga&lt;br /&gt;aquel que levanta los brazos al cielo&lt;br /&gt;y digno es que se lo llame Cohen Hagadol,&lt;br /&gt;el sumo varón que abre arca sagrada&lt;br /&gt;en el cuerpo y de cada célula de la piel&lt;br /&gt;forma su Aron Hakodesh, &lt;br /&gt;espacio perfumado&lt;br /&gt;donde no hay moscas &lt;br /&gt;ni hedor de sangre podrida&lt;br /&gt;ni pez hediondo,&lt;br /&gt;aunque su carne sea blanca&lt;br /&gt;y tierna como el pescado fresco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay luz sin tinieblas y tres días&lt;br /&gt;con oscuro sol son imprescindibles&lt;br /&gt;para quien anhela renacer y escribir su nombre&lt;br /&gt;en el Sefer Ietzirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prepárate a ver tu casa en el silencio total,&lt;br /&gt;aclimatado en zozobra, a no saber cuál es tu voz&lt;br /&gt;en la noche y no saber ni la hora&lt;br /&gt;y no acertar tocar tu nariz con el dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prepárate en las tinieblas de tres días,&lt;br /&gt;cauteloso en la historia, porque lo que has llamado&lt;br /&gt;el Mundo / el reino / Malkut / sociedad / civilización&lt;br /&gt;es madriguera y lobo es el hombre para el hombre&lt;br /&gt;y hay un faraón iracundo, a veces invisible,&lt;br /&gt;pero siempre traicionero &lt;br /&gt;que no desea que vivas&lt;br /&gt;ni veas el Olamot de cuatro mundos,&lt;br /&gt;dimensiones de la realidad &lt;br /&gt;donde no hay esclavitud ni llanto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuídate con el silencio de los tres días de Tinieblas&lt;br /&gt;porque vendrá la escisión, espada de faraón&lt;br /&gt;para ahogar a todos los varones en el Nilo.&lt;br /&gt;Tres días de tiniebla tienes para saberlo&lt;br /&gt;en lo Alto y en lo Bajo de Egipto,&lt;br /&gt;saberlo entre los reptiles&lt;br /&gt;y entre las serpientes que se enrollan&lt;br /&gt;en la vara para tu esperanza.&lt;br /&gt;21-02-2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVISO PARA QUIENES NO DESEAN PERDER LA CABEZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No saques la cabeza del agua oscura&lt;br /&gt;de estas noches buscando soles que no existen.&lt;br /&gt;El zóhar no ha sido dado.&lt;br /&gt;Vendrán los días para estar en el Monte&lt;br /&gt;sobre el Sinaí, ungido el Mishkan&lt;br /&gt;de tu entrecejo. El alto Kéther&lt;br /&gt;mezclará su incienso y olerás a fragancia&lt;br /&gt;hecha de especias, incluyendo el Pitum haQetoret.&lt;br /&gt;No hagas templo donde habitan las moscas&lt;br /&gt;y no se te unge con Ketoret, el aceite divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No repitas la palabra Samim &lt;br /&gt;de diez aromas, donde no existe el gálbano&lt;br /&gt;ni bálsamo ni onyja ni frankincienso puro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No saques la cabeza del agujero&lt;br /&gt;de la humildad porque la zozobra está esparcida&lt;br /&gt;por decretos malignos y el ángel de la muerte&lt;br /&gt;pide sangre para el Nilo antes que venga&lt;br /&gt;el solsticio de verano con abundancia de raudales&lt;br /&gt;que regocijan al dios Hapy, el más happy-god&lt;br /&gt;entre los japis de los japa japa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habrá creciente esta vez.&lt;br /&gt;El dios-Sol está llorando&lt;br /&gt;y el agua es una plaga de hambre y sequedad.&lt;br /&gt;La vida está llorando con espíritu andrógino&lt;br /&gt;sus lágrimas primordiales que antes daban la vida&lt;br /&gt;y la siembra, porque han alzado la cresta&lt;br /&gt;los varones y asesinan al carbono y al oxígeno&lt;br /&gt;y vuelven la albúmina putrefacta,&lt;br /&gt;huevo rancio, vómito de víboras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno que no desée ser testigo de lo que hay&lt;br /&gt;sobre la tierra desacralizada por las teologías,&lt;br /&gt;humíllese en estos tres días de tiniebla &lt;br /&gt;y no llame por especias &lt;br /&gt;al perfume de Samim que sana.&lt;br /&gt;No saque la cabeza todavía&lt;br /&gt;porque las ranas brincan sobre los tábanos&lt;br /&gt;y los jejenes se crían como piojos&lt;br /&gt;en las cabezas descubiertas&lt;br /&gt;ante la magia de Phat y Thot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los brujos andan a tientas y se rascan&lt;br /&gt;el ano alcanzados por plagas.&lt;br /&gt;21-02-2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVISO DE AYUNO Y DE MEDITACION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quédense bajo el agua de la tiniebla que humilla&lt;br /&gt;y sean dulces sumergidos en ella. La tiniebla es el útero.&lt;br /&gt;Profunda es la tiniebla que se aloja en esta bolsa amniótica&lt;br /&gt;del origen y salva de jactancia como acumula el dueño&lt;br /&gt;del ganado, aunque sea el mejor de los pastores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí, gusano de Jacob, que el egipcio&lt;br /&gt;desprecia tu ganado y tus ovejas&lt;br /&gt;y para, vergüenza de Hator y Apis, desde hoy&lt;br /&gt;no se tendrá ganado. La peste matará a las reses&lt;br /&gt;y tú, acumulador, vas a ser el más pobre de los sátrapas.&lt;br /&gt;Isis, la diosa sanadora, diosa de fases lunares,&lt;br /&gt;no curará esta peste; Set, dios de la tormenta y el relámpago,&lt;br /&gt;no evitará la granizada que se alimenta de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osiris, dios de los hicsos, cederá a Baal el rayo&lt;br /&gt;y Reshpú, de espaldas al fuego se coloca.&lt;br /&gt;Querrá que se queme todo para que seas&lt;br /&gt;varón alquímico; Thot, regulador del tiempo,&lt;br /&gt;propone que el invierno sea eterno&lt;br /&gt;y haya calor y no humedades&lt;br /&gt;para que el Cohen Hagadol cumpla sus ritos:&lt;br /&gt;darte tres edades del alma&lt;br /&gt;ya autorizadas por el Ángel de la Muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres edades oscuras en Misr, o la tierra&lt;br /&gt;de Cam el negro, cruzada por el Sheor del Nilo&lt;br /&gt;y la corriente del canal de la bestia humana.&lt;br /&gt;¡Ay, simiente de Noé, camita de Egipto,&lt;br /&gt;pierde tu hombre-bestia&lt;br /&gt;entronizado junto a los manetones&lt;br /&gt;en la cepa Mizraim! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo que, por tu cuenta, no la abandonaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, plácete en las plagas de tu libertad&lt;br /&gt;porque te van a dar el ángel del rechazo,&lt;br /&gt;el andrógino del verdadero ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVISO PARA CUANDO VUELVAS AL CARBONO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que regreses a la vida que fecunda&lt;br /&gt;a las madres con esencia de Min, con pan de sexo santo,&lt;br /&gt;vive en esta tierra negra, donde la oscuridad reina,&lt;br /&gt;y regocíjate en el dolor de tu paradoja&lt;br /&gt;porque en Mar Rojo morirá el que te oprime.&lt;br /&gt;En Mar de Juncos quedará si cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divinas son las aguas y las que son para tí&lt;br /&gt;hoy son interiores: VVV, agua fluyente&lt;br /&gt;del ideograma sagrado de Luna. Mujer y Origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regocíjate, hijo de Be-hema, ya no serás&lt;br /&gt;la bestia, y tu carbono ha de ser puro&lt;br /&gt;y tu incienso de diez especias&lt;br /&gt;y la mayor del Ketoret o aceite que te unja&lt;br /&gt;será el jelbená, primario olor de quien Te Hizo&lt;br /&gt;beit haMikdash desde la carne&lt;br /&gt;y Aron Hakodesh, en el arca sagrada&lt;br /&gt;de Tu Alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las medidas de Tu Unción&lt;br /&gt;son 368 maneh del año solar, una medida por día,&lt;br /&gt;media en la mañana y media en la noche&lt;br /&gt;y tres que el Cohen Hagadol&lt;br /&gt;dará como expiación en doble ración&lt;br /&gt;en rito de Iom Kipur. &lt;br /&gt;Cuando sea el día&lt;br /&gt;y veas muerto al faraón y sus sicarios&lt;br /&gt;en retirada, sacarás la cabeza,&lt;br /&gt;mirarás por primera que el Cielo resplandece&lt;br /&gt;y cantarás la canción de la marcha&lt;br /&gt;porque irás, no al exilio, sino al regreso&lt;br /&gt;al verdadero Carbono, a la verdadera biología,&lt;br /&gt;a la que se vivirá en libertad. A Tierra prometida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plegaria de ofrenda que sea agradable y aceptable&lt;br /&gt;para Dios, canta, porque ya no eres de la Bestia&lt;br /&gt;ni del Lashon Hará que te tuvo maldito&lt;br /&gt;en agravio y en anulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVISO FINAL PARA QUE VAYAS Y FESTEJES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo conocerás porque ya no verás hordas de cazadores&lt;br /&gt;a su lado ni grandes perros mordiendo al prójimo.&lt;br /&gt;El anda con leones mansos, a los que acaricia la melena&lt;br /&gt;para que sean soles; él no teme a las serpientes.&lt;br /&gt;Las tiene en una vara, sin pensar que son venenosas&lt;br /&gt;como el áspid, no teme a los caballos ni a los enormes&lt;br /&gt;galgos de los escitas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sus águilas no son emblemas de imperios,&lt;br /&gt;más bien, almas humanas que miran a lo alto.&lt;br /&gt;Almas doradas de Palestina, sabiduría de Yahvé. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay otro Yahvé-El que el buen toro que trilla&lt;br /&gt;en auxilio del hombre. Ni más león crinado&lt;br /&gt;que la justicia de Yahvé-El, y la escalinata hacia&lt;br /&gt;el trono de Salomón. León es sólo la Tribu de Judá.&lt;br /&gt;León la Justicia Divina profetizada por Ezequiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En altar de cobre en el patio del templo,&lt;br /&gt;le verás no sacrificando toro alguno.&lt;br /&gt;El Cohen Hagadol ahora prepara el Ketoret,&lt;br /&gt;aceite para tu cabeza,&lt;br /&gt;Pitum ha Qetoret para incensar tu templo,&lt;br /&gt;que es tu cuerpo y conducta,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cinco libros de Jumash te da para explicar&lt;br /&gt;que ya no eres la bestia, sino el hombre ideal.&lt;br /&gt;Que has de lavar tus ropas, impregnarlas&lt;br /&gt;con el ungüento que él guarda&lt;br /&gt;en pozo profundo como profundo el Olamot&lt;br /&gt;y que, después de que hayas sobrevivido&lt;br /&gt;noches de tinieblas, también alzarás &lt;br /&gt;las manos al cielo para más alegría y misericordia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya para el alma no habrá hormigas&lt;br /&gt;ni picaduras, ni infección de moscas&lt;br /&gt;ni hedor de muerte ni sangre putrefacta en el Nilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Abunda Ketoret, diseño y fórmula&lt;br /&gt;de quien Te hizo, pequeño pastor,&lt;br /&gt;ex-esclavo de la Bestia faraónica &lt;br /&gt;y los días oscuros! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ya pre-existen dimensiones para que vayas con aroma grato&lt;br /&gt;ante la presencia de Quien Te amó y te aprobó&lt;br /&gt;con la vida, porque fuiste como el loto&lt;br /&gt;que se hunde en el agua de su renacimiento&lt;br /&gt;y se bautiza a sí mismo en el dolor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te aviso, finalmente, que has triunfado,&lt;br /&gt;Hombre Interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ohN3wI4f1vo/Ttlc7ddAyJI/AAAAAAAAFBE/0Q2o_plMdmk/s1600/MARIAREY21.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-ohN3wI4f1vo/Ttlc7ddAyJI/AAAAAAAAFBE/0Q2o_plMdmk/s640/MARIAREY21.jpg" width="630" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 26 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SAID JEDIDI&lt;br /&gt;(Tetuán-Marruecos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIALOGO DE CIVILIZACION: UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto y tan ligeramente se ha esbozado el tema del dialogo de civilización que se acabó por vaciar su contenido y su significado.&lt;br /&gt;“El siglo XXI será espiritual o no será nada”, decía el pensador francés, André Malraux.&lt;br /&gt;Está siendo nada. Peor aún; Está  siendo el de la quiebra  de las ideologías materialistas y del post-todo como si no bastaría que en 3 200 años nuestro extraño mundo ha disfrutado de, apenas 200 años de paz .&lt;br /&gt;Era 1951. Desde entonces las cosas se han empeorado. En el 2000 hasta el 2009 el 79’5% de la producción mundial fue consumido por el 18% de la población privilegiada y según Ryszard Kapuscinki en su “Cultura de la pobreza en el mundo”, citado por Mohamed Chakor en su “Dialogo euro-musulmán” se calcula que en el mundo hay más de 800 millones de personas condenadas al hambre crónica. Mientras que la miseria afecta a las dos partes de la humanidad. Es decir a 4 000 millones de personas”. Resulta chocante que menos de 225 personas, las más ricas de este extraño mundo en que vivimos, posean una riqueza valorada en un trillón de dólares, suma equivalente (e a los ingresos globales de todos los indigentes del planeta.&lt;br /&gt;Nuestro pobre continente africano dedica el 3’5% que en algunos países llega hasta el 11% de su productos interior bruto (PIB) a los gastos militares.&lt;br /&gt;¡Alucinante! Todo un dilema ético.&lt;br /&gt;Los ha habido infinitamente más conscientes que nosotros en este controvertido siglo 21:&lt;br /&gt;La historia registra en letras de oro la corte interior del castillo de Acra en la India flanqueado en sus cuatro esquinas de pupitres en piedra dominando el espacio y destinados justamente al dialogo entre las cuatro religiones de la India en el siglo 16: el hinduismo, el islam, el budismo y el cristianismo.&lt;br /&gt;Hoy por hoy, con la emergencia de potencias nucleares regionales, como Irán o Pakistán resultantes de divergencias geopolíticas y de estrategias de dominación y de intentos de instaurar una hegemonía cultural basada en valores de mercado y en flagrantes desigualdades entre civilizaciones, parece cada vez más evidente  que este anhelado dialogo de civilizaciones, como diría François Houtart  solo puede ser concebido en un marco general que incluyera las relaciones económicas, políticas y una perspectiva histórica.&lt;br /&gt;“Si la guerra no es imposible, dijo el filosofo británico Bertrand  Russell,  paladín de la paz, todo avance científico y técnico se convierte en un adelanto en la tecnología del asesinato en masa y es, por tanto, indeseable; Pero si se alcanzara la paz mundial, ocurriría exactamente lo contrario”&lt;br /&gt;En agosto de 1985 acariciamos la esperanza de un mundo menos expuesto cuando, más consciente de su imperiosa necesidad que los mandatarios del mundo unidos, Su santidad el Papa Juan Pablo II lanzo en Casablanca su histórico llamamiento ante más de cien mil jóvenes marroquíes musulmanes su histórico llamamiento a una mejor convivencia confesional: “ Cristianos y musulmanes –había dicho- nos hemos generalmente comprendido y a veces, en el pasado, nos hemos enfrentado y agotado en polémicas y en guerras. Creo que Dios nos invita hoy a cambiar nuestros viejos hábitos. Tenemos que respetarnos, los unos a los otros en las obras del bien en el camino de Dios”.&lt;br /&gt;Los apetitos político-económicos de unos,  el desprecio del riesgo de otros y la inconfesada e inconfesable voluntad de negar reiteradamente las referencias y las especificidades del  interlocutor, de todos, han hecho todo para que estas civilizadas ideas del difunto pontífice límpidas, sin énfasis ni opacidad, no llegaran a oídos receptivos, instaurando una lógica de una sistemática descomposición moral y espiritual.&lt;br /&gt;Sin embargo…. Era/es la única forma de evitar a nuestra humanidad una confrontación, de incalculables dimensiones para todos y que no parecen haber sido calculadas en su justa envergadura por los que, simplistas y mal documentados al respecto cuando creen que su verdad es la única tangible  y para preservarla se debe inventar teologías primarias, capaces de separar y desmembrar al prójimo. Con ello obran inconscientemente por un genocidio cultural-confesional de incalculables consecuencias.&lt;br /&gt;No pudo ser posible: las nostalgias fáciles a hegemonismos de toda índole y mitos y reminiscencias de grandeza y de una mono-polarización y- de un unilateralismo desafiante indujeron a confiscar e hipotecar el derecho del prójimo a pensar o a expresar su forma de ser y su manera de actuar. Se han preferido “primaveras árabes”, sus pólenes y sus consiguientes alergias y una autosugestión de que la solución estriba en la división y el desmembramiento del mundo arabo-islámico y en asperezas inter-islámicas y reciprocas para con otras religiones.&lt;br /&gt;Se equivocaron… se equivocan los que preconizan esta perversa lógica.&lt;br /&gt;Cuanto más unidad haya entre los musulmanes del mundo, mas fácil sería el control de los extraviados y cuanto más políticas de división, clivaje y hostilidades dogmáticas entre los musulmanes del mundo, mas riesgo y más peligro hay de que grupos y grupúsculos extremistas, decidieran una “justicia” propia y lo que es peor… expeditiva.&lt;br /&gt;Lo seguimos constatando, desgraciadamente en muchos países del mundo árabe e islámico  incluso en el Egipto de la convivencia con enigmáticos y frecuentes choques entre coptos y musulmanes.&lt;br /&gt;Esperanzas que se esfuman…&lt;br /&gt;El 10 de febrero del 2007 las noticias procedentes de Springfield suscitaban la esperanza. El gran militante de los derechos cívicos de los negros estadounidenses, Martin Luther King sonreía en su tumba. Parte de su sueño antes de ser asesinado se realizaba: uno de sus hermanos de raza, Barak Obama, un hijo de un kenyata negro de la etnia Luo y de una americana blanca del Kansas anunciaba su candidatura a la investidura demócrata para la presidencia de Estados Unidos. &lt;br /&gt;Si. «Se ha atrevido» como lo calificaría el Ku Klax Clan aun vivo y en parte tolerado por parte del tejido social estadounidense.&lt;br /&gt;Algo se movía en el país del tío SAM o por lo menos asi lo esperábamos nosotros. Los votos, las esperanzas  y las oraciones de muchos comenzaban a cobrar cuerpo, haciéndose realidad.&lt;br /&gt;El 27 de agosto del 2008 el «atrevido» senador del Illinois gana las primarias ante Hillary Clinton y el 27 de agosto Obama es oficialmente designado, durante la convención de su partido en Denver, candidato demócrata.&lt;br /&gt;Su origen, pero también su tono, la claridad inhabitual de su visión del mundo, sus ideas sobre la justicia, la equidad y los derechos universales resucitan una legítima esperanza hasta entonces crucificada por su predecesor el ultra-conservador, Georges Bush.&lt;br /&gt;Las miradas se convergían hacia Washington, donde, con el 52’9% de los votos y 365 grandes electores el 20 de enero del 2009 el nieto de Hussein Onyango Obama se convierte, en medio de un contexto marcado por las injustas guerra contra Irak y Afganistán y un desastroso legado en el Cuadragésimo Cuarto Presidente de Estados Unidos y el primer afro-americano en alcanzar tan insigne función en la primera potencia mundial.&lt;br /&gt;Para muchos, era entonces o nunca….&lt;br /&gt;Fue nunca… porque poco después, pasada la euforia y el clamor iníciales, las valoraciones «prèt à porter» y los cálculos y previsiones elaborados para, a la vez, un consumo local y descafeinado y un poco con destino a un mundo musulmán, traumatizado, víctima de una injusticia atroz cometida por la administración anterior y por todas las que la precedieron volvieron a reconstituir el ecosistema tradicional de la nueva administración y del nuevo inquilino de la Casa Blanca.&lt;br /&gt;Contrariamente a lo que se esperaba (o se anhelaba) Obama no corrigió ningún tiro. Todo sigue igual… exactamente igual al abominable legado de su siniestro predecesor.&lt;br /&gt;Con su punto y seguido, confirmado y reconfirmado cada día más, el nuevo ( ya viejo) presidente de Estados Unidos mantiene muy activa la guerra contra el Islam y los musulmanes lo que pone en tela de juicio el concepto mismo del tan cacareado «Diálogo de civilizaciones» en el que, obviamente, no basta la honestidad moral e intelectual de un Máximo Cajal ni todas las retóricas de los que lo evocan o lo instan para determinados consumos personales o electoralistas.&lt;br /&gt;¿Es posible contemplar un diálogo…cualquier diálogo en plena guerra?&lt;br /&gt;Difícilmente. Estados Unidos y Occidente en general, unos más visceralmente que otros, están en una desproporcionada guerra militar, cultural, informativa y psicológica contra el Islam y los musulmanes. Los casos de Irán o de Palestina o el punto de inflexión en la decisión presidencia norteamericana para con El Guantánamo, constituyen los botones de muestra de esta encarnizada guerra que ha cambiado de táctica y de estrategia con el cambio del inquilino de la Casa Blanca.&lt;br /&gt;Para dialogar debe haber un “alto el fuego” militar e informativo. No lo hay.&lt;br /&gt;.El diálogo de civilizaciones es un acto noble… una enorme responsabilidad, casi una odisea, siempre y cuando se reúnan los ingredientes previos que pudieran garantizar, primero su concretización y luego su desarrollo en medio de condiciones humanas.&lt;br /&gt;Sin género alguno de dudas, para acabar con la pobreza debe haber mejor solución que matar a los pobres y para satisfacer a los alérgicos al islam en campañas electorales de países democráticos no debe haber tanta inepcia moral e intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-sFjqVwbQmEk/TtldEdSoKDI/AAAAAAAAFBM/vXC9IpCrpYg/s1600/MARIAREY22.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="506" src="http://4.bp.blogspot.com/-sFjqVwbQmEk/TtldEdSoKDI/AAAAAAAAFBM/vXC9IpCrpYg/s640/MARIAREY22.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 27 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OLGA LILIANA REINOSO&lt;br /&gt;(La Pampa-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PECADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabela estaba aterrada. Sentada en el umbral de la cocina, tiritaba de miedo y de frío. Sus breves cuatro años no sabían qué hacer con la oscuridad de la noche campesina. Ni siquiera se animaba a mirar al cielo para ver si había estrellas y si alguna le guiñaba un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía ganas de hacer pis, pero no quería moverse. Estaba adherida a la puerta como una enredadera. Sostenía las ganas porque sabía que ese era el pecado y que por él estaba purgando el castigo. No tenía que hacerse pis, estaba mal, era sucio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto sintió un ruido. Quedó paralizada, sin aire, mientras un líquido caliente, irreprimible, salía de sus profundidades y surcaba sus piernas desnudas hasta desembocar en los mosaicos formando un triste río de palizas y amenazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mamá siempre le pegaba cuando amanecía con la cama mojada y le decía cosas feas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella cruzaba sus piernitas y apretaba fuerte, pero el agüita se escurría igual y ella sabía que la delataría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó las llaves de la cerradura y su corazón aterrado dio una vuelta carnero en la pista del pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura de su madre, gigante, terrible, se corporizó en el marco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Espero que esta vez te cures para siempre, asquerosa. ¡Ah, no! ¡Te volviste a mear! ¡Inmunda! Si no tenés arreglo, viniste con la cañería rota. Andá corriendo a lavarte. ¡Con agua fría!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabela corrió y se encerró en el baño. Dejó su ropa en un balde y se lavó. Mientras se secaba lloraba sin parar, en silencio. Seguía mojándose. Ella era una gota de agua en busca de un océano que la contuviera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salió del baño vio a su papá en el pasillo, tan triste como ella. Corrió a abrazarlo y se colgó de su cuello. Él no dijo nada, solamente le acariciaba el pelo. Ambos escucharon el repiquetear de las chinelas maternas y se abrazaron más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dame a esa mocosa que la llevo a dormir y no tanto mimo que es una roñosa, me tiene podrida de lavar sábanas y poner a secar el colchón…&lt;br /&gt;- ¡No la toques! Yo me ocupo.&lt;br /&gt;- Ah, jajaja. Era hora de que ocuparas de algo, imbécil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabela recostó su cabeza sobre el hombro varonil, mientras iban a su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papá la acostó y le contó un cuento hasta que se quedó dormida. Soñó que corrían para subir a un tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente despertó sequita. Se acurrucó en la cama cuando escuchó pasos. Pero ante su sorpresa, fue su padre quien abrió la puerta. Parecía otro, estaba vestido para salir. Fue entonces cuando vio las valijas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre dijo:&lt;br /&gt;- Nos vamos, Isabela.&lt;br /&gt;- ¿Y mamá? –preguntó ella con temor.&lt;br /&gt;- Se queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabela no preguntó más. Le bastaba con saber que esa mujer no los acompañaría. Y se sintió distinta. Sintió que todas sus canillas funcionaban bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-5-Q9C5NuBVQ/TtldKOE0j7I/AAAAAAAAFBU/ODRxqcqI_u0/s1600/MARIAREY23.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="458" src="http://4.bp.blogspot.com/-5-Q9C5NuBVQ/TtldKOE0j7I/AAAAAAAAFBU/ODRxqcqI_u0/s640/MARIAREY23.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 28 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TASO DAMIANOS &lt;br /&gt;(Atenas-Grecia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUISIERA ABRAZAR A ALGUIEN….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera abrazar a alguien…&lt;br /&gt;Que me falta en la vida&lt;br /&gt;Y que tanto quiero,&lt;br /&gt;Solo se me aparece&lt;br /&gt;En un hermoso sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que ese sueño dulce,&lt;br /&gt;Amoroso y bello,&lt;br /&gt;Fuera un despertar&lt;br /&gt;Y abrazar su imagen deseo,&lt;br /&gt;Para confundirme&lt;br /&gt;En un solo beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duele pensar&lt;br /&gt;Que no la tengo,&lt;br /&gt;Lloroso espero su encuentro,&lt;br /&gt;Pero en mi sueño sutil&lt;br /&gt;Abrazarla no puedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lágrimas incontenibles&lt;br /&gt;Acechan mi deseo,&lt;br /&gt;Y olvidarla no puedo,&lt;br /&gt;Es mi Madre que siempre me visita&lt;br /&gt;Para prodigarme,&lt;br /&gt;Su amor eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RECUERDA……&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el cielo se ensombrece opacando,&lt;br /&gt;Su celeste, purpúrea diafanidad,&lt;br /&gt;Recuerda que pronto aparece el sol,&lt;br /&gt;Para con su fuerza redimir su potestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un traspié tuvieses&lt;br /&gt;En tu diario transitar,&lt;br /&gt;Recuerda los triunfos y los logros,&lt;br /&gt;Que supiste ganar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda los regalos,&lt;br /&gt;Los abrazos y los besos&lt;br /&gt;Que han embelesado tu vida,&lt;br /&gt;Con el amor sublime&lt;br /&gt;Y tu leal amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda los mejores paisajes&lt;br /&gt;Que pudiste transitar,&lt;br /&gt;Y detente en los recuerdos y emociones&lt;br /&gt;Que viviste en una vida,&lt;br /&gt;Plasmada de cariño, paz y bondad&lt;br /&gt;Virtudes, de tu ancestral personalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RENACER…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cundió la noche, asomó el amanecer,&lt;br /&gt;Un nuevo día nos instó&lt;br /&gt;Dejar atrás la cotidiana lucha,&lt;br /&gt;Con una esperanza nueva por nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un Sol pleno y brillante&lt;br /&gt;Con sus rayos de fulgor,&lt;br /&gt;Nos despertó vibrante,&lt;br /&gt;Para vivir un día mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cada hoja del árbol caída,&lt;br /&gt;Un mensaje divino&lt;br /&gt;Hizo renacer la esperanza,&lt;br /&gt;De un nuevo destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos confirió el poder&lt;br /&gt;De no sentirnos vencidos,&lt;br /&gt;Ya que más tarde o más temprano&lt;br /&gt;Triunfará el renacer,&lt;br /&gt;De lo que anhelantes pedimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SILENCIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clavé mis ojos en la cruz,&lt;br /&gt;Y arrodillado sentí,&lt;br /&gt;Que una luz me iluminó,&lt;br /&gt;Con el alumbramiento divino,&lt;br /&gt;De su cálido fulgor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mis pupilas,&lt;br /&gt;Una lágrima se deslizó,&lt;br /&gt;Y en solemne silencio&lt;br /&gt;De virtual recogimiento,&lt;br /&gt;Escuché una dulce voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecía el rostro,&lt;br /&gt;Sereno y rosado&lt;br /&gt;Como el pétalo de una rosa,&lt;br /&gt;Sublime icono,&lt;br /&gt;De divina percepción,&lt;br /&gt;Que me conmovió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estremecida mi alma,&lt;br /&gt;Por tamaña conmoción&lt;br /&gt;Entendí dentro de mi silencio&lt;br /&gt;El mensaje de amor&lt;br /&gt;Que nuestro Señor&lt;br /&gt;Con su aparición envió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YO SÉ NIÑA…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé Niña,&lt;br /&gt;Por qué sonríes y lloras a la vez,&lt;br /&gt;Penetro en tu alma&lt;br /&gt;Y descubro tu avidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé Niña,&lt;br /&gt;Por qué sufres y te excitas a la vez,&lt;br /&gt;Descubro tus ansias de gozar&lt;br /&gt;Ternura y querer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé Niña,&lt;br /&gt;Por qué celas y amas a la vez,&lt;br /&gt;Y descubro tus desvelos&lt;br /&gt;Que serpentean con tu calidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé Niña,&lt;br /&gt;Por qué ríes, amas y lloras a la vez,&lt;br /&gt;Te embarga la dicha amorosa&lt;br /&gt;Que espera por doquier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te inquietes&lt;br /&gt;Ni humedezcas tus pupilas,&lt;br /&gt;Ni perturbes tu ser&lt;br /&gt;El amor resonará como broche de oro&lt;br /&gt;En tu sublime estampa&lt;br /&gt;De bella mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TÚ SEÑOR…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estremeces quererte,&lt;br /&gt;Y prometido el cielo me tienes,&lt;br /&gt;No le temo al infierno&lt;br /&gt;Para dejar de quererte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estremece Señor, verte clavado&lt;br /&gt;En una Cruz escarnecido,&lt;br /&gt;Me estremece ver tu cuerpo tan herido,&lt;br /&gt;Y me estremecen tus injustas afrentas&lt;br /&gt;Que te llevaron a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me estremece tu amor&lt;br /&gt;Que brindaste a tus hermanos&lt;br /&gt;Y aunque no hubiera cielo ni infierno,&lt;br /&gt;Igual amarte quiero&lt;br /&gt;En mi profundo desvelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada Señor me debes que darme&lt;br /&gt;Porque te quiero,&lt;br /&gt;Sólo espero verte en tu alcoba&lt;br /&gt;Para besarte&lt;br /&gt;Sería mi consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4FzjT7sjfMg/TtldR8G5ZRI/AAAAAAAAFBc/T5SYyHNGXzw/s1600/MARIAREY24.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-4FzjT7sjfMg/TtldR8G5ZRI/AAAAAAAAFBc/T5SYyHNGXzw/s640/MARIAREY24.jpg" width="506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 29 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ &lt;br /&gt;(Aracataca-Magdalena- Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en: El País, Madrid, 24 de Diciembre de 1980&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David. 954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo celebran además muchos millones que no lo han creído nunca, pero les gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo. Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas están causando en América Latina. Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar. El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que Un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación. El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mistificación empezó con la costumbre de que los juguetes no los trajeran los Reyes Magos -como sucede en España con toda razón-, sino el niño Dios. Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos. Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusión no sólo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los juguetes, sino también porque hubiera querido seguir creyéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria- perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noel de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad de nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen san Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina. Según la leyenda nórdica, san Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso le proclamaron el patrón de los niños. Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La leyenda se volvió institucional en las provincias germánicas del Norte a fines del siglo XVIII, junto con el árbol de los juguetes. y hace poco más de cien años pasó a Gran Bretaña y Francia. Luego pasó a Estados Unidos, y éstos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artificial, las candilejas de colores, el pavo relleno, y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, tal vez lo más siniestro de estas Navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: esas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducídos del inglés; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso, en torno a la fiesta más espantosa del año. Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando dónde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala. Mentira: no es una noche de paz y de amor, sino todo lo contrario. Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace quince años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar. Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobró de la Navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano. No es raro, como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros. Ni es raro tampoco que los niños -viendo tantas cosas atroces- terminen por creer de veras que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-4urfqVsWhlY/TtldZS-aRSI/AAAAAAAAFBk/6u0jN9LQvBc/s1600/MARIAREY25.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="424" src="http://1.bp.blogspot.com/-4urfqVsWhlY/TtldZS-aRSI/AAAAAAAAFBk/6u0jN9LQvBc/s640/MARIAREY25.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 30 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO ORELLANA&lt;br /&gt;(Guaymallén-Mendoza-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA OTRA REVOLUCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángel custodio del mundo asimila en su remansa estadía en las alturas el murmurar del esclavo en la América de 1812, más precisamente en el sur de esa tierra. El negro Bonifacio simula ignorancia y acata la orden de su dueño, conoce de nuevos estamentos y se introduce en las regla de los blancos.&lt;br /&gt;El comentario se hace posible, la cosa se transforma en persona, los líderes de esos tiempos apelan al reconocimiento, pero Bonifacio desgastado de promesas incumplidas, duda de antemano y huye por los campos, convirtiéndose en un ser vivo escapando de la pólvora, para que no marque su cuerpo y lo deje color muerte.&lt;br /&gt;Los hacendados se dibujan como oráculos y pronuncian que el destino tiene olor a fracaso. El ejercito toma la herramienta negra que se usa para el buen vivir de los privilegiados y le da el lugar de soldado, por una causa de libres que quieren ser más libres. Bonifacio grita libertad desde los pastizales a todo ser reducido en su esencia, pero los mudos morenos ni siquiera pueden dar respuesta.&lt;br /&gt;El esclavo busca su libertad en el campo de batalla, el general lo coloca delante de la montada, un escudo humano en la mente de los considerados, pero en la realidad la primera línea que recibe el castigo del que ataca. Bonifacio observa el enfrentamiento, sangre negra se derrama, ayer el sudor que regó los campos, ese día sólo fue esperanza y la tristeza del prófugo que supo ver los objetos con almas.&lt;br /&gt;Un rufián lo consideraban, el diablo negro lo denominaron, la luz mala en la noche cuando sonreía y sus dientes blancos cualquier luz refractaban bronca que leyó con maldad, ajustició mentiras y varios nobles soportaron el castigo del negro Bonifacio, que se alimentaba de las extremidades de los blancos con galera, dejándolos con vida, como un sello que marca al carcamán de aquellos tiempos, la condena secular del juez que nació para ser sometido.&lt;br /&gt;La carne lo hastió a Bonifacio y fue en busca de riquezas tangibles, consiguió que una huella lo llevara a un pueblo, donde el negro y el blanco se habían unido, haciendo un todo gris. Después de asentarse en aquel lugar, pudo comprender que el color de su piel solamente fue una excusa, porque la esclavitud siempre muta y el ruido de las monedas te hace amo en el poblado de la miseria, donde hay muchos que caminan cabizbajo y unos pocos que miran por arriba, observando si la vista de uno de esos tantos llega más allá de su jornal. El negro murió el día de su paga semanal, muchos dicen que de ira, por haber vuelto a ser un esclavo del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-nF2rOZKI80Q/Ttldf5x_zXI/AAAAAAAAFBs/6RmOXyxcoqw/s1600/MARIAREY26.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="396" src="http://1.bp.blogspot.com/-nF2rOZKI80Q/Ttldf5x_zXI/AAAAAAAAFBs/6RmOXyxcoqw/s640/MARIAREY26.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 31 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANNA ARENT BANASIAK&lt;br /&gt;(Zgierz-Polonia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Después de cerrar mis ojos&lt;br /&gt;sigo mirando al aire sumergido  en algo más cristal.&lt;br /&gt;Ayer volvió a llover.&lt;br /&gt;Volví empapada.&lt;br /&gt;Siempre he conocido este momento de lo inevitable.&lt;br /&gt;Cuando llueve hay que cerrar las ventanas para no despertarse sumergido en las lágrimas de las golondrinas de Werther. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Mi vida te podría contar.&lt;br /&gt;Dos o tres álbumes de fotos.&lt;br /&gt;Tres gotas del agua mineral.&lt;br /&gt;Cuatro respiro con quitar el polvo.&lt;br /&gt;No he laborado nada especial.&lt;br /&gt;El aire que sigue circulando en mi cuerpo&lt;br /&gt;está para dejar a quitarme las fuerzas. &lt;br /&gt;Cuando cierro los ojos&lt;br /&gt;te veo hundido en mi vista,&lt;br /&gt;algo tan olvidado que ni siquiera yo lo recuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-_oCr10DZ59c/TtlnDpg2NPI/AAAAAAAAFDU/wQnIiB53X4I/s1600/mariarey37.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="482" src="http://1.bp.blogspot.com/-_oCr10DZ59c/TtlnDpg2NPI/AAAAAAAAFDU/wQnIiB53X4I/s640/mariarey37.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 32 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS FAJARDO FAJARDO&lt;br /&gt;(Santiago de Cali-Valle del Cauca-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTETIZACIÓN DE LA CULTURA&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;¿Cuál es la actitud postmoderna?&lt;br /&gt;A diferencia de lo que suplantó,&lt;br /&gt;la posmodernidad a menudo se queja,&lt;br /&gt;pero nunca es melancólica.&lt;br /&gt;James Gardner&lt;br /&gt;Si a Hegel le preocupó el fin del arte y a Benjamin la pérdida del aura, a nosotros nos inquieta el resultado de ambas preocupaciones. Es decir la estetización masiva de la cultura. Del Sujeto estético de las utopías modernas, al sujeto estetizado del desencantamiento posmoderno. Las nostalgias fueron mayores al final del siglo XX. ¿Qué se ha diluido? Un paradigma: el sentido de lo sublime, la necesidad de trascendencia a través de la obra de arte, su inquietante capacidad para abordar la otra orilla, de mirar lo invisible. Por estas coordenadas actuales cualquier objeto adquiere desde ahora facultades artísticas, transformando el concepto de ensoñación y de misterio. Toda acción – desde hablar de la vida íntima, hasta la pantallización de fumar o destapar una cerveza – se acepta como una acción buenamente estética, un ready made que democratiza el "todo es apto" para decorar la existencia. Decoración mas no subversión. &lt;br /&gt;Si el romanticismo y las Vanguardias trataban de hacer visible lo invisible, presentar lo impresentable, debemos preguntarnos si la estetización mediática y la industria cultural hacen lo mismo. ¿No querrán más bien "desresponsabilizar a los artistas con respecto a la cuestión de lo impresentable? ( Lyotard, 131).&lt;br /&gt;En torno o en el centro de la tercera revolución industrial microelectrónica, las cualidades del arte han adquirido unos matices distintos a los de la era maquinal o fordista donde la concepción del trabajo, como disciplina digna y única carta civilizatoria, imperaba. Tránsito de unas relaciones de producción laborales o de "dictadura del trabajo" a unas relaciones de producción del consumo o "dictadura del mercado". Sin embargo, lo asegura Fernando Mires, " el declive de ese tipo de trabajo no debe ser sólo vivido como tragedia sino como ‘oportunidad’, esto es como posibilidad para recuperar la libertad perdida frente a la imposición del maquinismo" (1996,28). El Homo economicus, tan apegado a la ética del sacrificio protestante, a la disciplina y "culto al trabajo", ajeno al goce, a la alegría, al ocio en libertad, se ha ido diluyendo a medida que avanza la revolución microelectrónica.2 Igualmente, en la misma proporción, el concepto de trabajo artístico como algo sublime se agota. Frente a la ética del sacrificio estético aparece el relajamiento creativo. No interesa tanto el trabajo artístico como el consumo estetizado. Al artista posmoderno no lo trasciende el ideal de "gracia" que imponga en su trabajo disciplinado. No. Su "gracia" está en otra parte. Más ingrávido, volátil, libre de ataduras morales civilizatorias, el trabajo sobre y desde el arte deja de ser el único medio que le da prestigio y elevación ética. Fin de la idea del trabajo estético moderno. Ahora pide algo más. Su goce no está solamente en permanecer ante su obra horas enteras hasta desvanecerse como Van Gogh. El goce lo encuentra en la glorificación de su artefacto artístico por el mercado. Lo subjetivo sublime se transforma así en ganancia comercial individualizada. Su tiempo creativo no se mide por la fuerza impuesta en la superación del miedo, el horror, los imposibles, la muerte, sino por su velocidad y capacidad consumidora. De aquí un presagio: al arte lo espera otra dimensión de lo sublime, otra idea de obtener placer en la pena o, tal vez, el ya no sufrir por no alcanzar los bastos límites de estos territorios agonizantes.&lt;br /&gt;Superada la angustia de la rebeldía metafísica, la Totalidad para el artista deja de ser una obsesión y un peligro. Ahora su vida demanda otros proyectos. El caso Rimbaud, el caso J.A. Silva, el caso Beethoven, el caso Hölderlin, el caso Rilke, el caso César Vallejo, el caso del pintor Francis Bacon... quedan museograficados en las nuevas sensibilidades, contagiados por una des-sublimación estética impuesta desde la industria cultural. "El mundo tecnocientífico posindustrial no tiene como principio general que haya que presentar algo que no es presentable y por lo tanto representarlo". (Lyotard, 131).&lt;br /&gt;Al no interesarse por presentar algo impresentable, el arte mediatizado actual pierde su angustia, la pasión del melancólico y del sanguíneo kantiano, devotos del entusiasmo y del peligro, de lo visionario y lo "chiflado", y aborda en cambio las corrientes mansas del flemático, "un espíritu, al decir de Kant, de pequeñeces (esprit de bagatelles), que muestra una manera de espíritu delicado, pero que tiende directamente a lo contrario de lo sublime. Tiene gusto por algo que sea muy artificial y dificultuoso, como versos que se pueden leer hacia delante y hacia atrás, acertijos, relojes en sortijas, cadenas de pulgas, etc., y de cuanto está ordenado de modo trabajoso, aunque sea inútil, por ejemplo, los libros que están colocados con fina elegancia en largas estanterías y un cabeza vacía que los contempla y disfruta de ellos...( 59).&lt;br /&gt;La crítica de Kant es fuerte y, aunque algo injusta frente a lo que después se denominará arte y gusto kitsch, muestra el estado que va dejando la estetización a la cultura, esa des-sublimación o despojo de ilusión en el arte más reciente.&lt;br /&gt;De modo que toda pulsión estética ha ido pasando del culto al trabajo como virtud al culto del consumo como goce. Por lo mismo, el autocontrol, el autodominio, la autoconciencia y autoorganización generados por la interiorización reguladora moral del trabajo moderno, actualmente van siendo superados -mutados – por las nociones de lo disperso, la libre determinación, la noción del caos personal, la multiplicidad no unitaria ni centralizadora.3 La "Buena Vida" conseguida en la modernidad a través del trabajo disciplinado, de vigilancia y castigo, se adquiere ahora por medio de la "desfachatez" y despreocupación ante el proceso civilizatorio del régimen laboral. Se trabaja sí, pero sin la concepción de trascendencia por el sacrificio. Ya no nos ganamos la inmortalidad ni el cielo laborando más allá de nuestras propias capacidades. La mística del trabajo se trasmuta por la mística del consumidor como un nuevo control social que interioriza al Centro Comercial y no la fábrica. De Gregorio Samsa, metamorfoseado por la alienación del trabajo, a Homero Simpson, idiotizado por los productos del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qxdf4zkFWpg/TtlnHrxDyVI/AAAAAAAAFDc/CoQgKRGN8PY/s1600/mariarey36.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="476" src="http://4.bp.blogspot.com/-qxdf4zkFWpg/TtlnHrxDyVI/AAAAAAAAFDc/CoQgKRGN8PY/s640/mariarey36.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CONTRATAPA: NOTAS DE PARÍS                                                                                             &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA BIGNON&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEYENDAS MITOS Y CREENCIAS DE LA ANTIGUA FRANCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Francia no posee mitología propia en razón de su cristianización precoz e intensa, posee sin embargo mitos y leyendas que se manifiestan bajo formas diversas: creencias, cuentos, prácticas, ritos. Las analogías de esas formas son múltiples. Las narraciones etiológicas tienen un punto de articulación mítica en el tiempo y en el espacio. Las prácticas, ritos y prohibiciones disimulan, disfrazan y revelan las creencias concernientes al desarrollo de la vida humana.&lt;br /&gt;En su comienzo, las leyendas se trasmitían por vía oral. Este criterio rara vez se ponía en duda, a tal punto que se quiso reemplazar la palabra “folklore” por el término “ouï - dire” (oídas). Ya Rabelais hacía hincapié en esta trasmisión cuando escribía: “Hay que tenerla bien en cuenta porque es el saber del pueblo”.&lt;br /&gt;Estas narraciones tiene una sola función: la de brindar a la vez una diversión simple y natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ÁRBOL DE NAVIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alsacia es la cuna del árbol de navidad. En el siglo XVI, todos los 24 de diciembre se colocaba un abeto en los atrios de las iglesias. Estos abetos permanecieron sin compañía hasta finales del siglo, cuando se comenzaron a agregar primero, únicamente rosas blancas, luego ramos de flores de colores; después fueron hojas de metal plateado. Finalizando el siglo XVII se añade una decoración de nueces doradas, para terminar con galletas con espuma de azúcar, pasta de almendras o crema de anís que se horneaban únicamente para Navidad.&lt;br /&gt;A mediados del siglo XIX  comienzan a imprimir y prensar imágenes brillantes como hojas, flores, campanillas, pequeños ángeles, estrellas, guirnaldas. Por último, en  el siglo XX, ya los habitantes de la zona comienzan a adornar su propio árbol en el salón  de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN CUENTO DEL LIMOUSIN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi siempre los relatos describen personajes que entran en comunicación con la naturaleza, con seres sobrenaturales, muchas veces organizados en grupos cerrados. El rasgo que los caracteriza es la desproporción: gigantismo, pequeñez, ferocidad, belleza extrema, evaporación.&lt;br /&gt;En el Limousin, se cuenta que en un lugar habitado por ricos y libertinos, rehusaron dar un abrigo a un viajero una noche de tormenta. Solamente una anciana lo recibió en su miserable cabaña. Le ofreció un plato de comida y un trapo de lana para abrigarse. El viajero comió, le agradeció y le ordenó que dejara rápidamente la aldea. Ella obedeció y se alejó. De pronto escuchó un estruendo enorme. Miró y vio que la aldea se había hundido y de inmediato en el lugar creció un bosque…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEYENDAS TOPOGRÁFICAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso constatar que la mayor parte de las leyendas y creencias de la antigua Francia suceden, en su totalidad, en sitios incultivables y desérticos: los páramos, las montañas, los bosques, los peñones. Nada se relaciona con campos cultivados, ni jardines, ni casas…&lt;br /&gt;La oposición entre naturaleza y cultura es evidente. Todas las creencias se aferran a lo que no solamente no entra en el esquema de la sociedad, sino que se opone a todo lo que es considerado como notable&lt;br /&gt;Los bosques son lugares encantados visitados por aparecidos, fantasmas, muertos que no han encontrado el reposo eterno. Es el lugar donde brujos y brujas tienen sus asambleas.&lt;br /&gt;El relato que explica el origen de las montañas es el siguiente: los habitantes de una región rica y fértil recibió la maldición de un personaje sobrenatural transformándola  en una zona desolada. Esta gente, desesperada, inmediatamente se puso a trabajar. Pero la tierra era dura y pedregosa. De pronto, el lugar comenzó a crecer en altura. Una montaña enorme se levantó delante de sus ojos y la luz del sol comenzó a alumbrar sus laderas que lucían un  intenso verdor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEYENDAS DE CACERÍAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los bosques de Normandía la caza llegó a ser un deporte muy popular. Cuenta la leyenda que un personaje apasionado por la caza y habiendo violado el edicto que la prohibía, fue condenado a perseguir eternamente un animal que se le escapaba siempre.&lt;br /&gt;En Anjou, el barón Philippe d´Aigremont tenía mucho poder y era muy duro con la gente pobre. Cierto día, sus lacayos le presentaron un aldeano que había cazado una liebre en su bosque con el cordón de su zapatilla y la había asado para ofrecérsela a su mujer que guardaba cama porque estaba enferma. El barón  le lanzó sus perros que lo alcanzaron, lo mordieron y lo descuartizaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA LEYENDA DE LAS AGUAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta leyenda típicamente bretona es quizá la menos conocida. Pero posee un mito muy antiguo de origen celta, el de las “ciudades enterradas o hundidas” por la proximidad del mar, por marejadas violentas, borrascas, maremotos.&lt;br /&gt;La ciudad de Is o Ker-is (ciudad baja) cuenta que fue enterrada en castigo por las costumbres corruptas de sus habitantes – lujo, desenfreno, vanidades - , particularmente de la hija del rey Grallon, llamada Dahut. Antes de que ocurriera el desastre el rey, aconsejado por sus servidores, recogió su hija, su equipaje, montó a caballo con sus oficiales y domésticos y huyó. Inmediatamente se desató una tormenta con vientos impetuosos. El mar fuera de sus límites ordinarios lanzó su furia sobre la ciudad, dejándola en menos que nada, ahogando millares de personas entre las que se hallaba la princesa Dahut.&lt;br /&gt;Pero este hundimiento no es una desaparición total: se cree que la ciudad y sus habitantes se encuentran siempre presentes en el fondo del mar y podrán volver a la vida gracias al gesto piadoso de algún ser viviente, como por ejemplo el responso dado por un sacerdote celebrando la misa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA RUECA DE LAS HADAS HILANDERAS  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una curiosa creencia y bastante difundida en la provincia de Auvergne, las piedras crecían porque tenían raíces en la tierra. Este es el relato: un hada que cuidaba las ovejas cerca de la “Tioule de las Fadas” (cabaña de las Hadas) fue a recoger piedras grandes para construir su choza. Las acarreó una por una. Apuró el paso porque la tormenta se aproximaba. Llegó al lugar y las colocó en círculo. Las cubrió con su amplio delantal a cuadros. Colocó debajo de él su banco y su rueca. Y mientras hilaba tranquilamente oía los truenos y el murmullo de las gotas de lluvia que caían y se esfumaban sobre el techo de género a cuadros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL RITO DE LAS NIÑAS CASADERAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de trepar el macizo calcáreo hasta donde se encontraba la gruta oratoria de Santa-Baume en Provenza, las niñas casaderas a la búsqueda de un marido, nunca olvidaban dejar formado un triángulo con tres piedras chatas y una cuarta en el centro. Si al año siguiente todo permanecía intacto, el augurio era bueno y la alegría grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas leyendas y mitos de la antigua Francia se aproximan a la categoría de relatos graciosos.&lt;br /&gt;Creemos que los problemas que presentan estas creencias populares son mucho menos complicados que los hechos que se imprimen y se leen desde hace ya mucho tiempo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUPLEMENTO ANUAL QUINTO ANIVERSARIO&lt;br /&gt;Diciembre / 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-6yPRIH3mPvg/TtlAvFDJ3HI/AAAAAAAAE-c/gaa-hUtlJ6U/s1600/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+12+TapaSuplemento.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-6yPRIH3mPvg/TtlAvFDJ3HI/AAAAAAAAE-c/gaa-hUtlJ6U/s640/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+12+TapaSuplemento.JPG" width="452" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: Homenaje a la obra de CARLOS CASU&lt;br /&gt;(Madrid-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIMENA GAUTIER GREVE&lt;br /&gt;(Paris-Francia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL NERUDICIDIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRIMER DUELO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"callar desde hoy es&lt;br /&gt;imprudente”…&lt;br /&gt;José Martí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las colinas azules de los mares fríos, &lt;br /&gt;en los delicados pétalos&lt;br /&gt;de las brisas y las piedras&lt;br /&gt;están cantando las angustias y el alba&lt;br /&gt;Vienen acercándose como nubes enrojecidas,&lt;br /&gt;como vuelos de la inmensidad de los planetas&lt;br /&gt;que deslizan ruidosamente sin pedir permiso&lt;br /&gt;Los hombres y mujeres que fueron sangre nueva&lt;br /&gt;van acercándose a las puertas de sus viajes,&lt;br /&gt;con los corazones recogidos de tanta carga&lt;br /&gt;rojos corazones que aún están esperando&lt;br /&gt;mirando caer tinieblas que también son rojas&lt;br /&gt;protegiendo la hierba al borde del camino&lt;br /&gt;enlazando el agua y el sol en sus conciencias&lt;br /&gt;con el alma cargada,&lt;br /&gt;con el alma cargada.&lt;br /&gt;Aún inflamados los pechos se levantan&lt;br /&gt;y a pesar de todos los terrores&lt;br /&gt;y del compromiso del silencio con la cobardía,&lt;br /&gt;los jilgueros trinan y gritan los cormoranes&lt;br /&gt;nadie pueda acallarlos ya nunca más&lt;br /&gt;porque Chile tiene una cita con la Verdad&lt;br /&gt;en este preciso recodo de todos los caminos:&lt;br /&gt;aquí y ahora nos dimos cita, camaradas,&lt;br /&gt;sin saberlo siquiera, sin ni siquiera saberlo,&lt;br /&gt;porque el Destino pone los hombres cara a cara &lt;br /&gt;con sus actos y decisiones presentes y pasadas,&lt;br /&gt;frente a la Historia y a todo futuro posible.&lt;br /&gt;Hace mucho tiempo que nos cayó encima&lt;br /&gt;la curva siniestra de los conspiradores&lt;br /&gt;Hace mucho tiempo que nos enderezamos&lt;br /&gt;y desenmascaramos a los viles felones&lt;br /&gt;confundidos en las dagas amarillas&lt;br /&gt;del crimen y del odio más abyecto.&lt;br /&gt;Pero esta es la historia amarga y triste&lt;br /&gt;de la muerte del poeta más amado&lt;br /&gt;la historia de la muerte de Chile consagrado.&lt;br /&gt;Eran las cuatro de la madrugada.&lt;br /&gt;En la pequeña radio a transistores del poeta&lt;br /&gt;una voz conmocionada transmite desde Argentina.&lt;br /&gt;La inminencia del golpe de estado chileno:&lt;br /&gt;En Valparaíso sublevada, la Armada se movía.&lt;br /&gt;¡Felonía! gritó el gran albatros blanco&lt;br /&gt;abriendo inmaculado sus largas alas perfectas,&lt;br /&gt;al entrar sin temor alguno ni renuncio&lt;br /&gt;al círculo de las balas que lo acribillaban&lt;br /&gt;abriendo la puerta de la esperanza desesperada,&lt;br /&gt;de esa funesta Primavera&lt;br /&gt;esa Primavera funesta.&lt;br /&gt;Pero más allá,&lt;br /&gt;lejos de Santiago y las bombas&lt;br /&gt;cayendo como las lágrimas&lt;br /&gt;de los años que vendrían,&lt;br /&gt;en las aldeas y los campos del verde intenso,&lt;br /&gt;recorriendo la brisa inmortal de la Isla Negra&lt;br /&gt;el gran poeta de los mundos abiertos oyó&lt;br /&gt;el último canto del compañero amigo,&lt;br /&gt;cayendo como caen los robles en el incendio,&lt;br /&gt;con la bandera en llamas.&lt;br /&gt;Yo no canto al presente ni al pasado&lt;br /&gt;solo el airado futuro voy construyendo:&lt;br /&gt;por eso te llamo, hermano, hermana, niños&lt;br /&gt;porque estoy llamando a nuestra patria,&lt;br /&gt;aquella que dieron por muerta siendo&lt;br /&gt;que solamente estábamos sanando&lt;br /&gt;las heridas tras la masacre.&lt;br /&gt;Porque sépanlo ustedes y sépanlo bien&lt;br /&gt;que las ideas no mueren &lt;br /&gt;y que el futuro es humano y no bestial&lt;br /&gt;Porque sépanlo todos y no lo olviden jamás&lt;br /&gt;que somos la sal y el agua de este mundo&lt;br /&gt;que no pueden matar, porque no tenemos fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEGUNDO DUELO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda,&lt;br /&gt;Poeta chileno del pueblo, &lt;br /&gt;Usurpadas tus vigorosas percepciones,&lt;br /&gt;memoria del gran alma de la lengua,&lt;br /&gt;transformado en abyecta marca comercial,&lt;br /&gt;reducido a los turismos infamantes.&lt;br /&gt;Pablo Neruda, poeta insigne del planeta&lt;br /&gt;padre de Chile, hijo del viento y de las olas,&lt;br /&gt;amigo inmenso de los ríos caudalosos&lt;br /&gt;sentado sobre su lecho de enfermo,&lt;br /&gt;oscureciendo mira hacia el mar sombrío,&lt;br /&gt;sabiendo lo que venía, siniestro el aire,&lt;br /&gt;con solo una manta sobre los hombros&lt;br /&gt;se levantó para dar algunos pasos entre&lt;br /&gt;los mascarones y las botellas de su ensueño,&lt;br /&gt;mascarones y caracolas de los sueños.&lt;br /&gt;Hay momentos en que el océano&lt;br /&gt;clama con más fuerza&lt;br /&gt;las preguntas que hace la noche&lt;br /&gt;Neruda, retirado en su playa de jaspes&lt;br /&gt;descansa la enfermedad&lt;br /&gt;que quiere irse bogando&lt;br /&gt;sobre versos blancos, cristalinos,&lt;br /&gt;en reflejos azules y verdes&lt;br /&gt;como hacinados ensueños,&lt;br /&gt;pendientes, mudos, inconclusos&lt;br /&gt;amontonados en geografías natatorias,&lt;br /&gt;junto a los grandes ecos profundos&lt;br /&gt;de las caracolas del alba radiante,&lt;br /&gt;radiantes de nácar irisado de los mares indios,&lt;br /&gt;de los índicos mares de la India.&lt;br /&gt;Neruda aislado de la República y de Chile,&lt;br /&gt;enfermo como pez varado&lt;br /&gt;frente a la playa y el caos,&lt;br /&gt;sellado a la vacilante voz argentina&lt;br /&gt;en las ondas cortas de su radio:&lt;br /&gt;entre los ecos del océano&lt;br /&gt;y las gaviotas hambrientas,&lt;br /&gt;Neruda oye caer bomba tras bomba&lt;br /&gt;sobre  Santiago&lt;br /&gt;Y cada bomba es un muro menos en la Moneda,&lt;br /&gt;un compañero asesinado en la ciudad,&lt;br /&gt;en los retenes de Carabineros fieles,&lt;br /&gt;en los regimientos de soldados íntegros.&lt;br /&gt;Y en Valparaíso, en las calas de los barcos&lt;br /&gt;ya son torturados los marinos leales,&lt;br /&gt;y en cada calle de cada ciudad de Chile&lt;br /&gt;ya ruedan los camiones cargados&lt;br /&gt;de sangre perdida y de cuerpos duros. &lt;br /&gt;Y Pablo Neruda sabe que está condenado&lt;br /&gt;porque cada bomba y cada bala de ese amanecer&lt;br /&gt;están destinadas a matar al hombre nuevo,&lt;br /&gt;a lo mejor del hombre&lt;br /&gt;destruyendo su conciencia&lt;br /&gt;destruyendo las conciencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUINTO DUELO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tenida de camuflaje&lt;br /&gt;y pertrechos de guerra,&lt;br /&gt;cuarenta esbirros asedian&lt;br /&gt;al inválido en su lecho.&lt;br /&gt;El insigne murmura, voz&lt;br /&gt;escurriendo en la cascada,&lt;br /&gt;brizna prendida del aire:&lt;br /&gt;“¡Hombre!,&lt;br /&gt;aquí no hay comunistas…&lt;br /&gt;solo seres amados”.&lt;br /&gt;El militar se inflama:&lt;br /&gt;transformado en monstruo,&lt;br /&gt;teme su propia humanidad&lt;br /&gt;que ha abandonado.&lt;br /&gt;Pero el poeta es el Hombre:&lt;br /&gt;terciopelo plácido requiebro,&lt;br /&gt;cuerda vibrante de contiendas.&lt;br /&gt;El cielo de Isla Negra palidece.&lt;br /&gt;Perrita ladra al lumpen militar…&lt;br /&gt;Larga y angosta te recuerdo &lt;br /&gt;Patria,&lt;br /&gt;en un vaivén de grandes &lt;br /&gt;cisnes naciendo del humedal&lt;br /&gt;al río, faena caliente de trilla,&lt;br /&gt;o amantes nieves enlazadas&lt;br /&gt;con la altura, cual encaje,&lt;br /&gt;azucenas en bodas bebiendo&lt;br /&gt;las vertientes del soneto.&lt;br /&gt;¿En qué momentos, Patria,&lt;br /&gt;tu ser parió estos monstruos?&lt;br /&gt;Los soldados del rostro embetunado&lt;br /&gt;protagonizan la horrible mascarada, &lt;br /&gt;más no son “vifais”&lt;br /&gt;(G.I)&lt;br /&gt;imperiales&lt;br /&gt;sino chilenos de obediencia indigna&lt;br /&gt;ocultos tras el disfraz turbio&lt;br /&gt;del oprobio; gruesa pintura verde&lt;br /&gt;cieno, deshonra, estuco negro&lt;br /&gt;¿Por qué desfiguro mi rostro?&lt;br /&gt;Pregunta el niño que vive&lt;br /&gt;en el entrecejo del soldado.&lt;br /&gt;¡Calla desgraciado!&lt;br /&gt;aúlla el mando interno&lt;br /&gt;matando al inocente…&lt;br /&gt;En el fango te escondes&lt;br /&gt;al cometer el crimen máximo:&lt;br /&gt;estás apremiando al gran albatros,&lt;br /&gt;a Neruda, al alma del planeta,&lt;br /&gt;al poeta, la pluma, la idea, &lt;br /&gt;la paz, la belleza, pensamiento&lt;br /&gt;cuya lira empalidece los tiranos&lt;br /&gt;Y su poesía, que navegara&lt;br /&gt;sublime los lagos del cielo,&lt;br /&gt;engarzada esmeralda&lt;br /&gt;en bosques oscuros entra&lt;br /&gt;en el ciclón del desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DÉCIMO-PRIMER DUELO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasando Leyda, la fortuna,&lt;br /&gt;diosa extraña, les permite por fin&lt;br /&gt;creer que tienen el buen rumbo.&lt;br /&gt;Pese a tanto contratiempo los viajeros&lt;br /&gt;Esperan reconforto en Melipilla,&lt;br /&gt;hito de cuatro colinas frente a Santiago,&lt;br /&gt;encantador puesto para paseantes y viajeros&lt;br /&gt;yendo o viniendo de la costa.&lt;br /&gt;Pero comerciantes, dulces,&lt;br /&gt;quiltros, quesos y bebidas&lt;br /&gt;han desaparecido. Solo grises mercenarios&lt;br /&gt;de conducta caótica parecen poblar el sitio&lt;br /&gt;y de vez en cuando se oye tanta balacera&lt;br /&gt;que hasta el ateo desearía persignarse.&lt;br /&gt;El control aquí será maldito:&lt;br /&gt;los militares empujan a Neruda&lt;br /&gt;fuera de camilla y ambulancia&lt;br /&gt;al ritmo de empellones y de insultos.&lt;br /&gt;Lo desvisten a tirones,&lt;br /&gt;desgarrada la camisa cae al suelo,&lt;br /&gt;el cuerpo del poeta está desnudo,&lt;br /&gt;su dignidad es pisoteada,&lt;br /&gt;los lugares más íntimos son violados,&lt;br /&gt;la canalla hurga sus ingles, axilas, escroto,&lt;br /&gt;buscando armas en el recto y en la boca.&lt;br /&gt;Con las piernas separadas,&lt;br /&gt;las manos abiertas, los brazos en alto,&lt;br /&gt;vituperado por el ejército,&lt;br /&gt;Neruda desnudo pide clemencia.&lt;br /&gt;“Soy Neruda, el poeta” grita,&lt;br /&gt;“Premio Nobel de Literatura”&lt;br /&gt;Nada hace. Sometida&lt;br /&gt;a idéntica exacción su mujer,&lt;br /&gt;la de las blancas colinas,&lt;br /&gt;Neruda llora.&lt;br /&gt;Nunca hubo tal deshonra para Chile&lt;br /&gt;como la que viviera&lt;br /&gt;la poesía del mundo en ese día,&lt;br /&gt;cuando a Pablo Neruda,&lt;br /&gt;voz de la luz, alma planetaria,&lt;br /&gt;cubriera con sevicias la canalla mercenaria.&lt;br /&gt;Insultados por un ejército de bandidos&lt;br /&gt;Neruda, Chascona y Araya se dan las manos.&lt;br /&gt;Los tres se dan las manos, y lloran.&lt;br /&gt;El bardo comunista, viejo, cansado&lt;br /&gt;de vuelta de todas las persecuciones&lt;br /&gt;y de todos los honores,&lt;br /&gt;desnudado al borde de una ruta&lt;br /&gt;cree que ha llegado la hora de su muerte&lt;br /&gt;y dice a su esposa:&lt;br /&gt;“¿Así será entonces nuestro fin, Patoja?”&lt;br /&gt;y apoyando en sus lágrimas las propias,&lt;br /&gt;por tercera vez, Neruda llora.&lt;br /&gt;Finalmente,&lt;br /&gt;los infames hastiados de su propia cobardía,&lt;br /&gt;agregando sarcasmos e insultos a la gracia&lt;br /&gt;dejan partir a las tres víctimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DUELO DÉCIMO QUINTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Señora Matilde!, grita&lt;br /&gt;La muchacha de la Hostería Santa Elena,&lt;br /&gt;desde la puerta de la casona.&lt;br /&gt;“¡Don Pablito la está llamando de Santiago!”&lt;br /&gt;Las dos mujeres corren al teléfono del Hotel.&lt;br /&gt;Matilde escucha, empalidece,&lt;br /&gt;se cubre de arrugas,&lt;br /&gt;incertidumbre, miedo, espanto…&lt;br /&gt;“Venga inmediatamente” dice Neruda,&lt;br /&gt;“Mientras dormía, un doctor me colocó &lt;br /&gt;una inyección en el vientre. No sé por qué,&lt;br /&gt;ni para qué lo ha hecho.”&lt;br /&gt;El mar murmura enlutado:&lt;br /&gt;“Un veneno… Lo están matando”&lt;br /&gt;En menos de dos horas llegan a la clínica&lt;br /&gt;Neruda tiene el rostro enrojecido:&lt;br /&gt;el punto de clavada de la inyección mortal&lt;br /&gt;es una mancha carmesí bajo el estómago.&lt;br /&gt;Afiebrado, el poeta agoniza,&lt;br /&gt;mientras que en el aeropuerto chileno&lt;br /&gt;el avión mexicano prepara la partida&lt;br /&gt;autorizada para el día siguiente.&lt;br /&gt;En la pieza 406&lt;br /&gt;se está instalando la muerte...&lt;br /&gt;Un médico que nadie conoce&lt;br /&gt;se deshace de Manuel enviándolo&lt;br /&gt;a un barrio aledaño a comprar&lt;br /&gt;un medicamento…&lt;br /&gt;En la pieza 406&lt;br /&gt;Neruda agoniza en los brazos&lt;br /&gt;de su esposa y de su hermana.&lt;br /&gt;En el camino, Manuel es secuestrado&lt;br /&gt;torturado e ingresado &lt;br /&gt;al Estadio Nacional.&lt;br /&gt;“Ten cuidado que no te maten también”&lt;br /&gt;le había dicho el poeta.&lt;br /&gt;En!la!pieza!406,&lt;br /&gt;a las diez de la noche&lt;br /&gt;Pablo Neruda muere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZDZPCHNZr9k/TtjjBdFUgNI/AAAAAAAAE7E/mUJIre7YTuY/s1600/4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="524" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZDZPCHNZr9k/TtjjBdFUgNI/AAAAAAAAE7E/mUJIre7YTuY/s640/4.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN ROSA BARRERE &lt;br /&gt;(Posadas-Misiones-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del maestro Confucio: “No son las hierbas las que sofocan al grano, sino la negligencia del cultivador”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AYER, CUANDO TE FUISTE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rutina y la resignación traen consigo algunos beneficios: Cada objeto permanece en el mismo sitio de ayer, la factura de la luz sigue inmóvil dentro del cajón que la resguarda, la ropa huele a limpio, nuestra alacena tiene lo indispensable (nada que corretee hacia el derroche, acordáte que vivimos de un sueldito), voz cantante, impresa a fuego dentro de mi oído que llega desde la boca de Esteban, mi agotador consorte, a los efectos de que yo no gaste en fruslerías. &lt;br /&gt;Durante treinta años hice  tan buena letra, que olvidé aquello que fueran mis metas personales: aprender a reparar cuadros, estudiar portugués y chino, caminar descalza por la cuneta de mi casa cuando cae la fina y dulce lluvia de primavera, hamacarme en mi silloncito y perder horas y horas mirando por milésima vez las fotografías de mis nietos, o dejar la casa en silencio porque el silencio me permite silenciarme.&lt;br /&gt;De repente miraba el reloj y corría como loca a armar la comida ya pensada, estirar el mantel, quitarme el delantal y sacar los ruleros de mi pelo a tirones. Antes de casarnos, Esteban – del que yo estaba enamorada desde la cabeza al último dedo del pié – estipuló algunos reglamentos, que yo creí por entonces que eran caprichos de soltero sin apuros: “No me gusta que mi esposa ande con ruleros, se ponga crema en la cara antes de dormir, use chinelas entre casa o batones con olor a grasa de cocina”. En ese instante de  intenso enamoramiento, lo tomé como broma. No podía ser cierto que mi hermoso, radiante árbol navideño, inteligente y tierno, mi Esteban, hablara en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me equivoqué. Durante los embarazos, las maternidades, las adolescencias de nuestros hijos y las dificultades cotidianas, nunca tuvo tiempo para mí. Cumplido eficazmente el rito del sexo, pegaba media vuelta y roncaba a placer, con el deber cumplido. Yo miraba mi eterno cielorraso empañado por mi semanal lagrimeo y frustración y calculaba si había suficientes naranjas en la heladera para exprimir su jugo matinal. Todo ordenadito, como le gusta a mi dueño, pero rebelada porque no existe un manual que les enseñe que el sexo a secas mata si no viene aderezado con pizcas de sensualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer certifiqué el cambio que una esposa para siempre descubre sin que una pitonisa se lo augure. Esteban era otro. Tardaba eternidades en el baño y cantaba bajo la ducha. Me miraba. Sí, me miraba…pero con lástima. Me agradecía el desayuno y salía atropellando sillas con un chau que resonaba como un “no me esperes levantada porque no vengo a cenar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo tiempo, me detengo frente a su escritorio. El sobre  está escrito con su letra. Dirigido a mí. Lo abro sin temblores. Hace tanto que nada me hace temblar. Dice así: “Yo entiendo que esta carta te hará doler. No volveré esta noche ni ninguna más. Me enamoré, Luisa. Me enamoré de la persona más diferente de vos que haya en esta tierra. Es curiosa, inestable, ríe por todo y se chupa el dedo por la noche, como una nena. Tiene físico para regalar, así que está segura de llegar a actriz. Le encantan las novelas de T.V. y cree que Sócrates es nombre de perro. No te preocupes por lo económico. Haremos un divorcio sin peleas, porque te conozco y sé de tu lentitud para tomar decisiones. Creo que tu apatía permanente, tu desgano eterno han sido culpables de mi alejamiento. No sufras, por favor. Me hago cargo de cuánto te costará recuperarte sin el rigor de mis ideas. Cuídate para que nuestros nietos no te vean envejecer mal. Llámame si estás en emergencia. Como se despiden los españoles, ¡Salud y pesetas!&lt;br /&gt;Ernesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estoy a punto de doblar la carta, y guardarla, esa vieja, olvidada cosquilla se pone en marcha. La arrugo. La echo al piso desdeñando el cesto de papeles. Corro al baño. Lleno de agua la bañadera y la riego de sales perfumadas. Me sumerjo entera y canto a grito pelado. Coloco los ruleros, me perfumo, se desliza la crema prohibida, uso mi amada ropa hindú y salgo al patio tan feliz y cambiada que me desconoce hasta el gato.&lt;br /&gt;Como regalo de bodas, le haré llegar un libro que sí existe sobre la sensualidad. Fin de una etapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-l9IbeucCpNA/TtjjdJxeCfI/AAAAAAAAE7U/QU981CPTChI/s1600/6.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-l9IbeucCpNA/TtjjdJxeCfI/AAAAAAAAE7U/QU981CPTChI/s640/6.jpg" width="528" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IVÁN MORA MARTÍNEZ &lt;br /&gt;(Alicante-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ÚLTIMO ATLANTE (Novela)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El antiguo relato reza así: escucha o Sócrates un relato que aunque extraño, es desde luego autentico, sobre un imperio grandioso y extraordinario donde un día moró una avanzada civilización. De esa manera hace 2400 años, Platón presentó uno de los más grandes misterios de la humanidad a través del Critias y el Timeo. En esos diálogos el filósofo griego describe el continente desaparecido de la Atlántida, una tierra utópica que en sólo un día y una noche fue engullida por el océano. En ella, una sociedad extremadamente avanzada a su época convivía en paz y harmonía, gozando de las maravillas paradisiacas que abundaba en cada pequeño rincón. Multitud de especies animales acompañaban a sus habitantes, palacios de oro, marfil y plata se alzaban con sus reyes al frente. Contaban con manantiales con aguas frías y termales y hacían uso de la electricidad. Sus moradores eran excelentes marineros y navegaban por las aguas de todo el mundo antes de corromperse por su propio poder.&lt;br /&gt;Aquellos relatos de Platón se sitúan aproximadamente 350 a A.C., quizás el pensador heleno no fuese consciente en aquel momento del enigma que se desataría en torno a ellos muchos siglos después. Desde comienzos del siglo XX, muchos han sido los investigadores en partir en búsqueda de aquel mítico continente sepultado por el agua. La veracidad que otorga Platón a sus relatos, ha provocado que la carrera por encontrar algún rastro de la Atlántida se haya incrementado en los últimos tiempos. Del mismo modo son decenas de cientos de libro en los que se abarca el misterio de la Atlántida así como las civilizaciones perdidas. Algunos de ellos, con ciertas tendencias ocultistas, en su ímpetu por defender la tesis de la Atlántida se remontan a una supuesta cadena de iniciados en los que se ha transmitido de generación en generación, algunas de las claves de las civilizaciones perdidas. Con los años nos hemos acostumbrado al triunfo constante del racionalismo, pero al mismo tiempo la creencia de una supuesta madre de todas las civilizaciones no hace más que crecer entre muchos investigadores. Durante siglos, millones de personas han depositado su fe en doctrinas religiosas íntimamente relacionadas con la creencia en civilizaciones desaparecidas. Una parte de ese bagaje argumental está construido por suposiciones carentes de valor científico, pero apoyado por las creencias de una sociedad en parte dogmatizada. De la misma manera la ciencia ha ignorado o no ha reconocido, algunas investigaciones llevadas a cabo acerca de la Atlántida, el origen de las civilizaciones y puede que de hasta la vida. Son muchos los investigadores que han dedicado sus vidas a seguir los rastros del continente perdido mediante las descripciones de Platón, algunos de ellos llegando a reunir suficientes pruebas para al menos continuar la búsqueda de las huellas de la Atlántida y de los atlantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los investigadores inmersos en la búsqueda de pistas del continente perdido, no reconocen hallarse envueltos en dicho proyecto. Puesto para algunos de ellos, la carencia de pruebas científicas convertirían sus investigaciones en algo ficticio. Otros tantos se muestran escépticos con el misterio que envuelve todo lo relacionado con la Atlántida. Pero los que realmente investigan  profundamente, alegan nuevas pistas en el relato de Platón, ya no sólo en lo sucedido y su historia, sino incluso con sus supervivientes.&lt;br /&gt;George Erikson, en su libro “Atlantis in America”, sostiene que algunos atlantes sobrevivieron al cataclismo de su tierra, huyendo y refugiándose en Centroamérica y Sudamérica. Refuerza su teoría a causa de los cambios arquitectónicos de los Maya en sus esculturas, a lo cual atribuye la influencia de los atlantes supervivientes. Antiguas leyendas Maya, describen la llegada por mar de nuevos pobladores llegados para fundar una civilización. Es curioso cuanto menos, que las leyendas Incas coincidan en ese mismo aspecto refiriéndose a nuevos habitantes también llegados por mar.&lt;br /&gt;Durante todos estos años las investigaciones buscando el rastro de la Atlántida se han multiplicado. Muchos de estos investigadores no comparten la teoría de Erickson, pese a también buscar indicios de vida antigua en las aguas del Atlántico. Manejan dos teorías, la de un gran terremoto que la hundió hace ya 11500 años, o incluso la del impacto de un cometa contra la Tierra que origino un cataclismo sin precedentes acabando con todo rastro de vida. Esas teorías desecharían totalmente la hipótesis de unos posibles supervivientes.&lt;br /&gt;Las investigaciones llevadas a cabo, han abarcado gran parte del Atlántico e incluso algunas zonas del Mediterráneo. Las Bahamas, Yucatán y la costa de Cuba, han sido las zonas donde los investigadores creen haber  reunido suficientes pruebas para pensar en una enorme extensión de la Atlántida, abarcando diferentes puntos del océano dada su dimensión.&lt;br /&gt;Las Bahamas es uno de los lugares donde con más indicios se cuentan, corroborándolo multitud de investigadores. En Yucatán aún se cree que perduran herederos de aquellos atlantes supervivientes. Los esqueletos encontrados en unos antiguos cenotes, delatan una antigüedad entre 8000 y 13000 años situándolos entre los más antiguos de toda América. Algunos investigadores atribuyen esos esqueletos a antiguos atlantes, sus rostros son diferentes a todos los encontrados anteriormente, posiblemente de pobladores llegados a Centroamérica. Eso fragmentos de historia sin explicación, refuerzan enormemente la teoría de que ciertamente pudo haber supervivientes que escaparan a tiempo de la Atlántida. Al menos lo que sí demuestran es que hubo unos pobladores totalmente distintos a los conocidos hasta hoy.&lt;br /&gt;Una de las claves parece encontrarse en la costa Oeste de Cuba. La investigadora oceanográfica Paulina Zelitsky, mientras llevaba a cabo parte de una investigación entre Yucatán y la península cubana de Guanahacabibes, descubrió los restos de lo que podría ser una  ciudad de unos 6000 años de antigüedad. Entre esos restos se encuentran unas estructuras con formas geométricas enormes, instaladas de una manera perfecta que difícilmente se podría igualar hoy en día por el hombre. Todo ello se encuentra a una profundidad de unos 700 metros, lo cual dificulta enormemente la tarea de investigación. Entre las mismas se ha podido apreciar lo que parecen pirámides sumergidas, pedestales, grabados en sus piedras e incluso lo que podría ser un gran reloj solar, todo ello contrasta con la geología del lugar sin dar ninguna explicación lógica de su paradero allí. Esto, no hace más que alimentar la leyenda de cualquier tipo de civilización antigua engullida por algún fenómeno desconocido, pero que contaban con una tecnología impropia para la época.&lt;br /&gt;Puede que todas estas investigaciones alcancen una dimensión sin precedentes, debido en gran parte a un visionario de nuestros días llamado Edgar Casey. El norteamericano, anuncio al mundo que en uno de sus sueños ha descubierto el paradero exacto del continente perdido. Con ello alega saber las paradisiacas características de esa tierra y sus gentes. Afirma que sus moradores dominaban la cirugía con rayo laser, contaban con naves que navegaban por aire y bajo el agua, utilizaban gases con los que podían levantar enormes piedras para construir templos. También afirma, que disponían de unos poderosos cristales que concentraban la energía del sol, proporcionándoles, luz, calor y electricidad. Casey se hizo muy popular con sus predicciones en los años 30 y 40, llegó a pronosticar datos acertados sobre la primera y segunda guerra mundial, la caída de la bolsa de Nueva York y la independencia de la India. Todo ello le llevo a ser respetado en todas cuantas predicciones formulara. Casey dio numerosas pistas sobre la ubicación de la Atlántida, seguidas hoy en día por muchos investigadores. Pero también predijo que en 1968 la Atlántida reflotaría a la superficie, evidentemente se equivoco en ello. Aunque sorprendentemente en 1969, en las aguas de la isla de Bimini, frente a la costa de Florida, será descubierta una formación rocosa a la que se le dio nombre de Carretera de Bimini, y respecto de la cual aún se discute si se trata o no de una construcción humana.&lt;br /&gt;Pero ¿y si todo fuera una invención de Platón?, tal vez solamente el filosofo griego buscara reflejar una Atenas con las virtudes que le gustaría que contara en su época. Podría ser, pero en distintas partes del fondo marino se encuentran restos de ciudades antiguas y eso es concluyente. Se puede ser escéptico o no, pero no se puede negar la realidad. Las investigaciones siguen revelando datos con los que tarde o temprano se terminara por conocer la verdad del origen de las civilizaciones. Platón hace constar que su desaparición es provocada por su  arrogancia al explotar las condiciones naturales del continente. Puede que hoy en día compartamos la arrogancia de aquellos seres, pudiendo hacer que se desencadene una hecatombe natural como la que engulló esa tierra.&lt;br /&gt;Por otro lado cabe pensar la posibilidad de que de haber sido así, de haber existido la mítica Atlántida, por qué no iba haber supervivientes de aquella catástrofe que condenó a laisla.                                                                                                                                                                 En el Ultimo Atlante emulamos la historia de uno de ellos. De un atlante en nuestros día. Un superviviente que ha sido heredero de aquella extinguida raza, por cuyas venas corre la sangre de esos seres que parecían avanzados en miles de años a su época, y ahora tiene que sobrevivir a la sociedad actual.&lt;br /&gt;“El simple aleteo de una mariposa puede desencadenar un huracán  en el otro extremo del mundo” (teoría del caos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-KX44c0KDPWc/TtjjiYSRQMI/AAAAAAAAE7c/pOOF4GfvhV0/s1600/7.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="416" src="http://1.bp.blogspot.com/-KX44c0KDPWc/TtjjiYSRQMI/AAAAAAAAE7c/pOOF4GfvhV0/s640/7.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ZURELYS LÓPEZ AMAYA &lt;br /&gt;(La Habana-Cuba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EQUILIBRIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos las paredes de otro siglo capaz de sorprendernos. Leyendo a Tagore es que despierto de la encrucijada donde los hombres no deciden el final de un país, sino el comienzo de una permanencia. Es este el equilibrio que pensaba alguna vez desatar. Equilibrio que germina con cierta música en mi oído, cierta nostalgia como minúsculos habitantes que aún creen en toda palabra domesticada. No me excluyo de este devenir hacia la otra mitad del mundo. Me conformo con salir de una cueva hacia otra cueva por donde vuelan traviesas las gaviotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PARED&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos un árbol. Jugué hasta cansarme las piernas. Jugué y recité poemas sobre las familias, sobre la soledad del hombre que no resiste su rostro. Jugué entre mis cenizas hasta donde pude. La pared no tiene un nombre común mientras la mires como una pared. No supe andar descalza por mi piso. No supe encontrar el árbol que sembramos en tu patio. Árbol que fue cortado sin piedad. Sin luz pequeña en las manos cortantes. Fui toda pieza de un círculo abstracto. Marco de cuadro en galería. La pared no tiene un nombre común mientras la mires como una pared. Tuvimos un árbol. Triste convertir sus hojas en esqueleto de árbol que sufre la ausencia. Es mentira que muera o deje de crecer. Es mentira que saques de tu cama mis olores. Es mentira el país con sus monedas falsas. No muevo mi esqueleto para que lo abandones como si fuera un árbol. Es mentira mi ausencia en tu pecho. No huimos como si fuésemos la palabra que no se quiere oír. No soy la palabra ni nada al alcance de tu pared. Soy el árbol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL FARO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer fuimos amantes apacibles. Tiernos amantes apacibles como ninguno en esta época. Vuelvo de entre las esquirlas de mi cuerpo, del mar y su ventisca  que insiste en atrapar mi duelo hacia la noche. Pude fabricarle al niño un barco de papel que se desmorona con la lluvia. Pero insisto y el barco de papel no se hunde. La arena soporta todo el tiempo mi espera. Cuerpo lastimado e indemne. Vuelvo desde las monedas que alguien guarda. En mi isla han puesto nuevas estatuas que roen el devenir, el credo y la distancia de alguien que huye, el tiempo miserable que pasa. Seguiremos siendo los amantes apacibles de toda una ciudad. Alguien hace estatuas por placer. Sentada en la arena me despido de los amigos que no han llegado. Por esa forma de disecar sus cuerpos, de desnutrirlo todo es que me confundo. Me escondo y miro sus tatuajes de los ochenta. Amigos míos. Cada noche que escapas de la isla viene siendo la misma en Nueva York o la Habana. No a las estatuas. No al mar que come de tus piernas. Seguiremos sentados sobre el muro. Seguiremos siendo los amantes apacibles.  Tus besos han renovado mis escamas y pude fabricarle al niño un barco de papel. Barco de papel que se desmorona con la lluvia. Pero insisto y el barco de papel no se hunde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL JARDÍN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siembro un jardín cada día. Miro crecer el jardín con triste placer de no saber si la tierra soportará el amor con que siembro. La tierra es seca y llena de piedras que buscan hacer un camino. Recojo las piedras para ver crecer nuestro jardín. Quito las orugas de mi rosa y salgo cansada del intento. No es el tiempo que pasa mientras se hace un jardín, es el dolor de la rosa con orugas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siembro un jardín cada día. Sé que no hallaremos el lado opuesto de las migajas, ni el por qué de mis manos que insisten en limpiar la tierra de sus piedras. Una piedra es la muestra del camino que volverá a ser útil para el caminante. Una piedra es el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siembro un jardín cada día. Cada semilla traerá el placer de verlo crecer sin mentiras. No será mi jardín el poder de una cosa sobre otra. Será bienvenido a la isla que hacemos minuciosamente dentro de esta casa. Mi isla es este jardín inmenso que crece sin mentiras, sin intercambio de monedas. Miro crecer el jardín con triste placer. No sé si la tierra soportará el amor con que siembro. Siembro un jardín cada día. Será un bosque mi jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA SILLA DEL PODER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve una silla que daba vueltas como un carrusel.&lt;br /&gt;Sentada miro como se deshacen los papeles inútiles,&lt;br /&gt;aunque inútil es la silla que rota a mí alrededor.&lt;br /&gt;Dar vueltas nos alcanza a subir sobre imágenes abstractas.&lt;br /&gt;Tuve la luz en mis manos para regalar pero no regalé la luz.&lt;br /&gt;Merecerla implica ser buenos con ella en el camino,&lt;br /&gt;implica no subir a la cima con cadáveres en la suela del zapato.&lt;br /&gt;La silla da vueltas como testigo ocular,&lt;br /&gt;como testigo del poder que hace guardar silencio.&lt;br /&gt;Hay quieres odian la luz que sale pura hacia fuera,&lt;br /&gt;buscan tijeras afiladas.&lt;br /&gt;Tuve una silla que daba vueltas,&lt;br /&gt;mientras la probaba sentía el cuerpo desvanecer.&lt;br /&gt;Dar vueltas nos alcanza a subir entre imágenes abstractas,&lt;br /&gt;nos puede confundir el lugar&lt;br /&gt;incluso,&lt;br /&gt;creernos dueños del polvo que huye del camino.&lt;br /&gt;Apenas pensaba:&lt;br /&gt;Un día no habrán sillas que rueden a tu alrededor,&lt;br /&gt;ni siquiera el polvo en ellas para rodarlas nuevamente.&lt;br /&gt;La silla guarda el tiempo,&lt;br /&gt;el cuerpo agujereado por minúsculos espejos,&lt;br /&gt;como quien respira afable a la entrada de un circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL SALTO DEL PEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer fui el pez,&lt;br /&gt;sentí mis escamas a través del tiempo.&lt;br /&gt;Pude mirar con ojos casi de vidrio la distancia,&lt;br /&gt;pude involucrar la paz de todo lo que viene.&lt;br /&gt;Nadie puede remover lo quieto,&lt;br /&gt;las palabras son el sitio permanente,&lt;br /&gt;el salmo de quien las posee.&lt;br /&gt;Pude ser más que el pez.&lt;br /&gt;Mover lo quieto implica el desorden,&lt;br /&gt;el miedo a decir nos desvanece.&lt;br /&gt;Somos el sentido de las cosas sobre el agua.&lt;br /&gt;Ayer fui el pez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DENEGADOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajes, remesas familiares. Eso tiene un nombre apócrifo o narcótico. Pasaporte, seguro de vida, sello de diez pesos convertibles. Agencia DHL si olvidas los papeles necesarios. Fotocopias recientes de las páginas uno y dos, cuños sin discurso del por qué se viaja a otro minuto de vida, perfume y cascarilla debajo del zapato, flores amarillas y azules para cruzar el mar. Cruz en la espalda por si ese día coges el virus de la demencia. Demencia no es viajar sin seguro de vida hacia lo desconocido. Demencia es vivir sin viajar hacia lo desconocido. Viajes, remesas familiares. No se tira la muchacha debajo del camión con papeles que dicen Denegado, se tira en una balsa hecha de corcho y cámaras del camión. Luego aparece su rostro en los arrecifes. Muchacha que sueña con viajes y remesas familiares. Hoy yace con mordiscos de peces salvajes en la bahía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL OBRERO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No seré hormiga muerta en la arena de mi calle, donde los obreros luchan la madera de su casa, la arena será la mezcla del hotel o de la casa que lucha el obrero. No seré la hormiga muerta por un ciclista, el ciclista será un asesino que nunca cumplirá su condena, irá entretenido, pensando en la casa que ve construir, que sería bueno si fuera su casa la casa del obrero. Pisa a la hormiga. Yo. Y no quedo en su goma vieja de bicicle abandonada, quedo en la arena de playa como una hormiga insignificante. Podré ser una hormiga muerta, estaré en una de las paredes que el obrero luchó para su casa, pero no quiero ser hormiga muerta en la pared del obrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MESA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno percibe el grano de maíz sobre la mesa, percibe la cebolla que impulsa lágrimas de cocodrilo sobre la mesa. La carne de comer sobre la mesa se vuelve flaca en la sartén. Carne traída del buey muerto entre los rieles.  Pasa un leñador, ha muerto un buey en una de las curvas. Uno percibe el grano de maíz sobre la mesa, percibe la cebolla que impulsa lágrimas de cocodrilo sobre la mesa, no ha muerto nadie. La carne de comer sobre la mesa desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PESCADOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay tijeras que corten la soga de mi cuello frente al mar, no hay lancha esperando al viejo pescador semidesnudo, hay soga con nudo alrededor de mi cuello, no tijeras ni lanchas esperando al viejo pescador que sabe. Pudo un hombre cruzar sin soga alrededor de su cuello, pudo resistir un hombre y cruzar sin soga frente al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA SOLEDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad es parte del encierro,&lt;br /&gt;los payasos sonríen sin maldad,&lt;br /&gt;tú sonríes esperando encontrar la respuesta perdida,&lt;br /&gt;adaptando el cuerpo a todo lo que nos nutre, &lt;br /&gt;lo que nos hace pertenecer a las cosas.&lt;br /&gt;La soledad nos absorbe en un código de miedos,&lt;br /&gt;de mentiras que hacen comenzar el día entre la niebla,&lt;br /&gt;entre el mágico solsticio de la pesadumbre, &lt;br /&gt;de la lógica aventura inexplicable.&lt;br /&gt;La soledad nos cuelga del armario&lt;br /&gt;luego de padecer insomnio,&lt;br /&gt;y trasmutamos como osos infelices,&lt;br /&gt;osos infelices tras las rejas.&lt;br /&gt;Viajar nos hace resolver la añoranza del que viaja, &lt;br /&gt;nos hace cómplices del tiempo perdido, &lt;br /&gt;arrastra nimiedades de soledad,&lt;br /&gt;nos incorpora la nostalgia del que mira sin ver&lt;br /&gt;al otro lado del tiempo que se pierde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA CIUDAD &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad se empina entre maquetas,&lt;br /&gt;sobra impredecible del tiempo,&lt;br /&gt;madera superpuesta mientras cae la lluvia imprevista.&lt;br /&gt;Somos colores pálidos que atraviesan el polvo,&lt;br /&gt;la sed de sobrevolar la mágica escultura.&lt;br /&gt;Mirarla nos aparta de los ángeles, &lt;br /&gt;agua de fosas que atraviesan el templo de Infanta,&lt;br /&gt;noche que nos viste los ojos con sus luces de agua.&lt;br /&gt;La ciudad es el límite que nos abraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REGRESO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo de los rieles entre los puentes, &lt;br /&gt;busco el lago que vimos,&lt;br /&gt;abrazo el tiempo que pasa inquieto por mi cabeza&lt;br /&gt;y devoro tu piel.&lt;br /&gt;El temor a la isla viene desde los muros,&lt;br /&gt;y los muros son la marca del tiempo que vivimos en una isla,&lt;br /&gt;los muros son la forma de sostener las manos,&lt;br /&gt;los nombres rayados en ellos por las parejas,&lt;br /&gt;el equilibrio anclado de corsarios y piratas&lt;br /&gt;que escondieron sus tesoros.&lt;br /&gt;Vuelvo de los rieles entre los puentes,&lt;br /&gt;me rayo la piel a tu regreso como una promesa&lt;br /&gt;de no dejar la isla como los poetas dejan las islas.&lt;br /&gt;Los muros son la espalda del cuerpo cansado, &lt;br /&gt;el límite del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUERTE DE LEZAMA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si al lado de tu muerte, al lado mío,&lt;br /&gt;me descubro y de pronto te apareces,&lt;br /&gt;veo mi espacio tuyo y sin permiso&lt;br /&gt;veo tu muerte y veo que es mi muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque al decir Virgilio que tu hechizo&lt;br /&gt;es tu muerte descanso y es tu vida,&lt;br /&gt;solo me queda verte sin la muerte,&lt;br /&gt;y pensar que por verte soy la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada extraño, ni amargo, ni escondido,&lt;br /&gt;tu encierro fue un trópico sangrando,&lt;br /&gt;fue la isla con nombres y apellidos,&lt;br /&gt;fueron monedas sólidas tus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu hambrienta seriedad también te quiso,&lt;br /&gt;tu viajar inconsciente y tus locuras&lt;br /&gt;me devuelven otra vez a Paradiso&lt;br /&gt;sin que se vuelva tierra tu figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-seDhgEk2bEg/Ttjj0zzWt6I/AAAAAAAAE7s/N3n2gWqV8lw/s1600/9.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="476" src="http://2.bp.blogspot.com/-seDhgEk2bEg/Ttjj0zzWt6I/AAAAAAAAE7s/N3n2gWqV8lw/s640/9.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GREGORIO ECHEVERRÍA&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AZUL DE PIEL Y ARENA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La brisa crepuscular se despereza sin urgencias entre el picor del duraznillo y la frescura de las alfombras de trébol y raygrass. Un poco más hacia el poniente la impaciencia del ají arremete contra el rubor de las matas de cilantro y peperina, ignorando por su parte los remolinos que remezclando la resina de las araucarias con la melaza del blueberry y la retama se zambullen a escondidas en la correntada renegrida. Zumbidos y perfumes ruedan enlazados en un amasijo de tentaciones y promesas sobre la arena de la orilla, salpicado todo por las primeras sombras y la premura de las truchas que emprenden vuelos atrevidos en procura de la nube de mosquitos y comejenes tontamente vibrando como la caldera de la barcaza al cruzar el lago de una orilla a otra sin saber en verdad cuál es su rumbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bullicio denso de ese silencio premonitorio lo incita a la modorra. Pero ya el olfato se enlaza con sus tímpanos medio desafinados y la aspereza de lengua y de papilas  percibe sin emoción su saliva espesa y tibia que le resbala pecho abajo trazando itinerarios salados de lujuria. Es tiempo de dormir aunque el entorno conspira para rejonearlo con mil sensaciones fuera de lugar en esas latitudes, a una hora en que se cierran ya las chicharras y los grillos. El silencio percute contra las hojas de liquidámbar y las agujas de los pinos. El silencio es una prolongada frustración de élitros y plumas aunando vibraciones en una coreografía muy loca de hipérbolas y catenarias dibujando sus aromas y provocativos sudores en azules y amarillos y naranjas o índigos que espesan paso a paso golpe a golpe la majestad irrespetuosa del ocaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mareadas las brújulas y desjarretadas las clepsidras, solo el scherzzo del viento deslizándose entre las ramas separa los compases de la vida de entre la melodía del silencio. Cuando imagina que debiera echarse de rodillas ante la sombra oscura de la montaña apenas esbozada por el contraluz del plenilunio, se encuentra en cambio rodando entre el musgo húmedo y la arena aún caliente del anochecer ya cerrado. Sin pensamientos y sin dudas. Atento nada más a ese otro latido que sin apremio se le pega a la piel escurriendo entre su pecho y las capas más profundas de ese misterio. Misterio que deja de ser ajeno al instante de rozar con sus labios ardidos de fiebre la superficie azulada del tatuaje que se abre a su sed como una cábala infinita. ◊&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Rojas 17 de noviembre 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-flGEALxuZfk/TtjjX9WN8pI/AAAAAAAAE7M/EAqOgAgNUZ4/s1600/5.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-flGEALxuZfk/TtjjX9WN8pI/AAAAAAAAE7M/EAqOgAgNUZ4/s640/5.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRACIELA MATURO &lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TROMPIFAI&lt;br /&gt;Rolando Revagliatti&lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espíritu de juego, y un ligero escepticismo de fondo parecen presidir la poesía de Rolando Revagliatti, volcada al doble y a ratos confluyente cauce de la poética y la humorística. Ambas vías, decía Macedonio Fernández, son igualmente desestabilizadoras de las rutinas mentales y la habitualidad del vivir. &lt;br /&gt;Desde luego, no es necesario pensar que el juego es expresión de frivolidad o descompromiso. Como este libro lo muestra, puede haber en él un trabajo de incesante descubrimiento, sorpresa y recreación, en este caso ejercido sobre la base del cine, ese gran arte del siglo Veinte que ha reunido y reformulado a las artes todas. &lt;br /&gt;Es éste un libro singular, construido metódicamente como escritura que parte de filmes, consignados en forma puntual, que abarcan ochenta años de cine. Es en cierto modo una “historia” del Séptimo Arte, pero también una cierta revisión sesgada  de la vida contemporánea, nuestra vida, la vida del autor.  Los jóvenes descubrirán y gozarán en estas páginas un tramo que desconocen, los que hemos vivido esos años, y conocemos la mayor parte de esa filmografía, disfrutamos duplicadamente de este revival.  Pero no se malentienda lo que digo. Revagliatti no hace una descripción ni un comentario crítico de las películas que menciona.  Su creatividad, inteligencia y humor se ejercen sobre la imagen visual como punto de partida para una síntesis imaginaria o reflexiva, siempre sorprendente. &lt;br /&gt;Es oportuno recordar que Rolando Revagliatti es psicoanalista, cursó estudios de cine y ha tenido experiencia actoral y directiva en el teatro, además de ser un obstinado espectador de cine, y sobre todo un poeta.  Esa multiplicidad de experiencias se  muestra en Trompifai,  donde exhibe su conocimiento de todo el cine especialmente europeo y americano del siglo transcurrido, su amor por la imagen que fulgura en la pantalla, y  su  privilegiada capacidad de gozador y analista de imágenes,  sucesos y  expresiones  que no pertenecen sólo al cine sino a cada instante de la vida. &lt;br /&gt;Su escritura coloquial, despeñada sin interrupciones pero también ceñida y sobria cuando su intención lo requiere, afronta el riesgo de caer en el facilismo, del que sale airosa, y elude a conciencia el desborde afectivo,  la complacencia, el engolamiento. Sus poemas, generalmente breves, recorren el cine mudo y algunos  realizadores de los años 30 y 40, extendiéndose a décadas recientes. La edad del autor nos parece mayor a la que realmente tiene, hasta tal punto se apodera de una atmósfera anterior a su propia infancia, y se muestra  capaz de capturar  ese especial “encanto del  pasado reciente” de que hablaba  Bioy Casares. Todo adquiere una implícita connotación  infantil, adolescente y familiar para este visor que se pretende impávido. Remueve emociones, pese a su temple crítico y su ironía.&lt;br /&gt;Este libro es uno de los cuatro  que Revagliatti ha dedicado al cine. Ante cada film, tiene el don de sintetizar un clima, resumir una narración o penetrar el sentido con una frase. Su discurso, a imitación del “discurso fílmico” varía el enfoque, el encuadre y la velocidad, como lo haría un director de cine. También se evidencia esta inclinación en el recurso a procedimientos cinematográficos como la fusión, la detención, etc.&lt;br /&gt;Los juegos de imágenes se superponen a los juegos de palabras en esta sucesión de experiencias que no son meramente las de un receptor sino las de un creador que continuamente organiza y recrea, interfiere con su propia voz, su pensamiento o su salida de tono. Es un histrión que se muestra y se oculta.  Su cultura cinéfila le da pie para la introspección, la reconstrucción de la adolescencia, la vida familiar, erótica, artística, desde una mirada ubicua y  perspicaz.&lt;br /&gt;No todo es visual, evidentemente,  en estos textos.  El lenguaje, que pasa por el habla ciudadana en todos sus matices, se hace anti-solemne y  desenfadado en grado sumo.  Próximo al humor, aborda el brusco contraste, la conclusión inesperada,  la desmitificación, el chiste, la comicidad. Lo vemos  recurrir a múltiples tonos y modalidades, como la parodia de otros textos, la recurrencia a letras de tango, boleros, catálogos, enumeraciones, noticias periodísticas, carteles publicitarios, anotaciones sueltas.&lt;br /&gt;La perspectiva –ocular o reflexiva— tiene una particular movilidad. Quien habla es un yo sólo a veces explícito, generalmente disimulado en una aparente objetividad. Pero la imagen se tiñe de matices personales, subjetivos y aun sentimentales.  Revagliatti ha frecuentado una poética muy argentina que pasa por la cultura barrial, afectiva, cultivada por letristas populares, sainetistas, o por poetas como Nicolás Olivari – uno de sus innegables maestros – o Raúl González Tuñón.  &lt;br /&gt;Toda una época aparece ante nuestros ojos centrada en el cuadrado mágico del cine. Los personajes –desde el inefable Carlitos y su antagonista Trompifai hasta los héroes del Far West o las actrices italianas— se adelantan, violan el límite inmanente del film -  a la manera de La Rosa Púrpura del Cairo- y descienden a la butaca, o bien llevan consigo al espectador que los contempla. Así ficción y realidad tienen caminos de ida y vuelta que los conectan. En algún caso son los personajes mismos los que toman la palabra. El comentarista-poeta-crítico que habla del film se apodera de las máscaras, para mostrar que no sólo repasa una posible historia del cine, sino que revisa la historia propia, y la historia toda  de este tiempo: la guerra, la posguerra, los dictadores, la represión, el exilio, los regresos, el amor, el sueño, las infracciones, la risa, el arte, los genios, la nostalgia.&lt;br /&gt;Desfila aquí el cine francés, Godard con su leve ironía y sus tonos bajos, el cine italiano, inexcusable,  con la emotividad y la risa de Tornatore o Ettore Scola, el cine sueco, con su velado moralismo, el cine norteamericano, alemán, polaco, español, latinoamericano y por supuesto argentino, desde las películas de María Duval y Golde Flami, “la buena” y “la mala”,  hasta “GATICA, ‘EL MONO’” de Leonardo Favio. Un cine ingenuo, que adquiere el encanto del pasado, un cine dramático, como lo ha sido nuestra vida. &lt;br /&gt;Creo que el tiempo es el gran protagonista de este volumen. El permanente rescate de lo anterior, la incorporación de tarjetas postales que pertenecen a una época superada, extiende considerablemente la sensación del “tiempo vivido”. Observador frío por momentos, en otros, espectador enamorado, el autor planea por encima de su creación, se resguarda, incita o participa.  Hace una nueva “función”, espectaculariza  a partir del film para dar a conocer algo de la condición humana, mientras “aquella sangre de la mujer ésta en mi cara”. Su poema “Super ocho” ejemplifica este espíritu, al ofrecer una curiosa “función” en que actores de lo más diversos cumplen roles insólitos.&lt;br /&gt;El poeta–histrión-director cierra su libro, transido de humanidad y tiempo recorrido, y el lector reprime una lágrima o una sonrisa, abrumado por el cuadro tragicómico de la vida, por el peso de la historia que el arte aligera y hace soportable. Sabe que la pasión de Marcello y Sofía se continúa en miles de copias, y que  la poesía a su turno le alcanza otro nivel de diálogo para compartir  las experiencias de la vida y la palabra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-GmzSIz6jE_o/TtjkD3AFyAI/AAAAAAAAE70/hc4VVP6Y9BA/s1600/10.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-GmzSIz6jE_o/TtjkD3AFyAI/AAAAAAAAE70/hc4VVP6Y9BA/s640/10.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAMILA FABI&lt;br /&gt;(Río Grande-Tierra del Fuego-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que se nos caen los ojos abiertos si se titula la exposición jamás expuesta en su totalidad, que se me adormece el cuerpo todo, hasta el contenido del vacío más profundo refugiado del tercer ojo abierto por poder realizar acciones opuestas y golpear golpeo lo brindado sin fuerza ni obligación, creyendo únicamente el hecho de sentirlo necesidad y sostener la lastimadura de límites-contornos colgando inquieta, saturando la estabilidad en el espacio reducido que se hace posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la lluvia se sienten respiraciones en tiempos distintos. Dos que intentan ser se desmoronan frente al estar así envuelto en papel, encuentro de una, producto de unión relativa en estallido difundido al amanecer, quien duerme chorreando sueño palpable de pie. Reinicio el surgimiento de esta habilidad que se tiene de mañana cuando el volver sobre los huecos dejados es formal, la que un desvanecimiento se centraliza en descubrir el fondo, quien atormenta la espera con una producción diminuta de desesperación hambrienta de un intenso recordatorio de vómito casi vómito casi hecho información no precisa para restablecer los ojos en el lugar correcto según quienes no soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde muy adentro me palpo hecha fragilidad,&lt;br /&gt;me siento debilitar,&lt;br /&gt;permanecer en quietud involuntaria&lt;br /&gt;sosteniendo los párpados&lt;br /&gt;y dejando mi mirada fija &lt;br /&gt;sobre una receta deseable&lt;br /&gt;que huele a culpa entre mis piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-JvtKYluJdVk/TtjkK8fzCxI/AAAAAAAAE78/U77tpfhjIzg/s1600/11.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="608" src="http://2.bp.blogspot.com/-JvtKYluJdVk/TtjkK8fzCxI/AAAAAAAAE78/U77tpfhjIzg/s640/11.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VICENTE ANTONIO VÁSQUEZ BONILLA &lt;br /&gt;(La Antigua-Guatemala)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS COLONOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy 31 de Mayo de 2144, es un día de trascendencia para el planeta y para el futuro de la humanidad. Las autoridades de la Unión de Estados de la Tierra se encuentran reunidas en el Cosmódromo Interestelar: Valentina Tereshkova; llamado así, en honor de la primera mujer que surcó el espacio en los albores de la era espacial, en un ya lejano año del siglo veinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera nave interplanetaria con colonos, sale del mundo azul rumbo al planeta sTs, recién bautizado como Neoterra, que orbita alrededor de Próxima Centauri, ubicada más allá del Sistema Solar, en la constelación del Centauro a sólo 4.22 años luz. Esta estrella difiere de nuestro Sol en brillo y en otras características, pero las condiciones orbitales del planeta al cual se dirigen los inmigrantes, lo hacen similar a la Tierra. En él confluyen las cualidades idóneas para el sostenimiento de la raza humana.&lt;br /&gt;La enorme y moderna Arca de Noé cuenta con todo lo necesario para la dilatada travesía. El viaje, de acuerdo con la tecnología actual, durará 300 años terrestres. Los viajeros que hoy parten, desde luego, no serán los que llegarán a tan lejano destino. Es más, durante el periplo se sucederán varias generaciones.&lt;br /&gt;La Tierra se encuentra sobrepoblada, ha agotado sus recursos naturales, los mares están contaminados y a punto del colapso. El consenso de los Estados determinó que es imposible que la raza humana, como tal, sobreviva. No es posible que todos los habitantes del planeta emigren y se salven de la inminente catástrofe. Pero para que la especie subsista, se dispuso que un grupo de voluntarios parta hacia ese distante planeta y lo colonicen en nombre de la Unión. Los medios de comunicación vigentes son de alcance limitado y en poco tiempo se perderá el contacto con la nave y con mayor razón con el planeta a colonizar. Es un albur que hay que aceptar.&lt;br /&gt;Los voluntarios llevan la consigna de permanecer fieles a la Unión y de transmitirles a sus descendientes las directrices a seguir, en pro de la supervivencia de la raza humana. Los científicos creen que con el tiempo se descubrirán métodos de comunicación que superen a los actuales en velocidad y alcance, así como la creación de medios de transporte que sobrepasen con creces las velocidades existentes y que la relación con la futura colonia, en todo sentido, será expedita y eficiente, siempre y cuando la raza humana aun subsista en la Tierra. Los que parten y los que se quedan lo hacen con esa esperanza y convicción.&lt;br /&gt;Nueve años después de la fecha de partida del planeta Tierra, la nave llega a los límites del Sistema Solar y se interna en las profundidades del universo, rumbo al nuevo hogar del homo sapiens. Las comunicaciones, como se esperaba, se efectúan con retardo debido a la distancia y en breve se perderán.&lt;br /&gt;Después de casi dos lustros, la naturaleza mantiene en vigencia sus normas y la mayoría de las 500 familias ya tienen hijos que han nacido a lo largo de ese lapso y que continúan adquiriendo la ciudadanía de la Unión porque su soberanía se extiende a ese medio de transporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nave es el emulo de un pequeño país, en donde la vida se desarrolla con todos sus vaivenes. Han ocurrido, además de los nacimientos, matrimonios, divorcios y muertes. Los ritos fúnebres incluyen una ceremonia especial en donde los difuntos son lanzados al espacio en cápsulas herméticas que vagarán por el universo en un viaje infinito.&lt;br /&gt;La interacción humana se da en todas las esferas. Los niños asisten a escuelas y reciben clases multidisciplinarias. La educación superior comprende el adiestramiento para la operación de la nave, la asistencia a sus moradores y desde luego, cubre la historia de la Tierra. Es ineludible que las nuevas generaciones estén enteradas de qué planeta provienen, qué se espera de ellas en el largo éxodo y a dónde llegarán sus descendientes. El civismo ocupa un renglón importante dentro del plan de estudios. Es necesario mantener en alto el orgullo de la especie y la fidelidad a la Unión.&lt;br /&gt;Han transcurrido 200 años. En el navío espacial no queda nadie que haya conocido la Tierra; para los actuales viajantes, es sólo historia. Surgen los primeros gérmenes de rebeldía e inconformidad:&lt;br /&gt;—¿Por qué tenemos que guardarle lealtad a personas que no conocemos y que ni siquiera habían nacido cuando nuestros antepasados iniciaron el viaje? —Ellos mismos, los actuales viajeros, no serán los que llegarán al final del itinerario.&lt;br /&gt;Después de 280 años el viaje se aproxima a su fin. Aquellos gérmenes de inconformidad de hace 80 años han encontrado tierra fértil y se han transformado hasta convertirse en un movimiento popular de independencia que se extendió por toda la nave. ¿Para qué le iban a guardar fidelidad a unos seres que se encuentran tan distantes, a los que para rendirles informes y esperar su respuesta, tendrían que transcurrir, en el mejor de los casos, 600 años en un viaje redondo?&lt;br /&gt;Ellos, la mayoría de ellos, pisarán el planeta que será su hogar y lo harán en nombre de una nueva nación, la propia. A estas alturas, quizás los habitantes de aquel mundo del que les habla la historia ya han sucumbido ante el cataclismo que les deparaba la sobrepoblación y el agotamiento de sus recursos. Además, ¿quién de los actuales viajeros estaría interesado en emprender un viaje de regreso?, si saben que su vida transcurriría en la nave y que el extremo de una nueva cadena de descendientes sería la que llegaría a ese planeta remoto, llamado Tierra y que quizás en ese momento sea un mundo yermo.&lt;br /&gt;Veinte años se pasan volando. Es necesario desde ya, elegir al nuevo gobierno, promulgar las leyes que regirán a la incipiente nación y al país por fundar.&lt;br /&gt;El viaje se aproxima a su final. Pronto entrarán en órbita, todo está listo en lo que a gobierno y a leyes se refieren. Es cierto que les espera un arduo trabajo, empezar desde cero, pero tienen la voluntad para hacerlo.&lt;br /&gt;—Y si a aquellos terrícolas, de allende las estrellas no les parece, que vengan y nos lo digan. Ya somos más de 2000 familias, para ser exactos 2016, con un sentir casi unánime.&lt;br /&gt;No se puede pretender que todos los viajeros piensen igual, pero como siempre, la mayoría se impone, y si algo hay que agradecer a los científicos que planearon ese viaje, es su previsión de espacio para el aumento de la población que se daría durante el traslado, los mecanismos necesarios para la conservación de los recursos para su manutención y la exactitud de los cálculos programados para arribar al planeta en el tiempo y en el punto justo para el descenso.&lt;br /&gt;La nave aminora a velocidad segura, entra en la atmósfera y comienza el descenso automático, todo fue determinado al milímetro y responde a los requerimientos preestablecidos. La emoción embarga a esas 2016 familias, que están haciendo historia. Su propia historia. Por fin pisaran suelo firme, conocerán algo diferente al interior de la nave y serán dueños absolutos de su destino.&lt;br /&gt;La expectación crece, los años de encierro parecen cortos ante los largos segundos que quedan para que se abran las compuertas y salgan a respirar aire puro, algo que varias generaciones no hicieron y que ellos serán los afortunados de disfrutar. De acuerdo con un improvisado protocolo, se ha acordado que por la compuerta principal salgan las autoridades que regirán la nueva nación y que por las otras desembarque el resto de habitantes del naciente país.&lt;br /&gt;Las salidas se abren y la expectación no tiene límites. Sin que se pueda detener la avalancha humana, por todas las escotillas brotan los viajeros, deseosos de conocer su nuevo hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aplausos, los vítores, la música marcial y las luces de las cámaras fotográficas, los dejan patidifusos.&lt;br /&gt;Son recibidos con entusiasmo por los habitantes del planeta al que arribaron y que son los descendientes de los terrícolas que vinieron hace 150 años, gracias a los adelantos científicos que los dotaron de transportes más veloces, los que fueron desarrollados después de la partida de los viajeros de la antigua nave que acaba de aneoterrizar y la que de acuerdo con registros históricos, era esperada para esta fecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-oP0Id92RiQg/Ttjkx-WGu2I/AAAAAAAAE8M/PULuF_OAOI8/s1600/13.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="424" src="http://3.bp.blogspot.com/-oP0Id92RiQg/Ttjkx-WGu2I/AAAAAAAAE8M/PULuF_OAOI8/s640/13.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JORGE PAOLANTONIO&lt;br /&gt;(San Fernando del Valle de Catamarca-Catamarca-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LÁUDANO &lt;br /&gt;MARIZEL ESTONLLO &lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;Fundación Victoria Ocampo, Bs. As. 2011 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En varias ocasiones durante la escritura del libro que nos toca presentar he oído a su autora afirmar que estaba trabajando en un libro de resonancias alquímicas. &lt;br /&gt;Uno de los dictums de la Alquimia, en Latín, es “ solve et coagula ” – disuelve y coagula, separa y une . Aquellas escuelas herméticas que consideran a la Alquimia una disciplina filosófica y espiritual sostienen que la ALQUIMIA EXTERNA -transmutación del plomo en oro- es analógica a la ALQUIMIA INTERNA -trasmutación del CUERPO FISICO para convertirlo en INMORTAL. A tales fines, desde los Persas en adelante, los alquimistas se avocaron a la búsqueda de una PIEDRA FILOSOFAL -substancia básica para alcanzar el fin o propósito de ambas alquimias. &lt;br /&gt;La historia de la industria química demuestra que los alquimistas contribuyeron en buena medida a la experimentación y refinería de metales, producción de tintas, tinturas, pinturas, cosméticos, etcétera. El doble origen de la Alquimia tanto en la filosofía griega como en el conjunto de la tecnología mesopotámica y egipcia marcaron, desde entonces, un doble abordaje – el tecnológico u operativo [lo extravertido] y el místico, contemplativo y psicológico [lo introvertido]. Pero estos resultan no ser excluyentes, sino complementarios, en tanto la meditación requiere una práctica en el mundo real y viceversa. Es Zósimo de Panópolis el nombre más relacionado con la consideración de la alquimia como disciplina espiritual. Para él la transmutación [externa e interna] simbolizan la evolución de lo imperfecto- enfermo-corruptible- efímero hacia lo perfecto- sano- incorruptible- eterno. Los textos escritos bajo esa creencia consideran a la críptica simbología de la alquimia como textos con varios niveles de significación, alegorías y referencias. Para ellos una paciente y laboriosa decodificación se hace necesaria. &lt;br /&gt;La nota introductoria de la autora está orientada por este dictum de “solve et coagula” y por ello se refiere y refiere al lector a ese doble abordaje no excluyente. &lt;br /&gt;Nuestra aseveración termina de evidenciarse en el título. La tintura de opio o LAUDANO creada por Paracelso [ Phillippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim [Austria, 1493–1541)] y altamente indicada para reducir dolores de muy distinto origen. Recibió de él el nombre de LAUDANUM, derivándola del verbo latino LAUDARE –que no es otra cosa que loar, alabar, laudar, cantar . &lt;br /&gt;¿Cómo canta Marizel Estonllo en este LAUDANO? Y al hacerlo, ¿cuántos dolores mitiga? ¿en qué búsquedas se interna? ¿qué decodifica? &lt;br /&gt;Hay varias instancias. &lt;br /&gt;Su ‘leyenda impresa en el envase de Láudano ' es un rótulo revelador: el desarrollo textual desinstala prolijamente la fórmula seca para instalar poesía pura. &lt;br /&gt;Y enseguida, un pórtico nos permite “ escuchar lo que late sumergido ”. Allí se revela una imagen que recurre en todo el volumen, la del “ desvelo de una niña sola, sin su vestido de luna, con la intacta avidez por la sombra y su densidad en la sobria tristeza del agua ”. &lt;br /&gt;En una primera sección, el abordaje se envuelve en la memoria “ de la botica ” –‘ una letra con rasgos heredados / abuelo, padre, hija mayor '. La infancia establece un mundo: ‘contar algo de la infancia es siempre un mito (…) enfrentar al Minotauro sin darse golpes en la cara ', dice la voz en Sótano. Y, en otro tramo, expresa: “ hablaban en voz baja / para que no escucháramos lo clandestino ”. Allí, se combinan circunstancias y substancias a las que se suman elementos; así, adquieren una dimensión que combina realidad, mito y metáfora en un juego de acierto poético que resplandece. Nótese el tenor de sugerencia de líneas literales como ‘ hay sustancias que echan humo al disolverse en el agua ' [ Caústicos ] o ‘ bebíamos el licor de las hermanas / mi padre ofrecía esa poción / bálsamo de los primeros espasmos en la pubertad de sus niñas' [ Licor de las Hermanas ] o la delicadeza de un título: ‘ Agua color cielo despejado también llamada agua de Alibour '. &lt;br /&gt;Otra sección apunta ‘ cuestión de dosis '. Y otra vez, la duplicación significante de un verso describe lo vital: ‘ durante el invierno / esas pequeñas flores / llamadas alegrías del hogar/ se mantuvieron tímidas '. Y justamente la poeta va midiendo y revelando en dosis aquellas ‘ zonas que permanecen en los velos de la niebla '. Aquí confluyen sentimiento decantado, infusiones de tiempo y el veneno que amenaza la sinceridad; en su justa medida, es la madurez quien se asoma. El producto es ‘ el vino de la evocación, un delicado brebaje que angostará la angustia hasta desaparecerla '. &lt;br /&gt;Este microcosmos que Estonllo exhibe en multifacética vidriera parece tener escenarios puntuales: el de la botica en sí –sótano y estanterías incluidas- y la trastienda, en la más rica acepción del término. Pero Marizel los lleva más allá para que estallen en una pluralidad de sentidos. &lt;br /&gt;Y si el láudano cura dolores, la poesía tiene mucho de ello –dice la voz basándose en palabras de Kavafis. Y en un poema revelador –Remedio Universal. Queda expresada la idea de ir ‘del láudano que mitiga, a la panacea que todo lo cura'. Estamos, precisamente, en esa instancia que planteábamos de la alquimia como búsqueda, en tanto disciplina espiritual. La poeta, comprometida en su búsqueda, asevera: ‘ Ahora Nosotros seremos los artífices'. &lt;br /&gt;La serena belleza del impresionismo –como línea lírica y como imagen visual- va permeando con la sutileza que le es propia muchas de las improntas de todo el libro. Las ‘nubes de Turner', los velos de la niebla, la lluvia mansa, el humo –todas concurren para sumarse a una voluntad etérea en su formulación pero absolutamente concreta en su intención de plasmar un forma de sentir y de pensar. Y si en un principio hablábamos de la alquimia para ‘disolver y coagular' o ‘separar y unir', es la propia voz de la poeta quien habla de ‘convergencia y cruce' en una línea donde el impresionismo se adensa: ‘ convergencia y cruce / donde estamos apenas vistos/ en la estación de las penumbras / Apenas oídos como el sonido de los buques en las dársenas postergadas '. &lt;br /&gt;Placebo es otra reveladora sección que se despliega en tres composiciones girando sobre la idea de que ‘ cada mujer anima y crea un mundo / cuando ama/ y es amada por un hombre '. Pero nos encontramos con la línea ‘ padezco entonces un síntoma de niebla / lo veo en todas partes y no puedo recordar su rostro ‘. Es ésta su revelación personalizada de la incesante búsqueda que todos los humanos hacemos del amor. Aquí asisten a la poeta muchas de sus preferencias estéticas y esotéricas –Gershwin, el Greco, el ocultismo, la astrología, la poesía china, el hinduismo esencialista. &lt;br /&gt;La última sección se refleja en esa fórmula o acrónimo que conocemos al comienzo de toda prescripción medicinal. Y es aquí donde la voz de profunda melancolía revierte para abrirse en una propuesta que, sin perder pie en la realidad circundante, se enciende en la esperanza y la reparte y comparte: ‘ Mañana ya quedarán cenizas / para la reconstrucción // Inventemos el remedio / Crear / con lo que haya. ‘ (…) ‘ hacer bálsamos de las propias llamas / pociones y brebajes para atenuar el dolor / (…) comprender el eslabón / la función de la fe '. &lt;br /&gt;Comenzamos diciendo que Marizel creía estar trabajando en un libro de resonancias alquímicas. Nosotros creemos que ha ido mucho más allá: ha entregado con voz y vivencia propias su amorosa fórmula para asordinar el dolor profundo de la existencia misma. Ha usado para su LAUDANO una gran parte de su propia experiencia y su deseo panteísta de que ‘ cada cual renazca templado en la aurora del espíritu '.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-TiZjYKw7lv8/TtjlDzFXC0I/AAAAAAAAE8c/5lDzmttEJGI/s1600/16.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="514" src="http://4.bp.blogspot.com/-TiZjYKw7lv8/TtjlDzFXC0I/AAAAAAAAE8c/5lDzmttEJGI/s640/16.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OSCAR WONG &lt;br /&gt;(Tonalá-Chiapas-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PIEDRA QUE GERMINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después que me miraste,&lt;br /&gt;que gracia y hermosura en mí dejaste&lt;br /&gt;SAN JUAN DE LA CRUZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como raudo rayo fecundado&lt;br /&gt;el Amor desciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus garras abre&lt;br /&gt;surcos en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y crece el musgo,&lt;br /&gt;el limo blanco, el árbol&lt;br /&gt;venerado por la tribu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la ternura crece&lt;br /&gt;sobre el alba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el corazón del día surge&lt;br /&gt;como denso susurro&lt;br /&gt;de la roca.&lt;br /&gt;Y el océano inicia&lt;br /&gt;impetuosa danza consagrada.&lt;br /&gt;aquí el fulgor renace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pusieras tus ojos en mis ojos.&lt;br /&gt;Si pusieras tus labios en mis labios.&lt;br /&gt;Si tu boca afuera abeja enardecida&lt;br /&gt;O aguja voraz hurgando en la sangre.&lt;br /&gt;Si te posaras, sedienta, entre mis piernas,&lt;br /&gt;te amaría densa, torva, tiernamente,&lt;br /&gt;como quien por primera vez asoma al mundo,&lt;br /&gt;como quien por primera vez&lt;br /&gt;desgarra una violeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las cosas arden si te miro.&lt;br /&gt;Todas las piedras germinan si te amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como gorjeo intempestivo vienes&lt;br /&gt;y tu presencia bebo cual arroyo&lt;br /&gt;donde los ángeles se inclinan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como una lenta danza que seduce,&lt;br /&gt;como rocío fértil en la arena,&lt;br /&gt;como la castidad del santo que crepita&lt;br /&gt;ante la suave perfección de la figura inmaculada&lt;br /&gt;vienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué arduo trabajo el tuyo, Amada: ser hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El graznido del cuervo me estremece,&lt;br /&gt;el vuelo del pegaso me seduce,&lt;br /&gt;el gorjeo de tu voz me satisface.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ti, abeja tierna, el Universo carece de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un patriarca fiero me conduzco,&lt;br /&gt;como un profeta sabio te profano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amada Reina del Valle de Jovel,&lt;br /&gt;La del Rostro Dulcísimo y Terrible,&lt;br /&gt;Sé que vienes de donde crecen los manzanos&lt;br /&gt;Y que en tus ojos anidan las colmenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay cuánta miel derramándose en el iris&lt;br /&gt;Y cuánta perfección en tu figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el oro de mis besos te sostenga.&lt;br /&gt;Que la roca de mi canto te consagre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A TI NO TE DERRIBARÁ la muerte.&lt;br /&gt;A ti jamás te tocará el olor maldito de la tumba&lt;br /&gt;aunque las leyes de la flor, la insobornable&lt;br /&gt;rueda del verano se deslice, y perturben&lt;br /&gt;y acosen tu belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gacela, grulla o corza&lt;br /&gt;como una madre tierna te cobijo,&lt;br /&gt;pero tiemblo si un golpe lúgubre&lt;br /&gt;de realidad te toca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conjuro la presencia de lo eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brillante lágrima de sol:&lt;br /&gt;yo desperté a la serpiente,&lt;br /&gt;yo vi temblar al unicornio,&lt;br /&gt;yo desaté al dragón enfurecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frágil, perturbado,&lt;br /&gt;para cantar escucho el ritmo lento del silencio,&lt;br /&gt;para amar me sumerjo en el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién dice que el terror calcina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la esfera más alta entrego&lt;br /&gt;mi voz en el océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y palpito&lt;br /&gt;y me erizo&lt;br /&gt;y me consagro&lt;br /&gt;ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Turbo la turbia tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón alberga rosas, muñones agrios,&lt;br /&gt;amargas fauces que devoran.&lt;br /&gt;También es puño enronquecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me doy a ti cual caracol sediento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delirio, purificada brasa que palpita,&lt;br /&gt;¿ante la Luz qué hacen los ciegos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me inclino, hierba endeble, si me miras.&lt;br /&gt;Mi corazón naufraga en ola súbita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulgor sonoro al mediodía eres,&lt;br /&gt;arena humedecida la ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DONDE LA PIEL SE INCENDIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del manantial,&lt;br /&gt;de la cantera gris,&lt;br /&gt;del león petrificado -piedra labrada por la bruma-,&lt;br /&gt;del Templo aquel donde el alba se arrodilla,&lt;br /&gt;de la cuesta de las rosas,&lt;br /&gt;de la pendiente enardecida por el toque del fulgor&lt;br /&gt;viene crascitando la alborada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí el destello juguetea con los trinos.&lt;br /&gt;Aquí las buganvillas labran dulcemente el horizonte.&lt;br /&gt;Aquí el abeto surca el valle&lt;br /&gt;y los pinos sacuden la muralla de niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Astro que atrapa ese lucero la claridad estalla.&lt;br /&gt;Esquirlas de esplendor esta pupila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rojos, amarillos, malvas en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;Una araucaria se yergue, altiva, ante el rocío.&lt;br /&gt;A lo lejos, viejo centinela, duerme el Junchavín,&lt;br /&gt;en sus entrañas el fuego se congela&lt;br /&gt;(copos de lava verde su ladera.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orquídea frente al viento la mirada se estremece.&lt;br /&gt;Hunde sus dedos en la cabellera del estío.&lt;br /&gt;Ciega palpa el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Torpe mariposa que se estampa en el cristal&lt;br /&gt;el mediodía salta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luz: espejo a la deriva.&lt;br /&gt;Tremola en la sonrisa adolescente&lt;br /&gt;que remonta mis jardines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amo el olor a trementina, la juncia derramada.&lt;br /&gt;Amo las piernas de la niña que sostienen el anhelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ventana frágil me someto a la lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese lunar está ahí, como la piel que vibra&lt;br /&gt;y se renueva con mis besos. Tiemblo&lt;br /&gt;cuando la piel transpira en otra piel,&lt;br /&gt;cuando la boca se repite en otra boca,&lt;br /&gt;cuando los muslos enardecen mi cadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mis labios invento tu pezón,&lt;br /&gt;con mis manos te pervierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me adentro en ti, me repito en el ritual del mundo.&lt;br /&gt;Y soy el Hombre y la Mujer,&lt;br /&gt;lengua que hurga en los resquicios,&lt;br /&gt;fulgor que se derrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el que nace cuando gozosa me recibes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo tu nombre tiernamente&lt;br /&gt;y una mujer madura asoma en la pupila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMO UN CLAVEL deshojas la nostalgia,&lt;br /&gt;obstinada brecha al pie del horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juego a que la mano te despeina,&lt;br /&gt;acaricio tu mentón como el alba los cristales.&lt;br /&gt;Jalo tus cabellos, riño contigo.&lt;br /&gt;Soy un chiquillo cuando monto en el candor,&lt;br /&gt;palabra que zurea en tus oídos&lt;br /&gt;(el áspid de la soledad acecha, crece.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus ojos, taciturna miel.&lt;br /&gt;Tus labios, caricia de espuma que reclamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contigo voy por los caminos que ahora se me ofrecen.&lt;br /&gt;Contigo hago que las zarzas germinen el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destello de sol sobre la cresta de la ola&lt;br /&gt;esta canción es para ti.&lt;br /&gt;Esta semilla reverbera en tu regazo.&lt;br /&gt;Esta raíz se aferra a los espejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espantada la muerte retrocede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No más dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya basta del colmillo hincándose en la garganta de la aurora,&lt;br /&gt;la garra de la pena devastando las heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora canto.&lt;br /&gt;Pastor en la ribera toco la flauta del Amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con mis manos invento el alborozo:&lt;br /&gt;tienes la suavidad del musgo,&lt;br /&gt;candidez de sol flotando como lirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonríes.&lt;br /&gt;Aromas los frutos del rubor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AUNQUE AHORA ESTOY AQUÍ, caballo desbocado,&lt;br /&gt;unicornio arremetiendo contra la doncella&lt;br /&gt;(ojos inyectados de luz enloquecida,&lt;br /&gt;belfos oscurecidos por espumarajos blancos.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vengo de la sal, del oleaje turbio,&lt;br /&gt;de la palmera rota por el hacha de la ira.&lt;br /&gt;Vengo de la calle soleada, de los techos de teja rota,&lt;br /&gt;de la casa derruida por el odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores envenenadas arden, cenizas mustias gimen&lt;br /&gt;en la llaga que aún no cicatriza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy aquí,&lt;br /&gt;sonido luminoso acariciando la ciega flor del mediodía,&lt;br /&gt;cristal mojado frente al viento que ulula,&lt;br /&gt;brama: dragón herido por la espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrevivo como hierba en los breñales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trébol de cuatro hojas en medio del asfalto&lt;br /&gt;me entrego al mundo con una sonrisa desnuda de intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esa muchacha escucha la campanada azul de la fortuna:&lt;br /&gt;un cuadro de Tamayo arde como una roja estrella,&lt;br /&gt;el muro amarillo ciega a la mujer&lt;br /&gt;atrapada por el trazo firme de la mano.&lt;br /&gt;La espátula del Amor se apoya en el matiz rosáceo.&lt;br /&gt;El ojo brilla, fulgores de espuma nacen del iris,&lt;br /&gt;grano de trigo en tierra fértil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa muchacha es una pluma de ángel&lt;br /&gt;sentado en la cresta de la sangre caliente,&lt;br /&gt;oscura furia sacudiendo mi desolación.&lt;br /&gt;Soy el Personaje en rosa tocado con un sombrero de silencio,&lt;br /&gt;mientras un viento rojo simula ser el marco&lt;br /&gt;donde mi piel se incendia.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy aquí, me digo,&lt;br /&gt;entre el delirio de la luz. Me esponjo&lt;br /&gt;como un gorrión que busca las manos cálidas del día.&lt;br /&gt;Estoy aquí, como metal ardiendo&lt;br /&gt;para forjar el nuevo corazón de Comitán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coletazo artero de la melancolía me doblega:&lt;br /&gt;ahora la ciudad se abre paso con su alarido de sirenas,&lt;br /&gt;resbala y crece por mi frente&lt;br /&gt;con sus edificios temblando ante el relámpago del miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desangra la ciudad por la garganta abierta del dolor.&lt;br /&gt;Se deshoja la ciudad, margarita en medio del océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dulcísima ciudad que zumba: colmena de luz desconcertada,&lt;br /&gt;golondrina abatida por el escopetazo del terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aljaba de mi canto chorrea la sorda sombra de los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerdo el durazno del llanto.&lt;br /&gt;Me acurruco en la esquina de este verso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora los cipreses se esfuman entre la niebla.&lt;br /&gt;Flota el vaho frío de la desazón.&lt;br /&gt;Cuajarones de bruma desgarran el paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lejos del tezontle,&lt;br /&gt;lejos del escombro endurecido vengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del oleaje torpe del asombro vengo,&lt;br /&gt;como aquella adolescente contemplándose ante el espejo.&lt;br /&gt;Y nadie, nada, sólo "la oculta soledad" había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria me doblega como la carga de leña&lt;br /&gt;en la espalda del indígena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esqueletos, espinas ensombrecidas arrancan girones de penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerdo la manzana de la expiación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fulgor enloquece a la retina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balún-Canán, Chiapas, septiembre de 1988&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-xGs_doS9ipo/TtjljidaFRI/AAAAAAAAE80/jAWSQvCJu6I/s1600/18.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://3.bp.blogspot.com/-xGs_doS9ipo/TtjljidaFRI/AAAAAAAAE80/jAWSQvCJu6I/s640/18.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MANUEL LOZANO&lt;br /&gt;(San Francisco-Córdoba-Argentina)&lt;br /&gt;-Derechos registrados-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OTROS NOMBRES PARA LLAMARSE EDITH SITWELL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrarías en el palacio de las emboscadas, entrarías para no defraudar tu valiente destino de volver asimétricos los juegos perversos de estos comensales.&lt;br /&gt;-Ahora están las paredes derruídas- me dicen Lawrence Alma-Tadema y su hija Laurence, apóstata de las palabras. Sólo me atrevo a contestarle con mi soledad y le grito:&lt;br /&gt;-Qué pueden importarme estas ruinas, si no vengo a buscar un cuarto propio, como Virginia o Katherine. No pretendo instalarme en cualquier recodo, so pretexto de usar una clara idea de orfandad.&lt;br /&gt;Las tardes son tan largas como las mañanas aquí.&lt;br /&gt;Debajo de los párpados tiembla un palimpsesto que finge escribirme. Pero no es ése mi nombre. ¿Estará en los subsuelos disfrazados de cavernas del palacio? ¿Por debajo del centauro de oro del vestíbulo?&lt;br /&gt;Sé que los vestíbulos me rehúyen porque mis ojos vieron, alguna vez, cómo los cuerpos desnudaban su secreto de adiós, fulmíneamente. Tal vez pensé en ellos como preludios de una mentira, de una crueldad, de una pesadilla elusiva, de las visicitudes lascivas de la nobleza, de las falsas misericordias de unos padres extraños.&lt;br /&gt;Quizás uno de mis nombres verdaderos sea zozobra, pero la zozobra de naufragio: aquella en que el bogavante deja de ser Ulises para convertirse en Satán. &lt;br /&gt;¿La tribu de Svevo? ¿El sol negro de Jonathan Swift para el cinismo? ¿La nada sentida físicamente por Emily Dickinson en esquizofrénicos salones de un Amherst puritano? ¿El vacío en el revés de una constelación jamás alcanzada por telescopio alguno? ¿La primitiva traición de la sierva de los vicios? ¿El nombre secreto de Roma o de mi hermano Osbert?&lt;br /&gt;Oniria me busca.&lt;br /&gt;Lleva moscas y hormigas en su sombrero. Oniria es una hembra acostumbrada a despedazar toda idea de porvenir. Para ellos le bastan la numeración duodecimal, el frío resplandor de los inviernos, y un cuchillo de acero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-XRNJsNwBn-I/TtjltaWEpWI/AAAAAAAAE88/mVN4Y4Gwuyw/s1600/19.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="474" src="http://1.bp.blogspot.com/-XRNJsNwBn-I/TtjltaWEpWI/AAAAAAAAE88/mVN4Y4Gwuyw/s640/19.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROCIO POCHETTINO&lt;br /&gt;(Río Tercero-Córdoba-Argentina) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AVES DE PASO &lt;br /&gt;SUSANA SZWARC&lt;br /&gt;(Quitilipi-Chaco-Argentina) &lt;br /&gt;Editorial Casi Incendio la Casa, Buenos Aires, 2009 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo separado: el espacio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicolás Rosa, siguiendo a Michel Serres, nos enseñaba que el espacio textual es también un espacio geodésico, un efecto de mapping atravesando las figuras del mundo y del sujeto. Los accidentes geográficos condicen con el camino accidentado de la morfología textual: los pliegues y despliegues, el caos, la catástrofe, el derrumbamiento, el terremoto, implican la posibilidad de leer a un mismo tiempo, campos y tránsitos. El atravesamiento y las travesías, traen consigo la lectura de los movimientos y la pregunta acerca de cómo se nos cuenta el desplazamiento, qué marcas o huellas se siguen en el camino trazado. &lt;br /&gt;Susana Szwarc, en una habitación imposible –residencia en tránsito-, escribe aquella pregunta. El poema hospeda un ¿cómo? desde el cual los movimientos de la voz reconocen el espacio. &lt;br /&gt;Una voz en los poemas de Szwarc se vuelve sostén de ese interrogante: exploradora o intérprete, norte o destino, nos orienta: “Veamos lo real: / por ejemplo el río /-de acá hasta acá / podríamos inventar / una puerta para la casa / pero no-…”. Somos adiestrados mediante una deixis fluvial en la cartografía de lo real, de “lo real salido de cauce”. A partir del señalamiento, todo linde se sabe imposible; lo real, como los ríos chaqueños, sólo saben de desbordes, de la invención de otros cauces, de hacer de los habitantes de sus orillas hombres sujetos a la sorpresa, la premura, y el tránsito. Pero pese a ello, otra vez, como las aves de paso, se vuelve a habitar ese espacio como un retorno –sin retorno- a lo real. &lt;br /&gt;El cómo nota una mudanza: movimiento del mundo, movimiento del yo desajustado y de sus proximidades. Fluye el río inundando lo real, ruedan cabezas, el vino se derrama. Susana escribe el fluir, el ruedo, el derrame. El yo contempla esta marcha, el yo asiste a su propio temblor, el yo vibra con otros. Todo es inestable: “¿cómo podrían / desde esas voces expuestas / las bocas trasladar su equipaje?” (Equipajes); “¿cómo hallar ahora / alguna utopía / o quien rece a la misma hora / que el gallo?” (Desencuentro). Aquí ya no estamos ante la voz preceptora que indicaba confines, sino ante la presencia extática de quien se halla perdida o absorta. En las cabezas que ruedan, con sus fauces desquiciadas no hay lugar para asumir la palabra serena, sabedora, apuntadora. En sus voces no puede montarse una mudanza resuelta. Hay ajetreo y pérdida, un rumbo desajustado. Lo suelto o lo desencontrado se anuda en el campo de un yo que empieza a reconocerse extrañado. Por eso, en el apremio del despertar y hallarse en el certero retraso, le pregunta a la madre sobre lo perdido. Extraviado para siempre, la interpelación se sujeta ahora a la figura paterna o divina que en descuido lo ha abandonado. Pero el yo no se halla solo. Construye proximidades: las “hijas”, los “sobrevividos” (Desencuentro) y “desamparados” (Reliquias), los que “prometemos” (Austeridad), los arrojados “en días de diluvio” con quienes repartir alguna delicia (Traicionar-lo). &lt;br /&gt;A un mismo tiempo que la proximidad hace ceremonia obstinada, el yo adivina en el juego de las distancias entre textos, formas de traducir o interpretar lo inasible de la mudanza. El mudado en insecto, el texto mudado en otros, en el vértigo de otros textos torciéndose en cuerpo-letra (K). Y en otros textos que pueden ser los velados, lo no exhibido, lo olvidado o negado que regresa. El uso del paréntesis parece montarles un refugio o un coto, presumir el rumor de las formas, señalarlo: la imagen del deseo. En un presente inquietante, la voz nombra las señales del rapto, como los sonidos de una motocicleta o el destello de un cromado en el desierto. Como los sonidos del agua en la siesta. Como el tacto sobre las telas en la tienda. Como las frituras y su olor. Allí el rapto de la memoria, aquí lo (de)velado: el amor de quien se fue del pueblo, el libro oculto, el padre y la sed, el cuerpo (des)vestido. Y con ello el mapa de lo clausurado: mosquiteros, sábanas o frazadas, organzas o géneros cubriéndolo todo (Reliquias, En el olvido, Patios, Cerrado); puertas con trancas que ya no permiten ver el cuerpo vistiéndose o disfrazándose, no permiten ver cómo se mide y se hilvana (En el olvido, Cerrado); luminarias apocopadas como intermitencias sobre el cuerpo de la muerte (Rapto). Pero algo se ve abrirse en el espacio y en el tiempo del yo, son las horas y el patio de la lectura. En esas escenas del encuentro con el libro, el libro al que se vuelve -en la repetición y el goce-, o el libro que se oculta –en el exorcismo del agua bendita-; la tierra se accidenta en pozos. El aljibe como descanso en la sed adolescente, o el foso que se cava con la pala y en cuyo borde la niña asiste a un entierro. En ese linde, la pregunta deja de ser el cómo, para convertirse en un interrogante sobre el destino: “¿dónde aún me harías caer?” (Horas). Si el procedimiento ya es reconocido, y excavar ha sido señalado como tránsito de la memoria, entonces, entre el deseo y lo que se sepulta, entre el cuerpo y lo que lo surca, entre la pala del padre y el patio materno, entre la sed, el agua y la sombra, está la geografía del pasaje. Son horas las de la ceremonia de pasaje, es una hora la del gallo que ya no canta, es un desliz –un movimiento- el día más perfecto, el día de la escritura. &lt;br /&gt;Aún después: el tiempo &lt;br /&gt;¿Qué es el hallarse o no en un espacio? ¿Qué es el hallarse-animal en un espacio? ¿Qué es el hallarse-animal en un espacio aún después? ¿Qué hacer con un aún después que retorna, que interpela como campo inhóspito el presente? ¿Qué es el presente sino un imposible de habitar? &lt;br /&gt;Susana Szwarc ensaya las formas de aves y animales, absortos del tiempo, como posibilidades de habitarlo. Mudarse en animal. Transitar con mirada aérea el pasaje del yo y de las generaciones, atravesar desde una distancia afectada el cuerpo íntimo e histórico, son formas de permanecer en el interrogante acerca de lo que se reconoce y desconoce. El cuerpo amado, el inquieto, el refugiado, el cuerpo réplica, el de comunidades que aún insisten en la vuelta, en lo estacional del florecimiento. Entonces, si aún después, la respuesta es un “no me hallo”, yo o ave, sabrán mudarse y hacer del pasaje un cómo y un dónde, aquella única persistencia que no cesa en regresar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-HxusvG7Mga8/TtjmCG4OUrI/AAAAAAAAE9M/xKb245VUSk0/s1600/21.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="482" src="http://1.bp.blogspot.com/-HxusvG7Mga8/TtjmCG4OUrI/AAAAAAAAE9M/xKb245VUSk0/s640/21.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TANIA ALEGRIA &lt;br /&gt;(Lisboa-Portugal)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUE ASÍ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así: una especie de desorden&lt;br /&gt;en el flujo del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insólito y absurdo.&lt;br /&gt;Un águila con vértigo de alturas.&lt;br /&gt;Un pez con miedo mórbido del agua.&lt;br /&gt;El personaje cuyo nombre huérfano&lt;br /&gt;no se encuadra en la propia biografía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo &lt;br /&gt;hubo algo de bello y sorpresivo&lt;br /&gt;como una iglesia gótica en la playa,&lt;br /&gt;la nieve en la planicie de Castilla,&lt;br /&gt;el vuelo de los cisnes sobre un lago.&lt;br /&gt;O entonces Times Square cuando anochece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces fue pletórico&lt;br /&gt;como un viñedo en tiempo de vendimia,&lt;br /&gt;el olor de la tierra cuando llueve.&lt;br /&gt;O más bien el Concierto de Aranjuez&lt;br /&gt;en jazz, por Miles Davis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así. Y de pronto no era nada. &lt;br /&gt;Fue como si jamás hubiera sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN PRIMERA PERSONA DEL SINGULAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca quise ser pájaro.&lt;br /&gt;No sé por qué insisto en mantener las alas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por decirlo sin sombra de retórica,&lt;br /&gt;me acomodo de bruces en algo que amenaza&lt;br /&gt;ser una reflexión de orden sensorial:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de instalar en el teléfono&lt;br /&gt;un poema sinfónico de Liszt,  &lt;br /&gt;donde se infiere un ego dimitido &lt;br /&gt;de mi generación Kerouak-Ginsberg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otros síntomas:&lt;br /&gt;Me pienso samurái en un bosque de espejos.&lt;br /&gt;Navego el tragaluz en un barco sin quillas.&lt;br /&gt;Sólo me falta para ser otra persona&lt;br /&gt;que me compre una casa en la Toscana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de eso estaba en lo previsto&lt;br /&gt;cuando dejé mis márgenes&lt;br /&gt;llevándome un olvido de la mano,&lt;br /&gt;paraguas –por si llueve–&lt;br /&gt;y mis pañuelos de decir adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué despaginada al otro lado&lt;br /&gt;de mis cincuenta y siete travesías.&lt;br /&gt;Mejor asumo que desvié la brújula&lt;br /&gt;y me dejé caer en el sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberían vender en algún sitio &lt;br /&gt;un manual de existencia que enseñe una mujer  &lt;br /&gt;a no desescribir su propia historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CENDAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una tumba a un destiempo&lt;br /&gt;trenzamos un cendal de paradojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe en el diseño de mis mapas&lt;br /&gt;un territorio abierto a las colmenas:&lt;br /&gt;si fueses miel yo no sería boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fueses fuente no sería sed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado&lt;br /&gt;(hay siempre el otro lado de la hipótesis)&lt;br /&gt;no existe en el rondel de tus esferas&lt;br /&gt;vía para mi elíptico trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuese cumbre no serías cóndor.&lt;br /&gt;Si fuese fiera no serías caza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo&lt;br /&gt;(hay siempre un sin embargo al quemar naves)&lt;br /&gt;al pensarte veneno, sal, resina, &lt;br /&gt;qué lástima me da que no haya sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARTA (II)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te escribo en el reverso de un ticket electrónico&lt;br /&gt;desde un aeropuerto cerrado por dictamen&lt;br /&gt;de humo y de cenizas.&lt;br /&gt;Y se me hace cuento&lt;br /&gt;que el cielo haya sido vedado a las palomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabes de qué te hablo, de mi suerte viajera,&lt;br /&gt;del ansia de contarte&lt;br /&gt;ideas que tomaron forma de laberinto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en mi sino de ave migratoria&lt;br /&gt;que sumisa a su hado se bebe latitudes&lt;br /&gt;mis alas se quebrasen; &lt;br /&gt;si acaso tropezara&lt;br /&gt;en la línea sutil del meridiano&lt;br /&gt;que divide mi exilio en hemisferios&lt;br /&gt;llevaría conmigo al despeñarme&lt;br /&gt;los fragmentos de ti de que me hiciste cómplice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lecho de sargazos yacerían&lt;br /&gt;enredados en algas, singlando entre despojos, &lt;br /&gt;la magia de tu voz arrabalera, &lt;br /&gt;tu Sur, nuestro evangelio, el pozo envenenado,&lt;br /&gt;la lluvia sobre el patio, los lunes de diciembre,&lt;br /&gt;el muro, las glicinas, los umbrales y espejos  &lt;br /&gt;tu genio y tu carisma, &lt;br /&gt;mi memoria de ti&lt;br /&gt;y la idea que tengo de tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ves, te pienso siempre,&lt;br /&gt;y sólo con pensarte me da pena&lt;br /&gt;arrastrar tu destello en mi equipaje&lt;br /&gt;si se desvive el hálito&lt;br /&gt;con que entre los relámpagos te nombro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, te dejo escrito en una estela:&lt;br /&gt;si algún día se ahoga con mis alas&lt;br /&gt;esa ochava de ti que fue tan mía,&lt;br /&gt;lo cuánto me quisiste, lo tanto que te quise,&lt;br /&gt;perdóname el naufragio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARTA (III)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu silencio es un campo de explosivos&lt;br /&gt;a punto de estallar en mis adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras contengo el susto en sus acequias&lt;br /&gt;me corto el pelo, podo los rosales,&lt;br /&gt;limpio el jardín, reúno los limones&lt;br /&gt;que ruedan por el suelo de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pongamos –por ponerlo en jeroglíficos–:&lt;br /&gt;mejor me informo&lt;br /&gt;dónde te fuiste a ser tu mismo a solas,&lt;br /&gt;indago de Isabel tu paradero&lt;br /&gt;o me llevo a tu perro de la cuerda&lt;br /&gt;por rastrear tus huellas en el barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esquivo los presagios imprudentes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Releo Yourcenar por encontrarme&lt;br /&gt;con "la pequeña alma errante, blanda"&lt;br /&gt;de Adriano, su imperio sin confines,&lt;br /&gt;su desdicha de amor, &lt;br /&gt;su lenta muerte escrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Habrás ido a Chicago de emergencia&lt;br /&gt;o al campo en vacaciones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de firmar nuevo contrato&lt;br /&gt;para editar El Libro de Ismael&lt;br /&gt;que nunca más termino de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces se me ocurre lo peor:&lt;br /&gt;fuiste apurado del discurso al beso&lt;br /&gt;y el corazón no supo acompañarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Me veo transitar La Recoleta&lt;br /&gt;buscando tu apellido en una lápida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo hacer lo que cumple en esos casos:&lt;br /&gt;me meto a peregrina de turismo&lt;br /&gt;y me voy a tomarme un té de menta&lt;br /&gt;a Djema-a el Fna en Marrakech.&lt;br /&gt;Tal vez ponga un anuncio en algún quiosco:&lt;br /&gt;se busca  a un hombre en el brocal de un sismo &lt;br /&gt;a oriente u occidente de Arenales,&lt;br /&gt;tiene marcas de guerra en el costado,&lt;br /&gt;y adentro lleva un duende  &lt;br /&gt;que suele armar un púlpito en su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En días, un salvaje que lo habita&lt;br /&gt;inaugura un abismo en cada sombra).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volverás –como el viento, vuelves siempre– &lt;br /&gt;turbado por la hiriente lucidez&lt;br /&gt;con que cruzas las calles del absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces te diré: te necesito&lt;br /&gt;para reconducir alguna estrella&lt;br /&gt;que el ritmo desvaríe &lt;br /&gt;en el refrán del cosmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Si cada corazón sabe su límite&lt;br /&gt;el del mío es la palma de tu mano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARTA (IV)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piénsame anclada en niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo oculto un collar de noches blancas&lt;br /&gt;bajo la burka de un misterio nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de verdad que te inventé adrede&lt;br /&gt;por escribir de mí para conmigo&lt;br /&gt;cartas que nadie nunca me responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pongo la mesa del café cada mañana&lt;br /&gt;para veintidós ninfas,&lt;br /&gt;abro la jaula donde guardo sátiros&lt;br /&gt;y adorno con guirnaldas los dinteles&lt;br /&gt;por leer tus mensajes&lt;br /&gt;mientras celebro ritos panteístas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día descifro los vestigios&lt;br /&gt;del fardo de rutinas, las batallas,&lt;br /&gt;los rastros de los sueños en la hierba&lt;br /&gt;si hace niebla o sol sobre el perchero&lt;br /&gt;donde sueles colgar tu piel de tigre&lt;br /&gt;después de destrozar las tempestades,&lt;br /&gt;y atisbo, desde lejos –si es el caso–,&lt;br /&gt;los bordes de la herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si a veces te escribo como si no existieras&lt;br /&gt;es que me dueles tanto&lt;br /&gt;–daños colaterales del afecto–&lt;br /&gt;que de doler me vuelvo endecasílaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-8souEEF5vmg/TtjoKZu2UvI/AAAAAAAAE-M/UdJwNsU12AA/s1600/29.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="520" src="http://2.bp.blogspot.com/-8souEEF5vmg/TtjoKZu2UvI/AAAAAAAAE-M/UdJwNsU12AA/s640/29.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SANDY VALERIO&lt;br /&gt;(Santiago de los Caballeros-República Dominicana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ÚLTIMO REGALO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has terminado de pagar los artículos que compraste para tus hijas. Los cuadernos de la más grande, la leche y los pañales desechables de la pequeña, así como algunos dulces para su merienda. Todo lo has pagado con los mil pesos que te dieron por el televisor, cuando lo empeñaste. Te han quedado cuatrocientos pesos de los cuales doscientos son para dárselos a la que era tu esposa, pues tienen cinco días separados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sales de la tienda y la alegría que te embarga te produce una arritmia cardíaca. Esto te produce ráfagas de pensamientos de las diferentes circunstancia en que te has visto envuelto en las últimas semanas por causa de la que era tu mujer. La que hace cincos días te abandonó para juntarse con el padre de la niña más grande. La que quieres como si fuera tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pensar en él te molesta más que pensar en los otros hombres que te han dicho que se han acostado con Margarita, la que amas, la que no se te sale de la cabeza. La que le perdonarías el haberse acostado con la mayoría de los hombres del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos rumores a ti no te molestan, pues son rumores de la gente del barrio para hacerles daño a ustedes dos y separarlos. Eso te dices para auto consolarte. Lo que sí te molesta es que esté viviendo con ese hijo de perra que nunca le ha dado nada a la niña y que siempre se ha burlado de ti por mantenérsela. Hace apenas dos semanas que te dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué, maldito cuernú… a esa mujer se lo pego yo cuando quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía resuena en tu cabeza esto y te embarga una ira asfixiante contra ella, y te dices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Maldito cuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bocina de un carro de la ruta K te hace volver a la realidad y le haces una señal al chofer para que se detenga. Se detiene unos metros delante de ti y te hace una señal con la mano izquierda para que camines hacia él. Te molesta por no haberse parado enfrente de ti y te dices entre los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen maricón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chofer no te ha escuchado pues aún no has abordado el carro. Abres la puerta y te montas. Van dos estudiantes universitarios delante, al lado del chofer y una señora con un niño en las piernas al lado tuyo. Le pasas los quince pesos del pasaje. Él levanta la mano derecha y toma el dinero. Escuchas una disculpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Amigo, usted sabe que tengo que pararme en la parada, perdóneme por hacerlo caminar un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta disculpa te satisface pero no le prestas mucha atención pues escuchas en la radio una bachata de Luís Vargas que dice, loca, maldita loca… y piensas en Margarita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esa loca es la que me da por el peláo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar éste pensamiento observas que la señora que lleva el niño en las piernas se queda observándote y ve que el niño mira la funda que llevas en las piernas. Por intuición la abres y le regalas una galletita de las que llevas para las niñas. La señora te da las gracias y el niño también pero no le contestas nada y continúas con esa introspección enfermiza, desesperante, angustiante sobre Margarita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has llegado al barrio en que está viviendo, le pides la parada al chofer que se detiene automáticamente. Al desmontarte escuchas uno de los estudiantes que se refiere a un hecho que aconteció en la UASD, no escuchaste con claridad lo que decía, pero si pensaste que en el cuatrimestre que viene te tienes que inscribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora llegando al frente de la casa te detienes un segundo, pues tu ritmo cardíaco se ha incrementado. Sabes que si el actual marido de Margarita se encuentra, el pleito está casado. El amor a tus hijas te llena de valor y continúas. Tocas la puerta y no abren. Vuelves a tocar, y después de unos segundos abren. Ves la figura del Ajogao en frente de ti con un puñal en las manos. Te lo incrusta en el pecho sin mediar palabras. Sientes como se te abre la piel y pierdes el equilibrio. Las fundas que llevas en las manos se caen junto contigo y se rompen. En éste instante te das cuentas que los cuadernos que compraste tienen las hojas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-CNRy6FM11Mg/Ttjn9lXw6vI/AAAAAAAAE-E/nlWAqXzfJis/s1600/28.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="482" src="http://3.bp.blogspot.com/-CNRy6FM11Mg/Ttjn9lXw6vI/AAAAAAAAE-E/nlWAqXzfJis/s640/28.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROMINA FRESCHI&lt;br /&gt;(CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL TIEMPO ES LA HERIDA QUE GOTEA&lt;br /&gt;GLADYS MENDÍA&lt;br /&gt;(Maracay-Aragua-Venezuela)&lt;br /&gt;Paracaídas Editores, Lima, 2009 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz es un momento . La voz es pura presencia. El presente es el puro estado. Su plurivalencia abarca el Estado. En ese pase mágico que parece haber ocurrido en un abrir y cerrar de ojos se instala no, transcurre sí, la poética de Gladys Mendía. &lt;br /&gt;Estado de Gracia o Estado de Venezuela, Tierra sin mal o Nuestra América, la fuga no alcanza jamás a excluir lo que aparece opuesto. La pureza es un estado mestizo de lo borroso. &lt;br /&gt;Eso, lo borroso, lo no señalado por la cultura, pero que sin duda es lo más cultural de todo: lo alienado (todo dolor promete el placer del olvido , dice Fernando Vargas Valencia en el prólogo sobre aquello que descubre esta obra). Eso, que nos ha sido sustraído, reprimido, eso alienado, se encuentra señalado en esta escritura con una intensidad que provoca asombro, esto es, claridad pura. &lt;br /&gt;Y digo señalada porque son las señales justamente las que se ponen en cuestión. La metáfora podría parecer clásica, la poesía y el viaje, el camino de la vida y la autopista, las señales de tránsito y las señales divinas, pero aquí el signo no es solamente metáfora, aquí el signo es omnipresente, estamos en la autopista y metaforizamos la autopista, esto es, estamos en la metáfora, todo suelo es suposición.   &lt;br /&gt;La autopista no sabe que todo es un gran barranco &lt;br /&gt;Las líneas blancas suponen un orden &lt;br /&gt;Es en el orden del orden donde se produce el borrón, sibilamos como especie en la desigualdad que nos disfraza de iguales. Qué es uno sino un poco de nieve… qué es uno sino un asomarse … &lt;br /&gt;Y se trata sí de un orden metafórico, pero se hace carne en la Historia, y la alienación es imposible por hiperreal, el misticismo se hace social e histórico – como lo ha sido siempre - y lo que nos borronean todos los días en la memoria aparece claro como un cristal… &lt;br /&gt;… y los represores han hecho un excelente trabajo masificados todos uniformados todos anestesiados todos cosificados en el tránsito siguiendo la señalética acelerando en las autopistas estrellados sin luz soñando con la desobediencia &lt;br /&gt;(fragmento del poema Mundo de El Alma lleva las luces altas ) &lt;br /&gt;Nuestra conciencia como humanos es lo que construye el mundo, eso borroso es el mundo, lo que parece definido en realidad no tiene fin, e incluso el Uno, esa conciencia, también se derrite. &lt;br /&gt;las negaciones no sirven las afirmaciones no sirven &lt;br /&gt;matices en movimiento escupen a las señales &lt;br /&gt;Es en el matiz entonces, en lo borroso, en la cara que no se ve en la sombra, en la velocidad temible que apresa, donde aparecemos sujetos los sujetos. &lt;br /&gt;Y si hay metáfora, si hay suposición, es en lo que ellas congregan. No hay orden en hacer una metáfora, ni en suponer. Hay un congregar la cultura y un seguir señalizando, un sumar y sumar de voces, de tiempo – cada peldaño se vuelve marejada - y es peldaño y es marejada y supone – esto es, sostiene, ambas representaciones y lo que ellas desatan, en aparente igualdad y extrema diferencia, se oye el tiempo y su efecto exponencial. Expuesto así, el silencio, como alternativa de la voz, se convierte en una voz más. &lt;br /&gt;El tiempo es la herida que gotea (2009) es el libro que estoy reseñando, antología de la obra de la venezolana Gladys Mendía, a quien conocí virtualmente gracias a su trabajo en la Banda Hispánica y luego personalmente en Chile para el II Conrimel. Es asombroso lo fácil que es reconocer un poeta verdadero, comentamos siempre con mi amigo Nákar, en cuanto a que hay un golpe, el diálogo se produce en forma directa, no hay vuelta que buscar, ni traducción que hacer, ni teoría literaria que aplicar. Eso me pasa con Gladys, con quien me separan muchos cientos de kilómetros, pero con quien siento que estoy a un parpadeo o una exhalación de distancia. Tal poder respira en su poesía. &lt;br /&gt;La antología reúne, en su mayor parte, libros inéditos y en composición aún. Y esto no es más que una consecuencia natural de la obra de Gladys. El arrastre de los interregnos es la fuerza que alimenta sus poemas. La publicación no la define. Su trabajo la presenta siempre como la primera vez, y al mismo tiempo, como siempre, en el derretimiento o el asomo. &lt;br /&gt;Los títulos que componen la antología son El Alcohol de los Estados Intermedios (publicado sí en 2009 por El perro y la rana), La silenciosa desesperación del Sueño (inédito entonces y publicado también por Paracaídas, en 2010), El Alma lleva las luces altas (inédito), La Grita (entonces en proceso, publicado ya en 2011 por serieAlfa). &lt;br /&gt;No es costumbre de Plebella reseñar libros que no se puedan conseguir en Buenos Aires, pero la intención hoy es empezar a reseñar – ¡y válgame Dios, también señalar!- una obra que trasciende los 300 ejemplares del objeto, y que hoy – mediando también nuestro propio salto a la virtualidad- está disponible, por buena fortuna, de muchas otras maneras. ¡A googlear! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-9P7R7yHfiqA/Ttjn3ItVnuI/AAAAAAAAE98/Y20H8YSJhuU/s1600/27.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-9P7R7yHfiqA/Ttjn3ItVnuI/AAAAAAAAE98/Y20H8YSJhuU/s640/27.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TOMAS TRANSTRÖMER &lt;br /&gt;(Estocolmo-Suecia)&lt;br /&gt;Premio Nobel de Literatura 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;APUNTES DE FUEGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.&lt;br /&gt;Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias puede uno seguir su camino&lt;br /&gt;en la noche oscura del olivar.&lt;br /&gt;Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida&lt;br /&gt;pero el cuerpo caminó directo hacia ti.&lt;br /&gt;El cielo de la noche rugió.&lt;br /&gt;Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C-MAYOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajó a la calle tras la cita de amor&lt;br /&gt;Soplaba la nieve en el aire.&lt;br /&gt;El invierno había llegado&lt;br /&gt;Mientras hacían el amor.&lt;br /&gt;La noche brilló blanca.&lt;br /&gt;Él caminó rápido y alegre.&lt;br /&gt;Toda la ciudad inclinada.&lt;br /&gt;Transeúntes sonrientes-&lt;br /&gt;Todos reían tras los cuellos alzados.&lt;br /&gt;¡¡Era libre!!&lt;br /&gt;Y todos los signos de interrogación cantaron la existencia de Dios&lt;br /&gt;Eso creía él.&lt;br /&gt;Una música estalló&lt;br /&gt;Y cruzó en la nieve arremolinada&lt;br /&gt;Con largos pasos.&lt;br /&gt;Todo en camino del tono C&lt;br /&gt;Un tembloroso compás dirigido a C.&lt;br /&gt;Una hora sobre las heridas.&lt;br /&gt;¡Era fácil!&lt;br /&gt;Todos reían tras los cuellos alzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TORMENTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto el caminante halla aquí el viejo&lt;br /&gt;roble gigante, como un alce convertido en piedra&lt;br /&gt;con su ancha copa ante fortaleza verde negra&lt;br /&gt;del mar de septiembre.&lt;br /&gt;Tormenta del norte. Es el tiempo cuando las serbas&lt;br /&gt;Maduran. Despierto oye en la oscuridad&lt;br /&gt;Las constelaciones estampadas&lt;br /&gt;En lo más alto del roble&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS RECUERDOS ME MIRAN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de junio es muy temprano&lt;br /&gt;Para despertar, pero tarde para dormir de nuevo.&lt;br /&gt;Debo ir a la hierba que está llena&lt;br /&gt;De recuerdos, que me siguen con la mirada.&lt;br /&gt;No se ven, se mezclan completamente&lt;br /&gt;Con el fondo, camaleones perfectos.&lt;br /&gt;Tan cerca que los escucho respirar&lt;br /&gt;A pesar que el canto de los pájaros es estridente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ARCOS ROMANOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la grandiosa iglesia romana se aprietan los turistas&lt;br /&gt;En la penumbra.&lt;br /&gt;Cúpula abierta tras cúpula y sin panorámica.&lt;br /&gt;Algunas llamas de cirios titilan.&lt;br /&gt;Un ángel sin semblante me envolvió&lt;br /&gt;Y me susurró a través de todo el cuerpo:&lt;br /&gt;“No te avergüences de ser persona, ¡sé orgulloso!&lt;br /&gt;Dentro de ti se abre cúpula tras cúpula infinitamente&lt;br /&gt;Tú nunca estarás completo, y así es como debe ser.”&lt;br /&gt;Yo estaba ciego de lágrimas&lt;br /&gt;Y fui empujado a la soleada piazzan&lt;br /&gt;Junto a Mr y Mrs Jones, Herr Tanaka y&lt;br /&gt;Signora Sabatini&lt;br /&gt;Y dentro de todos ellos se abrió cúpula tras cúpula infinitamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MADRIGAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOCTURNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un pueblo conduzco de noche, las casas aparecen&lt;br /&gt;En el resplandor de mis luces – ellos están despiertos, desean beber.&lt;br /&gt;Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora&lt;br /&gt;Se visten ellos mismos en vida. La gente duerme:&lt;br /&gt;Algunos pueden dormir en paz, otros con semblantes tensos&lt;br /&gt;Como si estuviesen estrenando para la eternidad&lt;br /&gt;No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.&lt;br /&gt;Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.&lt;br /&gt;Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque&lt;br /&gt;Y los árboles los árboles en silencio entre ellos&lt;br /&gt;Tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego&lt;br /&gt;¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta mi hogar.&lt;br /&gt;Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas&lt;br /&gt;Y signos suben solos detrás de las pupilas&lt;br /&gt;En la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño&lt;br /&gt;una gran carta intenta colarse en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qTM8UJEShh8/Ttjm52xr3MI/AAAAAAAAE9s/1AmTzUMDuhg/s1600/25.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="630" src="http://4.bp.blogspot.com/-qTM8UJEShh8/Ttjm52xr3MI/AAAAAAAAE9s/1AmTzUMDuhg/s640/25.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COLORES DE UNA SOBREMESA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Irma Verolín (CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un domingo casi igual a otros. Mamá se dedicó a restregarse las manos sobre un fondo de delantal engrasado, para convencerse de que en ellas no había nada. Nada. Los chicos jugaron con la computadora, un aparato abominable. Los vi hipnotizados por el teclado horizontal o atentos a la pantalla donde aparecían dibujos de trazo simples y escrituras en inglés. Papá observaba el borde de la manga de su saco como si lo hubiese considerado el límite que separaba la desgracia de la buena suerte. Durante mucho tiempo mi hermano le ofreció su mirada a un trozo del mantel, que era gris  tenía un estampado de flores celestes, turquesas y azules. De modo que sus brazos, caídos sobre el mantel, no sólo recortaban el espacio de su mirada, sino que interrumpían algo parecido a un crepúsculo en el campo. Mi hermano levaba puesta una camisa roja; así que, además, sus brazos diseñaban sobre ese crepúsculo dos posibles relámpagos, lo suficientemente inmutables como para asustar o aburrir. Comentó que creía tener caries en una muela, por eso, de vez en cuando, se escapaba de su boca un ruidito extraño. Mientras tanto mi cuñada, con exagerada preocupación por su futuro vestuario invernal, repartía suspiros. Yo la secundé de a ratos hablando de los reducidos colores impuestos por la moda; y la invitada me recordó por momentos a mi maestra de tercer grado, que una vez me había dado un cachetazo. &lt;br /&gt;Habían lustrado con esmero los bronces de las lámparas de pie y también los pisos. La cortina de algodón, tupida, rojiza, impecable, apenas  dejaba entrever un fragmento de la calle. Por otra parte, entre aquellas cortinas y yo se interponía una puerta que proyectaba su sombra de ele invertida en el parqué.  El parqué brillaba, la sombra no. Tendríamos que salir a dar un paseo, sugirió la invitada. Alguien contestó  “bueno…”, como reprochándose a sí mismo no  haber tenido las ganas o la ocurrencia de proponerlo. El café tuvo gusto a jugo de media. Los pocillos semivacíos, apoyados en los platitos, me parecieron hostias agujereadas sobre flores turquesas, nubes, pedazos de bandera. ¿Pasear en  un día como este? Vi los talones de mamá yéndose; la tira negra de las sandalias les daban un toque siniestro. Me imaginé un pasillo y mis pies. Un pasillo largo, donde mis pies se cansaban.&lt;br /&gt;Mi hermano bostezó , aunque solamente vi la abertura de su boca y luego giré la cabeza hacia el lado opuesto, creí contemplar una lluvia delgada de saliva cayendo dentro de un pozo redondo sin café.&lt;br /&gt;Los chicos gritaron. ¿Gritaron con entusiasmo? Supongo que sí. Cuiden ese aparato, no sale dos chirolas, dijo mamá. Estos chicos, caramba. Mi sobrina, la menor, cruzó la arcada haciendo pa pac pac con las zapatillas y estiró la mano a pocos centímetros de la cara de su padre. Su mano chata, y semejante a un mapa desleído, recibió un billete que era del color de alguna de las flores del mantel. Serían, más o menos, las dos de la tarde. ¿Y el paseo? Mi cuñada maltrató una revista con sus uñas rojas. A excepción del crujido de las páginas, que mostraron escenas de personas felices, escuchamos el silencio; pero sólo por un instante porque los chicos gritaron otra vez. Creo que cada uno de nosotros era consciente, en aquel momento, de que la propia respiración debía de producir algún ruido. ¿Pero si uno no podía percibir el ruido de la propia respiración cómo creer entonces que los otros respiraban? Pasear ayuda a bajar la comida, la voz de la invitada se remontado por el aire hasta culminar en un hiriente matiz agudo. Los tendones abultados de su cuello me intranquilizaron bastante. Tuve la impresión de que cuando papá escuchó la palabra paseo miró hacia alguna parte, como si en alguna parte ocurriera algo muy difícil de comprender. Sus ojos, inmóviles, evitaron parpadear. El gato se acariciaba con la pata de un silla: parecía aburrido de ser gato. Una puerta, al golpearse, dejó que entrara un airecito fresco.&lt;br /&gt;Mi cuñada abrió la revista y señaló a una mujer enfundada en un vestido verde. Su uña roja cubrió el torso verde, amputando así el cuerpo de la aplanada mujer, una verdadera rana elegante. La uña nos obligó a todos a estirar los cuellos hacia aquella página, que finalmente congregó ojos abúlicos. Mi  cuñada dijo: Un vestido igual a este le voy a encargar a la modista. La invitada pidió verlo más de cerca, a lo mejor para olvidarse de su frustrada propuesta de paseo. La revista abierta, al pasar delante de mí, cortó cara, hombros, vajilla, de una manera cruel.&lt;br /&gt;La tarde dejó de ser nublada cuando el sol atravesó las cortinas del ventanal que daban al patio interno. De pronto había sol. Y todos, con un repentino aspecto conmovido, alzaron los ojos para mirar la cara de la mujer que el domingo siguiente no iba a estar allí. Los chicos hicieron barullo y alguien les pidió que se callaran, Mamá invitó: ¿Más café? Miré las tacitas, que blancas eran. Tan blancas como las paredes. ¿Por qué habían pintado de blanco las paredes? No debieron haberlo hecho: el blanco hace sobresalir los cuerpos, les da un relieve excesivo. Cualquier cuerpo delante de una pared blanca me da lástima. Sin embargo no pensé en eso en aquel momento, lo pienso ahora, que recuerdo la curva de la espalda de mamá perfectamente visible contra la pared, cuando se levantó vaya a saber por qué motivo. Ella entonces exclamó: ¡Cuidado!, agarrá mejor ese platito. Mi hermano obedeció, pero su boca, en desacuerdo con la sumisión de sus dedos, hizo una mueca. ¿Qué día es hoy?, le pregunta, soltada con ansiedad por papá, impulsó a mamá a restregarse las manos histéricamente. Mamá, si no dejás esas manos tranquilas vas a terminar por borrarte las huellas digitales, ironicé. Con lentitud, mi hermano inclinó la cabeza hacia el calendario de su reloj pulsera. Yo adiviné que no quiso responderle a papá. Su boca volvió a sugerir un desprecio, que se mantuvo en las comisuras de sus labios y que no desapareció hasta que la tacita rozó su mentón. Domingo –dije- hoy es domingo, papá. Mi respuesta lo dejó insatisfecho. El día, el mes, me exigió él. Cuando su cara perdió apenas la fatiga y esbozó un gesto candoroso, me di cuenta de que yo también quería hacer preguntas.&lt;br /&gt;La invitada habló, sin ocultar su falta de entusiasmo, de un reciente paseo en un posible día feriado y de un picnic en un recreo del Tigre. Ah, esos tendones de su cuello le daban un aire frenético que contrastaba con su languidez. Era una mujer alta, con atuendo juvenil y el pelo teñido de castaño claro.&lt;br /&gt;Mi cuñada, ahora, ponía todo su empeño en abrazarse a la revista. Lanzando una sonrisa cumplida en dirección a la invitada, deslizó sus dedos por la contratapa, donde el dibujo de u tobogán me llamó la atención. Se me ocurrió que el papel estaría tibio, que el tobogán iba a ser curvado y a ajarse por el roce de los dedos. Entonces recordé que una vez yo había soñado con toboganes, quise acordarme de qué otras cosas sucedieron en aquel sueño. Me vi subiendo, flotando, cayendo y de golpe me dije: Por qué. Por qué cuando ciertos sueños se cumplen enseguida se ajan y se curvan como si la realidad fuera de cartulina, Como si la realidad fuera un diploma o un premio en pago a nuestros sueños. ¿Cómo si fuera un premio? Sí, como si fuera un premio pero un premio consuelo. Así son las cosas. La voz de papá, agotada, había dicho: Así son las cosas. Le contestaba a su nuera. Así son las cosas, dijo nuevamente e insistió en el asunto de la fecha. Alguien le pidió que se dejara de decir estupideces. Vi a papá de espaldas, caminando hacia el almanaque. Vi que luego se detuvo y que con un dedo punteó número del color de las hormigas.&lt;br /&gt;La invitada balbuceó y o tuve la sensación de que quiso hablar otra vez del paseo y de que por algún motivo se arrepintió. Me divertí pensando que la palabra paseo podía ser igual a una comida y decidí que era la comida más sustanciosa de todas. Mientras miraba a la invitada recordé que el cachetazo, regalo de mi maestra de tercer grado me había hecho salir sangre de la nariz. Mi hermano estuvo un rato empujando las miguitas caídas sobre el mantel. Después miró con desprecio sus dedos. Ciertamente no le resultaban simpáticas esas miguitas. Su  boca se atrevió a  insinuar una sonrisa tensa. Aquella sonrisa –pienso ahora- tradujo sus pensamientos, porque supe que sus pensamientos se le presentaban sólo en blanco y negro. Supe también que, de entre todos, uno se le había vuelto transparente: era preciso desechar algo de su vida. Pero qué. De repente miró a mi cuñada y le recriminó la falta de condimento del arroz y la miguitas tenían algo en común: su color era blanco sucio.&lt;br /&gt;La computadora de los chicos hizo Pssst; y eso a mi cuñada le crispó los nervios. Ella dio un salto, abandonó la silla y se puso a buscar una lima de uña o un pañuelo o un anillo en una caja color tabaco que no contenía ninguna de las tres cosas. Cuando papá preguntó la fecha otra vez casi todos lo miraron con fastidio. Mamá estaba intentando sacarse el delantal y lo que había sido un moño, atrás, en su cintura, se transformó en un nudo. Por eso, cuando papá preguntó la fecha, ella no lo miró. Si no hubiese estado ocupada con la tirita lo hubiese mirado a papá con su clásico gesto de escena final de Chejov. Hoy no es día de luto, papá. ¿El día de la muerte de Pepe? Fue en agosto, papá, Sentate y no dejes enfriar ese café.&lt;br /&gt;Sonó el teléfono. Siempre ha sonado el teléfono cuando nadie quiso que sonara. Siempre hubo teléfonos en casa de mis padres. Mientras la campanilla tijereteaba nuestras respiraciones llegué a una conclusión: papá no hizo más que restar y sumar números en toda su vida y mamá tiene dos manos inútiles. A mi edad estas conclusiones resultan demoledoras. Una quiebra. Mi hermano había dicho la palabra quiebra. Trozos, objetos partidos, rastros de lo que estuvo entero. Yo lo miré y entendí: La quiebra del negocio de Marito. Ese negocio nunca dio ganancias. Número equivocado, anunció mi cuñada, yo no sé por qué la gente no disca bien. Mi hermano la miró como diciendo Vos nunca das buenas noticias. La invitada alisó su falda. Se iba. Dijo que todo había estado muy lindo, que volvería, que yo era muy simpática y, al despedirse, su cuello rozó mi cara fláccida.&lt;br /&gt;El sol convirtió fugazmente a la cortina en un espectáculo interesante y después el gato rompió un pocillo de café y, enseguida, mamá lo echó con malos modos de arriba de la mesa y más tarde, en la cocina, la vi inclinarse hasta el tacho de basura, y los chicos gritaron y nadie les pidió que se callaran y una voz dentro de mi cabeza dijo: ya tengo cincuenta y siete años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-SLzyx4tUPm4/TtjiwEM-SxI/AAAAAAAAE60/Y_HsgOAFffA/s1600/2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-SLzyx4tUPm4/TtjiwEM-SxI/AAAAAAAAE60/Y_HsgOAFffA/s640/2.jpg" width="504" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NICOLÁS HIDROGO NAVARRO &lt;br /&gt;(Lambayeque-Perú)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA POESÍA DE VÍCTOR CONTRERAS ARROYO&lt;br /&gt;(Santiago de Chuco-La Libertad-Perú)&lt;br /&gt;El poeta de los compromisos sociales y preocupaciones holísticas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía es siempre una sola: suspiro del alma, alarido terrestre. Sus temas, sus formas, sus múltiples combinaciones y formas de leerla y sentirla, constituyen el misterio inmarcesible personal de cada lector. Es ese tremendo caudal cósmico de tópicos amorosos, filosóficos, existenciales, surrealistas, vanguardistas, sociales, góticos, de desencanto, de rabia, modernistas, simbolistas, lo que significativamente hacen de la poesía un revoltijo de emociones y sensaciones a la hora de procesarlos en nuestra materia gris, a la hora de buscar empatías, gustos y sorpresas impresionistas, a la hora de valorar los malabarismos pirotécnicos de frases y constructos, estructuras, estilos y formas tropológicas del lenguaje literario.&lt;br /&gt;Una nueva obra de un autor, sirve como una puerta abierta para penetrar en su mundo, su psiquis, emociones y hasta en lo que ni él mismo quiere decir: el mensaje oculto del espíritu de las palabras. Y como la poesía no es ciencia exacta ni se escribe con fórmulas exponenciales ni logarítmicas, la poesía siempre será la más compleja estructura y elaboración del pensamiento humano, empacado en forma caótica y absurdismo sintáctico, ser genuinamente un ente innovador y transgresor del lenguaje y todas las posibilidades combinatorias de las emociones intrínsecas de cualquier autor.&lt;br /&gt;En este lindero metalingüístico y paratextual, surge la poesía de Víctor Contreras, fundador del Grupo NEPER-Perú, la voz parlante que por más de 40 años ininterrumpidas ha contrastado toda sequedad e infulismo vanidoso, de la poesía lacrimosa, huachafa y cursi, de pese a ser mucha y que no diga nada nuevo ni significativo, para erigirse como una poesía de compromiso social, de preocupación por el universo y los problemas macro, de trascendencia holística y planetaria. La poesía de Contreras se transfigura en cinco ejes temáticos:&lt;br /&gt;a) Defensa del planeta Tierra&lt;br /&gt;b) Actitud del hombre ante la vida y la naturaleza&lt;br /&gt;c) Actitud planetaria, frente a las catástrofes y amenazas de destrucción del hombre&lt;br /&gt;d) Actitud social frente a los hechos del mundo.&lt;br /&gt;e) Amor por el ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que unos enrevesan su poesía para esconder sus propias desventuras y laberintos minoicos; mientras que otros agitan tenuemente las palabras para que aflore la tibieza de su corazón amartelado, mientras que otros enfurecen su verbo por protesta social, Víctor Contreras hace un vuelo poderoso de águila y ve hologramáticamente el mundo entero, con sus cuitas y sus desvelos, con su canto y su alarido silencioso, para aplacar la oscuridad y las tinieblas noctívagas humanas, con su deseo de sensibilizar más a ese ser que habita esa cueva-planeta. El verso de Contreras vale por lo que dice que por lo que esconde. Vale por sus apelaciones constantes a la humanidad y por sus preocupaciones sociales, que por sus cantos de mirlo solitario o aullido tenebroso. Es una poesía que emerge con fuerza, penetra como venablo, entra por los costados -a lo Vallejo- y genera tal conmoción en el lector que lo incita a la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este nuevo libro de Contreras, “OJO DE MAR” reafirma sus compromisos existenciales, políticos, vivenciales y sociales a través del arte de la palabra, armada con uranio estético enriquecido. Y este cholo terco de la poesía, de la misma casta vallejeana, nació y creció en el mismo pueblito y paisaje natural –Santiago de Chuco, La Libertad-Perú-, del más grande vate universal que el Perú ha parido y esparcido por el mundo entero, César Abraham Vallejo Mendoza. Esa fuerza y emoción telúrica palpita en cada verso de Contreras, chúcaramente.&lt;br /&gt;Contreras maneja un lenguaje metasignificativo, construcciones endocéntricas donde lo que prevale no es la palabra aislada y desconexa, sino le interesa el signo, la metáfora altisonante del repentismo y disloque lingüístico, sembrar en el lector la reiteración temática, generar conciencia universal de los problemas que agobian al planeta: guerras, destrucción del ambiente natural, deshumanización de la civilización, corrupción, miedo, muertos, enfermedades, violencia social y hasta un proceso mismo de involución del ser humano. Si sobre eso no se dijera nada, entonces ¿para qué sirve la literatura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-xyOs9Nn789M/TtjmTZRSksI/AAAAAAAAE9U/DGQ7D8fsc64/s1600/22.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="620" src="http://4.bp.blogspot.com/-xyOs9Nn789M/TtjmTZRSksI/AAAAAAAAE9U/DGQ7D8fsc64/s640/22.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAYMOND CARVER&lt;br /&gt;(Oregon-USA)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HIJO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana me despertó una voz&lt;br /&gt;que regresaba desde mi infancia.&lt;br /&gt;La voz dice: ‘‘despertate’’,&lt;br /&gt;y yo salto de la cama.&lt;br /&gt;Es extraño, toda la noche, en mis sueños&lt;br /&gt;yo busqué ‘ese’ bendito lugar&lt;br /&gt;donde mi madre pueda vivir y ser feliz.&lt;br /&gt;‘‘Si querés que enloquezca,&lt;br /&gt;está bien,  si ése no es tu deseo,&lt;br /&gt;por favor sacame de acá’’, repetía la voz.&lt;br /&gt;Me reconozco único culpable.&lt;br /&gt;Yo la mudé a esta ciudad que odia.&lt;br /&gt;Yo alquilé la casa que odia, rodeada&lt;br /&gt;de  vecinos que odia, llena de muebles&lt;br /&gt;que odia.&lt;br /&gt;‘‘¿Por qué no me diste la plata para que yo la gastara?’’&lt;br /&gt;‘‘Quiero volver a California, ¡ahora!’’, grita la voz.&lt;br /&gt;‘‘Voy a morir si me quedo’’. ‘‘¿Vos querés que muera?’’&lt;br /&gt;gime la voz.&lt;br /&gt;Esta mañana en el mundo,&lt;br /&gt;no existen respuestas a esta pregunta&lt;br /&gt;ni a ninguna otra.&lt;br /&gt;Suena el teléfono y suena, no deja de sonar.&lt;br /&gt;No me acerco al aparato, tengo miedo de oír una vez más,&lt;br /&gt;la pronunciación de mi nombre.&lt;br /&gt;El mismo nombre que mi padre escuchó durante 53 años.&lt;br /&gt;Antes de abandonarnos en busca de su recompensa.&lt;br /&gt;Murió después de decir: ‘‘llevá estas cosas a la cocina, hijo’’.&lt;br /&gt;La palabra hijo emitida desde sus labios,&lt;br /&gt;tembló en el aire para que todos la oyeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL RASGUÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me desperté con una mancha de sangre reseca&lt;br /&gt;pegoteada sobre uno de mis párpados. Un arañazo,&lt;br /&gt;profundo, cruza transversalmente las arrugas de mi frente.&lt;br /&gt;Sin embargo, últimamente, he estado durmiendo solo.&lt;br /&gt;Y me pregunto por qué un hombre, incluso en un mal sueño,&lt;br /&gt;alzaría la propia mano para lastimarse la cara.&lt;br /&gt;Esta mañana pretendo responder esta pregunta&lt;br /&gt;y otras similares, mientras observo en silencio&lt;br /&gt;mi rostro que se refleja en los cristales de la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SANGRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos cinco a la mesa de juego&lt;br /&gt;sin contar al croupier&lt;br /&gt;y su ayudante. El hombre&lt;br /&gt;de junto a mí tenía los dados&lt;br /&gt;en la mano.&lt;br /&gt;Se sopló los dedos, dijo:&lt;br /&gt;¡Vamos, pequeños! Y se inclinó&lt;br /&gt;sobre la mesa para tirar.&lt;br /&gt;En ese momento, una sangre roja brotó&lt;br /&gt;de su nariz, salpicando&lt;br /&gt;el verde paño de fieltro. Soltó&lt;br /&gt;los dados. Se echó hacia atrás pasmado.&lt;br /&gt;Y luego aterrorizado cuando la sangre&lt;br /&gt;corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío!&lt;br /&gt;¿qué me está pasando?&lt;br /&gt;gritó. Se agarró a mi brazo.&lt;br /&gt;Oí funcionar los motores de la Muerte.&lt;br /&gt;Pero en aquella época yo era joven,&lt;br /&gt;y estaba borracho, y quería jugar.&lt;br /&gt;No tenía por qué escuchar.&lt;br /&gt;Así que me largué. No me volví ni siquiera,&lt;br /&gt;ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AMENAZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy una mujer me señaló y dijo algo en hebreo.&lt;br /&gt;Luego se echó el pelo atrás, tragó saliva&lt;br /&gt;y desapareció. Cuando volví a casa,&lt;br /&gt;tembloroso, tres carros estaban junto a la puerta con&lt;br /&gt;uñas asomando entre las sacas de trigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA CAÑA DE PESCAR DEL AHOGADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio no la quería usar.&lt;br /&gt;Luego pensé, no, me revelará&lt;br /&gt;secretos y me dará suerte&lt;br /&gt;que es lo que entonces necesitaba.&lt;br /&gt;Además, me la dejó a mí&lt;br /&gt;para que la usase cuando fue a bañarse aquella vez.&lt;br /&gt;Inmediatamente después, conocí a dos mujeres.&lt;br /&gt;Una adoraba la ópera y la otra&lt;br /&gt;era una borracha que había pasado un tiempo&lt;br /&gt;en la cárcel. Ligué con una&lt;br /&gt;y empecé a beber y a reñir sin parar.&lt;br /&gt;¡El modo en que esta mujer podía cantar y seguir bebiendo!&lt;br /&gt;Fuimos directamente al fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNA TARDE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras escribe, sin observar el océano,&lt;br /&gt;siente entre sus dedos&lt;br /&gt;el temblor de la pluma de su lapicera.&lt;br /&gt;La marea se retira arrastrando&lt;br /&gt;pequeñas piedras, restos de vida marina.&lt;br /&gt;Todo esto no tiene nada que ver, no,&lt;br /&gt;con el origen de su emoción. No.&lt;br /&gt;Su corazón se acelera porque ella&lt;br /&gt;en ese instante ha decidido entrar&lt;br /&gt;completamente desnuda en la habitación.&lt;br /&gt;Somnolienta, por un momento no puede imaginar&lt;br /&gt;dónde está. Se dirige al baño. Sacude su cabellera.&lt;br /&gt;Se sienta en el inodoro con los ojos cerrados,&lt;br /&gt;la cabeza inclinada; las piernas extendidas, abiertas.&lt;br /&gt;No ha cerrado la puerta del baño, él puede verla.&lt;br /&gt;Quizás,&lt;br /&gt;ella esté recordando lo que sucedió esa madrugada.&lt;br /&gt;Porque después de un rato, abre un ojo y lo mira.&lt;br /&gt;Y sonríe con mucha dulzura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÚLTIMO FRAGMENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y conseguiste lo que&lt;br /&gt;querías de esta vida?&lt;br /&gt;Lo conseguí.&lt;br /&gt;¿Y qué querías?&lt;br /&gt;Considerarme amado, sentirme&lt;br /&gt;amado en la tierra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ymnJFoAo21s/TtjmsbvjxDI/AAAAAAAAE9k/ykrrsDTdyT8/s1600/24.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="462" src="http://2.bp.blogspot.com/-ymnJFoAo21s/TtjmsbvjxDI/AAAAAAAAE9k/ykrrsDTdyT8/s640/24.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OLGA LILIANA REINOSO&lt;br /&gt;(General Pico-La Pampa-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PECADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabela estaba aterrada. Sentada en el umbral de la cocina, tiritaba de miedo y de frío. Sus breves cuatro años no sabían qué hacer con la oscuridad de la noche campesina. Ni siquiera se animaba a mirar al cielo para ver si había estrellas y si alguna le guiñaba un ojo. Tenía ganas de hacer pis, pero no quería moverse. Estaba adherida a la puerta como una enredadera. Sostenía las ganas porque  sabía que ese era el pecado y que por él estaba purgando el castigo. No tenía que hacerse pis, estaba mal, era sucio. De pronto sintió un ruido. Quedó paralizada, sin aire, mientras un líquido caliente, irreprimible, salía de sus profundidades y surcaba sus piernas desnudas hasta desembocar en los mosaicos formando un triste río de palizas y amenazas. Su mamá siempre le pegaba cuando amanecía con la cama mojada y le decía cosas feas. Ella cruzaba sus piernitas y apretaba fuerte, pero el agüita  se escurría igual y ella sabía que la delataría. Escuchó las llaves de la cerradura y su corazón aterrado dio una vuelta carnero en la pista del pecho. La figura de su madre, gigante, terrible, se corporizó en el marco.&lt;br /&gt;-Espero que esta vez te cures para siempre, asquerosa. ¡Ah, no! ¡Te volviste a mear! ¡Inmunda! Si no tenés arreglo, viniste con la cañería rota. Andá corriendo a lavarte. ¡Con agua fría!&lt;br /&gt;Isabela corrió y se encerró en el baño.  Dejó su ropa en un balde y se lavó. Mientras se secaba lloraba sin parar, en silencio. Seguía mojándose. Ella era una gota de agua en busca de un océano que la contuviera. Cuando salió del baño vio a su papá en el pasillo, tan triste como ella. Corrió a abrazarlo y se colgó de su cuello. Él no dijo nada, solamente le acariciaba el pelo. Ambos escucharon el repiquetear de las chinelas maternas y se abrazaron más fuerte.&lt;br /&gt;-Dame a esa mocosa que la llevo a dormir y no tanto mimo que es una roñosa, me tiene podrida de lavar sábanas y poner a secar el colchón…&lt;br /&gt;-¡No la toques! Yo me ocupo.&lt;br /&gt;-Ah, jajaja. Era hora de que ocuparas de algo, imbécil.&lt;br /&gt;Isabela recostó su cabeza sobre el hombro varonil, mientras iban a su cuarto. El papá la acostó y le contó un cuento hasta que se quedó dormida. Soñó que corrían para subir a un tren. Al día siguiente despertó sequita. Se acurrucó en la cama cuando escuchó pasos. Pero ante su sorpresa,  fue su padre quien abrió la puerta. Parecía otro, estaba vestido para salir. Fue entonces cuando vio las valijas. El padre dijo:&lt;br /&gt;-Nos vamos, Isabela.&lt;br /&gt;-¿Y mamá? –preguntó ella con temor.&lt;br /&gt;-Se queda.&lt;br /&gt;Isabela no preguntó más. Le bastaba con saber que esa mujer no los acompañaría. Y se sintió distinta. Sintió que todas sus canillas funcionaban bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-j1GgTUni3Z4/TtjmiYChiGI/AAAAAAAAE9c/EgU3akXsjsE/s1600/23.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="515" src="http://1.bp.blogspot.com/-j1GgTUni3Z4/TtjmiYChiGI/AAAAAAAAE9c/EgU3akXsjsE/s640/23.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;ENSAYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ELIZABETH QUEZADA&lt;br /&gt;(Santiago de los Caballeros-Santiago-República Dominicana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE TIENTOS Y TROTES, DE ENSAYOS, RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO Y EL PLACER DE LEER.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me intereso en el lenguaje porque me hiere o me seduce.”&lt;br /&gt;Roland Barthes, en el placer del texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien es cierto que nos deslumbramos cuando vírgenes y púberes de un mundo vetusto, comenzamos a develar las letras de los grandes clásicos en los libros que aún conservan esa inigualable sabiduría de los textos antiguos. Y que siguen siendo nuestros referentes tácitos, pues algún día soñamos escribir los versos como Neruda, o escribir la gran novela emblemática “Los hermanos Karamazov” como escribiera Fedor Dostoiesky. O que nuestros cuentos tengan la tensión que imprime un Edgar Allan Poe o un Agatha Christie.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y crecimos  y nos seguimos embriagando de ese aroma que a los lectores nos embruja. Y nos enamoramos de los ensayos de un Octavio Paz, de la pasión surrealista de un Baudalaire o un Barthes. De la fascinación por el tema de la muerte de un Rilke. Leer los versos largos de un Walt Whitman, o Ezra Pound Y más recientes pero no menos importantes de un Vallejo, un Cortázar o un negro espiritual de Nicolás Guillén… El cuento de Carlos Fuentes o un Juan Bosch; y la poética maravillosa de una Alexandra Pizarnik o la cibaeña radicada en España, Rosa Silverio. Y que decir de la obra de la dominicana también en el exterior, Julia Álvarez, llevada al cine... Nos siguen deslumbrando. Nos siguen dando placer de ese que habla René que hablaba Barthes: leer un libro de ensayos, como este, Tientos y trotes. Antes permítanme agregar algo de mi historia personal, como lectora. No debo jurar que prefiero la prosa, la narrativa, a pesar de que suelen generosamente endosarles a mis escritos el encantador sobrenombre de “poética”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que en las letras dominicanas, Los algarrobos también sueñan, novela corta de Virgilio Díaz Grullón, marcó un antes y un después en mis preferencias locales. Ya antes un poema como “Ruinas” de Salomé Ureña nos cautivaba. Luego me enamoré de un Hernández Franco y su apasionante Yelidá. De los ensayos lúcidos de mi profesor Bruno Rosario Candelier… en fin, de las letras de un Balaguer, o la novela de un Veloz Maggiolo. Del ingente esfuerzo que hicieron nuestras primeras escritoras para ocupar un lugar en el mundo de los hombres, cuando apenas se les permitía estudiar pero no asistir a las urnas a votar. Me refiero al grupo de mujeres como Ercilla Pepin, Rosa Duarte, Evangelina Rodríguez, Camila Henríquez Ureña, y otras, etc. En la actualidad muy bien compilados en la obra Madres, Maestras y Militantes dominicanas (2001) que hiciera la académica, escritora y propulsora cultural desde New York, Daisy Cocco De Filipis, a cuya presentación asistiéramos en los salones de la prestigiosa “Rio Gallery”, que me ayudó a conocer ampliamente la labor de dichas mujeres en la historia de las letras dominicanas, en especial, del ensayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizando en el tema que me ocupa: mis impresiones sobre el más reciente libro de mi admirado referente contemporáneo, el escritor, cibaeño, -como quien suscribe-, de las frescas montañas de Constanza, René Rodríguez Soriano.  En la actualidad me hincho de emoción cuando caen en mis manos bajo el poder de mis ojos vehementes obras de la estatura de TIENTOS Y TROTES, que son mucho más que un engranaje de lecturas al aire de otros escritores, clásicos como actuales, conocidos como ignorados, realizadas en clave de ensayos, unas veces, poesía narrativa, otras veces y/o  artículos concisos; pero no menos interesantes.  En ese construir- deconstruir un texto el autor se confiesa, y cito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Leo con placer, y en el placer que da leer un texto que fue escrito con placer”, citando del placer que hablara Barthes, en el párrafo anterior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto nos deja claro que lo importante es saborear el rico placer que nos deja una obra propia o ajena. Y de eso, René dejó claro en esta obra que sabe mucho. Como dijera el prologuista de este nuevo libro, el eminente novelista dominicano, Don Salvador Gautier, al finalizarlo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Tientos y trotes se sostiene, con esa pericia del que tiene mucho que decir y lo sabe expresar en polvo de oro que se desparrama  sobre nosotros y nos convierte en intuiciones de nosotros mismos.”pp.19&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así recorre el mundo de las letras, de esos universos paralelos que cada escritor construyó y que lo hace deslumbrarse y caer rendido ante ellos, demostrando, primero su sencillez y por tanto su grandeza de alma, su carencia de ego al momento de dimensionar la obra del otro.&lt;br /&gt;Esto lo confirmamos, pues lo sabíamos antes, -alguna gabela nos da el leer toda su obra-, cuando afirma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Uno puede vivir en la montaña, y conformarse con la melodía del viento o de los pájaros filtrándose por entre las cortinas del follaje; pero no puede dejar de sentir las ráfagas de luz que desatan unos versos bien escritos sobre la piel de un libro al cual uno entra para leer.”&lt;br /&gt;PP. 24&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca mejor dicho. Y justamente es Tientos y trotes, como el mismo René dice: “es ese deslumbramiento por la obra del otro.” Y es así que  penetra en la obra, por ejemplo, “Piano Lila” de la escritora dominicana Aurora Arias y sus palabras nos invitan a correr a buscarlo, si es que no lo hemos leído. Nos cita a S. Eliot cuando habla que a la poesía hay que tumbarla sin reparos de su “cielo de desabrido lirismo”, hasta hacerla besar tierra, dice Soriano, y enlodarse verso o prosa, ella misma. Y entendemos su posición en cuanto a los límites de las fronteras entre los géneros literarios. Ama la poesía, el ensayo, la narrativa, y salta entre ellos como buen trapecista. Dice: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Las fronteras son de tiza. De ahí que normalmente las borre o, apoyado en mi daltonismo, sencillamente las ignore.”pp. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Tientos y trotes nos habla del laureado ganador del Premio Planeta 1995, Fernando Delgado y su maravillosa administración del suspense en la novela, La mirada del otro. Y entre La guerra y la paz, de Tolstoi, por un lado; el libro histórico de Michael Prowdin, Juana la loca, por el otro; vertiendo en un por ciento alentador que nos deja saber de su nacionalismo, las obras importante de grandes dominicanos como un Salvador Gautier, un Plinio Chahin, Fernando Despradel, José Mármol, Sally Rodríguez, Pedro Antonio Valdez, Ramón Tejada Holguín entre unos y otros  vemos como ve la obra de Margarite Duras, de Saramago y otros extranjeros… nos convoca a disfrutar de excelentes citas, aforismos, entre uno y otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encanta que de la obra de José Mármol, nos brinda la siguiente cita. – “Escribir no es más que poner la nostalgia y la palabra a merced del delirio.” De su libro, Premisas para Morir. Y nos invita a leer “El corazón de Voltaire” del maravilloso Luís López Nieves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, lo más importante, nos deslumbra con su prosa lírica despejada de confusiones sintácticas pero sí con un cierto tono, unas veces, lúdico. Ej. Cuando a la pregunta que si es poeta, dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Lios me dibre”… pp. 16  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que me apasiona de este escritor además de sus creaciones lúdicas o juego de palabras es su exaltación de los valores morales, éticos y de calado social. Lo deja claro cuando invita a leer la obra de Prowdin con la siguiente declaración:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Juana la loca de Michael Prowdin es uno de esos libros que, de vez en cuando, es bueno que caigan en manos de uno para leerlo, leerlo, releerlo, en voz alta ante toda la familia y todas las familias, para que no se olvide.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos queda claro que René goza del placer de leer. De su amor por el fuego, los puentes y pasadizos, cuando dice: “Amo el fuego, los puentes y los pasadizos, -de Heráclito, Paz o Efraín Huerta; los juegos de Cortázar…” pp. 112&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hace tan feliz que de una amiga mutua, escriba un ensayo sobre la lectura de su libro “Me basta con mirar”, de la gallega Luci Garcés, con quien hemos compartido tantas letras y notas, y libros…etc. Y nos dice, sobre Luci:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“La autora baila, anda, o nada sobre las baldosas de fuego sin quemarse…” pp.100. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo digo, Luci es impresionante tanto como poeta como prosista, novelista, columnista. Y es de la talla de nuestro autor René Rodríguez Soriano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René, es pasión, es materia sólida del creador nato. Juega con las palabras y éstas se mueren de risa con él. Es, al mismo tiempo, generoso con los iguales, no se le suben los humos a la cabeza. Todo esto se confirma en Tientos y trotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que no hay de otra manera: para escribir como escribe René, con esa pasión desnuda, con ese  placer rugido,  hay que tener un universo aparentemente olvidado en la memoria, como decía el gran escritor dominicano Manuel García Cartagena, al presentar esta obra, en el salón de cultura del Teatro Nacional… hay que atesorar la memoria que en realidad no olvida, se expone en cualquier momento. Esa es la memoria a la que René recurre y que nos deja gratamente convencidos de lo que leyó, de lo que leerá y de lo que nosotros deberíamos leer. Siempre y cuando se haga como dice Barthes, con placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Todos los textos, fotografías o ilustraciones que integran el presente número son Copyright de sus respectivos propietarios, como así también, responsabilidad de los mismos las opiniones contenidas en los artículos firmados. Gaceta Literaria solamente procede a reproducirlos atento a su gestión como agente cultural interesado en valorar, difundir y promover las creaciones artísticas de sus contemporáneos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7101738239228546617-184825279697445702?l=gacetaliterariavirtual.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/184825279697445702/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7101738239228546617&amp;postID=184825279697445702&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/184825279697445702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/184825279697445702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/2011/12/gaceta-literaria-n-61-diciembre-de-2011.html' title=''/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-MVE6CPg1Nco/TtlpDjZhD0I/AAAAAAAAFDk/c2iD8TdVn9c/s72-c/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+12.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-4164746589794066883</id><published>2011-10-28T20:20:00.087-03:00</published><updated>2011-10-31T10:09:04.862-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año V'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 60– Noviembre de 2011– Año V – Nº 61&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-NOe6xiiFyDQ/TqtAsD6xreI/AAAAAAAAE0s/KdKxjFQgN6g/s1600/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+11.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-NOe6xiiFyDQ/TqtAsD6xreI/AAAAAAAAE0s/KdKxjFQgN6g/s640/A%25C3%25B1o+V+-+N%25C2%25BA+11.JPG" width="452" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: José Luis Ávila Herrera - Fotógrafo (México DF-1947)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.BancodeImagenesGratuitas.com"&gt;www.BancodeImagenesGratuitas.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO &lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No siempre los datos de tiraje o venta dan la medida de la resonancia de un libro. A veces la obra escrita irradia una influencia mucho mayor que su difusión aparente; a veces responde con años de anticipación a las preguntas y necesidades colectivas, si el creador ha sabido vivirlas previamente como dudas y desgarramientos dentro de sí. La obra brota de la conciencia herida del escritor y se proyecta al mundo: el acto de creación es un acto de solidaridad que no siempre cumple su destino en vida de quien lo realiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-SynjgzEd1NI/Tqq3MAGgcAI/AAAAAAAAAqY/DOXxrOsGBBw/s1600/19.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-SynjgzEd1NI/Tqq3MAGgcAI/AAAAAAAAAqY/DOXxrOsGBBw/s640/19.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANGEL BALZARINO&lt;br /
